viernes, 30 de septiembre de 2011

Chapter 52.

Había pasado mucho tiempo desde que los CDs salieron a la venta, y como era de esperarse la gente los compraba por montones, obviamente eso me hizo feliz de una forma especial, pero por otro lado… me sentía pésimo por “traicionar” a mis hermano de toda la vida.
Con el transcurso de los días Naomi había dado la gran idea de arreglar la apariencia de todos nosotros; un día de aquellos partimos con Naomi a la peluquería y como era de esperarse… los cambios fueron notorios.

         ¡Te ves maravillosa! ¿Sabes? Tu nueva apariencia se verá bien en ese festival – rió Naomi.
         No puedo creer que me oscureciera el cabello… amaba mi color anaranjado – bufé.
         Te ves hermosa, no te quejes, apuesto que Dero babeará por ti – sonrió.
         Mejor vamos a comprar ropa, debes vestirte como una estrella de rock – sonreí.

Tomé su brazo y salimos del lugar, su nuevo peinado le venía muy bien, con su nuevo tono rubio se veía muy sexy; mi cabello ahora largo abajo y con capas más cortas arriba, con un color rojizo opaco… me gustaba como me veía.

         No tengo tanto dinero como para comprar esto Nixie – dijo apenada.
         Hoy yo pago, tengo suficiente dinero como para comprar toda la tienda, elige bien lo que quieres – sonreí.

Asintió sonriente, elegí unas buenas prendas rockeras para mi y para Naomi, merecía verse bien si quería ser mi baterista.

         Creo que con esto es suficiente – bufé mirándome en el espejo.
         ¡¡Dios, Nixie!! – gritó Naomi al verme.
         ¿Qué sucede? – fruncí el seño.
         Te ves hermosa… ¿Por qué no eliges algo para mí? Por favor… – hizo puchero.
         Bien… gracias. Veamos lo que hay en esta tienda – sonreí.

Pasamos la mañana completa de compras, a eso del medio día volvimos a mi casa para irnos a California de una vez por todas…


Narra Dero Goi:_

Cuando la vi atravesar esa puerta no pude creer que ella era la mujer de la que me había enamorado… usaba unos jeans oscuros, rasgados en algunas partes de sus piernas que dejaban apreciar su delicada piel, también usaba una remera musculosa negra, escotada que me dejó apreciar la zona alta de sus pechos, unos tacones que la hacían ver más alta  y claro, sus muñequeras y cadenas adornaban sus jeans y brazos. Su nuevo corte de cabello la hacía lucir muy sexy y ardiente, me gustaba ese flequillo que caía sobre su ojo izquierdo… se veía diferente, pero me encantaba.

         ¿Te gusta como se ve Dero? – rió Naomi empujando a Nixie.
         ¿Qué si me gusta…? ¡Me encanta! – dije eufórico.
         Lo mismo le dije, pero no quiere creerlo – bufó la rubia.
         Ya es suficiente, admito que me veo bien – dijo riendo Nixie.
         Ven aquí, quiero besarte chica ruda – le dije desde el sofá.
         Creo que es hora de irnos – me sonrió.
         ¿Y no me darás un besito? – hice puchero.

Rió como todos los presentes y meneando sus caderas se acercó a mí, se inclinó un poco haciéndome desviar la mirada hacia sus pechos.

         Te amo alemán – besó mi frente.
         Y yo a ti… – reí.
         No recuerdas mi nacionalidad ¿no? – rió.
         Claro que sí… eres chilena – levanté mis cejas.
         Muy bien – besó mis labios – hora de irnos…

Sonreí y me puse de pie, tomé las dos maletas que llevábamos, los integrantes de su banda también tomaron sus cosas y junto a los pequeños hijos de Nixie subimos al furgoneta que esperaba afuera, la que nos llevaría al aeropuerto.

         ¡No puedo creer que vamos a dar un concierto! – gritó Jerry.
         Tranquilo chico, este es solo el primero de muchos – sonreí de media luna.
         ¿Por qué lo dices Dero? ¿Qué sabes tú sobre lo que pasará más adelante…? – dijo Nixie melancólica.
         Confió en tus capacidades, sé que habrá más conciertos – la abracé-
         ¿Cuánto falta para llegar? – gritó desde atrás Naomi.
         Poco… unos cinco minutos – respondió el chofer.
         ¡Apresura esta cosa! – gritó como respuesta.

