viernes, 22 de abril de 2011

Chapter 14.

Guardamos silencio, escuchamos muy atentos las 17 canciones que habíamos grabado anteriormente.

– ¡Somos geniales! – gritó emocionado poniéndose de pie Alex.

Nos pusimos muy felices cuando acabó el CD, William nos felicitó.

– Bueno... la disquera acepta como máximo 14 canciones, y ustedes grabaron 17... – Todos nos miramos – Les doy la opción de fichar 3 canciones como bonus, así estarán todas en un solo disco ¿les parece? – nos miró atento.
– ¡Claro que sí! – sonreí hablando por todos.
– Bien, necesito que firmen aquí – nos entregó unos papeles.

Los firmamos confiados, el disco se pone a la venta mañana.

– Las disquera les ofrece grabar cinco videos por el 25% de las ganancias... – nos dijo como un dato.
– No gracias – sonreí.
– ¿Estás segura? – mi miró extrañado.
– Segura – reí confiada.

Salimos de la disquera con una copia del D de 17 grandes canciones: una portada con Constantine parado con sus manos en los bolsillos del pantalón de su traje negro, con un fondo de una ciudad en llamas; con letras artísticas adornado el nombre de “Forget it...” como nombre del álbum y en una esquina inferior la marca de NEVINGER.

Atrás marcadas las 14 canciones:

Save me 2.0                  06:28
Theses are the Days     03:57
Roses                             04:00
Crash                             03:26
Locking up the Sun        03:52
Tired of you                   04:20
Psychosis                       08:27
Sometimes                     03:19
Miss imposible               06:37
Different than you         04:06
Lif                                   06:40
Ugly                                03:17
Sleep                              05:08

 Y los tres bonus como:

            Something that I’m not   05:06
            Revolution roulette         05:57
            Carnival of rust                04:19

Hicimos tres cover con permisos respectivos de las bandas.

– Es grandioso – dije mirándolo sin poder creerlo.
– Gracias por dejarme estar con ustedes – dijo emocionado Alex.
– Solo debes seguir haciendo un gran trabajo muchacho – lo animó Mischa.
– No puedo creer que mañana ya esté a la venta – sonrió Petter.
– ¿Lo mostraremos en el concierto del 13 de Mayo? – pregunté a los chicos.
– ¡Claro que sí! Para eso lo hicimos – gritó Mischa.
– ¿Qué haremos ahora? – preguntó Andréu.

Nos quedamos un buen rato parados afuera de la disquera.

– ¿Por qué no aceptaste el trato de los videos Nixie? – preguntó Alex.
– Porque nosotros somos amigos de un gran director que ha grabado todos nuestros sencillos, nadie puede igualarlo; además nos cobra muy barato, es hermano gemelo de nuestro fotógrafo – sonreí.
– Son confiables – agregó Petter.
– Ya veo... – asintió conforme Alex.
– ¿Cuándo te casas? – preguntó Andréu a Richard.
– Lo antes posible... – me miró sonriendo.
– ¡Dios debemos celebrar esto! – gritó Mischa.
– ¿Celebrar qué...? – pregunté.
– ¡Es un día fantástico Grabamos... estoy feliz y hoy regalan helados en la calle Kennedy... – mordió su labio inferior Mischa.

Todos reímos aún parados allí afuera de la disquera.

– Vamos todos hoy a mi casa – dijo Petter. – Hagamos una gran fiesta familiar, lleven a sus hijos y parejas 
–Eso me gusta – dijo riendo Richard.

Y así quedó el asunto; hoy en la noche había fiesta en casa de Mister B; no era cualquier fiesta, era algo grande, no era tan solo beber y drogarse, sino que al fin estaríamos juntos en un ambiente tranquilo. Conoceríamos más en lo personal al misterioso Alex, ni siquiera sabíamos si tenía pareja o hijos, hoy era la primera vez que conoceríamos esa faceta.
Con Richard llegamos a casa y me giró para besarme apasionadamente.

– Felicidades cariño – me apegó a él desde la cintura mientras  me besaba.
– Gracias cariño – correspondí su apasionado beso.
– ¡Mamá tengo tarea! – dijo Alexander sorprendiéndonos.

Con Richard dejamos de besarnos casi de inmediato y un poco acelerados lo miramos.

– ¿si? ¿de qué? – me incliné a su altura.
–  Español – me miró.
– Yo te ayudaré primor – besé su frente.
– ¿Y tus hermanas? – preguntó Richard.
– Están en la piscina con Teresa 

Richard asintió con la cabeza y fue donde ellas; yo llevé a Alexander a mi escritorio e hicimos su tarea. En el silencio de la casa podía oír como las chicas peleaban con Richard para que no las bañara, reí. Él se encargó de arreglarlas para esta noche, yo me encargué de Alexander. Eran las 21:30 horas  y los niños ya estaban listos, Richard también lo estaba, tan solo faltaba yo para variar.

