sábado, 25 de febrero de 2012

Chapter 76.



Agosto había llegado, nuestro nuevo álbum estaba siendo trabajado, faltaba poco para poder grabar las canciones, ya que estando embarazada no debo arriesgar a los gemelos a sonidos poderosos, les podía hacer daño.

         (…) Entonces las cosas se complicaron y James fue a parar al hospital – rió Mischa.
         ¿Pero como pasó eso…? ¿Qué era lo que estabas haciendo con James…? – reí.
         Ah bueno… ya sabes, ‘cosas’ – rió a carcajadas.
         ¿Tuviste sexo… con James otra vez?
         Sí, pero no le digas a nadie, sabes que con James son esas cosas locas que pasan en la vida, como tú con Corey.
         Sí, entiendo, pero con Corey ya no pasa nada desde antes de su matrimonio Mischa, así que no me vengas a insinuar nada – sonreí tocándome la panza.
         Ah bueno, eso no lo sé – rió.
         ¿No confías en mí? – sonreí haciéndome la dañada.
         Si confío, pero tu sabes que Hetfield… es como el amor de mi vida…
         Pero te dejo por otra argentina – reí cruelmente.
         Gracias – dijo seria.
         De nada – seguí riendo.

Mientras conversábamos sobre su revolcón con Hetfield de hace unos días, me vino un terrible dolor en la pelvis, me retorcí sobre la cama mientras Mischa llamaba a la ambulancia.

         Creo que llegó el momento – dije con dolor.
         ¿Dónde mierda está Sean? – gritó Mischa.
         ¡No grites que me alteras! – grité.

Corrió abajo donde Teresa y le pidió que llamase a Sean, la ambulancia no tardó en llegar y me subieron a ella con sumo cuidado, debía hacer fuerza para mantenerme consciente, el dolor era demasiado potente y sinceramente no sé si resistiría este momento tan esperado.

         Tranquila, todo va a estar bien… – decía Mischa apretando mi mano.
         ¿Y mi hombre? – le susurré.
         Va camino a la clínica, tranquila Nixie, todo va a estar bien – sonreía más nerviosa que yo.

No recordaba como se sentían las contracciones, eran tan dolorosas, con Lilian no sufrí tanto, bueno, aunque era tan solo una pequeña niña.

Sentía que este momento sería único, los nervios no los sentía tan latentes como el fuerte dolor en mi parte baja; la mano de mi hermana me apretaba con fuerza mientras yo correspondía de la misma manera, el maldito sonido de la sirena de la ambulancia me ponía aún más nerviosa. Parecía como que poco a poco fui perdiendo la consciencia, mi presión bajo drásticamente como lo hacía cada vez que me sucedía algo.

         ¡No te desmayes ahora! – me gritó Mischa.
         No me siento bien… – dije manteniendo la calma.
         Tranquila señora, ya llegamos a la clínica – dijo la enfermera que venía junto a nosotras.

Me sacaron en esas camillas y me llevaron adentro, alejándome de mi mejor amiga como una terrible pesadilla.

         Estoy llamando a Sean – me dijo a la lejanía.

Asentí con dolor. Corrieron por los pasillos como un auto de carreras, y eso me ponía aún peor, parecería estúpido, pero pensé que llegaría a caerme de la camilla. Me ingresaron a una sala con muchos doctores, me dieron de beber algo y comenzaron a quitarme la ropa; en menos de lo que pensé ya estaba usando aquella bata de hospital.

         ¡¿Pueden apresurarse?! – grité tocándome el vientre.
         Señora, necesito que mantenga la calma, todo saldrá bien…
         ¿Cómo quieres que esté calmada? ¿Acaso sabes como me duele esto? – le grité.

Ellos rieron un poco y me volvieron a recostar en esa camilla, ya listo para dar inicio al proceso…


NARRA:             Sean Flanery.

         ¡Apresúrate! ¡Tú mujer acaba de entrar a sala de parto! – gritaba Mischa al otro lado del teléfono.
         Voy en camino ¡Tranquilízate! – grité nervioso.
         Solo apresúrate… ¿si? – me cortó.
         Mujeres… – dije agobiado.