Todos reímos, ellos estaban ansiosos y me ponía feliz al ver bien a mi querida Nixie, aunque por otro lado me preocupan sus constantes cambios de ánimo… por experiencias propias sé que eso nunca termina bien.
Llegamos al aeropuerto y tomamos el avión luego de subir los instrumentos y las maletas, es un poco incómodo no tener un equipo que se encargue de hacer esas cosas, pero todo el esfuerzo vale la pena. 8 largas horas de vuelo, de dormir toda una noche a bordo del maldito avión, mi trasero ya estaba cuadrado de tan aplastado que lo tenía; aterrizamos en California a eso del medio día, cuando tomamos las maletas, una horda de periodistas nos atacaron, veníamos muy cargados con los bolsos y esas cosas, Nixie se encargó de los niños y yo del equipaje; los flash de las cámaras nos molestaban, apenas nos dejaban avanzar, pero como pudimos salimos de allí… y por arte de magia, había una limosina esperando… sí, a nosotros.

         ¡Vamos, suban rápido! – gritó Nixie dando el paso.

Dejé que los otros abordasen el lujoso vehículo, subió Nixie y finalmente yo.

         Gracias Mac, ¿puedes llevarnos al hotel? – rió Nixie.
         ¡Como digas! – rió de copiloto.
         ¿Tú preparaste esto…? – dijo asombrado Freddy.
         Por supuesto, ahora serán tratados como estrellas… como merecen – levantó sus cejas.

Yo tan solo sonreí, estaba de alguna manera haciendo feliz a sus compañeros, ellos nunca habían sido tratados de esta manera y ella les hacía el sueño realidad. En unos 15 minutos la limosina se detuvo, afuera del hotel “Centurias” uno de los mejores de California, un hotel cinco estrellas; los chicos no podían creerlo… afuera del hotel los esperaba una gran multitud de gente, gritando y aplaudiendo la llegada de la gran banda de Nixie Bauer.

         ¿Qué significa todo esto? – dijo boquiabierta Naomi.
         Todos estos son nuestros fans mis queridos amigos – sonrió victoriosa.
         No puedo creerlo… – susurró Freddy.
         ¿Y qué haremos ahora? – rió Jerry.
         Pues dejarán los instrumentos aquí dentro porque luego gente especial vendrá por ellos… y bajaremos saludando a todo el mundo, sonrientes y sensuales, ellos esperan sus autógrafos y se los daremos ¿comprenden? – sonrió.
         ¡Yo no tengo autógrafo! – se excusó Jerry.
         Pues improvisa algo querido – rió Nixie abriendo la puerta.

Los gritos se hicieron chillidos cuando ella bajó, la gente coreaba su nombre, yo bajaría al final para llevar a los niños al cuarto…

         Bien, aquí vamos… – suspiró Naomi.

Fue la segunda en bajar, la muchedumbre aplaudió su aparición, siguió Jerry que provocó un efecto parecido en la gente, luego bajó Freddy a quien veía más tímido y complicado con la situación… y finalmente bajé yo con los niños tomados de mis manos, Cristal caminaba frente a mí, ella estaba acostumbrada a todo esto al igual que yo.
Me adelanté mientras los cuatro firmaban autógrafos y se tomaban fotografías con las personas, subí al tercer piso y entré en la habitación 508, la que era para nosotros, las tres anteriores eran para Naomi, Freddy y Jerry.

         ¡Mira Dero, hay mucha gente allá abajo! – dijo Alexander mirando por la ventana.
         ¿Y sabes por qué ha venido toda esa gente? – me incliné a su altura.
         A ver a mamá… ¿no? – sonrió.
         Claro que sí, ellos quieren mucho a tu madre – acaricié sus cabellos oscuros como los de Richard.
         Yo también la quiero mucho, ellos no van a quitarme a mamá ¿cierto? – hizo puchero.
         No mi amor, no te la quitaran, ella te ama más a ti que a todas esas personas…
         ¿Más que a ti? – me miró atento.
         Sí, más que a mí… – sonreí luego de un largo silencio.

