Es
fabuloso como el tiempo pasa, como todo cambia, como es que todo comienza a
tener un sentido lógico dentro de mi propia existencia. Suelo exagerar
demasiado con las cosas buenas que me pasan pero lo que ahora estoy viviendo no
es para menos, ‘Bauer Splendid’ salió a
la venta de una manera extraordinaria.
“Aceptamos el trato, esperamos
que la gente reciba de buena manera todos los planes que ustedes tienen para
ofrecernos (…) Es interesante la manera en que ustedes emplean sus ideas,
tendrán éxito, de eso no cabe duda, así que damos por hecha nuestra parte de
decirles que sí, Bauer Splendid
saldrá a la venta.”
Aquella
llamada nos venía bastante bien, al fin lanzamos nuestras guitarras al mercado
y adivinen qué… ¡Pues la gente las compraba por montones! Eso nos catalogó como
buenas comerciantes, como idóneas a seguir por el buen camino de crear y
difundir diferentes estilos de guitarras. No teníamos porque quejarnos, muy por
el contrario, nuestro modo de vida se estaba volviendo más normal dentro de lo
que podíamos llamarnos artistas, ser músico es difícil, pero mucho más lo es
cuando tu carrera depende solo del éxito de tu trabajo, porque no te dedicas a
otra cosa que no sea hacer feliz a tus seguidores…
Ya
había pasado algún tiempo, tal vez unos 5 meses, mi panza estaba creciendo
demasiado… parecía que iba a explotar, me parecía bastante extraño el exceso de
su tamaño por lo que tuve que asistir al doctor para que me dijera porque
demonios tenía una panza tan grande.
–
Muy bien Constance, recuéstate en la camilla – dijo amable.
–
Está bien – sonreí.
Sean
me ayudó para subir y me acomodé ahí, me subió el vestido y me puso gel en la
pelvis grotescamente levantada y con su aparato comenzó a palpar, en la
pantalla podía ver unas manchas que se suponía era mi hijo, pero nos llevamos
una gran sorpresa cuando encontramos algo fuera de lo normal.
–
Vaya, vaya… aquí está la razón del exceso de tamaño para
los seis meses señores – rió el doctor.
–
¿Qué es? – preguntó Sean sin comprender.
–
No es un bebé lo que están esperando…
–
¿Cómo que no? ¿Es un alíen? – reí nerviosa, no me gustaba
su tono.
–
Pero que cosas dices Constance – rió – Son gemelos, dos
niños bien cuidados son los que están creciendo en tu interior… felicidades –
sonrió.
Santa
mierda… ¿escuché bien…? ¿GEMELOS? Mi
familia crecía cada vez más rápido, no sé cuando se detendrá pero creo que
después de esto, tendré que agrandar la habitación del bebé.
–
¿Está hablando en serio? – dijo Sean con una sonrisa.
–
Claro, no bromearía con algo como esto, así que bien digo
que no te preocupes por tu gran panza Connie, es normal para unos gemelos de
seis meses de gestación – sonrió.
–
Oh por dios – susurré riendo.
Salimos
de allí un poco asombrados con la noticia y al mismo tiempo preocupados pero
felices, la familia crecería, eso es bueno, asombrados porque no esperábamos
algo como esto, era desconcertante pero alentador y preocupados… por mi estado
de salud, mi cuerpo es frágil y pequeño, mis caderas tal vez son normales para
un bebé… pero ¿dos? Nadie sabría lo que pasaría exactamente el día en que a
estos dos se les ocurra nacer…
Volvimos
a casa luego de la visita a la clínica, los niños estaban en la escuela, Teresa
era la única que estaba en casa arreglando las cosas que siempre solía hacer;
con Sean queríamos casarnos antes de que nacieran los bebés, pero con esta
noticia nada sería seguro, muchas cosas quedan al azar…
–
Oh por dios, todo esto es maravilloso – sonreía mientras me
besaba.
–
No puedo creerlo, sacaste el premiado – reía.
