Las
cosas estaban saliendo relativamente bien, había llegado un nuevo aniversario
para la banda, hace quince años que se había fundado Nevinger y eso no era para
menos… fue una celebración en grande con un show lleno de bandas amigas que nos
hicieron sentir orgullosos de nuestros esfuerzos, estábamos muy adelante, jamás
creí que llegaríamos tan lejos. Lu y Alex no eran los principales, es decir… no
venían desde el inicio junto a Andréu, Mischa y yo, pero bien sabían sentir lo
mismo que nosotros al conmemorar tan brillante trayectoria. Pero en el fondo
seguía extrañando a aquellos hombres que no estaban con nosotros, aunque en el
brindis luego del concierto estuvo presente Petter en su silla de ruedas, la
falta de Max se hacía notar con melancolía y buenos recuerdos.
Petter
perdió la movilidad de sus piernas por completo luego de ese coma que le costó
estar inconsciente por más de un año. Es lamentable, pero el chico no se dio
por vencido nunca, y eso era pilar fundamental para no rendirme. Si él podía
hacerlo… ¿Por qué yo no?
Hace
algún tiempo, hace casi ya un año, Cristal reunió a sus amigos y emprendieron
vuelo. Comenzaron un proyecto llamado “Daschmennt”,
tuvo el coraje de reunir a Michael Simpson, Jean Paúl Betancourt, Max Brown Jr.
Y a Rochelle Hetfield, los hijos de cada uno de mis mejores amigos y así fundar
su propia banda, dando claro el nombre de Nevinger como referencia. En abril
del presente año ya todos tenían cumplidos los 15 años, haciéndolos más
independientes en cierto aspecto, todos contaban con nuestro apoyo así que su
sueño de ser músicos no sería renegado por ninguno de nosotros. Cristal tomaría
la voz tal como lo hacía yo en Nevinger, Rochelle tomaría la guitarra tal como
su madre, Michael el bajo que era el favorito de Petter, Jean Paúl la batería
de su padre y Max… tocaría aquella guitarra que siempre usaba su difunto padre,
aquella que hizo que el mundo nos escuchara de una manera diferente.
El
nombre de la banda en sí no tiene mucho sentido, es una invención perfecta que
surgió en una discusión entre Rochelle y Cristal sobre el nombre de la banda,
ambas comenzaron a pensar cosas mientras que yo con Mischa intentamos darles
ideas, a las que no éramos muy útiles. Pero hicimos lo que pudimos, y entonces
ella nos preguntaron el origen de Nevinger, les explicamos que era algo
referente a Alemania, ellas se miraron y decidieron bautizar su banda con un
nombre originario de Alemania, lanzaron palabras al azar y finalmente juntaron
letras con más letras y surgió Daschmennt, como un juego de palabras sin
sentido, pero que para ellas era una palabra única y original.
Cuando
fue 16 de Abril, volé a Alemania para visitar la tumba de Dero, viajé con los
niños y mi marido por un fin de semana, nos alojamos allí, en donde pude
encontrarme con Crap y Flux, sus viejos mejores amigos. Lloramos juntos la
perdida de aquel maravilloso hombre, recordamos viejos momentos durante su
estancia entre nosotros… fue lindo haberlos visto después de mucho tiempo. Me
felicitaron por mi matrimonio bien llevado con Sean, también estaban felices de
ver a los pequeños que ahora estaban ya muy grandes, y también al conocer a los
gemelos. Sus rostros se iluminaron cuando supieron que uno de ellos llevaba el
nombre de Dero. Cuando volvimos a Los Ángeles ellos prometieron venir a vernos
dentro de un tiempo para pasar un buen rato riendo y compartiendo con nuestra
familia.
Unos
días después del cumpleaños de Mischa, y días después del cumpleaños de
Richard, fue lanzado mi último libro biografía a lo que recibí muchas críticas
de ser muy joven para ello, yo creo que el día de mañana puede pasar algo como
para que eso no se concrete, así que era mejor prevenir que lamentar… al menos
ya tenían mi punto de vista respecto a toda la mierda que tuve que vivir para
llegar hasta donde hoy me encontraba. Bien dicen por ahí: La vida es dura.
La
banda había lanzado su último álbum hace mucho tiempo, tal vez unos cinco
meses. Naomi había tenido una hija a la que llamó Lucía, Corey no se había
querido aparecer en mi casa hasta hoy, no le permitía ver a Cristal luego de
todo lo que pasó y mi hija bien entendía eso, ella tampoco quería ver al
desgraciado de su padre.
–
¿Entonces? – decía Lu.
–
A fin de año creo que es la fecha más apropiada – levantó
las cejas Andréu desde el otro extremo de la mesa.
–
¿Tú crees? – dijo Mischa – Tienes que pensar que es
temporada de navidad y la llegada del año nuevo, es complicado que la gente
quiera ir un día de esos a los conciertos…
–
Pero tampoco serían ni el 24, 25 o 31 de diciembre o el 1
de enero, hay que ser conscientes – reí.
–
¿Ves? – le dijo Andréu a Mischa – Solo es cosa de acomodar
los días y la gente podrá ir a vernos de todos modos, además ¿quién no quiere
estar en nuestro show? – rió.
–
Es cierto – rió Alex junto a él.
–
Perfecto, solo queda ver con que bandas iremos – me miró Lu
– Se supone que se continuará el efecto del festival que hicimos con Stone Sour
y Foo Fighters ¿no?
