miércoles, 2 de noviembre de 2011

Chapter 58.


Con profundo silencio sentía la resaca atacándome, no era primera vez que despertaba en este estado, pero sabía que algo no estaba bien. Cuando desperté no abrí los ojos  de inmediato, quise sentir en donde estaba… me sentía recostada en una suave cama, cubierta por una cálida sábana ¿dónde mierda estaba? La curiosidad me atormentaba, así que abrí los ojos sin cautela y miré a mi alrededor, me encontré en una gran cama matrimonial, semidesnuda, solo con mi ropa interior. Junto a mí había un espacio vacío… alguien había dormido conmigo.

         ¿Pero que mierda hice anoche…? – dije cubriendo mi rostro con una mano.

No quería entablar una relación con alguien no mucho menos tener sexo después de la reciente perdida de Dero; era primera vez que me sentía de esta manera tras no recordar lo que hice la noche anterior, ni siquiera sabía donde estaba. De pronto un extraño ruido captó mi atención, supuse que provenía desde el “baño”, y me mantuve alerta hasta que de una puerta salió Sean, el mismo sujeto que había oído todos mis lamentos; él estaba en boxer y permaneció parado en el marco de la puerta sonriendo con una ceja arqueada, sonriendo porque me cubrí el cuerpo con la sábana, asombrada y cohibida al ver sus atributos.

         Buenos días – sonrió.

Lo miré boquiabierta sin saber que decir, levantó sus cejas sonriendo y se acercó a la cama, se sentó junto a mí mientras con su mirada me pedía que le dijera algo…

         ¿Cómo dormiste? – besó mi hombro.
         ¿Qué fue lo que pasó anoche? – susurré afligida.
         ¿No lo recuerdas?
         No… – supliqué.
         Fue una gran noche ¿sabes? Pero pudo haber sido mucho mejor…
         ¿A que te refieres…? – me extrañé.
         ¿De verdad no recuerdas nada de nada? – rió.

No entendí bien a lo que se refería, la situación ya era bastante extraña pero la curiosidad era poderosa y tenía que saber todo lo que hice con este sujeto en el transcurso de la noche.

         ¿Me puedes decir que fue lo que hicimos exactamente anoche…? – levanté mis cejas aterrada.

Rió a carcajadas y luego acarició mi mejilla con su pulgar, dulcemente.

         No te preocupes… no tuvimos sexo ni nada por el estilo – encogió sus ojos de manera tierna.
         ¿No? ¿Y que hacemos en ropa interior? – me asombré.
         Pues… estábamos borrachos, demasiado – rió – y no recuerdo como, pero nos besamos… luego nos vinimos a mi casa porque ya era tarde; seguimos besándonos y cuando subimos al cuarto nos comenzamos a quitar la ropa, y antes de que quitara tu corpiño comenzaste a llorar – acarició mi cabello.
         ¿A llorar…?
         Sí, dijiste que era muy pronto para el siguiente paso, que no estabas preparada y que no querías traicionar la memoria de Dero… comprendí como te sentías así que solo dormimos juntos… nos acariciamos pero no hicimos nada que tú no querías…

¿Era cierto todo lo que él había dicho? No podía creer que aún estando borracha pude haber honrado la memoria de Dero, pese a que Sean no lo conoció entendió mi situación y eso era realmente admirable; este hombre se estaba ganando mi cariño…

         ¿sabes algo? – sonrió aún mirándome.
         ¿Qué? – sonreí levemente.
         Ese Dero tenía mucha suerte al haber tenido a una bella mujer como tú a su lado, siento envidia por él…
         No digas eso – dije melancólica.
         Es cierto, eres hermosa – besó m frente.

Él emanaba una ternura plena, era un sujeto realmente adorable… me hizo sentir especial de cierto modo y eso me confundió un poco, hombres como él hacen falta en este maldito mundo. Hice que me mirase de frente y lo besé con delicadeza, sus labios impactaron con los míos y luego de un instante nuestras lenguas se abrazaron con timidez, él no era osado y no quería aprovecharse de mí, eso… me volvía loca.  Me alejé luego de un rato, no quise mirarlo a los ojos… lo que estaba haciendo no estaba bien, pero él sonreía mientras no dejaba de observarme.