Manejé  lo más rápido que pude, el tráfico era un asco, jamás en mi vida odie tanto que en Los Ángeles existieran tantos vehículos. Apreté el acelerador y salí por la carretera este, volé sobre el asfalto a gran velocidad, no podía creer que hoy volvería a ser padre…
Estacioné el auto como pude y corrí adentro de la clínica, los chicos de la banda estaban todos aquí, también algunos de sus amigos y las parejas de ellos, jamás en mi vida tanta gente venía al parto de mi mujer…

         ¡Corre adentro! – me gritó Mischa, estaba como loca.

Me empujaron entre todos y llegué a la sala en donde ella estaba media anestesiada, me dieron un traje de esos y le tomé la mano. Se veía cansada, agobiada y con miedo, sus ojos oscuros lo demostraban. Apretó mi mano con fuerza mientras el doctor me pedía que la calmara, todo el tiempo repetía: ‘Cuida a los bebés, cuídalos, no los dejes solos…’ Como si en algún momento ella pensara dejarme solo en este mundo, eso no podría soportarlo.

Dieron inicio a la labor de parto y mis nervios explotaron, le abrieron la panza a mi amada y el sonido fue aterrador, sonaba tal como si abrieran una sandía, era extraño… La mano de Nixie no dejaba de emitir fuerza y eso me mantenía tranquilo; los doctores hablaban y hablaban en sus términos que jamás entendí, pero creo que era algo sobre la presión sanguínea.

         Ya vienen – dijo el médico.
         ¿Escuchaste eso…? – sonreí emocionado.

Ella tan solo simulo sonreír, sus ojos apenas demostraban vida, comenzaba a preocuparme por su estado de salud, el doctor que la trató durante su embarazo dijo que sería riesgoso, había que tener mucho cuidado para que todo saliera bien y sinceramente ya me estaba asustando con todo esto.

Besé su frente, acaricié su mejilla cuando de pronto sus ojos se cerraron por completo y unos llantos de bebés se escucharon en el aire de la fría habitación.

         ¡Han nacido! – gritó una enfermera animada.
         Felicitaciones señor Flanery, sus bebés están en buen estado – me dijo el doctor.
         Soy padre… – dije en shock.
         Los limpiaran y luego los traerán, así que tenga un poco de calma – escuché por ahí.
         ¡Soy padre! – grité.
         Doctor, la presión de la paciente está bajando drásticamente – decía otra de las enfermeras.
         ¿Nixie? Mi amor… – intenté que reaccionara.
         Señor, le vamos a pedir que abandone la sala, por favor… – me tomaron del brazo.
         ¡No! ¿Qué le pasa a mi mujer? – grité mientras me jalaban.
         Vamos a estabilizarla, por favor, colabore – me decían una y otra vez.

A la fuerza me sacaron de allí, cerraron la puerta en mi cara mientras nadie me decía lo que le pasaba a mi amada, sentí como el alma escurría en mi respiración, el miedo se hacía latente a cada segundo. Volví a la sala de espera donde estaban todos, me miraron preocupados al ver la cara de terror que tenía, ella se atrevió a hablar primero.

         ¿Qué sucede? – preguntó Mischa.
         No lo sé – dije tomando mi cabeza mientras me sentaba.

Todos se miraron preocupados, nadie se atrevía a hablar, todos ya imaginaban catástrofes tal como lo hacía yo, pero en verdad nada era seguro… solo quedaba esperar.
Corey se sentó junto a mí, disimuladamente, sonriendo complicado.

         ¿Cómo están tus bebés?
         No lo sé…
         ¿Cómo no lo sabes? ¿El doctor no te dijo nada? – se extrañó.
         Los sacaron por cesárea, eso es todo lo que sé – dije con la mirada ida.
         ¿Y… Nixie? – preguntó con miedo.
         Su presión bajó demasiado… ¡No lo sé! Me sacaron a la fuerza, no sé lo que está sucediendo allá adentro – dije agobiado, con el corazón en la garganta – No quiero que le pase nada ni a ella ni a mis hijos…
         Te entiendo Sean, pero mantén la calma, ella siempre tuvo problemas con su baja presión… – dijo como un consuelo.
         Pero esta vez es diferente…
         Solo nos queda esperar – puso su mano sobre mi hombro.

Y así fue. Todos caminaban nerviosos de un lado al otro, preocupados, con miedo, ansiosos por saber que diablos sucedía ¿Por qué mierda tardaban tanto?

Entonces pasaron unos 15 minutos para que al fin un médico de esos apareciera con una cara terrorífica que hizo alterar a todos.