–
Que cosas dices…
Su
lengua hacía contacto con la mía de una manera delicada, apasionada y sumisa,
era extraño imaginar que con este hombre quería envejecer, más que mal tenía
una larga historia atrás… muchas cosas me condenaban y estoy segura que otras
más vendrán, pero al fin le estaba dando a mi vida un cierto sentido que hacía
falta, todo gracias a este gran hombre que apareció en el momento menos
inoportuno.
–
¿Quién comienza? – reía Mischa de pie, apoyando sus manos
en el borde de la mesa.
–
No lo sé, a mi no me metan en estas cosas – levantó las
cejas Alex.
–
Tú más que nadie debería estar interesado en este asunto –
recriminé.
–
No entiendo desde cuando debemos elegir estas cosas – rió
Andréu.
–
Desde siempre, solo que ahora con Mischa tomamos la
decisión de que ustedes deben participar más, de por sí siempre ella era la que
daba la idea y se llevaba a cabo, ahora le damos la oportunidad de que ustedes
den ideas – sonreí.
–
Me gusta… esa – apuntó Lu.
–
¿Estás segura?
–
Claro, es atractiva, intrigante… cautivadora y aterradora –
sonrió.
–
¿Podemos renombrarlo? – preguntó Andréu.
–
¿Se te ocurre una mejor idea? – alardeó Mischa.
–
Creo que el nombre ‘Jamás lo sabrás’ suena a película
fetiche… Quizá se nos ocurra algo mejor… – me miró.
–
Tal vez tengas razón – dudé.
–
Nunca en nuestra carrera habíamos tenido tamaño lío, creo
que hacernos tomar la decisión a nosotros complica las cosas – rió Andréu.
–
Es la primera de muchas, así que acostúmbrense a esto –
dije seria.
–
Memorias lanzadas al olvido… ¿Ese no era una de tus ideas?
– me miró Mischa.
–
Me gusta – dijo Lu.
–
A mí también – agregó Alex.
–
¿Le cambiamos el nombre entonces a ‘Memorias lanzadas al
olvido’? – los miré confundida.
–
Claro, suena mejor que el anterior… - rió Alex.
–
Además todas las canciones son referentes a errores que
costaron caros, el título refleja algo más que el error, si no más la
conciencia de la persona que los emite – dijo Lu muy seria.
–
Me gusta ese punto de vista, el nombre será cambiado
entonces – rió Mischa.
–
Está bien, yo ahora debo irme, tengo que hablar con mi
abogada sobre algunos asuntos… por favor decídanse por una portada para el
álbum, tengo que hablar con Jackson sobre esto mañana – levanté las cejas.
–
No hay problema, de aquí a unas horas tal vez nos decidamos
por una cada uno, te aviso y tú eliges la última ¿si? – dijo Mischa.
–
Está bien, me llaman a mi teléfono cualquier duda…
–
No te preocupes de ello.
–
Adiós chicos – sonreí.
–
¡Adiós!
Salí
del lugar y fui a donde tenía planeado, abordé mi auto y partí a un restaurante
que quedaba en el borde de la costa, colindando con la playa. Estacioné el
Lamborghini y bajé con cautela, caminé como pude adentro y una mano me hizo una
seña a una mesa, me senté frente a ella y ahí entablamos la conversación
necesaria.
–
¿Cómo van las cosas? – sonreía Marie.
–
Bien, ya sabes, sin complicaciones – sonreí.
–
Me alegra bastante… Entonces ¿Estás segura de esta
decisión?
–
Claro, lo he pensado mucho, ya sabes el terror que tengo de
volver a cometer el mismo error que con Richard, pero Sean es diferente, sé que
las cosas saldrán bien después de todo él es el único que me esperó…
–
Está bien, tú sabes perfectamente lo que haces, yo solo
vengo a hacerte dudar – rió.
–
Oh pus muchas gracias – reí – No hay drama, la decisión ya
está tomada, quiero que lo antes posible puedas preparar el registro.
