martes, 15 de noviembre de 2011

Chapter 60.


Se dio inicio a la segunda fase del juicio “Escobar vs. El estado” Que más bien dicho ahora sería “Salinas vs. El estado”, me apellido de origen español sonaba bien como para una telenovela… sonaba bien; yo tomaba todo este asunto con humor, todo lo contrario a mis queridos amigos.

         ¿Desde cuando notó un comportamiento inadecuado en la señora Salinas? – preguntó aquel abogado.
         Un tiempo antes de que decidiera irse a Europa… – respondió el rubio Andréu.
         Usted dijo haber encontrado sustancias entre las pertenencias de la señora Salinas, ¿Por qué no decidió hablar antes?
         Pues porque es mi amiga… y en un principio pensé que se daría cuenta de que eso no estaba bien y que lo dejaría, pero no fue así – levantó sus cejas.
         ¿Por qué no le comentó a sus compañeros lo que había sucedido? ¿Por qué ocultárselos? – insistió.
         Ya le dije, no pensé que esto pasaría a mayores… creí que todo iba a terminar bien – me miró apenado a la distancia.

El sujeto lo miró dudando, se alejó de aquel gran amigo y me miró de reojo.

         No hay más preguntas…

Mac tomó mi mano por debajo de la mesa y me observó dudando.

         ¿Estás segura de esto? – susurró.
         Sí… hazlo – sonreí apenada observando sus azules ojos.

Asintió preocupado y se puso de pie ante el juez.

         Llamo a la señora Camila Herrera, alias… “Bytha Johnson” al frente – dijo imponente.

El juez asintió e hizo una señal para que aquella mujer pasara al frente, en todo momento hubo un silencio incómodo, no me gustaba mucho pero debía tolerarlo si quería que todo resultase como yo quería.

         Bytha… ¿tú que sabes sobre todo esto? – Mac la miró interesado.
         Pues la verdad… no sé mucho – rió.
         ¿Qué es lo que sabe?
         Para ser sincera, pensé que Andréu estaba enfadado con… Cony por ser una perra… porque se acostaba con su exnovio Corey.
         Limite su vocabulario por favor – dijo el juez molesto.
         Está bien – dijo molesta – Pero es lo único que sé, jamás se me pasó por la cabeza que ella era traficante…
         Esto deja en claro que ella no es un testigo confiable – alzó la voz Mac.

Sonreí mientras Bytha fruncía el seño; el juez dejó a esa loca como una testigo absuelta del juicio, eso significaba un problema menos.
Avanzó la mañana… testificó Richard, que poco sabía, Petter, Alex, Ángela y Aya… era el turno de Corey.

         Dígame señor Taylor… ¿Qué relación tiene usted con la acusada…? – preguntó el abogado querellante.

Me miró en un crudo silencio, parecía que mis venas ardían al sentir encima la mirada de esos azules ojos…


NOVIEMBRE 2006.

         No puedo creerlo…
         Ahora, ves que yo tenía la razón – dije molesta.

Sobre la pequeña de centro estaban todas las cartas que le mandé a Corey durante el año y medio que estuve en Europa, Bytha las había guardado y escribía haciéndose pasar por mí; en estas cartas estaban todas las respuestas que jamás Corey recibió y lo que por obvio hizo que nuestra relación acabase producto de puras mentiras, las que Bytha escribía.

         Esto no puede ser cierto – negaba con su cabeza.
         Aún no has visto la más importante…
         Espera... ¿Cómo las obtuviste?
         Ella vino a dejármelas hace un tiempo… le dio un arranque de piedad o algo así – reí.
         Vaya… entonces, muéstrame aquella carta – sonrió.

Asentí con dolor, la saqué desde aquel cajón y se la di, a medida que leía… su cara se fue transformando.