         ¿Señor Flanery? – me miró.
         Si, ¿Qué sucede con mi mujer? – dije rápidamente.
         Ya logramos estabilizarla, está bien, solo fue una descompensación, ya no hay de qué preocuparte – sonrió – Ahora puede pasar a ver a los pequeños… si usted gusta, la vitrina está apta para que todos vean a los pequeños – dijo alegre.
         Muchas gracias – sonreí aliviado – ¿Ella está despierta?
         Sí, acaba de despertar ¿Quiere verla?
         Claro – sonreí.
         Sígame…

Todos aplaudieron y rieron al escuchar lo que el doctor acababa de decir, eso me puso muy alegre. Caminé tras él y entre al cuarto en donde estaba la mujer más bella del mundo con dos pequeños idénticos entre sus brazos, uno en cada uno.

         Pero miren nada más – sonreí emocionado.
         Hola – susurró ella, cansada.
         ¿Cómo te sientes? – me senté junto a ella.
         Ya mejor, pensé que no despertaría nunca – rió.
         No digas esas estupideces – dije con miedo – ¿Cómo están los pequeños? – los miré.
         Aquí, bien, con hambre – volvió a reír.

Sus pechos crecidos excesivamente amamantaban a cada uno por un lado, era una imagen realmente ansiada por mí, tenía tantas ganas de tener a los pequeños entre mis brazos que ya quería que dejaran de tomar leche por un momento.

En eso, entró una enfermera sonriente, con una bolsa de suero para Nixie, y sonriente se acercó a ver a los niños.

         El doctor dijo que podía abrir la cortina para que todos vieran a los pequeños, si ustedes gustan – dijo amable.
         ¿Ya podemos? – dijo ella.
         Claro, si quiere yo puedo abrirla…
         No, descuida, nosotros lo haremos ¿podrías reunir a toda la gente en la ventana? Por favor – sonrió.
         Está bien, nos vemos luego. Felicidades – acarició a los pequeños.

Ambos sonreímos, Nixie dejó de amamantar a los pequeños y me dio a uno, guardó sus pechos bajo ese traje una vez más y me miró con dulzura, la besé.

         El que tienes entre tus brazos… es Derek – sonrió.
         Oh, este pequeñín es Derek – lo miré atento, él me sonreía.
         Y este pequeño… – lo miró con ese cariño de madre – es Dero…
         Dero… – susurré sonriendo – Derek y Dero, los pequeños Flanery.

Ella sonrió y me puse de pie para volver a besarla; luego, con Derek entre mis brazos caminé a la gran ventana que daba al pasillo y abrí las cortinas, logrando así que todos nuestros amigos vieran a nuestros hijos.

         Oh por Dios… ¡¡Son hermosos!! – gritaban las chicas del otro lado del vidrio.

Eso nos hizo reír a todos, me gustaba que ellos vieran a nuestros pequeños. Dos lindos y tiernos chicos de cabello anaranjado, de ojos azules, con una piel sumamente blanca tal como su madre; su cabello debe haber sido una combinación extraña entre mi color rubio y el rojo de su madre, pero les venia bien, y pues, los azules ojos son herencia mía, eso es obvio. Eran hermosos, los bebés más bellos de este planeta.

Mischa no soportó y entró, estaba más emocionada que la misma Nixie, su cara de felicidad me hacía estallar de emoción, jamás en mi vida me sentí así. Se acercó a Nixie y tomó al pequeño.

         Chicos, ustedes hacen la combinación perfecta de bebés, parecen de esos de las películas – sonreía con el niño entre sus brazos.
         No exageres – reía Nixie.
         Son bellísimos, lo digo en serio – la miró – ¿Cómo se llaman los principitos?
         El que tiene Sean se llama Derek, y el que está contigo… Dero – sonrió.
         ¿Dero…? – la miró sorprendida.
         Es un lindo nombre, digno para nuestro hijo – dije con orgullo.
         Es perfecto – sonrió Mischa.

Uno a uno, fueron entrando para ver a los pequeños, les tomaban fotografías, otros los grababan y bueno, el resto simplemente los tomaban en sus brazos y les hacían caretas, todos, pero todos estaban felices con la llegada de los pequeños a la familia. A eso de las 20.45 de la noche al fin quedamos solos, los pequeños ya estaban durmiendo cuando pudimos entablar una conversación sobre el futuro de los niños.