–
Está bien, lo del registro no hay problema, solo es hablar
con un juez que asista a supervisar la boda. Sobre el otro asunto… – guardó
silencio un rato – ¿Estás segura eso de los apellidos de tus hijos…? – levantó
las cejas.
–
Lo pensé mejor… y creo que no es apropiado, por mucho que
los chicos vivan con Sean, yo creo que a Richard y Corey no les gustaría que
sus hijos llevasen el apellido de Sean… pero el asunto con Lola sigue en pie,
quiero que su apellido materno sea el mío, Sean está de acuerdo con ello… y
creo que es lo más sano para su infancia ¿no?
–
En eso tienes razón, pero el asunto puede demorar como
mínimo 5 meses, sabes que eso del apellido materno en este país no es tan
primordial, mucho más luego de que contraigas matrimonio con Sean, tu apellido
ya no será tan valido como lo es ahora…
–
Lo sé, pero esa es mi opción, y no voy a tomar el apellido
como ‘Señora Flanery’ seguiré siendo Proust y que me joda la madre el que se
oponga, no volveré a caer en la estupidez de dejar de lado a mi madre con mi
nombre.
–
Está bien, entonces ahora mismo marcho a hablar con el juez
para que haga el papeleo y te aviso para cuando me de la fecha de la
entrevista, y lo de tu matrimonio también – sonrió.
–
Está bien Marie, muchas gracias… de verdad – sonreí.
–
No hay de que hermanita, todo con tal de que salga bien.
Mantuvimos
una conversación relativa durante un largo rato, hasta que se hizo de noche,
volví a casa con mi familia y llevamos una vida normal como toda la gente.
Avanzaron
los días, nos había llegado la noticia de que Petter había tenido leves
mejoras, aún no despertaba, claro que no, pero estaba teniendo impulsos
nerviosos desde su cerebro, según su ex esposa había apretado su mano con una
leve fuerza, si ella lo dijo, yo le creo, y me pone muy feliz eso de que Petter
mejorara… ya habían pasado casi 12 meses desde su repentino ataque.
–
¿Cómo marchan las cosas? – tomó mi mano.
–
Bien, me queda tan solo un mes para casarme… estoy
nerviosa, pero muy feliz – sonreí – ¿Cómo va tu nueva vida de casado?
–
Oh pues… es extraño, pero puedo con ello – rió – Solo es
cosa de costumbre…
–
Me alegro que vayas bien… ¿Cómo vas con Naomi? – le miré de
costado.
–
Bien – guardó silencio – No es tan pesada como creía – rió.
–
Eres malo – sonreí – Es una buena chica.
–
Lo sé, es una gran mujer… me costó mucho para darme cuenta
de ello y creo que eso tú lo sabes ¿no?
–
Claro… y vaya que te costo – sonreí.
Seguimos
caminando por el borde de la playa mientras que Cristal corría por ahí jugando
con la arena, una fuerte contracción me atacó de la nada y le pedí a Corey que
nos sentáramos en la arena un momento; allí permanecimos mientras Cristal
jugaba en el agua con sumo cuidado.
–
Ha sido difícil todo este tiempo alejado de ti ¿sabes? Creí
que era fácil, pero no puedo engañarme – sonrió mirando al mar.
–
Lo mismo digo… pero dicen que a veces las cosas son para
mejor…
–
Eso dicen ¿Pero tu crees en ello? – me miró.
–
No lo sé – me encogí de hombros – son cosas que tal vez
solo debían suceder, sean para bien, sean para mal… eso depende del pensamiento
de cada uno – levanté las cejas apenada.
–
No estás convencida de ello ¿no?
–
Claro que no – sonreí melancólica.
–
Yo tampoco… no hay noche que no me cuestione todas las
decisiones que tomé a causa tuya, todas las noches me maldigo por dejarte ir –
volvió a tomar mi mano.
