sábado, 30 de abril de 2011

Chapter 17.

Narra Petter Simpson._
Miércoles 15 de Julio del año 2008.

Aún sonrío recordando aquel día, fue bastante extraño para ser sincero. Una tarde del 15 de Julio, tiempo después de haber lanzado nuestro séptimo disco; yo y Mischa salimos de compras... se acercaba el cumpleaños de Andréu y queríamos darle una sorpresa.
Recuerdo que había pasado una tarde muy divertida con Mischa, su sonrisa me complementaba.

– ¡Pero que idiota aquel sujeto que me compara con Miley Cyrus! – gritaba disgustada.

Yo tan sólo reía, sus reacciones ante cualquier suceso eran geniales, era divertido ver como se enojaba, no hay nada mejor. Acabamos las compras y partimos al estacionamiento para volver a casa.

– ¿Dónde dejaste el auto Mischa? – lo busqué con la mirada.
– Pues... ¡Qué se yo! – rió.

Caminamos un largo rato buscando su convertible, hasta que lo encontramos.

– ¡Aquí está! – sus ojos brillaron.
– Ya era hora... – sonreí.

Guardé las cosas en la parte de atrás, me senté en el lugar del copiloto; a Mischa le gusta manejar y lucirse con su gran auto. Todo parecía ir bien hasta que Mischa echó marcha atrás para salir... un auto nos impactó haciendo que nos golpeáramos muy fuerte con los cinturones.

– Pero qué... – dijo enojada desabrochando su cinturón.

Me toqué la cabeza y vi como Mischa desabrochó su cinturón, bajó enfurecida y camino al otro auto.

– ¿Qué? ¿No sabes conducir idiota? – gritaba enfurecida.

Fue allí cuando comenzaron los disturbios...

– Anda ¡Baja del maldito auto! 

Los gritos de Mischa empeoraban la situación, yo bajé y me quedé parado junto al auto mirando todo; para mala suerte, Joe Jonas conducía aquel vehículo, lo que enfureció aún más a mi amiga; ya que hace algunos días atrás habían entregado los premios Billboard y él con sus hermanos dieron un mal comentario sobre Nevinger.

– Pero miren a quién tenemos aquí... – encogió sus ojos.

Jonas bajó del auto con una cara extraña intentando pedirle perdón a Mischa por lo del choque.

– ¿Te ganaste tu licencia en un concurso de Coca-Cola? ¿O pagaste a tus padres para tenerla? – la ironía manejó la ira de Mischa.
– Lo lamento, no había visto tu auto... – respondió el tipo.
– ¿Cómo no lo vas a ver? ¿Eres ciego acaso? – bufó Mischa.
– Tranquila... está disculpándose... – susurré.
– ¡Tú no digas nada! Mi auto se llevó lo peor – me miró feo.

Y para variar tenía la razón, no sé cómo ni por qué pero el auto de Mischa fue el más dañado en el choque.

– Escucha a tu amigo y relájate muchacha – dijo con una sonrisa Jonas.
– No soy menor que tú así que no me llames muchacha idiota; y no me digas lo que tengo que hacer mequetrefe – golpeó el auto de Jonas con el pie.

En eso, bajó el acompañante del sujeto.

– ¡No patees las caras ruedas! – le gritó a Mischa.
– ¡Y tú no le grites a ella! – grité disgustado.
– ¿Cuánto quieres por el daño...? – dijo Jonas sacando su chequera.
– No quiero dinero, quiero otra cosa... – respondió Mischa en un tono seductor.

¿Había escuchado bien? El cambio en ella había sido muy extraño... algo raro tenía en mente, reí. Jonas levantó sus cejas asombrado y rodeó el auto para llegar donde Mischa.

– ¿Y qué es lo que quieres entonces? – dijo Jonas en un tono de coqueteo.

Noté como sonreía y que poco a poco acercó su rostro al de él, no podía creer lo que estaba viendo.

– Tú sabes lo que quiero... – sonrió Mischa seduciéndolo.

Él confiado de su reacción iba a besarla, pero ella sonrió y le dio un rodillazo en su parte noble, imagino como debe haberle dolido.

– No creerías que iba a besarte idiota... ¿O eso pensaste? – dijo riendo Mischa.

Jonas se retorcía en el suelo de dolor, su acompañante miraba asombrado con lo que sucedía, yo reía a carcajadas apoyando en el automóvil.

– ¿Por qué... hiciste eso? – gritaba adolorido en el suelo Jonas.
– Te lo merecías por hablar mal de mi banda sin razón alguna y... ¿sabes qué? Te mereces mucho más – dijo antes de patearlo en el estómago.

Su risa malévola apareció en su rostro, disfrutaba verlo en el suelo sufriendo, lo que gatilló más golpes.

– Tú apestas, tú y tus hermanos, no se porqué llaman música a lo que hacen. No puedo entender como hablaste tan mal de Nevinger siendo que no nos llegas ni a los talones – lo golpeaba una y otra vez.

Yo sólo miraba desinteresado del asunto, no sé porque no la detenía, había perdido el control y su lado sicópata estaba apareciendo... lo que me recordó a Nixie el año pasado. El acompañante de Jonas estaba asustado, no sabía que hacer y llamó a la policía para acabar con todo esto.

– ¡Debes aprender a cantar! Eres una maldita basura – oía gritar como una loca a Mischa.
– Mischa creo que es suficiente – la tomé de su brazo.
– ¡Aún no acabo! – me gritó en la cara.

La miré indiferente, era un caso perdido... no le obedece a nadie. En eso llegó un auto de la policía del cual bajaron dos uniformados que se acercaron al desesperado amigo de Jonas, quién le indicó a Mischa; en seguida los policías se aproximaron a Mischa y la esposaron.

– ¿Pero qué hacen? – gritó asombrada.
– Esperen... ¿qué hacen? – grité disgustado.
– Esta señorita debe someterse a prisión por disturbios públicos y agresión... – me contestó serio el policía.
– Maldita sea – susurré.
– Avisa a los chicos... – me miró nerviosa desde el interior del auto policial.

Asentí mientras el auto se alejaba, una ambulancia recogió al idiota y llamé a una grúa para que se llevara el auto de Mischa.
Reí mientras caminaba a una cafetería.

– Nixie... adivina lo que acaba de pasar – dije por teléfono.
¿Te ganaste la lotería? ¿Conociste a Godzilla? ¿Te diste cuenta que si te gusta comerte los mocos? – respondió seria.
– ¿Qué? ¡No! No me gusta comerme los mocos – reí.
Diablos ¿qué paso entonces? – también rió.
– La policía se llevó a Mischa... 
¿Y ahora qué hizo? – se puso seria.
– Golpeo a uno de los Jonas Brothers... ya sabes como es... – sonreí.
Ya veo... nos vemos allá... 
– ¡Espera! – dije antes de que cortara.
¿Qué sucede? 
– ¿Dónde nos veremos? – me extrañé.
Pues en la comisaría idiota... – rió.
– Oh bien – reí y corté.