         Quiero que Norman sea el padrino de uno de ellos… – le dije.
         No hay problema, ya tengo en mente a los cuatro elegidos – sonrió.
         ¿Ah si? – reí.
         Norman, Alex, Lu y Naomi serán los padrinos de los niños, no importa de quien, pero ellos serán… ¿está bien? – dijo seria.
         Está bien mi amor, tú tomas las decisiones – reí.
         Será mejor que vuelvas a casa, no quiero que los niños estén solos tanto tiempo…
         Si, me voy ahora, les mostraré las fotos de sus hermanitos – sonreí – Te amo, descansa y vengo por ti mañana al medio día.
         En la mañana ve a inscribir a los pequeños al registro ¿de acuerdo? Quiero que tengan su nombre y sea legal – sonrió.
         No te preocupes, será lo primero que haré mañana… Buenas noches – la besé.
         Te extrañaré – dijo en un susurro.
         Y yo a ti mi amor…

Besé a mis hijos y salí de allí, caminé muy feliz al estacionamiento, encendí el auto y volví a casa luego de pasar todo el día en la clínica cuidando de mis pequeños.

Al llegar a casa Teresa y los cuatro pequeños me recibieron felices, con una cena extraordinaria, los abracé, estaba muy feliz, Teresa lo notó y fue la primera en preguntar por Nixie. Les conté todo, cuanto pesaron los pequeños, cuanto midieron… como eran, que hacían, a quienes se parecían; los chicos estaban ansiosos por conocerlos, les mostré las fotos que había tomado, les mostré unos videos y solo querían que llegaran a casa pronto para poder mimarlos y como ellos mismos dijeron: Protegerlos de cualquiera que quiera hacerles daño.

La felicidad que tenía en mi interior era incomparable, no había estado tan feliz desde que nació Lola, y eso fue ya hace mucho tiempo, pero ella también era mi hija. Los pequeños serán bien recibidos en casa, de una u otra forma su nueva vida será la mejor… nada malo les podrá pasar con cuatro preocupados hermanos.

Esta es mi nueva familia, la que elegí y de lo que no me arrepiento.

Este es un gran paso, uno de muchos.

miércoles, 15 de febrero de 2012

Chapter 75.



Es fabuloso como el tiempo pasa, como todo cambia, como es que todo comienza a tener un sentido lógico dentro de mi propia existencia. Suelo exagerar demasiado con las cosas buenas que me pasan pero lo que ahora estoy viviendo no es para menos, ‘Bauer Splendid’ salió a la venta de una manera extraordinaria.

“Aceptamos el trato, esperamos que la gente reciba de buena manera todos los planes que ustedes tienen para ofrecernos (…) Es interesante la manera en que ustedes emplean sus ideas, tendrán éxito, de eso no cabe duda, así que damos por hecha nuestra parte de decirles que sí, Bauer Splendid saldrá a la venta.”

Aquella llamada nos venía bastante bien, al fin lanzamos nuestras guitarras al mercado y adivinen qué… ¡Pues la gente las compraba por montones! Eso nos catalogó como buenas comerciantes, como idóneas a seguir por el buen camino de crear y difundir diferentes estilos de guitarras. No teníamos porque quejarnos, muy por el contrario, nuestro modo de vida se estaba volviendo más normal dentro de lo que podíamos llamarnos artistas, ser músico es difícil, pero mucho más lo es cuando tu carrera depende solo del éxito de tu trabajo, porque no te dedicas a otra cosa que no sea hacer feliz a tus seguidores…

Ya había pasado algún tiempo, tal vez unos 5 meses, mi panza estaba creciendo demasiado… parecía que iba a explotar, me parecía bastante extraño el exceso de su tamaño por lo que tuve que asistir al doctor para que me dijera porque demonios tenía una panza tan grande.

         Muy bien Constance, recuéstate en la camilla – dijo amable.
         Está bien – sonreí.

Sean me ayudó para subir y me acomodé ahí, me subió el vestido y me puso gel en la pelvis grotescamente levantada y con su aparato comenzó a palpar, en la pantalla podía ver unas manchas que se suponía era mi hijo, pero nos llevamos una gran sorpresa cuando encontramos algo fuera de lo normal.

         Vaya, vaya… aquí está la razón del exceso de tamaño para los seis meses señores – rió el doctor.
         ¿Qué es? – preguntó Sean sin comprender.
         No es un bebé lo que están esperando…
         ¿Cómo que no? ¿Es un alíen? – reí nerviosa, no me gustaba su tono.
         Pero que cosas dices Constance – rió – Son gemelos, dos niños bien cuidados son los que están creciendo en tu interior… felicidades – sonrió.