Corey:
            Ha pasado mucho tiempo desde que te escribí la última carta, y aún no me das explicaciones razonables sobre tu cambio tan repentino, no sé lo que te pasó y en verdad me gustaría saber bien lo que pasó… no me agrada para nada como me estás tratando, no sé que mierda estás pensando, pero sé bien que yo no eh echo nada para merecerlo. Ese tal Richard, como tu te refieres, es solo un sujeto que quiere conocerme, siquiera se quien es, así que no te preocupes por ello… aunque ni siquiera sea asunto tuyo. Quisiera poder llamarte y así aclararlo todo, pero los chicos no me dejan usar los teléfonos por motivos de concentración, quieren que aprenda bien todo el manejo de las guitarras y creo que cuando acabe podremos hablar… eso espero con ansias; y espero también que podamos resolver este maldito asunto, no sabes como me siento al leer las cartas que me has escrito… nunca pensé que alguien podía despreciarme tanto.
Ya no sé muy bien como decirlo, pero sí, asumo tu perdida… todo acabó Corey, espero que seas muy feliz allá con tu nueva vida sin mí, tuve que enterarme por revistas que te casaste hace poco con una tal Scarlett. Que envidia por aquella mujer ¿sabes? Pero les deseo lo mejor, sí… eso creo; que las buena vida los acompañe y con el dolor de mi alma te escribo (porque no puedo decirte) que no quiero volver a verte jamás. Como tu bien dijiste en tus anteriores cartas, sigue con tu vida, no quiero verte la cara nunca más… el daño que me has hecho no se lo deseo a nadie.
Ah y antes que termine esto, quiero darte a conocer una noticia que me mantiene bien después de todo, quiero decirte que tengo siete meses de embarazo, sí, y si recuerdo bien… hace siete meses fue la última vez que estuvimos juntos. ¿Eso que quiere decir? Pues te lo haré fácil idiota… Seremos padres, de una bella niña, ayer fui al médico y me dio a conocer el sexo de la niña; nacerá para eso de febrero del próximo año, me hubiera gustado verte la cara de felicidad, que supongo hubiera sido esa la más apropiada.
Como sea, esta será la última carta que te escribo, no sabrás más de mí quizá dentro de mucho tiempo, no quiero que me busques, que me llames o sea lo que hagas, quédate conforme con que sabes que tendrás una hermosa hija que llevará tu apellido, no le hablaré de tu existencia hasta que sea el momento correcto ¿está bien? Y espero que ese día estés dispuesto a conocerla… Y pues, con el dolor de mi alma sexy rubio… me despido y doy por finalizada mi misión de relatarte todo lo que me ah pasado. Te sigo amando Corey, que seas muy feliz allá con tu vida, procura no olvidarme, porque yo no lo eh echo contigo cariño… Hasta pronto.
                                                           Connie.


Quedó con la mirada ida mientras yo permanecía de brazos cruzados mirando por la ventana a Cristal y Alexander que estaban con Richard jugando, Corey me miró boquiabierto… sin saber que decir.

         ¿Esto es cierto…?
         Es la última carta que te escribí… pero al parecer ninguna llegó a tus manos – levanté mis cejas.
         Cristal… es mi hija – se puso de pie.

Asentí sutilmente y sus cejas se desfiguraron, pareciera que quería llorar… pero no sabía lo que pasaría en verdad.

         ¿Por qué no me lo dijiste antes?
         ¿Cómo querías que te lo dijera? Cuando volví aquí tu me odiabas en demasía… no quería que lo supieras… no lo merecías después de todo lo que me hiciste – dije melancólica.
         Es mi hija… ¡Tenía derecho a saberlo!
         No después de cómo me trataste, no después de todo lo que me dijiste, hasta James fue un mejor padre que tú – encogí mis ojos.
         ¿Hetfield? Pensé que él era el padre… pasaban gran parte del tiempo juntos – negó con su cabeza.
         Eres un completo idiota. James es como mi padre y un buen amigo… él es cercano porque estuvo en el parto de nuestra hija Corey, él estuvo presente cuando tú deberías haberlo estado – dije molesta.

En ese preciso momento ingresó la pequeña por el ventanal, mirándonos extrañada.

         Mamá, Alexander tiene hambre – susurró.
         Cristal… ven aquí – me incliné sonriendo.

Corey comenzó a lloriquear mientras la observaba en mis brazos.