         Debo irme – susurré.
         Debo saber si nos volveremos a ver…
         Si tu quieres, yo no tengo problema – sonreí.
         ¿Estás dispuesta a vincularte conmigo? – levantó sus cejas.
         Digamos que necesito un tiempo… si estás dispuesto a esperarme, sería todo un placer
         ¿Cuánto tiempo? – me miró interesado.
         No lo sé… hoy sabré cuando tiempo tendré que desaparecer…
         Te esperaré todo el tiempo que sea necesario – volvió a acariciar mi mejilla.

Sonreí, él sabía lo que tenía en mente respecto a lo de Mischa y pese a ello estaba disponible a mi servicio.

Ya era medio día cuando abandoné su casa, había hablado con Mac para reunirnos en un lugar y así poder almorzar juntos… había asuntos que resolver. Sentada en una mesa que daba junto a la ventana esperé ansiosa a mi abogado, de cierto modo haber despertado junto a Sean me había animado.

         Lamento la demora, el tráfico está terrible – se disculpó.
         No hay drama – sonreí.

Pedimos unos platos para comer y luego de una charla relativa hablamos del tema en cuestión.

         ¿Cuántos años creen que me den por ello? – levanté mis cejas.
         Mínimo cinco años… ¿estás segura que quieres hacer eso? – dijo preocupado.
         Sí, ya tomé la decisión… ¿Qué tengo que hacer para que me den la pena mínima?
         Pues asumir tu culpabilidad… con eso ganas el juicio. Tienes que ser muy convincente si quieres que eso resulte Nixie.
         Lo sé Mac, tengo todo listo… está todo a mi favor – sonreí.
         Aún no entiendo porque haces esto
         Si todo resulta bien te lo diré, antes no – reí.

No podía creer que podía lograr estar cinco años lejos de todos, volvería a ser una renegada social. Esa misma tarde me reuniría con los chicos de Nevinger para hablar del mismo tema, ellos eran mi principal carta para jugar; muchas cosas estaban pasando y debía saber elegir bien para poner en marcha las cosas que tenía en mente.
 Con el transcurso de la tarde mis nervios se volvieron impulsos para dar a conocer mi punto de vista; tomé un taxi y me dirigí al lugar en donde hace mucho tiempo yo solía ensayar con ellos, estaba calmada al bajar del taxi… caminé tranquila hasta dicho lugar y al entrar me encontré con aquellos rostros confundidos y felices al mismo tiempo, sabían que algo andaba mal. Sonreí levemente para no preocuparlos demasiado, caminé a la mesa que estaba rodeada por ellos cuatro y tomé asiento en la silla vacía que me esperaba.

         Hola… – susurré mirándolos.

Sonrieron como en los viejos tiempos, me hicieron sentir bien pese a todo lo que había pasado.

         Ha pasado mucho tiempo desde que no los veía sonreírme… espero que tengan tiempo porque debo decirles muchas cosas – dije ya seria.
     No nos iremos de aquí hasta que quede todo claro… – sonrió Andréu, como el viejo francés.

Respiré profundo con una mirada fija, era hora de comenzar a hablar…


Pasaron los días, Diciembre ya había llegado y el juicio estaba a tan solo un par de días; Richard estaba en casa para aclarar la situación complicada que estaba a punto de comenzar.

         ¡No puedo creer que hagas eso… es una estupidez! – dijo furioso.
         Es algo necesario, no cuestiones mis decisiones Rich… solo quiero saber si te harás cargo de nuestros hijos
         No me gusta la idea de separar a los niños… ¿no tienes otra solución? – levantó sus cejas.
         No, es lo único que puedo hacer, y si no quieres tomar tus responsabilidades tendré que dejar a los niños con Corey – dije serena.
         Claro que no, yo me llevaré a Lilian y Alexander. Es un gesto realmente noble lo que estás haciendo
         No me importa como la gente lo llame, solo me preocupa lo que pase con mis hijos durante mi ausencia… créeme que no me gusta la idea de separarlos pero no hay más alternativas – respiré profundo.
         Eso te pasa por tener hijos de diferentes hombres – bufó.
         Cállate Kruspe, ese no es problema tuyo; solo voy a pedirte que viajes de vez en cuando para que los niños vean a Cristal… no quiero distanciarlos ¿entiendes?
         Está bien, pero no me pidas que me lleve bien con ese Taylor – encogió sus ojos.
         No te estoy pidiendo eso, me importa una mierda lo que pase entre ustedes, solo me preocupan los niños – sollocé.
         Tranquila, todo estará bien amor…

Se puse de pie y me abrazó, no quería que lo hiciera pero estaba tan vulnerable que fue inútil resistirse, él para mí aún era importante, era un ser protector… en verdad no sé que tenía, tal vez eso fue lo que me conquistó de él hace ya ocho años, que me protegiera incluso de mí misma.