Santa mierda… ¿escuché bien…? ¿GEMELOS? Mi familia crecía cada vez más rápido, no sé cuando se detendrá pero creo que después de esto, tendré que agrandar la habitación del bebé.

         ¿Está hablando en serio? – dijo Sean con una sonrisa.
         Claro, no bromearía con algo como esto, así que bien digo que no te preocupes por tu gran panza Connie, es normal para unos gemelos de seis meses de gestación – sonrió.
         Oh por dios – susurré riendo.

Salimos de allí un poco asombrados con la noticia y al mismo tiempo preocupados pero felices, la familia crecería, eso es bueno, asombrados porque no esperábamos algo como esto, era desconcertante pero alentador y preocupados… por mi estado de salud, mi cuerpo es frágil y pequeño, mis caderas tal vez son normales para un bebé… pero ¿dos? Nadie sabría lo que pasaría exactamente el día en que a estos dos se les ocurra nacer…

Volvimos a casa luego de la visita a la clínica, los niños estaban en la escuela, Teresa era la única que estaba en casa arreglando las cosas que siempre solía hacer; con Sean queríamos casarnos antes de que nacieran los bebés, pero con esta noticia nada sería seguro, muchas cosas quedan al azar…

         Oh por dios, todo esto es maravilloso – sonreía mientras me besaba.
         No puedo creerlo, sacaste el premiado – reía.
         Que cosas dices…

Su lengua hacía contacto con la mía de una manera delicada, apasionada y sumisa, era extraño imaginar que con este hombre quería envejecer, más que mal tenía una larga historia atrás… muchas cosas me condenaban y estoy segura que otras más vendrán, pero al fin le estaba dando a mi vida un cierto sentido que hacía falta, todo gracias a este gran hombre que apareció en el momento menos inoportuno.

         ¿Quién comienza? – reía Mischa de pie, apoyando sus manos en el borde de la mesa.
         No lo sé, a mi no me metan en estas cosas – levantó las cejas Alex.
         Tú más que nadie debería estar interesado en este asunto – recriminé.
         No entiendo desde cuando debemos elegir estas cosas – rió Andréu.
         Desde siempre, solo que ahora con Mischa tomamos la decisión de que ustedes deben participar más, de por sí siempre ella era la que daba la idea y se llevaba a cabo, ahora le damos la oportunidad de que ustedes den ideas – sonreí.
         Me gusta… esa – apuntó Lu.
         ¿Estás segura?
         Claro, es atractiva, intrigante… cautivadora y aterradora – sonrió.
         ¿Podemos renombrarlo? – preguntó Andréu.
         ¿Se te ocurre una mejor idea? – alardeó Mischa.
         Creo que el nombre ‘Jamás lo sabrás’ suena a película fetiche… Quizá se nos ocurra algo mejor… – me miró.
         Tal vez tengas razón – dudé.
         Nunca en nuestra carrera habíamos tenido tamaño lío, creo que hacernos tomar la decisión a nosotros complica las cosas – rió Andréu.
         Es la primera de muchas, así que acostúmbrense a esto – dije seria.
         Memorias lanzadas al olvido… ¿Ese no era una de tus ideas? – me miró Mischa.
         Me gusta – dijo Lu.
         A mí también – agregó Alex.
         ¿Le cambiamos el nombre entonces a ‘Memorias lanzadas al olvido’? – los miré confundida.
         Claro, suena mejor que el anterior… - rió Alex.
         Además todas las canciones son referentes a errores que costaron caros, el título refleja algo más que el error, si no más la conciencia de la persona que los emite – dijo Lu muy seria.
         Me gusta ese punto de vista, el nombre será cambiado entonces – rió Mischa.
         Está bien, yo ahora debo irme, tengo que hablar con mi abogada sobre algunos asuntos… por favor decídanse por una portada para el álbum, tengo que hablar con Jackson sobre esto mañana – levanté las cejas.
         No hay problema, de aquí a unas horas tal vez nos decidamos por una cada uno, te aviso y tú eliges la última ¿si? – dijo Mischa.
         Está bien, me llaman a mi teléfono cualquier duda…
         No te preocupes de ello.
         Adiós chicos – sonreí.
         ¡Adiós!