         ¿Ves a este hombre?
         Sí… – susurró.
         Él es tu papi… – sonreí levemente.
         ¿Tú eres mi papi? – sonrió la pequeña mirándolo.
         Sí pequeña… yo soy tu padre – comenzó a llorar.

La tomó entre sus brazos y los dejé solos un momento, salí en busca de Alexander para amamantarlo, apenas tenía unos meses de nacido; Richard se acercó a mí.

         ¿Se lo has dicho?
         Sí… – suspiré.
         Tranquila mi amor, todo estará bien – me abrazó.

Desde aquel día mi relación con Corey volvió a ser de amantes prohibidos, a escondidas volvimos a reunirnos… aquella flama que hubo desde nuestra primera vez juntos había vuelto a aparecer; sin querer todo lo que había dicho se hizo realidad, él se arrepentía de todo lo mal que me había tratado… nuevamente todo tenía un sentido lógico.


HOY.

         Llamo a la señora Naomi Backhmann al banquillo…

La chica tomó asiento, me miraba nerviosa e insegura, era la penúltima persona en testificar… todo estaba saliendo bien.

         Señorita Naomi ¿podría decirnos en qué circunstancias conoció a Constanza Salinas?
         Pues… allá en Berlín me comentó que venía huyendo de algo grande… – tragó saliva.

El abogado arqueó una de sus delgadas cejas y miró al juez, se acercó a Naomi y la observo un instante.

         ¿Pero como la conoció? – insistió.
         Pues, ella quería formar una banda… y un amigo me llevó hacia ella… – dijo nerviosa.

Atrás podía sentir el nerviosismo de los espectadores… seguían molestos con lo que estaba pasando.

         ¿No le comentó de qué estaba huyendo? – preguntó aquel sujeto.

Naomi negó con su cabeza, sentí como mi presión sanguínea se desbalanceada…


HACE UN MES, EN BERLÍN.

         ¿Quieres conquistar a Corey no? – encogí mis ojos molesta.
         Sí… ¿Por qué? – se extrañó.
         Yo puedo ayudarte para que caiga a tus pies…

Sonrió sin poder créelo.

         ¿Y ese cambio tan repentino? ¿Qué quieres a cambio? – sonrió.
         Que hables mal de mi en un juicio que se realizará en California próximamente – bebí mi trago.
         ¡¿Qué?! ¿Por qué haría eso? – frunció el seño.
         ¿Quieres conquistar a Corey? Pues este es el precio que debes pagar – encogí mis ojos.
         ¿Por qué quieres eso? ¿Qué es lo que sucederá más adelante? Pareces una loca – susurró molesta.
         Hazlo Naomi, te lo ordeno como tu jefa
         Pero eres mi ídola, no me perdonaría nunca que por mi culpa tu música desapareciera.
         No desaparecerá, solo yo lo haré… pero volveré – sonreí.
         Está bien… lo haré – dijo molesta al ver dinero sobre la mesa, a cambio de su colaboración.


La lluvia no cesa bajo este oscuro cielo, mis miedos me atormentan tan solo como ellos saben hacerlo, el tiempo no se detiene y me hace creer que esto jamás se detendrá…

         Llamo a la señora Constanza Salinas al frente – dijo imponente el abogado.

Mac besó mi mano antes de que me levantara y caminase al banquillo, sentí como todos me observaban con lástima e incomprensión. Tomé asiento y entrelacé mis dedos sobre mis piernas cruzadas, estaba tranquila, tanto… que asustaba, no había expresión en mi rostro, lo que hacía de esta situación pan comido.

         Señora Salinas… pero que sorpresa verla aquí después de tanto tiempo – dijo irónico.
         Al tema Dickinson – dijo el juez.

Sonreí de media luna, su apellido me hacía mucha gracia. El sujeto me condenó en oportunidades anteriores por varios delitos menores, esta no sería la primera vez que iría a prisión, pero sería la primera más larga…

         Lo siento señor… ¿Cómo se declara señora Constanza? – levantó sus cejas, aún irónico.
         Culpable – lo miré indiferente.
         Bien – sonrió Mac a la distancia.