Las niñas estaban viendo caricaturas, lo que llamó la atención de Alexander y se les unió; yo me quedé parado en la ventana, mirando como la gente se hacía feliz fotografiando a la mujer que tengo a mi lado todos los días, que envidia deben sentir ellos al no tener mi suerte.

         ¿Estás listo? – susurró una bella voz en mi oído.
         Debería preguntarte eso a ti – me giré y puse mis manos en su cintura.

Me miró con los ojos cansados, estaba confundida y eso me lo hizo saber tan solo con ese par negro de bellos ojos que destacaban por su delineador; tomé su mentón y choqué nuestros labios.

         Será mejor que nos vistamos… ¿Quién se quedará con los niños?
         Los chicos, prometieron cuidarlos como forma de agradecimiento… ellos los cuidaran – sonrió apenada.
         ¿Estás segura que quieres ir? Si no quieres, no vayamos… – acaricié su mejilla
         Vamos a ir Dero, debo enfrentarlos tarde o temprano…
         Está bien, ve a bañarte mientras yo busco mi traje – besé su frente.
         Te amo – sonrió.

Tomó su maleta y se la llevó al baño, mientras ella se daba una ducha yo llamé a su abogado.

         ¿Qué sucede?
         Mac ¿puedes conseguirme un auto elegante para una media hora? – miré el reloj.
         Claro ¿con chofer?
         No, solo el auto.
         Está bien, habrá un auto esperando en la entrada del hotel…
         Gracias.
         No hay de qué, adiós – cortó.

Guardé el teléfono y busqué el traje negro que tanto le gusta a Nixie, encontré la corbata negra que hacía juego y esperé a que saliera del baño.

         ¿Cuánto te falta? – golpeé la puerta riendo.
         Cinco segundos – rió.
         Llegaremos tarde si no te apresuras… – reí.

Se abrió la puerta y me maravillé con su belleza, un vestido negro, corto hasta un poco más arriba de la rodilla, un escote pronunciado, unos tacones que adornaban hasta más arriba del tobillo… su nuevo peinado la hacía lucir bonita y su maquillaje resaltaba su hermosura.

         ¿Cómo me veo? – sonrió dulcemente.
         Te ves… ardiente – dije atónito.
         ¿Tanto así? – rió.

Asentí mientras le robaba un beso.

         Es turno de que te bañes cerdito…
         Está bien – reí.

Fue a ponerse aretes, piercings y todas esas cosas de chicas mientras yo me desnudaba ante el gran espejo que me hizo ver gordo.

         Debo volver al gimnasio – bufé.

Me metí a la ducha y dejé que el agua se mezclara con el jabón para que recorriera mi cuerpo, mojé mi cabello recordando el primer baño que compartí junto a Bauer, algo hermoso y digno de contar. Acabé y me sequé rápido, me puse primero ese boxer negro, luego los calcetines, seguí con la camisa blanca, acomodé la corbata, luego los pantalones… me apliqué perfume y arreglé mi cabello pero esta vez sin fijador, acomodé mis piercings y me puse la chaqueta del traje; salí del baño para despedirnos de los niños y de los chicos que hace poco habían ingresado en la habitación.

         Te ves súper guapo – sonrió acariciando mi muslo.
         Y tu muy sexy – encendí el motor lamiendo mis labios.
         Acelera… Lu nos matará si llegamos tarde a su boda – susurró.
         Calma, dos cuadras y llegamos al parque – reí.

Estacioné el auto junto a muchos otros vehículos caros, por supuesto que las miradas nos atacaron al momento de pisar el césped, los susurros y comentarios comenzaron a volar por el aire y Nixie comenzó a ponerse nerviosa, apretó con fuerza mi brazo mientras caminábamos en dirección a la multitud lejana…

jueves, 29 de septiembre de 2011

Chapter 51.