Salí del lugar y fui a donde tenía planeado, abordé mi auto y partí a un restaurante que quedaba en el borde de la costa, colindando con la playa. Estacioné el Lamborghini y bajé con cautela, caminé como pude adentro y una mano me hizo una seña a una mesa, me senté frente a ella y ahí entablamos la conversación necesaria.

         ¿Cómo van las cosas? – sonreía Marie.
         Bien, ya sabes, sin complicaciones – sonreí.
         Me alegra bastante… Entonces ¿Estás segura de esta decisión?
         Claro, lo he pensado mucho, ya sabes el terror que tengo de volver a cometer el mismo error que con Richard, pero Sean es diferente, sé que las cosas saldrán bien después de todo él es el único que me esperó…
         Está bien, tú sabes perfectamente lo que haces, yo solo vengo a hacerte dudar – rió.
         Oh pus muchas gracias – reí – No hay drama, la decisión ya está tomada, quiero que lo antes posible puedas preparar el registro.
         Está bien, lo del registro no hay problema, solo es hablar con un juez que asista a supervisar la boda. Sobre el otro asunto… – guardó silencio un rato – ¿Estás segura eso de los apellidos de tus hijos…? – levantó las cejas.
         Lo pensé mejor… y creo que no es apropiado, por mucho que los chicos vivan con Sean, yo creo que a Richard y Corey no les gustaría que sus hijos llevasen el apellido de Sean… pero el asunto con Lola sigue en pie, quiero que su apellido materno sea el mío, Sean está de acuerdo con ello… y creo que es lo más sano para su infancia ¿no?
         En eso tienes razón, pero el asunto puede demorar como mínimo 5 meses, sabes que eso del apellido materno en este país no es tan primordial, mucho más luego de que contraigas matrimonio con Sean, tu apellido ya no será tan valido como lo es ahora…
         Lo sé, pero esa es mi opción, y no voy a tomar el apellido como ‘Señora Flanery’ seguiré siendo Proust y que me joda la madre el que se oponga, no volveré a caer en la estupidez de dejar de lado a mi madre con mi nombre.
         Está bien, entonces ahora mismo marcho a hablar con el juez para que haga el papeleo y te aviso para cuando me de la fecha de la entrevista, y lo de tu matrimonio también – sonrió.
         Está bien Marie, muchas gracias… de verdad – sonreí.
         No hay de que hermanita, todo con tal de que salga bien.

Mantuvimos una conversación relativa durante un largo rato, hasta que se hizo de noche, volví a casa con mi familia y llevamos una vida normal como toda la gente.

Avanzaron los días, nos había llegado la noticia de que Petter había tenido leves mejoras, aún no despertaba, claro que no, pero estaba teniendo impulsos nerviosos desde su cerebro, según su ex esposa había apretado su mano con una leve fuerza, si ella lo dijo, yo le creo, y me pone muy feliz eso de que Petter mejorara… ya habían pasado casi 12 meses desde su repentino ataque.

         ¿Cómo marchan las cosas? – tomó mi mano.
         Bien, me queda tan solo un mes para casarme… estoy nerviosa, pero muy feliz – sonreí – ¿Cómo va tu nueva vida de casado?
         Oh pues… es extraño, pero puedo con ello – rió – Solo es cosa de costumbre…
         Me alegro que vayas bien… ¿Cómo vas con Naomi? – le miré de costado.
         Bien – guardó silencio – No es tan pesada como creía – rió.
         Eres malo – sonreí – Es una buena chica.
         Lo sé, es una gran mujer… me costó mucho para darme cuenta de ello y creo que eso tú lo sabes ¿no?
         Claro… y vaya que te costo – sonreí.

Seguimos caminando por el borde de la playa mientras que Cristal corría por ahí jugando con la arena, una fuerte contracción me atacó de la nada y le pedí a Corey que nos sentáramos en la arena un momento; allí permanecimos mientras Cristal jugaba en el agua con sumo cuidado.