El idiota de Dickinson me miró atónito, sin saber lo que podía decir, quizá pensó que se la haría difícil como la última vez que estuve frente a él, pero no… Mientras avanzaban lo minutos, muchas preguntas surgieron y el sujeto no se guardó ninguna duda…

         ¿Por qué dejó que culpasen a su amiga?
         Yo no dejé que la culparan, ustedes decidieron culparla a ella y no a mí – levanté mis cejas.
         Pero usted a último momento se declaró culpable… hace un mes que se pensaba que la señora Escobar era la responsable de dicho crimen…
         Cuando los sentimientos se involucran todo sale mal… – susurré.
         ¿A que se refiere?
         No era problema mío lo que le pasara a ella…
         ¿Y porqué cambio de opinión? ¿Por qué gritar a los cuatro vientos que usted es la culpable? ¿Por qué ahora? – encogió sus ojos.

Había llegado el momento… estaba esperando esa pregunta desde hace mucho tiempo ¿Por qué ahora? Y en verdad ni yo lo sabía, no tenía idea de lo que estaba haciendo.

“No te dejaré nunca. Cuando te sientas sola recuerda que yo existo… jamás te abandonaré, pase lo que pase yo estaré contigo…”

¿Sabes Dero? Ya no le encuentro lógica a ello… no sé si debería sentirme sola, después de todo… tú ya estás muerto…

         No debo hacer que los demás paguen por mí… mucho menos mi mejor amiga – sonreí viendo como Mischa lloriqueaba.
         Aún hay algo que no entiendo – caminó un poco – ¿Cómo equivocarse de persona? Es decir, usted y su amiga son muy diferentes… – me miró dudando.
         Es fácil engañar al mundo, más aún para alguien que sabe hacerlo… Ustedes fueron los que se equivocaron… no yo. No fue complicado desviar la atención de la policía hacía Sofía… ¿Quién dudaría de una persona tan honorable como yo? – reí irónica.

¿Honorable? Pero que patrañas estaba diciendo…

         Su señoría, creo que continuar con preguntas es perder el tiempo, mi cliente ya se declaró culpable bajo todos los cargos – alzó la voz Mac, anteponiéndose a lo que pudiera decir si el sujeto comenzaba a molestarme.
         Es cierto – golpeó su martillo contra la mesa – El veredicto del jurado será dado a conocer dentro de quince minutos…

Dickinson me miró con desprecio y yo me puse de pie mientras con una leve sonrisa de victoria me burlaba en su cara. Esperamos con Mac junto a los chicos afuera de la corte, esos quince minutos se volvieron los más largos de mi vida… los rostros de los chicos me preocupaban, pero todo ya estaba echo. Ingresamos nuevamente a la sala luego del tiempo estimado… una mujer se acercó al juez y le entregó un sobre, el juez alzó la voz y todo se fue a la mierda…

“Hoy 5 de Diciembre del año 2011 se declara a la señora Constanza Liliana Salinas Proust culpable, por el delito de exportación de sustancias ilegales a civiles sin cargo fijo. Se le designa una pena mínima de cinco años y un día a llevarse a cabo en la cárcel de los Ángeles, California, con posible traslado dependiendo de su conducta. Por el momento no hay monto para una fianza fija…”

Mi sonrisa desapareció, sentía que me había lanzado un balde de agua fría encima, recién estaba despertando de este estúpido sueño… solo ahora estaba conciente que estaba cometiendo una locura en todas sus palabras… 


Es como un viejo camino que solía recorrer... y que hoy recordaba a la perfección.

sábado, 5 de noviembre de 2011

Chapter 59.


Una paz interna provocada por el remordimiento hacía de esta situación algo mucho mejor de lo que parecía…

Había llegado el gran día, el juicio estaba a segundos de comenzar; la tensión abundaba en el lugar… Yo estaba sentada atrás del abogado querellante que acusaba a Mischa de traficante, junto a mi estaban los chicos de mi banda y Nevinger, también Corey, Richard, Ángela y Aya, incluso la perra de Bytha; todos estábamos ansiosos  por lo que podía suceder. Cuando entró el juez todos nos pusimos de pie, saludó a los presentes y dio a conocer el propósito de este tribunal... cosa que todos ya sabíamos.