–
Es duro, pero debemos acostumbrarnos Corey – acaricié su
mejilla – Créeme que tú no eres el único que está sufriendo con todo esto…
Miró
al frente para esquivar mis ojos una vez más, apretó con más fuerza mi mano
mientras permanecíamos observando a nuestra hija sentados aquí en la arena. Mis
manos abrazaban las suyas como ya hace mucho tiempo solía pasar; tengo que
admitir que con Corey no nos veíamos hace mucho, creímos que manteniendo
distancia las cosas saldrían mejor, pero lo que en verdad estaba pasando era
que nos estábamos matando mutuamente de una manera súbita, sutil y silenciosa…
–
El otro día tuve un sueño tan extraño… – rió.
–
¿Qué soñaste? – lo miré interesada, temerosa.
–
Que me invitaban a un programa de televisión, y que tú
estabas conmigo… me preguntaban cosas de mi vida, sobre nuestra vida… Éramos
matrimonio, teníamos tres hijos ¿sabes? Desperté llorando.
–
Corey…
Me
miró en silencio, casi abatido, pero con esa cara de fuerza que ponía para
hacerse el hombre duro e impenetrable a las emociones débiles.
–
Yo soñé que… bueno no fue un sueño, bueno sí, pero era algo
que ya pasó hace muchos años, soñé aquel momento en que viajamos a San
Francisco y nos tomábamos esas fotos en la cabina del centro, con mi boina
morada y tu cabellera larga… – sonreí mirando la arena.
Sonrió
impulsivamente, mostrando su dentadura y haciéndome sonreír aún más. Él era el
único que podía hacer eso, será tal vez porque es uno de los hombres más
antiguos en mi vida, él y mi hermano eran los únicos que provocaban esa
reacción en mí…
–
Creo que debemos irnos, ya se hace tarde – miré la hora en
mi teléfono.
–
No… quedémonos un poco más, la noche aquí es hermosa – me
miró dulcemente.
–
¿Estás seguro? No quiero que Naomi comience a pensar cosas
extrañas…
–
Tranquila, solo salimos con nuestra hija, no hay nada de
malo en ello – guardó silencio – ¿O estás pensando en otra cosa que podríamos
hacer? – sonrió pícaro.
–
Corey no empieces – reí.
–
Solo digo – insistió bromeando.
–
Sí claro…
Apoyé
mi cabeza en su hombro, tomé su brazo con el mío y entrelazamos nuestros dedos,
apoyó su cabeza sobre la mía mientras que con la otra mano que tenía disponible
acariciaba mis cabellos, ambos mirábamos al frente observando a nuestra hija,
que tal vez no hubiera sido la única si la vida nos hubiera tratado de otra
forma. Pero el destino ya está escrito, nuestras vidas ya tienen un rumbo
nuevo, con un propósito quizás no tan deseado para el uno, ni para el otro,
pero está hecho.
Permanecimos
allí hasta quizás alrededor de las diez de la noche, hasta que Cristal dijo que
ya era suficiente y quería volver a casa. Nos pusimos de pie, primero él y
luego me ayudó ya que tengo unos kilos demás gracias a la panza que me cargo
encima. Tomados de las manos caminamos tras Cristal que nos guiaba hasta la
salida de la playa; de verdad sentía que entre Corey y yo nada había cambiado,
que tan solo nos habíamos dado un tiempo, pero que todo se mantenía igual… lo
que no era nada bueno, para nada.
–
Gracias por esta increíble tarde papá, espero que nos
veamos pronto – decía alegre Cristal.
–
No hay de qué pequeña, solo debes llamarme más seguido para
que volvamos a salir – reía.
–
No lo dudes, te llamaré más seguido – se fue.
–
Gracias por lo de hoy, creo que me hacía bastante falta
verte – le dije parada en la puerta de mi jardín.
–
No te preocupes, también me hacía mucha falta verte… –
sonrió.
–
Ojala… aparezcas más seguido por aquí…
–
Si Naomi me deja salir… estaré por estos lugares – rió.
–
Eso espero – reí.
–
Cuídate mucho – me abrazó – Volveré en estos días por
Cristal otra vez.
–
Hasta entonces – me apegué a él con fuerza.
–
Te amo… – susurró sonriendo en mi oído.
–
Yo también te amo…
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