La templanza, la paz… todo en un mismo lugar; los monstruos desaparecían de mis pensamientos a medida que todo salía bien; el cielo ya no se cae sobre mí… pareciera que estuviese en un sueño del cual no eh despertado por un largo tiempo, las buenas sensaciones abundan en el aire y una sonrisa permanente me hace pensar que en esta extraña dimensión las cosas son de verdad… que son reales.

Leves caricias en mi rostro hizo que despertara, abrí los ojos lentamente para así encontrarme con el maravilloso hombre con el que comparto mi vida. Me miraba con sus verdes ojos, atento y embobado, de verdad estaba enamorado y eso… me hizo sonreír, acercó sus labios a mi frente y tomé su rostro para que besara mi boca; sentir su lengua hacer contacto con la mía me hizo gozar del momento, su boca se abría levemente para dejar pasar ese aire que me robaba el alma…

         Buenos días… muñeca – sonrió rozando su nariz con la mía.
         Buenos días amor – cerré mis ojos.
         Brian ha llamado, dijo que todo estaba listo…
         ¿Qué Brian? – me extrañé.
         El productor – rió.
         ¿Ya está listo? – dije asombrada.

Asintió y me aferré a su pecho; habían pasado dos días desde la grabación del nuevo álbum, ya era hora de escuchar el trabajo terminado, nos alojamos en un hotel en el centro de Londres para no estar viajando de Londres a Berlín tantas veces, claro yo pagando todos los gastos… Los niños estaban con nosotros, así no tendría mayores problemas.
Pasó la mañana, desayunamos y nos preparamos para volver al estudio, esta vez iríamos solo los integrantes de la banda, Dero y mis hijos; Ángela y Aya se habían marchado porque debían seguir con sus asuntos…

         ¿Están listos? – sonrió Thomson.

Asentimos en silencio, solo queríamos oír lo que habíamos grabado, los nervios nos carcomían por dentro… hasta que Brian presionó play; la música comenzó a sonar y las cabezas comenzaron a moverse, los pies de nosotros seguían el ritmo de la batería… sonaba perfecto. Cerca de tres horas y medias era la duración completa de todas las canciones, sonaban impresionantes, quedamos completamente conformes con el gran trabajo que realizamos.

         Hay un gran problema – dijo serio Brian.
         ¿Cuál? – lo miré confundida.
         Son 30 canciones Nixie… y solo dos opciones – levantó sus cejas.
         ¿Si…? ¿Cuáles? – fruncí el seño.

Hubo un silencio incómodo, todos los presentes se observaron un poco preocupados.

         Puedes lanzar dos CDS en ves de uno; con el mismo nombre para no provocar caos… si tu quieres.
         ¿Y la otra opción? – levanté una ceja.
         Que solo elijas 15 canciones…

Reí a carcajadas, las opciones eran obvias y mi decisión también.

         Pues prefiero lanzar dos volúmenes – sonreí de costados.
         Está bien, en ese caso en un par de horas estarán listos los CDS, así que vuelvan más tarde – sonrió.

Asentí y salimos del lugar, miré a los chicos y les pedí que volvieran a Berlín, les de dinero para los pasajes y se fueron; quedé sola aquí en Londres, Dero y mis hijos se marcharon con ellos.

Fui por ahí para pasar el rato hasta que los CDs estuvieran listos; caminé por esas viejas calles que tantos viejos recuerdos me traían; hasta que me encontré con quien menos imaginaba.

         ¿Constance…?

Me paralicé cuando tocó mi hombro para detenerme, sentí como una extraña sensación recorría mi cuerpo de pies a cabeza.

         ¿Cómo has estado? – sonrió mirándome de frente.
         Hola… Jonathan… – susurré.

Él fue mi prometido hace un año, me dolió poco nuestra ruptura pero no quería volver a verlo… había olvidado que vivía aquí en Londres, lo único que quería hacer en este momento era salir corriendo.

         ¿Qué haces aquí en Londres? – me miró extrañado.
         Pues… por asuntos de trabajo, ya sabes – levanté mis cejas.
         ¿Si? Pero que bueno eso. Creo que la calle no es buen lugar para conversar ¿te invito algo? – encogió sus ojos mientras sonreía levemente.
         No sé si sea buena idea Jonathan…
         Vamos, insisto, solo es para conversar un poco – sonrió.