Tomé mi chaqueta y caminé en dirección a la comisaría, era raro... me sentía raro. Vi pasar los autos a mi costado a una gran velocidad, mi aventura era como uno de esos raros videoclips de Slipknot; nada tenía sentido. En 20 minutos ya había llegado a dicha comisaría en donde me encontré con los chicos y un policía.

– Será citada a un juicio dentro de dos días – nos comunicó el policía presente.
– Pero sólo fueron unos golpes... – sonreí.
– Unos golpes que alteraron el orden público señor – me miró disgustado.
– ¿Puedo hablar con ella? – preguntó Nixie seria.
– Claro 

La dejó entrar y nosotros tres la esperamos allí sentados.

– Pero que mala suerte tuvieron al encontrarse con ese sujeto – bufó Max.
– Lo sé, Mischa no pudo controlarse y eso empeoró todo – me tiré en una de las sillas que habían allí.
– ¿Por qué no la detuviste entonces? – dijo Andréu.
– Pues no lo sé... algo me bloqueó y no dejó que reaccionara... – dije en un tono dramático.
– ¿Acaso los extraterrestres tomaron posesión de tu cuerpo? – rió Max.
– Quizá sea eso – abrí grande mis ojos.
– Dejen de hablar estupideces – dijo riendo Andréu sentado junto a mi.

Reímos con Max y obedecimos, esperamos a que Nixie volviera. La manera en que el policía de turno nos miraba era irritante, era una mezcla de disgusto y repulsión, para ser sincero... las ganas de golpearlo me invadían.

– Nixie se está tardando – miró la hora Max.

Los tres miramos la puerta por donde ahora salía Nixie riendo, nos levantamos al mismo tiempo y la rodeamos.

– ¿Qué pasó? 
– ¿Qué dijo? 
– ¿Está bien? 
– Tranquilos, debemos hablar con Mack para solucionar todo esto – sonrió como de costumbre.

La miramos poco conforme con esa respuesta y la seguimos a su auto; Max se sentó como copiloto, Nixie conducía y yo con Andréu atrás. Llegamos a la casa de Mack, nos recibió bien como siempre lo ha hecho y Nixie no dio rodeos, le contó sobre el problema de Mischa.

– Entiendo... – dijo tocándose la barbilla.
– ¿Nintendo? – pregunté sin escuchar bien.
– Idiota – rió Max tapándose la cara.

Todos rieron sin poder evitarlo, hicimos el acuerdo con el abogado y esperamos a que llegara el día del juicio.
Pasaron los días y era hora de enfrentarse otra vez al poder jurídico del país; vimos a Mischa con esposas y ese gracioso traje anaranjado, la entrada del juez se prolongó por varios minutos y eso ya me tenía desesperado. Las caras de los chicos se asemejaban a la mía, esperar no es lo nuestro. Las horas avanzaron y el veredicto fue dado.

– Se condena ala señorita Sofía I. Mayo a 64 días de prisión por agresión pública... – golpeó el mazo contra su mesa.
– Eso es lo mínimo que pude conseguir... – se disculpó Mack con nosotros.
– ¿Podemos pagar fianza? – preguntó Max.
– Sí, pero solo para que la mantengan encerrada un mes o tendrán que pagarle a la victima... 
– Prefiero un mes – reí.
– Está bien, hablaré con el juez – sonrió Mack.

Nos acercamos a Mischa antes de que se la llevaran, pese a todo lo que estaba pasando ella estaba sonriente y tranquila.

– Te reducirán la condena a un mes – sonrió Nixie.
– ¿Por qué? – preguntó enojada Mischa.
– Para no perderte, no te queremos allí dentro – respondí.
– No me digas que querías quedarte en prisión más tiempo... ¿o si? – preguntó enojado Max.
– Es primera vez que voy a prisión, pienso que será divertido – rió Mischa.
– Créeme que no lo es – dijo seria Nixie.
– Como sea, nos veremos pronto... – sonrió antes de que los gendarmes se la llevaran. – ¡Los amo! – nos gritó sonriente.

Nosotros reímos, ella creía que sería como ir de vacaciones a Jamaica... pero esa es otra historia.

– Ahora solo hay que esperar un mes... – rió Andréu mientras salíamos del edificio.

Nixie se encargó de Rochelle, nosotros nos turnamos cada día para visitarla; ese mes se nos hizo eterno, esperaba con ansias el día que saliera... no me gusta tener a mis amigos lejos.

Así pasó el tiempo, llegó el gran día... todos la esperamos afuera de la cárcel, parecíamos pandilleros... me sentía rudo. La vimos con una bolsa con sus cosas, sin maquillaje y sus tatuados brazos al aire.

– Ya era hora de que saliera de esa cosa – dijo seria.
– ¿Cómo pasaste tus vacaciones? – rió Max abrazándola.
– ¡Odio este lugar! La comida es un asco y todas las tipas querían violarme... no quiero volver más – dijo riendo.
– Te advertí que no era divertido – rió de costado Nixie.
– Te extrañé muñeca – la abracé.
– Y yo a ti hombre banana – correspondí.

Riendo todos volvimos a casa de Andréu para celebrar su cumpleaños número 30 y la salida victoriosa de Mischa aquel 21 de Agosto. Un día que nos hizo recordar porque nos soportamos tanto, porque no simplemente matarnos entre todos para hacer todo más fácil... compartimos un lazo importante: somos hijos de diferentes madres y padres. Pero orgulloso puedo decir que son mis hermanos... mis mejores amigos.

Mr. B.-

Chapter 16.

Narra Max Brown._
Miércoles 25 de Marzo del año 2008.

Recuerdo aquella noche, fue la mejor de muchas. Eran las cuatro de la mañana en New York y yo iba con Nixie camino a casa, veníamos de celebrar el cumpleaños de un amigo.

– ¡Pero que fiesta! – decía sonriente tomada de mi brazo.
– Y que lo digas – sonreí igualmente.

Caminamos por la avenida principal riéndonos a carcajadas recordando todo lo que vivimos en ese cumpleaños; hubo un momento en que aparecimos por un parque y se nos acercaron unos grupos de personas, pensamos que querían un autógrafo, una foto o simplemente un saludo de nuestra parte. Estábamos equivocados...

– ¿Eres Nixie Bauer? – preguntó un gran tipo mirándola.
– Si... ¿Por qué? – respondió extrañada.

Noté que el sujeto miró a sus acompañantes, me paré delante de Nixie, esto no pintaba nada bien...

– ¿Qué quieren? – los miré frunciendo el seño.

En seguida tres sujetos me apartaron de mi amiga; me alejaron y apretaron mis brazos para inmovilizarme. A la lejanía pude ver como un grupo golpeaba a Nixie, intentó defenderse como sabe pero eran cinco o quizá más...

– ¡Déjenla en paz! – grité intentando zafarme de los tipos.

La manera en que la acorralaron en el suelo comenzó a desesperarme; vi como la hicieron beber a la fuerza un extraño líquido, la golpeaban con una fuerza brutal en el estomago para que lo tragase, lo peor de todo es que ella no gritaba pidiendo ayuda.