         El juicio entra en sesión – dijo golpeando su martillo.
         Llamo a la señora Sofía Escobar Mayo al banquillo – dijo en voz alta el abogado.

Y fue allí cuando Mischa se puso de pie y caminó a esa fea banca de los acusados, tomó asiento y nos miramos fijamente, respiró profundo mientras nuestros marrones ojos se observaban y el calvario comenzó.

            –    ¿Cómo se declara? – preguntó el fiscal.
  –         Inocente – susurró Mischa.

Sonreí levemente, el bogado comenzó a hacerle preguntas de diferente índole, estábamos aburridos hasta que llegó el momento…

         Yo sé a quien están buscando – dijo lentamente, complicada.

Hubo silencio absoluto, tragué saliva bruscamente mientras el abogado miró interesado a la gran Bauer, Guadalupe quedó atónita con lo que había oído, nadie comprendía lo que sucedía.

         ¿Si…? ¿Quién es el culpable, señora Escobar? – encogió sus ojos.
         Llegó el momento… Vamos Mischa… – murmuré.

Mischa dudó si hacerlo, me miró fijo en un tortuoso silencio, su mirada era terrible… encogí mis ojos y asentí con cautela para que nadie se diera cuenta, suspiró y decidió hablar.

         La culpable es ella… – me apuntó.

Todas las miradas me atacaron, el juez y los abogados fruncieron el seño mientras me miraban, los nervios comenzaron a aterrarme y ya no estaba segura de lo que hacía…


DÍAS ATRÁS…

         ¿Qué es lo tan importante que tienes que decirnos? – sonrió Petter ingenuo.
         Sí, dinos porque has venido Nixie – agregó Alex curioso.
         Han sucedido muchas cosas, son tantas… que me han hecho tomar drásticas decisiones – los miré seria.
         ¿Si? ¿De que estamos hablando? – preguntó Andréu.
         Ustedes saben que han incriminado a Mischa injustamente con este asunto de las drogas…

Los chicos miraron extrañados a la gran Bauer, quizá ya estaban imaginando lo que yo estaba pensando… pero nada estaría claro hasta que terminara de hablar.

         Ve al grano Nixie – dijo Mischa muy molesta.
         ¿Qué sucede? – preguntó Mr. B. impaciente.
         Quiero que testifiquen en mi contra para ser declarada culpable y así salvar a Mischa – los miré con los ojos encogidos.
         ¡¿Qué?! – dijeron al unísono.
         ¿Estás demente? – gritó Alex.
         ¿Por qué quieres que hagamos esa tontería? – frunció el seño Petter.
         Lo mismo le pregunté yo – bufó Mischa.
         ¿Y tú lo sabías y no nos dijiste? – alzó la voz Sidlander.

Hubo un molesto silencio mientras ellos fruncían el seño al mismo tiempo que negaban con su cabezas mirando a Mischa, yo me mantuve serena, no me conformaría con NO como respuesta… sonreí levemente y Andréu rompió el silencio.

         Y yo quería pedirte perdón después de todo lo que te hice… – dijo dolido.
         Acepta y te perdonaré…
         ¿Cómo quieres que lo haga? Yo quiero tenerte cerca… y en prisión no podría ser así
         ¿Prefieren que Mischa vaya a prisión? ¿Recuerdan lo que pasó la ultima vez? – reí.
         No quiero a ninguna tras las rejas – dijo Alex molesto.
         ¿Cómo no entienden? – grité – Ella está embarazada, tiene muchas cosas que hacer… tiene mucho por delante, tiene a un gran hombre a su lado… – comencé a lloriquear mientras gritaba.
         ¿Es por Corey que estás haciendo esto? – dijo el francés, molesto.
         No… no es por eso – dijo Mischa complicada.

No pude evitar llorar, el dolor seguía presente tal como todos los recuerdos de su persona; Mischa me abrazó mientras intentaba contenerme.