Lo pensé un poco, en verdad no quería arriesgarme, pero no podía negarme a Jonathan Rhys-Meyer, este galán era irrechazable…

         Está bien – sonreí mirando a otro lugar.
         Bien – sonrió.

Pasó su brazo por sobre mi hombro y me guió a un viejo bar que solíamos frecuentar cuando estábamos juntos, pedimos un par de whiskeys para pasar el rato mientras conversábamos.

         ¿Cómo va tu vida? No supe más de ti desde… - silencio – que terminamos – levantó sus cejas.
         Pues pasé por muchas cosas, unas buenas y otras malas, pero para resumirlo todo, aquí estoy, en Berlín y ahora estoy esperando que terminen de editar mi nuevo álbum de solista – asentí.
         Vaya, eres solista, como cambian las cosas… ¿Qué pasó con tu banda?
         Se nota que no ves noticias – reí.
         No últimamente, eh estado grabando una nueva película y no me queda tiempo para casi nada – bebió su whiskey.
         Comprendo… pues bueno, me separé de ellos porque no quisieron venirse a Alemania conmigo… son cosas que pasan – bufé.
         Que extraño, cuando viniste a vivir a Londres conmigo ellos si vinieron – se extrañó.
         Tal vez se cansaron de seguirme por todo el mundo… – dije apenada.
         Puede ser por eso, pero no hablemos de ello… veo que no te gusta hablar del tema – tomó mi mano por sobre la mesa.
         ¿Y que ha sido de tu vida? – levanté mis cejas, quitando mi mano.
         Pues sin muchas novedades, sabes como es mi vida… – rió.
         Sí, lo recuerdo – sonreí.
         Dime… ¿y ya tienes novio? – me miró atento.
         Sí, uno muy bueno ¿y tú, ya tienes novia? – sonreí otra vez.
         No… yo no tengo novia ni nada por el estilo – dijo apenado.
         ¿Cómo es que un galán como tú no tiene novia aún? – reí.
         Soy tímido – rió.
         Sí, claro – bebí el whiskey.

Pasamos allí un buen rato, recordando las cosas que vivimos… de pronto comenzamos a coquetear, ya estábamos bajo el efecto del alcohol y eso no terminaría nada bien. En la radio comenzó a sonar “Take a Number” de Stone Sour, lo que me hizo reaccionar y recordar que prometí cambiar para bien; me resistí y le di fin al asunto… era hora de irme.

         Ya es hora, gracias por todo Jonathan – sonreí ignorando sus ojos.
         ¿Ya te vas?
         Si, debo volver a Berlín.
         Déjame acompañarte – sonrió medio borracho.
         No gracias, mejor vete a casa… ya nos veremos en otra ocasión – besé su mejilla – adiós Jonathan…

Salí del lugar haciendo resonar mis tacones por el ambiente, caminé como una diva hacia el estudio, mi cabello largo volaba al viento y me sentía poderosa. Ingresé al establecimiento media borracha pero decidida, besé superficialmente a Brian y este me quedó mirando con los ojos muy abiertos… sí, había cometido un gran error.

         Muéstrame el trabajo – sonreí sin arrepentirme.
         Que osada apareció señorita Bauer – sonrió esquivando mi mirada.

No sé porque había echo eso, en verdad no tenía idea de donde tuve el coraje para besar a ese sujeto.

         Sígame…

Estaba un poco sonrojado y eso me hizo sentir mejor, lo seguí hasta su oficina y me enseñó los dos CDs terminados.

Una fachada llamativa que resaltaba mi perfil en frente a un cráneo también de perfil, un título formidable: “NEVER AGAIN. Volumen I”. El segundo CD resaltaba con mi cuerpo sentado frente a un esqueleto que imitaba mi posición en la silla, de igual modo resaltaba el título: “NEVER AGAIN. Volumen II

         ¿Le gustan? – levantó sus cejas mirándome.
         Me encantan… – dije boquiabierta.
         Separamos las canciones por tamaño.
         Perfecto, me gusta así – sonreí.