– ¡Hijos de puta! ¡Déjenla en paz! – la ira me dominaba.

Con mis piernas golpeé a uno de los sujetos que me sostenían, los otros dos se distrajeron y pude zafar un brazo, el derecho para su mala suerte. Le di un gran golpe y luego al otro, dejando a los tres allí en el césped del parque; el grupo que torturaba a Nixie se percató de mi libertad y se marcharon corriendo con unas grandes carcajadas. Me arrodillé junto a ella quien estaba destrozada a golpes y con sangre en su boca.

– Mierda... ¿pero que te hicieron? – abrí grandes mis ojos asustado.

Los tipos que habían terminado en el suelo, se levantaron y me golpearon en la espalda antes de huir. Tomé mi teléfono y llame a una ambulancia; tomé la cabeza de Nixie con una de mis manos y limpié su cara con mi chaqueta.

– Vas a estar bien nena, aguanta... – dije afligido.

Con una de sus manos indicó su garganta, haciéndome saber que no podía hablar y que le dolía. Besé su frente y la acurruqué a mi, nunca imaginé que algo como esto podía ocurrir, mucho menos ahora.
Después de 15 minutos llegó la ambulancia que nos llevó al hospital más cercano; la entablillaron y le pusieron oxigeno, además de conectarla a unas maquinas que ni se para lo que sirven.

– ¿Va a estar bien? – le pregunté desesperado al enfermero.
– Lo intentaremos... – respondió preocupado.

Me detuve y vi como se la llevaban a una sala a la cual no podía entrar, las puertas se cerraron frente a mis ojos; esto parecía un mal sueño. El reloj marcaba las 04:47 y yo estaba moribundo en esa fría sala de espera.

– ¿Mischa? – dije preocupado.
– ¿Qué pasa? ¿Viste la hora idiota? – respondió con sueño.
– Pasó algo grave, lamento haberte despertado... – dije tembloroso.
– ¿Qué pasó? – se preocupó.
– Nixie está en el hospital... ¿puedes venir? – oculté mi rostro con mi mano.
– ¡¿Qué?! ¿Cómo? – gritó.
– Luego habrá tiempo de explicaciones... avísale a los chicos – aguanté la respiración.
– Está bien, despertare a los muchachos – cortó acelerada.

Lancé el celular sobre la mesita con revistas, estábamos de gira actualmente aquí en New York así que no tardarían en llegar, pero aún así me sentía tan solo. No demoraron, quizá unos 15 minutos o tal vez menos; Mischa corrió donde yo dormitaba sentado.

– ¿Cómo está? – me miraba desesperada.
– No lo sé, los doctores no me han dicho nada... – negué con mi cabeza.
– ¿Ha preguntado al menos? – levantó una ceja Andréu.
– Claro que sí – bufé.
– ¿Cuándo pasó esto? – Mischa tomó mi mano.
– Veníamos del cumpleaños de Eddie y un grupo de grandes, gordos y raros tipos nos enfrentaron de la nada... – cerré mis ojos sentándome otra vez.

Los chicos se sentaron también junto a mí, sus caras de preocupación me desesperaron más, la hora seguía avanzando y no teníamos noticia alguna de Nixie.

– ¿Llamaste a Richard? – preguntó Mischa apoyada en la orilla del sillón.
– No... – reaccioné.
– Sería bueno que alguien lo llame... – dijo Petter parado con sus brazos cruzados.
– Yo lo haré – dijo Mischa saliendo de la sala.

Los tres la seguimos con la mirada mientras salía; Petter y Andréu se sentaron junto a mi, otra vez.

– ¿Por qué no la ayudaste? – dijo Andréu con la mirada perdida.
– Intenté hacerlo, pero los tipos tenían más fuerza que yo... – apreté mis puños – Esos hombres... alguien debe haberles pagado – agregué.
– ¿Por qué dices eso? – se extrañó Petter.
– Nos atacaron de la nada... 

Los chicos se miraron, en ese mismo momento volvió Mischa.

– ¿Hablaste con él? – dijo Petter.
– Viene para acá – se sentó junto a Petter.
– ¿Cómo reaccionó? – pregunté.
– Pues mal, se desesperó, dijo que dejaría a los niños con Khira – levantó sus cejas.

El ambiente en esa sala era bastante malo, tenía hambre y sueño, no quería comer tampoco me daba la impresión que vomitaría todo lo que podía comer; todo lo que había visto... ver como esos tipos golpeaban a mi mejor amiga... verla sufrir, fue lo peor.
Salió el doctor que me recibió cuando llegamos, la hora marcaba las 06:12.

– ¿Cómo está? – pregunté poniéndome de pie frente a él.
– Pudimos estabilizarla al menos, no perdió tanta sangre como creímos, pero... – hizo una mueca extraña con sus cejas.
– ¿Pero qué? – gritó Mischa.
– ¿Ella bebió algo? – todos me miraron.
– Los tipos le hicieron beber un líquido extraño, pero sinceramente no sé lo que era – contesté.
– ¿Por qué pregunta eso doc? – preguntó Petter.
– Lo que ella bebió fue un derivado del ácido, es como una mezcla del PH del limón, la naranja, el sulfuro y una gran cantidad de cosas... el problema es que este ácido está dañando su interior... su esófago está carcomido casi por completo... 

Nos paralizamos.

– ¿Qué? – grité asombrado.
– Mejorará... ¿cierto? – decía Mischa casi en llantos.
– Quizá en unos días mejore – dijo esperanzado el doctor.

Tomé mi cara con mis palmas y me deje caer en uno de los sofás, Petter y Andréu hicieron lo mismo mientras que Mischa lloraba ocultando su rostros apartada del grupo.

– Esto no puede estar pasando... – susurró Andréu mirando el blanco techo.

No pude evitar llorar un poco, de cierto modo me sentía culpable. Eran las 06:30 cuando llegó su esposo acelerado y muy preocupado; Mischa lo miró con sus ojos llorosos.

– ¿Hablaron con los doctores? – preguntó parado frente a nosotros.
– Sí... pero no son muy buenas noticias – dijo Mischa con una voz temblorosa.

Richard tomó asiento junto a Mischa para que esta le narrara lo que el doctor nos había comunicado; ella era la indicada para eso. Nosotros tres solemos decir las cosas sin cautela y arruinamos todo, más aún en momentos como este. En la densidad del frío que existía en la sala, pude oír los sollozos de dolor del alemán, sentí su sufrimiento como si estuviéramos conectados por algo; lo mejor para este momento era ser positivo y de echo lo soy, pero ahora no podía.

– Ella mejorará – decía sonriendo de costado Andréu aún mirando el techo.
– Espero que así sea – lo miré contagiándome de su sonrisa.
– Así será, sino ¿Quién nos gritará? – agregó Petter a mi izquierda.

Él tenía razón, ella era quien nos decía que hacer, es como una madre para los cuatro incluyendo a Mischa, ella debía salir de esta.