         Espero que sepas bien lo que estás haciendo – susurró mientras me apegaba a su pecho.
         En verdad no sé que estoy haciendo – reí dejándome llevar por su perfume.
         Aún tienes tiempo de dar un paso al costado y que todo siga su rumbo… como corresponde – me miró preocupado.
         Déjame, esto es algo que debo hacer – lo miré fijo a sus ojos.
         ¿Con que fin? – sujetó mi rostro.
         Debo pagar todos mis errores… debo sufrir tanto y más como a todas las personas que le eh echo daño, debo callar este sufrimiento de alguna manera – comencé a llorar.
         Sé que la perdida de Dero fue dolorosa, pero no es para que cometas este tipo de locura… por favor… recapacita – susurró.
         Es inútil, ya todo está en marcha como yo quiero – me aferré a su cuerpo, llorando.

Permanecimos así un buen rato, lloró conmigo la perdida de uno de sus mejores amigos… en este momento Richard fue muy importante y fundamental, él se sentía tan mal como yo y eso de alguna manera me servía de consuelo.

         Quiero que viajen ¡ya!
         Estamos abordando el maldito avión, ten calma Nixie – dijo enojada.
         No me importa, les di una buena suma de dinero así que cumplan con su parte.
         Lo haremos, deja de preocuparte… todo está en marcha – bufó.
         Eso espero – dije molesta.
         No me hables en ese tono Bauer o me arrepentiré de todo lo que estoy haciendo por ti – gritó Naomi.
         Tú no tienes el maldito derecho de hablarme así, recuerda que soy tu jefa…
         Sí, como digas – cortó.
         Maldita idiota – susurré entre dientes al lanzar el teléfono lejos.
         Creo que ya debo irme – rió Richard al salir del baño.
         ¿Qué dices? Quédate aquí en casa, no hay problema… es mejor que un hotel – sonreí.
         ¿Estás segura?
         Sí, además los niños estarán felices de verte
         No quiero que te confundas conmigo lindura – sonrió.
         Ya no pasa eso alemán, acepta mi oferta y quédate a dormir hasta que tengas que volver a New York – lo miré con dulzura.
         Está bien, ¿pero donde dormiré? – rió.
         Conmigo – reí.

Abrió sus ojos mientras reía.

         No, mentira, hay habitación para huéspedes – sonreí.
         Creo que eso sería mejor opción – rió.

Pasó la tarde, los niños aparecieron y se pusieron felices al ver a Richard en casa… compartimos un rato en familia como en los viejos tiempos; las sonrisas de los niños me hacían sentir bien, aún no podía creer que tendría  que soportar tanto tiempo lejos de mis hijos… se me hacía terrible.

Cuando un deseo se vuelve obsesión, los sentimientos dejan de ser sinceros, las mentiras fluyen con más naturalidad y el sufrir se vive en un tortuoso silencio; eso es a lo que yo me estaba enfrentando, a todo eso y mucho más; jamás sabré de verdad si lo que estaba haciendo está bien o mal, porque siempre hay puntos de vista completamente diferentes y siempre le encuentro la razón a todos… menos a mí y eso es un grave problema que debo solucionar sea como sea. Ahora solo una pequeña luminaria puede salvarme de toda esta oscuridad que me ataca, mis errores son llamados pecados por todas esas personas que creen en algo superior, algo que prometió salvarnos en los peores momentos… yo esperé muchas veces que ese ALGO apareciera para salvarme en ese peor momento y nunca apareció… jamás me salvó.


                        Ese lugar fue testigo de muchas cosas, tantas buenas como malas, pero eso jamás importó... porque volvimos a vernos las caras en ese mismo lugar, como si nada hubiera pasado.

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