NEVER AGAIN VOLUMEN I:
            Good Times Gone                                             5:16
            Be Yourself                                                       4:37
            Sorry Go ‘Round                                               3:37
            Bis Zum Schluss                                                4:49
            Pilgrim                                                             4:51
            Free bird                                                          10:04
            The Ultimate Fling                                             6:54
            Dani California                                                  4:40
            Brictom                                                            4:18
            Blitzkrieg                                                          4:19
            Distance                                                           4:49
            I was Wrong                                                     4:26
            Burn Your Eyes                                                 4:17
            Grinder                                                            3:55
            Brennende Liebe                                               3:55

NEVER AGAIN VOLUMEN II
            Be my Babe                                                      3:34
            A tout le Monde                                                4:10
            Fire                                                                 3:55
            Psychosis                                                         4:26
            Destiny                                                            3:54
            In Deinen Hüften                                              3:48
            Silverwing                                                        4:22
            Black Betty                                                       3:59
            Dawn                                                               3:35
            Gravity                                                             3:55
            Stray                                                                3:35
            The Last Fight                                                   4:23
            More                                                                4:04
            Don’t Mess with me                                            3:57
            Dying to Live                                                     3:45


Abracé al sujeto y me pidió que firmase unos papeles para dar por finalizado el proceso.

         Mañana mismo sale a la venta – me estrechó su mano.
         Eso me gusta – sonreí de costado.
         Gracias por trabajar con nosotros señorita Bauer…
         Gracias a ustedes.

Salí del lugar, victoriosa como era de esperarse… caminé al aeropuerto para comprar mi boleto y así irme a casa de una vez por todas.

         Lo siento señorita, pero no hay vuelos a Berlín hasta mañana… ya es muy tarde – dijo dulcemente la mujer.
         Maldita sea… bueno, gracias de todos modos – dije indiferente.

Partí a un bar para celebrar sola todo mi gran trabajo, como era de esperarse me emborraché con Vodka y whiskey… quizá también con unos tequilas, para peor tomé mi teléfono y llamé a cierta persona.

         ¿Qué hay perra? – reí.
         ¿Quién es? – decía molesta.
         ¿Cómo vas a olvidarme así de fácil?
         ¿Nixie…? – preguntó
         Amo cuando dices mi nombre, hija de puta…
         ¿Qué es lo que quieres?
         Quería saber que se siente ser mi reemplazo… supe que eres la nueva vocalista de Nevinger, anda, dime ¿Qué se siente no poder igualarme? – reí.
         ¿Estás borracha? Debí suponerlo, no podía esperar menos de ti – bufó.
         Sí, claro, eres una perra envidiosa… ¡Acabo de firmar con Roadrunner Records! Y apuesto que no tienen siquiera alguna nueva canción…
         Claro que tenemos nuevas canciones… que por supuesto son mucho mejores que las que solías escribir tú amor – rió.
         Vaya, ya quiero escuchar como chillas con tu nueva banda, veremos cuanto dura tu momento de fama ¡oh! Y por supuesto ¿supiste lo que dijo Mustaine? – sonreí de costado.

Guardó silencio un instante mientras yo bebía otro vaso de whiskey.

         ¿Qué cosa? – susurró.
         Nevinger queda fuera de Big 4 hasta que yo regreso… si es que regreso, eso significa que no ganaste nada Bytha, solo estás perdiendo el tiempo en mi banda – dije entre dientes.
         Eso no es cierto… no sabes lo que dices – dijo molesta.
         Claro que se lo que digo, solo estás perdiendo el tiempo al tratar de igualarme… ¡Tu no sirves para nada! – corté molesta.

Pagué los tragos y salí del lugar caminando como pude, admito haber estado sumamente borracha; me quité los tacones para no caerme en plena calle y así, como pude llegué a un hotel. 
Registrado mi nombre y pagada la noche subí a mi habitación para poder descansar de todo, me quité los jeans y me lancé en ropa interior y con la remera puesta, no tenía ni ganas de quitarme algo más. El celular quizá sonó un par de veces, no lo sé, estaba muy cansada como para despertar para contestar, así que la noche me bendijo con un profundo sueño… que quería que fuese eterno.