Pasó el tiempo, unas dos semanas para ser exactos y ella aún seguía inconciente. Durante su constante dormida, varios amigos famosos vinieron a verla, obviamente sin que ella lo supiera Todo el mundo estaba enterado de que Nixie Bauer esta corriendo peligro de muerte; esto nos tenía mal a todos, más aún a su familia: Sus padres desde Chile llamaban cada dos horas para saber como seguía su hija; su hermano nos acompañó cancelando su gira; Richard permaneció aquí todo el proceso; sus hijos pasaban al cuidado de los hijos mayores de Richard; y nosotros cuatro no nos movimos de la clínica por nada del mundo.

Cando era el día número 23 de su estancia en la clínica, los doctores nos avisaron que había abierto sus ojos y que ya estaba conciente; esto nos alegró tanto que nos peleábamos por entrar a verla, claro que dejamos que Richard entrase primero, tenía la prioridad por ser su esposo, después Mischa, luego Petter y Andréu, siguió su hermano y llegó mi turno.

Entré a la habitación y la vi allí acostada con su cara pálida y una mirada derrotada.

– Hola... – sonreí.

Me saludó con una leve sonrisa, me senté en una silla que había junto a la camilla, tomé su mano entre las mías y la besé.

– ¿Cómo te sientes? 
– ¿Tú cómo crees? – cerró los ojos de dolor.

Me demolía verla conectada a tantas máquinas, una que la ayudase a respirar, otra para el suero y las otras quien sabe para lo que servían; una mujer tan fuerte no merecía estar así.

– Pronto saldrás de aquí Nixie – sonreí acariciando su mejilla.

Acarició mi mano sin hablarme, al parecer el dolor se hacía más fuerte al intentar hablar.

– Te amo... no sabes cuanto me duele verte aquí... – cerré mis ojos sin evitar que las lágrimas escurrieran por mi rostro.

Como pudo acarició mi mejilla y volvió a sonreírme; le hice compañía un buen rato y luego salí con los otros, en donde me encontré con Corey.

– ¿Cómo está? – me preguntó preocupado.
– No sé como decirlo... – susurré.

Golpeó mi hombro con su palma y entró a verla; yo me senté junto a Mischa en la sala de espera.
– ¿Hablaste con ella? – miré a Mischa.
– Sólo un poco, casi no puede hablar... – me miró apenada.

La abracé, sé como se sentía era abrumante todo lo que estaba sucediendo.

– ¡Ayuda! ¡Doctor! 

Oímos los gritos de Corey al interior de la habitación; muchos doctores y enfermeras entraron mientras que dejaban afuera a Corey quien lloraba y gritaba desesperado.

– ¿Qué paso? – le gritó Mischa poniéndose de pie.

Corey se arrodilló afuera de la habitación completamente destrozado, nosotros ya imaginábamos lo peor.

– No puede ser... – susurró Richard con la voz tiritona.
– ¡Por qué! – gritaba Taylor golpeando el suelo.

Mischa corrió donde Corey para estar segura de lo que pasaba.

– ¿Qué... pasó? – preguntó desesperada.
– ¡Cony! ¡Su corazón se detuvo! Murió... – golpeó otra vez el suelo.

Una sensación de vació dominó mi interior, unas ganas de explotaron se apoderaron de mi garganta; mis ojos no lo soportaron y un mar escurría por mis mejillas. Esto no podía estar pasando: mi mejor amiga había muerto.
Los gritos se escucharon en toda la sala; Mischa me partía el alma, que manera de gritar... su rostro enrojecido, desesperado, me hacía sentir peor. Se sumaba el dolor de Richard llorando como un niño pequeño, nunca lo había visto así, para que hablar de Petter y Andréu, silenciando su dolor con sus propias manos; esto era peor que una película de terror..
Pasaron cinco minutos desde que Corey fue expulsado de la habitación y el doctor se presento ante la horda de lloriqueos.

– Tranquilos... – nos dijo a todos.

Nadie le tomó atención, el sufrimiento era lo que nos dominaba.

– ¡Cálmense todos! ¡Está viva! – gritó.

Todos guardamos silencio asombrados.

– Pudimos revivirla... 

Todos nos miramos extrañados...

– ¿De verdad? – preguntó Richard poniéndose de pie.
– Si, pero necesitamos donantes... – dijo sereno.
– ¡Yo le doy toda mi sangre! – gritó desesperada Mischa.

Todos sonreímos con la noticia, la teníamos de regreso.

– Necesitamos que sea del mismo grupo sanguíneo... – sonrió el doctor.

Nos pidió que le dijéramos al grupo que pertenecíamos y resulta que Nixie tenía un grupo muy poco común el cual tan solo Andréu tenía. Llamamos a todos nuestros conocidos para que donaran la sangre necesaria; permaneció en ese estado unos 15 días más en los cuales pudo recuperarse casi por completo.
Llegó el día de su alta, el 6 de Mayo.
El temor a perderla aún permanecía, juré que algún día encontraría a esos sujetos y me las pagarían. Había nacido hace poco la pequeña Lilian y casi quedaba sin madre tan joven, eso me rompía el alma.

– Me alegro que estés mejor – besé su mejilla antes de abrazarla.
– Gracias por no abandonarme... – sonrió como me gusta.
– Nunca lo haré – apreté su mejilla.

Entramos a la disquera aquel 14 de mayo, era hora de grabar como nos gusta: demostrar lo fuerte que somos.
Gracias a la experiencia que esto nos dio, Nixie incluyó la canción “If today was your last day” donde narra todo lo que sintió durante el largo proceso del accidente y recuperación.
Mis dos mejores amigas son Mischa y Nixie; mis dos mejores amigos son Mister B. y Andréu; estos cuatro siempre han estado conmigo y juro que daría mi vida a ojos cerrados por todos y cada uno de ellos, porque los amo como si fueran mis hermanos; esperen... si son mis hermanos.

– Max Sonríe –

viernes, 22 de abril de 2011

Decisiones...

La banda ha afrontado muchos problemas en todo sentido: Policiales, jurídicos, religiosos, políticos, sociales, familiares y laborales. Para peor, todos han sido escándalos públicos.

Hoy en día siguen llevando el peso de su pasado; gracias a estos escándalos la banda adquirió mayor popularidad, eso sí, de mala manera. Pese a ello, han sabido aprovecharla y demostrar que son más que chicos malos, problemáticos y explosivos.
Uno de los mayores problemas ha sido internamente; sobre el estilo que utilizan: las prendas, los instrumentos, las melodías, los ritmos... etc.

Todo esto comienza el 15 de Marzo del año 2002; cuando se inicia la banda. “¿Qué tocamos? ¿Cómo canto? ¿Qué hago? ¿Los extraterrestres son reales?” Fueron las primeras preguntas.