         ¿Qué fue lo que pasó…? – Petter se puso de pie preocupado.
         Dero murió – dije ya más tranquila, secando mis lágrimas.

Los ojos de los chicos querían salir corriendo, mis manos que estaban sobre la mesa fueron cubiertas por las cálidas caricias de los tres chicos, se disculparon y me dieron su pésame, me miraron más tranquilos… esperando que dijera algo.

         Se los pido como su jefa, como su compañera… confidente, amiga y sobre todo como una hermana, háganlo… – susurré.
         No quiero hacerlo… – susurró Andréu.
         ¿Qué pasará con tus hijos? ¿La banda…? Y tu carrera… – exclamó Alex.
         Ellos ya aceptaron, mis hijos se quedarán con sus respectivos padres… Lilian y Alexander se irán a New York con Richard y Cristal se quedará con Corey. Ya no tengo nada que perder, todo se ha derrumbado como un castillo de arena – sonreí con los ojos llorosos.
         Si tú lo quieres… yo te apoyo con el dolor de mi alma – dijo Petter apenado.
         Yo también – Alex apretó su mandíbula.
         ¿Y tú? – miré al francés.
         Solo si prometes volver con nosotros cuando todo esto acabe… y que me perdones por supuesto – sonrió.
         Todo eso y mucho más… – sonreí cálidamente.
         Entonces sí…
         Ves, ya está dicho Mischa… estás a salvo.
         Me sigue disgustando la idea – bufó.
         Espera Bauer… ¿Cómo harás para que te culpen? – preguntó Petter.
         Si hay alguien que sabe mentir… es ella – dijo fríamente Mischa.
         ¿Y qué diremos nosotros? – dijo Alex.
         Que me notaban extraña el último tiempo, que Andréu me encontró droga y por eso estaba tan furioso conmigo… que le temía a la policía y por eso me fui a Europa, eso sería lo principal… y que no entienden como la gente no se dio cuenta de que estaba metida en algo extraño – sonreí.
         Eso suena como si fuera cierto – rió Alex.
         Esa es la idea – reí.

Ellos asintieron ya dispuesto a darme su apoyo en todo lo que se aproximara, mi hermana seguía molesta con lo que estaba haciendo.

         Mischa, esto es una forma de pagar todos los errores que eh cometido contigo y con todos… pero en especial contigo, arreglar todo el daño que te eh echo en todo este tiempo… tu tienes mucho que vivir, pronto nacerán estos pequeños y no quiero que estén con una asistente social; esto es algo que yo merezco hace mucho tiempo… desde aquel accidente – sonreí levemente.
         ¿Qué mereces? ¿De que hablas? – preguntaron los chicos.
         Pues… esto es algo que solo Mischa sabe, pero como es la hora de ser sinceros voy a contárselos… – susurré.

Les conté aquella vieja historia de aquel accidente en Texas hace algunos años, recibí críticas  y mucho asombro de parte de los chicos; ahora habían comprendido de cierto modo el porqué de todo esto; hubo conversaciones que hacían falta entre los cinco… e incluso se aclaró todo el problema que existió entre Andréu y yo.
Parecía que todo iba bien, como si no existiera un pasado oscuro… dicen siempre que las reconciliaciones son realmente motivadoras y son impulsos que nos ayudan a continuar haciendo bien todo, pero en verdad ¿eso era cierto? En realidad ni yo lo sé, y en verdad yo sé muchas cosas, pese a ello siempre intento solucionar todo con buenos pensamientos… ser positiva no es mi fuerte, mucho menos intentar no ser directa; soy lo menos sensible que alguien puede conocer, soy dura y poco discreta, esto me ha ayudado en mucho, pero otras veces me juegan un mala pasada. Como sea; sinceramente estaba dispuesta a arruinar mi vida cierta cantidad de tiempo a cambio de que mi hermana… mi mejor amiga me perdonase de una vez por todas; ella siempre ha dicho que me perdona luego que me disculpo (cosa que no hago nunca), pero sé perfectamente que guarda un poco de rencor tras cada situación, sobre todo por las que yo la eh echo pasar, es decir… ¿Quién no guarda rencor contra la persona que se acuesta con tu parea? Pues todo el mundo lo hace, yo inclusive…
Ha llegado el momento de reflexionar un poco, no quería hacerlo pero la situación lo merita y se vuelve casi indispensable. Yo eh vivido demasiado, los errores se vuelven parte del día a día, es casi imposible poder sonreír sin recordar un mal momento… hay tantos de ellos que pareciera mentira por todo lo que eh tenido que pasar para llegar tan lejos. Es duro, como es de imaginarse, pero ya no sé si todo eso valió la pena… ya ni siquiera estoy feliz con lo que soy hoy en día, no tenía planeado todo esto antes de comenzar…
   