         Ha sido difícil todo este tiempo alejado de ti ¿sabes? Creí que era fácil, pero no puedo engañarme – sonrió mirando al mar.
         Lo mismo digo… pero dicen que a veces las cosas son para mejor…
         Eso dicen ¿Pero tu crees en ello? – me miró.
         No lo sé – me encogí de hombros – son cosas que tal vez solo debían suceder, sean para bien, sean para mal… eso depende del pensamiento de cada uno – levanté las cejas apenada.
         No estás convencida de ello ¿no?
         Claro que no – sonreí melancólica.
         Yo tampoco… no hay noche que no me cuestione todas las decisiones que tomé a causa tuya, todas las noches me maldigo por dejarte ir – volvió a tomar mi mano.
         Es duro, pero debemos acostumbrarnos Corey – acaricié su mejilla – Créeme que tú no eres el único que está sufriendo con todo esto…

Miró al frente para esquivar mis ojos una vez más, apretó con más fuerza mi mano mientras permanecíamos observando a nuestra hija sentados aquí en la arena. Mis manos abrazaban las suyas como ya hace mucho tiempo solía pasar; tengo que admitir que con Corey no nos veíamos hace mucho, creímos que manteniendo distancia las cosas saldrían mejor, pero lo que en verdad estaba pasando era que nos estábamos matando mutuamente de una manera súbita, sutil y silenciosa…

         El otro día tuve un sueño tan extraño… – rió.
         ¿Qué soñaste? – lo miré interesada, temerosa.
         Que me invitaban a un programa de televisión, y que tú estabas conmigo… me preguntaban cosas de mi vida, sobre nuestra vida… Éramos matrimonio, teníamos tres hijos ¿sabes? Desperté llorando.
         Corey…

Me miró en silencio, casi abatido, pero con esa cara de fuerza que ponía para hacerse el hombre duro e impenetrable a las emociones débiles.

         Yo soñé que… bueno no fue un sueño, bueno sí, pero era algo que ya pasó hace muchos años, soñé aquel momento en que viajamos a San Francisco y nos tomábamos esas fotos en la cabina del centro, con mi boina morada y tu cabellera larga… – sonreí mirando la arena.

Sonrió impulsivamente, mostrando su dentadura y haciéndome sonreír aún más. Él era el único que podía hacer eso, será tal vez porque es uno de los hombres más antiguos en mi vida, él y mi hermano eran los únicos que provocaban esa reacción en mí…

         Creo que debemos irnos, ya se hace tarde – miré la hora en mi teléfono.
         No… quedémonos un poco más, la noche aquí es hermosa – me miró dulcemente.
         ¿Estás seguro? No quiero que Naomi comience a pensar cosas extrañas…
         Tranquila, solo salimos con nuestra hija, no hay nada de malo en ello – guardó silencio – ¿O estás pensando en otra cosa que podríamos hacer? – sonrió pícaro.
         Corey no empieces – reí.
         Solo digo – insistió bromeando.
         Sí claro…

Apoyé mi cabeza en su hombro, tomé su brazo con el mío y entrelazamos nuestros dedos, apoyó su cabeza sobre la mía mientras que con la otra mano que tenía disponible acariciaba mis cabellos, ambos mirábamos al frente observando a nuestra hija, que tal vez no hubiera sido la única si la vida nos hubiera tratado de otra forma. Pero el destino ya está escrito, nuestras vidas ya tienen un rumbo nuevo, con un propósito quizás no tan deseado para el uno, ni para el otro, pero está hecho.

Permanecimos allí hasta quizás alrededor de las diez de la noche, hasta que Cristal dijo que ya era suficiente y quería volver a casa. Nos pusimos de pie, primero él y luego me ayudó ya que tengo unos kilos demás gracias a la panza que me cargo encima. Tomados de las manos caminamos tras Cristal que nos guiaba hasta la salida de la playa; de verdad sentía que entre Corey y yo nada había cambiado, que tan solo nos habíamos dado un tiempo, pero que todo se mantenía igual… lo que no era nada bueno, para nada.

         Gracias por esta increíble tarde papá, espero que nos veamos pronto – decía alegre Cristal.
         No hay de qué pequeña, solo debes llamarme más seguido para que volvamos a salir – reía.
         No lo dudes, te llamaré más seguido – se fue.
         Gracias por lo de hoy, creo que me hacía bastante falta verte – le dije parada en la puerta de mi jardín.
         No te preocupes, también me hacía mucha falta verte… – sonrió.
         Ojala… aparezcas más seguido por aquí…
         Si Naomi me deja salir… estaré por estos lugares – rió.
         Eso espero – reí.
         Cuídate mucho – me abrazó – Volveré en estos días por Cristal otra vez.
         Hasta entonces – me apegué a él con fuerza.
         Te amo… – susurró sonriendo en mi oído.
         Yo también te amo…