– No sé que ponerme – miré desesperada a Richard.
– Con cualquier cosa te ves hermosa – me sonrió.
– ¡Mentiras! Con un saco de patatas no me vería nada bien – lo miré feo.

Rió.

– Pues... yo digo... que tal vez sí... – siguió riendo.

Reí con él mientras me vestía. Estábamos listos y abordamos mi gran auto; era asombroso, el único Lamborghini en el mundo con capacidad para cinco personas. Cuando tuve mucho dinero, lo mandé a construir a la compañía y desde entonces que lo tengo, normalmente esos autos son sólo para dos personas, el mío era especial.
Emprendimos camino a la casa de Petter, no era tan lejos, eran dos cuadras pero quería sacar mi gran juguete. Estacioné el auto junto a los otros cinco autos caros que nos representaban.

– Pórtense muy bien, niños – les dije a los pequeños.
– Sí mamá – respondieron riendo.
– Obedezcan niños... – agregó Richard de la mano de Cristal.
– ¡Mirad quién llegó! – gritó Petter con sus brazos abiertos.
– ¡Tío Petter! – gritaron los pequeños y corrieron a abrazarlo.
– Pasen al patio de atrás, hay comida – rió.

Los niños obedecieron mientras Petter nos saludaba y nos llevaba atrás con los demás.

– Son los últimos en llegar ¿les pasó algo? – preguntó.
– Las niñas no querían bañarse... – rió Richard.

Llegamos con lo otros y los saludamos; los niños vinieron e hicieron lo mismo. Conocí al hijo de Alex ¿será coincidencia? Tenía la misma edad que Cristal, Rochelle, Michael y Jean Paúl; la tradición seguía con nosotros.

– Ella es Alice, mi esposa – dijo orgulloso Alex.
– Hola, soy Nixie y él es Richard, mi... 
– Su marido – se me adelantó el alemán.

Sonreí mientras él también lo hacía. La esposa de Alex era hermosa, no tenía tatuajes y tan solo un aro en su ceja derecha, pelo castaño, piel blanca y una voz suave; era una chica normal.
Disfrutamos de una noche agradable, los niños hicieron a Shawn (hijo de Alex y Alice) uno de ellos; la esposa de Alex se sintió cómoda con nosotros al igual que él, por fin conocíamos como era. Comimos las exquisiteces que trajo Andrea (novia de Petter) desde Europa, nos reímos toda la noche recordando cosas y haciendo bromas; nadie se sintió excluido en aquel ambiente, todas nuestras parejas disfrutaron con nosotros aquella fiesta gloriosa. Los niños se agotaron a eso de las 01:35 de la mañana, con Mischa los llevamos a un cuarto que Petter había preparado.

– ¿Cómo la estás pasando? – me preguntó Mischa.
– Muy bien, me siento realmente bien ¿y tú? – sonreí.
– También. – nos detuvimos afuera de la puerta de la habitación.
–Hace tiempo que no me divertía tanto – mi rostro se iluminó.
– Alex es fantástico, y su esposa es muy simpática – sonrió mi hermana.
– ¿Cómo van las cosas con Ville? – pregunté.
– Te contaré algo pero... ¿guardas el secreto? – rió ansiosa.
– Claro, cuéntame... 
– Me pidió matrimonio... – mordió su labio.
– ¡Vaya eso es grandioso! ¿y que le dijiste? – la miré curiosa.
– Que sí... 

Mis gritos de emoción fueron bajos, los niños dormían y nadie debía enterarse de lo que estaba pasando.

– Me alegro que las cosas vayan en serio – la abracé.
– Claro que sí, él es maravilloso – correspondió el abrazo.

Felices volvimos con los otros, pusieron música y todos bailamos al compás; música romántica, bailable, de todo. Nos reímos hasta que amaneció, agotados fuimos a los cuartos respectivos que Petter nos cedió para alojar.

– ¡Buenas noches a todos! – gritó Petter por el pasillo a toda voz.

Respondimos a su saludos con risas, estaba borracho y eso lo hacía aún más gracioso; agotados nos dormimos todos felices con lo que nos había pasado, cosas realmente buenas nos estaban pasando. El mundo nos esta sonriendo como lo hacía antes.
El nuevo disco salió a la venta, en Internet se promocionó a la velocidad de la luz, las compras en Norteamérica aumentaron rápidamente, con los días se llegó a vender en los cinco continentes logrando un record de ventas en menos de un mes.

– Disco de oro... – decía Mischa por teléfono.
– Si... no puedo creerlo... – respondí.
– ¡Tenemos disco de oro! – gritaba rompiendo mi oído.
– Ya estamos nominados... ¿Puedes creerlo? – dije asombrada.
– No, pero es genial – reía.

Recién comenzábamos y todos nos felicitaban, el mundo nos recibió como nunca lo imaginamos; Nevinger regresa con más fuerza, su magia no se había ido a ningún lugar... siempre estuvo allí, sólo debíamos demostrarlo.

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