Mischa propone algo parecido al trash; Max propone Speed metal; Mister B. desea tocar Jazz; Andréu lo pateó diciéndole que era un marica; Nixie propuso comenzar con algo bueno como el metal alternativo.
Muchas veces estas discusiones no llegaban a ningún lado, hasta que las líderes deciden que una improvisación puede ser el pilar de todo. Y es así como surgido el primer tema de la banda: “Flat on the floor”.
Entre una rápida percusión, dos potentes guitarras, un profundo bajo y una voz pasiva pero poderosa; lograron crear su primer éxito. Cabe agregar, que no mantuvieron el mismo estilo a lo largo de su carrera, tuvieron muchos cambios, los cuales con el tiempo hicieron dudar al público sobre el estilo al que la banda pertenecía.

“Hacemos lo que nos gusta, la gente puede llamarnos como ellos quieran. No somos nadie como para decirle al mundo lo que debe pensar sobre nosotros. No somos cualquier música, somos Nevinger; si te gusta, pues genial... si no es así... púdrete”. Fueron las palabras del guitarrista Master Brown para el programa “That Metal Show” para el año 2007.

Ramas como Hard Rock, Speed Metal, Heavy Metal, Trash Metal y Rock Alternativo, son características de Nevinger durante toda su trayectoria musical. Mucha gente considera que esta banda no cumple con los requisitos para entrar en la categoría de “Metal”. Pero especialistas en la música como lo son Rob Halford dice: “Ellos son metal en todas sus palabras, eso y mucho más (...)”. Y si él lo dice, no existe quién para decir lo contrario ¿no?

Actualmente nos siguen sorprendiendo con sus obras, pese a cambiar su guitarrista por tercera vez; la esencia sigue intacta. Solo que ahora abarcan un estilo más agresivo a como se mantuvieron en el tiempo, volvieron a sus raíces con el tema “Not leavin’ yet” demostrando que no han cambiado su forma de trabajo. Este tema fue lanzado en febrero de 2009, cuatro meses de la muerte de Max; eso es otro punto que los representa, han dedicado variados temas a su fallecido amigo, aún no lanzando un CD entre los años 2009 y 2011 hicieron varios trabajos en donde se le recordaba como “Aquel ángel que nos hizo cambiar" aclara Mischa.

En lo que respecta a sus vestimentas, pues hay mucho que decir. Al principio no tenían nada claro, recién comenzaban y en conciertos solían usar ropa común para artistas dentro de este género: pantalones negros o de cuero; remeras negras o rojas y accesorios agresivos.

Comenzaron los problemas otra vez, después de su primer concierto en septiembre del 2002; Mischa estaba de acuerdo con la ropa de cuero; Andréu estaba en desacuerdo porque dijo que eso era para chicas; Petter quería que usaran trajes de Powers Rangers; Nixie se quedó con la idea de Mischa y Max propuso la idea de crear sus prendas.
Y así quedaron, Master Brown era responsable del vestuario, asunto que fue bien recibido por los demás integrantes. Se encargó de darle a cada uno lo que quería y se sintiese cómodo.

Para Mischa:
- Pantalones ajustados de cuero.
- Cinturón con una gran calavera en el broche.
- Zapatillas Converse negras con agujetas rojas.
- Una remera negra que mostraba sus brazos y parte de su escote.
- Muñequeras con púas y anillos personalizados.

Para Petter:
- Jeans ajustados negros.
- Un cinturón que dejaba caer cadenas.
- Botas militares negras.
- Una remera negra mangas arrancadas con un FUCK YOU escrito con pintura roja.
- Muñequeras  negras.
- Un gorro de bufón negro con cascabeles rojos opaco.

Para Nixie:
- Pantalones negros ajustados.
- Cadenas y un cinturón con detalles de plata brillante.
- Zapatillas Converse negras con agujetas blancas.
- Una remera negra sin mangas y con escote.
- Muñequeras negras y variados anillos agresivos.
- En ocasiones usaba una gorra de cuero.

Para Andréu:
- Pantalones negros normales con cortes que dejaban ver sus piernas.
- Zapatillas normales.
- Remera negra con grabados sin sentido.
- Muñequeras agresivas
- Una gorra que usaba al revés.

Para Max:
- Pantalones negros.
- Cinturón de púas.
- Botas o zapatos negros.
- Remera negra ajustada
- Muñequeras negras y un anillo de calavera.
- Su cabello solía ocultarlo con un gorro negro de invierno.


Con el tiempo las vestimentas fueron variando, pero siempre se mantuvieron al margen de los gustos de los diferentes integrantes. Los instrumentos fueron personalizados por cada uno, pero influenciados por Andréu, quién sabía más de esto.
Mischa se quedó con una guitarra estrellada Johnson negra con bordes rojos, utiliza una uñeta echa de acero marino (material del que estaban hechos los barcos); su uñeta está personalizada con la cara de Constantine y por atrás con las iniciales MB.
Petter es zurdo y tiene (o usa) un bajo con forma de hacha medieval, negra con detalles plateados.
Max usa guitarras V Johnson negras personalizadas con diseños, usaba uñetas de titanio plateadas con la frase “Max Brown” y una rosa roja al otro lado.
Andréu se quedó con la batería Yamaha negra con detalles rojos y blancos, usa baquetas negras con puntas rojas, doble pedal y algunas veces usa doble bombo. 
Nixie utiliza micrófonos comunes con un encintado rojo o usa el micrófono campestre (como el que usa James Hetfield) con el pedestal respectivo.


Así la banda fue marcando tendencias que hasta hoy perduras, claro, cuestionada por muchos. Pero eso no les importa en lo más mínimo...

Chapter 15.

Nos invitaron a variados programas de televisión y radio. Yo y Mischa fuimos invitadas a “That Metal Show” por segunda vez.

– ¿Cuáles son los planes para Nevinger este año? – preguntó el gran Eddie.
– Bueno nosotros queremos recuperar todo el tiempo que desaparecimos. Demostrar que no solo nos dedicamos a ver televisión y comer pizza... – dijo Mischa riendo.
¿Comían pizza viendo televisión? – preguntó Jim riendo.
– No, ella comía pizza, yo comía maní con un Vodka – contesté.

Todos rieron, el ambiente en ese programa es genial.

– Nixie... ¿te molesta que te llamen la nueva Lita Ford? – preguntó Don.
– No, no me molesta; pero no me gusta ser comparada con nadie, creo que tampoco a ella le gusta que le digan que una mocosa de mierda apareció para robarle el título de la mujer metalera 

Los chicos rieron.

– ¿Y a ti Mischa; qué te parece que Slash quiera trabajar contigo? – preguntó ansioso Don.
– Grandioso, cuando lo supe mojé mi pantalón – volvieron a reír.
– Los mojó de verdad – agregué riendo.

Las carcajadas en el estudio se escuchaban muy fuertes.