HACE 8 AÑOS…

         ¡Eres una perra mentirosa!
         ¡Tú no tienes idea por todo lo que pasé! – grité molesta.
         Sí… claro, ¿y por eso te acostabas con el alemán ese? – frunció el seño.
         ¿Tú podías casarte con otra y yo no podía tener novio? ¡No se en que mierda de mundo vives Corey! – lo apunté.
         ¡Tú me abandonaste!
         Tú dijiste que era mejor que me fuera con Arch Enemy a Finlandia, ¡no me digas ahora que yo tengo la culpa!
         No sabes cuanto me arrepiento de haberte conocido – encogió sus ojos.
         No seas tan hiriente… – susurré.
         ¿Él es el padre de tu hija? – levantó sus cejas.
         Eso no te interesa – esquivé su mirada.
         No, no puede ser él… ¿Quién mierda es el padre de tu hija? – gritó.
         Ese no es problema tuyo – grité.

Bufó tal como un toro rabioso, me miraba con odio y dolor, no le gustaba el verme aquí en Iowa, frente a él… en verdad ni siquiera sé porque quería verlo después de lo que había escrito en sus cartas.

         ¿Por qué has venido? ¿Por qué ahora? – me miró mientras apretaba su mandíbula.
         Porque formé una banda… yo soy vocalista – susurré con miedo.
         ¿Una banda? ¿Cantante? ¿Por qué simplemente no la formaste allá en Europa?
         Porque es un proyecto que inicié con Mischa… ¿la recuerdas? – sonreí melancólica.
         ¿Tú amiga guitarrista? Sí… la recuerdo – dijo molesto.
         Ya tengo a un bajista y un baterista, tengo canciones escritas y todo está listo…
         ¿Y el oto guitarrista?
         No es necesario… con Mischa es suficiente – sonreí.
         ¿Y que tiene eso que ver conmigo? ¿Por qué has venido a verme? – dijo entre dientes.
         Pensé que sería bueno encontrarnos, vernos las caras después de la linda historia que vivimos – mis ojos se tornaron lagrimosos.
         Eso quedó en el olvido, yo estoy casado y tú creo que tienes novio, no hay nada de que hablar.

Me dolía el echo de que el hombre que más amé ahora no quería verme, más aún… él era el padre de mi pequeña, pero no pensaba en decírselo.

         Será mejor que te vayas, Scarlett está a punto de llegar – miró la puerta.
         Está bien… pero recuerda algo – dije molesta.
         ¿Qué? ¿Qué eres una cualquiera? – dijo irónico.
         Te arrepentirás de todo lo mal que me has hablado… te demostraré que estás equivocado idiota
         ¿Si? Eso lo veremos
         No tienes idea de lo diferente que serán las cosas Taylor…
         ¡Vete de mi casa!

Abrí la puerta y lo miré por quizá una última vez.

         Recuerda lo que te dije – sonreí victoriosa.
         No quiero volver a verte – dijo entre dientes.

Tras cerrar esa puerta mi objetivo era demostrarle al mundo quien era en verdad, lo equivocado que estaban todos… yo era mejor de lo que creían.



La vida es corta... rompe reglas, perdona rápido, besa lento, ama de verdad, ríete sin control y nunca dejes de sonreír, por más extraño que sea el motivo. 
Puede ser que la vida no sea la fiesta que esperábamos, pero en tanto estemos aquí, debemos bailar...