– Hablando en serio; me siento complacida de que un ídolo como Slash quiera trabajar conmigo, él es grandioso, ni sé que mierda tocaré... ¡Él se llevará todo el crédito! – rió Mischa.
– Su último álbum está posicionado como el mejor álbum del metal para el 2001, ¿cuándo lo comenzaron a trabajar? – preguntó muy curioso Florentine.
– Hace mucho, quizá hace un año, de echo dos canciones están basadas en la muerte de Max – dije, ya seria.
– ¿Cómo afecta eso a la banda...? 
– Un golpe duro del cual nos costó recuperarnos dos años, es decir; perdimos más que un guitarrista, y no teníamos nadie en mente como para reemplazarlo – dije.
– Perdimos a un hermano, y la banda se había ido a la mierda completamente – agregó Mischa.
– ¿Cómo se recuperan entonces? – interrumpió Eddie.
– Ya había pasado un año y comenzamos a molestarnos con los reemplazantes; y un día que pasaron por VH1 un video de nosotros, vi lo bien que la pasábamos; como en el video de S.E.X.; nos reímos mucho; teníamos una unión especial, que no teníamos con los nuevos – risas de fondo – Y volvimos a como comenzamos, solo que quise ser genial y tomé la guitarra, luego me di cuenta que no era lo mío... – reí.
– Petter nos presentó a Alex después de que nuestro regreso era oficial, lo probamos y lo hicimos elegir entre Lordi y Polution – dijo Mischa.

Todos rieron, incluso yo.

– ¿Y qué eligió? – preguntó Don.
– Pues Lordi, si elegía Polution le pateaba el culo y le rompía la cara de un golpe – rió Mischa.

Las risas se hicieron carcajadas, la rivalidad entre Nevinger y Polution se mantenía con los años. La ironía en los comentarios de Mischa era permanente.

– ¿Y que harán para el MegaFest en Mayo? – la curiosidad de Eddie no tiene límites.
– Haremos un show de magia y volaremos las guitarras con explosivos – dije seria.
– ¿De verdad? – se asombró.
– No, claro que no... – reí.
– Estrenaremos el nuevo disco y compartiremos escenario como buenos amigos con todos – agregó Mischa.
– ¿Es cierto que tienen algo preparado con Arch Enemy...? 
– Sí, además de Ángela, cantaremos Bytha y yo.... luego... – reí sin acabar la oración.

Acabó el programa con aplausos de apoyo y admiración, yo y Mischa nos sentimos bastante cómodas y felices...

– Nada en este mundo podría ser tan abrumador como las caricias de una sombra tenebrosa que atormente todos mis sueños; que en su presencia me haga sentir que pierdo la vida... Quizá sea eso lo que todos quieran alguna vez sentir; que a medida que respiran, sientan que pierden algo más que el aire... – contesté a una pregunta de una periodista que nos esperaba afuera del estudio.

– Algo más que el poder, es saber lo que somos, lo que queremos. No vale la pena imaginar controlar al mundo, si en verdad eso no nos contenta, la esencia de lo especial está en como nosotros actuemos frente a lo que nos suceda; sea bueno o malo, algo quiso que nos pasara – respondió Mischa a otra.

– ¿Cómo describirían su nuevo álbum? – preguntó por tercera vez.

– Quisiera contentarme con decirlo en una palabra, pero los esfuerzos realizados en esto va más allá de las acciones que alguna vez pudo haber echo alguno de nosotros cinco; no podrías entender la ideología si no comprendes nuestra metodología de creación. Más que maravilloso, es algo que hace exorbitar todos nuestros sentidos, algo que nos llena de una adrenalina y una pasión desconocida, que hace que nuestro cuerpo interactúe sin el consentimiento de la razón... – contesté.

– Alucinante – resumió Mischa.

Con mi hermana reímos al ver a esa periodista sin saber que carajo escribir.

– Me encanta confundirlos... – reí.
– Sus caras son inexplicables – rió Mischa.
– Odio a los periodistas, amo que se confundan – volví a reír.

Con Mischa caminamos a un bar que encontramos por allí, entramos y todos los hombres nos miraron extraño; caminamos a la barra y pedimos dos vasos de whiskey.

– Gran noche – dijo Mischa.
– Memorable – reí bebiendo.

Atrás de nosotras se pararon unas sombras y se escuchó su maldita voz.

– Miren a quién tenemos aquí... – dijo Bytha.
– No puede ser... – golpeé mi cara con mi mano.

Con Mischa nos giramos y efectivamente era la susodicha, con un par de amigas.

– ¿Qué haces tan tarde por aquí... Bauer? – ironizó su voz.
– No te importa – bebí mi vaso por completo.
– ¿Quién te dio el permiso para hablar de mi en ese programa? – me miró enojada.
– ¿Desde cuándo debo pedirte permiso? – reí.

Mischa acabó su whiskey y miró a Bytha.

– Déjala en paz, quién hablo de ti, fui yo, imbécil – su voz fue seria.
– Contigo no es el problema idiota – la miró con una mueca de disgusto.
– No le digas idiota... – me levanté quedando frente a ella como si nos fuésemos a besar.
– ¿Cuándo piensas en dejar de fastidiarme Bytha? – apreté mis dientes.
– Cuando dejes de entrometerte en mi camino pequeña perra – me miró frunciendo el seño.
– Nixie... no... – dijo Mischa preocupada.
– Mira quién habla de perra... – reí irónicamente.

El ambiente se puso tenso, las dos acompañantes de Bytha comenzaron a mirar con desagrado a Mischa.

– ¿Y ustedes qué miran? – dijo agresiva.
– No puedo creer como saliste de esa clínica.... – encogió sus ojos. – Yo misma debí haberte desconectado 
– ¿Por qué no lo hiciste entonces...? Ah sí, porque eres una maldita cobarde – alcé mi voz.

Atrás Mischa golpeó a una de las tipas, la otra comenzó a gritarle a Mischa, el enojo de Bytha seguía creciendo.

– No sabes cuanto te odio... – se alteró.
– Gracias a tu odio, yo sigo viva cariño – la miré.
– ¡Eso te mereces por mirarme de esa manera, perra! – le gritaba Mischa a la tipa que estaba en el suelo.
– Vamos... golpéame – le dije riendo. – ¡Vamos! ¿Qué esperas? ¿Tienes miedo  a que ocurra lo mismo que hace cuatro años querida? – reí sarcástica.

Hizo una mueca con su cara, sus delineados ojos me miraban con el odio que siempre me ha tenido, rápidamente golpeó mi rostro.

– ¡No te tengo miedo Bauer! – dijo alterada.

La miré con la cara golpeada, con los ojos encogidos y mi voz aterradora.

– Pues deberías Bytha... – mi respiración aceleró, la adrenalina dominó mi cuerpo.

La golpeé de regreso lanzándola al suelo. Los grandes hombres nos rodearon gritando “¡Pelea!” una y otra vez; yo con Bytha y Mischa contra las otras dos. Años de batería valían la pena, mis brazos son delgados, pero con una fuerza asombrosa, además, practico boxeo era pan comido...

– Vamos, ¡Levántate! – reí enojada.
– ¡Idiota! – gritó.

Volvió a golpearme, tiró de mis cabellos. Me la quité de encima con un gran puñetazo en sus costillas.

– No hay nada más infantil que jalar de los cabellos Bytha... – la miré tirada en el suelo retorcerse.
– Nixie... ¿estás lista? – gritó Mischa contra las dos chicas.
– ¿Quieren terminar como Bytha ¿ - les pregunté en un tono irónico a las mujeres.

La miraron y se calmaron, se alejaron de Mischa; ella pagó los tragos y nos fuimos.

– ¿Vamos a casa? – preguntó mientras caminábamos.
– Creo que sí... – guardé mis manos en los bolsillos de mis pantalones.
– ¿Entonces? – me miró cansada.
– ¿Qué? – me extrañé.
– ¿Cuándo es el matrimonio? – sonrió.
– No lo sé... – la miré como drogada.
– ¿Cómo no lo sabes? 
– Quiero que sea pronto, pero no tengo tiempo... 
– Deberás hacerte un tiempo 
– Lo sé mujer – sonreí.

Pasamos por la casa de Mischa y nos detuvimos.

– Aquí vivo – rió.
– Si se que vives aquí – reí.

Nos despedimos y caminé a casa, los perros delataron mi llegada; encontré a Richard en el sofá con su guitarra sin amplificador.

– ¿Qué haces aquí tan tarde? – me paré frente a él.
– Practico – me miró inocentemente con sus grises ojos.

Sonreí recordando lo que dijo hace algunos días.

– Déjame acompañarte – me senté junto a él y acaricié sus ajustados pantalones, apreté uno de sus grandes muslos.

Me miró con una leve sonrisa en su rostro; mi mano subió hasta su entrepierna bien marcada, lamí su sexy guitarra... miró atento todo lo que hacía.

– ¿Puedo hacerte compañía...? – lo miré seduciéndolo.
– Déjame pensarlo... – rió de costado.

Tome su guitarra y la dejé a un costado; me senté en sus piernas con las mías abiertas, apoyé mi trasero en sus muslos, lamí su mejilla lentamente y choqué nuestras narices.

– Anda Rich... déjame acompañarte... – dije en un susurro.

Sonrió besándome con una pasión que me vuelve loca, su lengua atrapó a la mía en una loca lucha de placer; sus manos apretaron mis nalgas a través de los ajustados pantalones de cuero. Poco a poco le quité su oscura y sensual camisa; mientras él lamía mi cuello, se excitaba sintiendo como mordía su dedo índice.

– Claro que puedes hacerme compañía... – dijo respirando en mi cuello.

Sonreí mientras desabrochaba mi pantalón, los quitó con cuidado mientras me atrapaba con sus labios. Detuve su beso y me recosté en la alfombra mirándolo coquetamente.

– Quítate esos pantalones Rich... – mordí mi labio sonriendo.

Se puso de pie y desabrochó su cinturón lentamente, jugando con su lengua haciendo que me  excitara; quitó sus pantalones lanzándolos con el resto de las prendas, con cuidado quitó mi camiseta quedando ambos en ropa interior.
Entre besos y caricias, Richard me llevó a la cama; me lanzó con cuidado quedándose parado mirándome seductoramente; me acerqué a él gateando por la gran cama, escalé por su pecho lamiendo desde su pelvis hasta llegar a sus labios.

– No me hagas esperar más... – suspiré en sus labios.
– Te daré todo lo que quieres... – suspiró exhalando aire caliente en mi boca.

Sus manos, sin darme cuenta desabrocharon mi sostén, lo quitó con cuidado mientras que yo quité su ropa interior al mismo tiempo que él hacía lo mismo con la mía. Nos entrelazamos allí en la cama, entre besos  y rápidas respiraciones acomodó su entrepierna con la mía, empujando sus caderas sobre mi. Gemí al sentir el peso de su gran cuerpo sobre mi.

– Te amo... – susurré en su oreja.

Beso mis labios con una locura impresionante, nuestros dientes chocaron sin poder evitarlo; las respiraciones calientes en ambas bocas hacían el momento más excitante. Una de sus manos en mi nuca, me mantenía besándolo mientras que con la otra se sujetaba en la cama para no hacerme daño, con las mías acariciaba su espalda.

– También te amo... – suspiró mientras lamía mis labios.

Bañados de sudor, placer y gemidos placenteros, acabamos agotados; cubrió nuestros cuerpos con una delgada sábana. Cansada me dormí en su pecho, me resguardó con uno de sus brazos mientras fumaba uno de sus cigarrillos.

– Buenas noches... – besó mis cabellos mientras dormía.

Chapter 14.

Guardamos silencio, escuchamos muy atentos las 17 canciones que habíamos grabado anteriormente.

– ¡Somos geniales! – gritó emocionado poniéndose de pie Alex.

Nos pusimos muy felices cuando acabó el CD, William nos felicitó.

– Bueno... la disquera acepta como máximo 14 canciones, y ustedes grabaron 17... – Todos nos miramos – Les doy la opción de fichar 3 canciones como bonus, así estarán todas en un solo disco ¿les parece? – nos miró atento.
– ¡Claro que sí! – sonreí hablando por todos.
– Bien, necesito que firmen aquí – nos entregó unos papeles.

Los firmamos confiados, el disco se pone a la venta mañana.

– Las disquera les ofrece grabar cinco videos por el 25% de las ganancias... – nos dijo como un dato.
– No gracias – sonreí.
– ¿Estás segura? – mi miró extrañado.
– Segura – reí confiada.

Salimos de la disquera con una copia del D de 17 grandes canciones: una portada con Constantine parado con sus manos en los bolsillos del pantalón de su traje negro, con un fondo de una ciudad en llamas; con letras artísticas adornado el nombre de “Forget it...” como nombre del álbum y en una esquina inferior la marca de NEVINGER.

Atrás marcadas las 14 canciones:

Save me 2.0                  06:28
Theses are the Days     03:57
Roses                             04:00
Crash                             03:26
Locking up the Sun        03:52
Tired of you                   04:20
Psychosis                       08:27
Sometimes                     03:19
Miss imposible               06:37
Different than you         04:06
Lif                                   06:40
Ugly                                03:17
Sleep                              05:08

 Y los tres bonus como:

            Something that I’m not   05:06
            Revolution roulette         05:57
            Carnival of rust                04:19

Hicimos tres cover con permisos respectivos de las bandas.

– Es grandioso – dije mirándolo sin poder creerlo.
– Gracias por dejarme estar con ustedes – dijo emocionado Alex.
– Solo debes seguir haciendo un gran trabajo muchacho – lo animó Mischa.
– No puedo creer que mañana ya esté a la venta – sonrió Petter.
– ¿Lo mostraremos en el concierto del 13 de Mayo? – pregunté a los chicos.
– ¡Claro que sí! Para eso lo hicimos – gritó Mischa.
– ¿Qué haremos ahora? – preguntó Andréu.

Nos quedamos un buen rato parados afuera de la disquera.

– ¿Por qué no aceptaste el trato de los videos Nixie? – preguntó Alex.
– Porque nosotros somos amigos de un gran director que ha grabado todos nuestros sencillos, nadie puede igualarlo; además nos cobra muy barato, es hermano gemelo de nuestro fotógrafo – sonreí.
– Son confiables – agregó Petter.
– Ya veo... – asintió conforme Alex.
– ¿Cuándo te casas? – preguntó Andréu a Richard.
– Lo antes posible... – me miró sonriendo.
– ¡Dios debemos celebrar esto! – gritó Mischa.
– ¿Celebrar qué...? – pregunté.
– ¡Es un día fantástico Grabamos... estoy feliz y hoy regalan helados en la calle Kennedy... – mordió su labio inferior Mischa.

Todos reímos aún parados allí afuera de la disquera.

– Vamos todos hoy a mi casa – dijo Petter. – Hagamos una gran fiesta familiar, lleven a sus hijos y parejas 
–Eso me gusta – dijo riendo Richard.

Y así quedó el asunto; hoy en la noche había fiesta en casa de Mister B; no era cualquier fiesta, era algo grande, no era tan solo beber y drogarse, sino que al fin estaríamos juntos en un ambiente tranquilo. Conoceríamos más en lo personal al misterioso Alex, ni siquiera sabíamos si tenía pareja o hijos, hoy era la primera vez que conoceríamos esa faceta.
Con Richard llegamos a casa y me giró para besarme apasionadamente.

– Felicidades cariño – me apegó a él desde la cintura mientras  me besaba.
– Gracias cariño – correspondí su apasionado beso.
– ¡Mamá tengo tarea! – dijo Alexander sorprendiéndonos.

Con Richard dejamos de besarnos casi de inmediato y un poco acelerados lo miramos.

– ¿si? ¿de qué? – me incliné a su altura.
–  Español – me miró.
– Yo te ayudaré primor – besé su frente.
– ¿Y tus hermanas? – preguntó Richard.
– Están en la piscina con Teresa 

Richard asintió con la cabeza y fue donde ellas; yo llevé a Alexander a mi escritorio e hicimos su tarea. En el silencio de la casa podía oír como las chicas peleaban con Richard para que no las bañara, reí. Él se encargó de arreglarlas para esta noche, yo me encargué de Alexander. Eran las 21:30 horas  y los niños ya estaban listos, Richard también lo estaba, tan solo faltaba yo para variar.

– No sé que ponerme – miré desesperada a Richard.
– Con cualquier cosa te ves hermosa – me sonrió.
– ¡Mentiras! Con un saco de patatas no me vería nada bien – lo miré feo.

Rió.

– Pues... yo digo... que tal vez sí... – siguió riendo.

Reí con él mientras me vestía. Estábamos listos y abordamos mi gran auto; era asombroso, el único Lamborghini en el mundo con capacidad para cinco personas. Cuando tuve mucho dinero, lo mandé a construir a la compañía y desde entonces que lo tengo, normalmente esos autos son sólo para dos personas, el mío era especial.
Emprendimos camino a la casa de Petter, no era tan lejos, eran dos cuadras pero quería sacar mi gran juguete. Estacioné el auto junto a los otros cinco autos caros que nos representaban.

– Pórtense muy bien, niños – les dije a los pequeños.
– Sí mamá – respondieron riendo.
– Obedezcan niños... – agregó Richard de la mano de Cristal.
– ¡Mirad quién llegó! – gritó Petter con sus brazos abiertos.
– ¡Tío Petter! – gritaron los pequeños y corrieron a abrazarlo.
– Pasen al patio de atrás, hay comida – rió.

Los niños obedecieron mientras Petter nos saludaba y nos llevaba atrás con los demás.

– Son los últimos en llegar ¿les pasó algo? – preguntó.
– Las niñas no querían bañarse... – rió Richard.

Llegamos con lo otros y los saludamos; los niños vinieron e hicieron lo mismo. Conocí al hijo de Alex ¿será coincidencia? Tenía la misma edad que Cristal, Rochelle, Michael y Jean Paúl; la tradición seguía con nosotros.

– Ella es Alice, mi esposa – dijo orgulloso Alex.
– Hola, soy Nixie y él es Richard, mi... 
– Su marido – se me adelantó el alemán.

Sonreí mientras él también lo hacía. La esposa de Alex era hermosa, no tenía tatuajes y tan solo un aro en su ceja derecha, pelo castaño, piel blanca y una voz suave; era una chica normal.
Disfrutamos de una noche agradable, los niños hicieron a Shawn (hijo de Alex y Alice) uno de ellos; la esposa de Alex se sintió cómoda con nosotros al igual que él, por fin conocíamos como era. Comimos las exquisiteces que trajo Andrea (novia de Petter) desde Europa, nos reímos toda la noche recordando cosas y haciendo bromas; nadie se sintió excluido en aquel ambiente, todas nuestras parejas disfrutaron con nosotros aquella fiesta gloriosa. Los niños se agotaron a eso de las 01:35 de la mañana, con Mischa los llevamos a un cuarto que Petter había preparado.

– ¿Cómo la estás pasando? – me preguntó Mischa.
– Muy bien, me siento realmente bien ¿y tú? – sonreí.
– También. – nos detuvimos afuera de la puerta de la habitación.
–Hace tiempo que no me divertía tanto – mi rostro se iluminó.
– Alex es fantástico, y su esposa es muy simpática – sonrió mi hermana.
– ¿Cómo van las cosas con Ville? – pregunté.
– Te contaré algo pero... ¿guardas el secreto? – rió ansiosa.
– Claro, cuéntame... 
– Me pidió matrimonio... – mordió su labio.
– ¡Vaya eso es grandioso! ¿y que le dijiste? – la miré curiosa.
– Que sí... 

Mis gritos de emoción fueron bajos, los niños dormían y nadie debía enterarse de lo que estaba pasando.

– Me alegro que las cosas vayan en serio – la abracé.
– Claro que sí, él es maravilloso – correspondió el abrazo.

Felices volvimos con los otros, pusieron música y todos bailamos al compás; música romántica, bailable, de todo. Nos reímos hasta que amaneció, agotados fuimos a los cuartos respectivos que Petter nos cedió para alojar.

– ¡Buenas noches a todos! – gritó Petter por el pasillo a toda voz.

Respondimos a su saludos con risas, estaba borracho y eso lo hacía aún más gracioso; agotados nos dormimos todos felices con lo que nos había pasado, cosas realmente buenas nos estaban pasando. El mundo nos esta sonriendo como lo hacía antes.
El nuevo disco salió a la venta, en Internet se promocionó a la velocidad de la luz, las compras en Norteamérica aumentaron rápidamente, con los días se llegó a vender en los cinco continentes logrando un record de ventas en menos de un mes.

– Disco de oro... – decía Mischa por teléfono.
– Si... no puedo creerlo... – respondí.
– ¡Tenemos disco de oro! – gritaba rompiendo mi oído.
– Ya estamos nominados... ¿Puedes creerlo? – dije asombrada.
– No, pero es genial – reía.

Recién comenzábamos y todos nos felicitaban, el mundo nos recibió como nunca lo imaginamos; Nevinger regresa con más fuerza, su magia no se había ido a ningún lugar... siempre estuvo allí, sólo debíamos demostrarlo.