–
Yo creo que si, además aún queda tiempo, solo estamos
Julio, nos queda medio año – miré a los chicos.
–
Pero debemos hablar con la disquera para que prepare todo,
sabes como se pone Jackson cuando le avisamos de algo a última hora.
–
Lo sé – bufé – Ustedes pónganse de acuerdo, debo ir a ver a
Cristal a su cuarto, no me gusta cuando está muy callada con Rochelle y sus
novios – iré a Mischa.
–
Déjalas crecer – rió Mischa.
–
Tienen 15 años – la golpeé en la cabeza con suavidad –
Sabes que soy sobre protectora – sonreí.
–
Ve a verlas, te esperamos – sonrió Lu.
–
Hablen mientras, no quiero volver y que el asunto esté sin
resolver…
–
¡Ve con calma! – gritaron al unísono.
–
Ya voy – reí.
Entonces
subí, pasé junto a Sean que estaba en la sala arreglando unos papeleos sobre
unas cosas que ni sé de que trataban y subí al cuarto de mi hija. Golpeé la
puerta y las risas que se oían se detuvieron, Rochelle abrió la puerta solo un
poco, riendo.
–
¿Qué están haciendo? – levanté una ceja.
–
Viendo videos – rió.
–
¿Qué videos? – me extrañé.
–
Cuando ustedes eran jóvenes
– rió
Cristal desde dentro.
–
¡¿Qué?! – me asombré.
–
Deja que entre Rush – dijo Cristal.
–
Pase tía – rió Rochelle.
Me
abrió la puerta y al entrar, allí en el gran LCD de mi hija pude ver aquellos
videos que teníamos con la banda de cuando éramos muy jóvenes, de aquellos años
que vivíamos todos juntos, cuando Nevinger no era más que un motivo para
permanecer juntos, en aquellos años en que solo vivíamos haciendo estupideces.
No tenía idea de donde Cristal había sacado estas cosas, pero me sentí bien al
verlos a ellos reír de esa manera.
Brandon
era el novio de Rochelle hace cinco meses, era el sobrino de Dave Grohl,
vocalista de Foo Fighters, y Tyler, el novio de mi hija era el hijo menor de
Jackson, nuestro representante en la disquera. Las relaciones con el mundo eran
cada vez más bizarras… pero era bueno ver a las dos pequeñas bien, con hombres
buenos que las querían de verdad y no por ser hijas mía y de Mischa.
Los
chicos permanecían acostados en el suelo sobre unos almohadones gigantes que
Cristal mantenía en su cuarto, mientras que las chicas estaban sentadas en la
cama con unas gaseosas en sus manos. Me senté junto a ellas mientras todos
reían, era lindo recordar esos viejos momentos; recordar me hacía sentir bien
después de mucho tiempo.
Pasó
mucho rato en el que permanecí junto a lo niños y Mischa vino por mí al cuarto,
al entrar se llevó la misma impresión que yo al ver esos videos, ella sonreía
sin poder ocultar su felicidad.
–
Podríamos ver estas cosas en la sala ¿no, Nixie? – me miró.
–
¿Quieren que preparemos algo de comer y vemos esto entre
todos? – miré a los niños.
–
Sería una genial idea – dijo Tyler.
–
Bien, bajen el video mientras cocinamos una pizza gigante
para todos – sonreí.
–
¡Perfecto! – gritó Rochelle.
–
Pareciera que no te doy comida en casa – rió Mischa.
Reímos
y bajamos, Mischa hizo que los miembros de la banda subieran a la sala y que
Sean dejara de hacer su papeleo y que ayudara a cocinar, pero Lu nos ayudó en
su lugar. En ese lapso bajaron los cuatro adolescentes mientras que Brian
llegaba con los hijos de Lu, también Ángela con Jean Paúl y Emily, los hijos de
Andréu, Alex también trajo a su pequeño; llegó mucha gente, estábamos todos en
familia mientras que las tres mujeres de Nevinger cocinábamos para ellos, era
gracioso oír los comentarios de todos.
Al
cabo de una media hora estábamos todos comiendo y riendo mientras veíamos los
videos.
–
No puedo creer todas las tonterías que hacían – reía Lu sin
poder comer.
–
Esto no es nada tía Lu – dijo Cristal riendo – ¡viera usted
cuando tía Mischa bailaba disfrazada de pollo en la piscina del hotel!
–
Es mentira que eso está grabado… ¿cierto? – miró Mischa a Andréu.
–
Es cierto, fue Petter – rió el francés – luego apareció
Nixie con su traje de oso – rió más fuerte.
–
¡Ese baile fue épico! – reí sin contenerme.
–
¿Será que nosotras también viviremos esas locuras? – miró
Rochelle a Cristal de una manera dulce.
–
Esas locuras, pero muchas mejores ¡Todo eso y mucho más! – gritó mi hija emocionada.
Era
lindo ver como la hija de mi mejor amiga era la mejor amiga de mi hija, ver
como ellas se pensaban juntas tal y como lo hicimos Mischa y yo cuando apenas
éramos unas niñas entrando en la adolescencia. Se sentía bien el ambiente en
casa, todos en familia, riendo, comiendo, disfrutando de estas maravillas
llamadas recuerdos. Una melancolía tremenda apareció en Mischa y yo cuando
veíamos la sonrisa de Max en los videos, Andréu no quedo exento de aquella
sensación y no pudimos evitar soltar unas cuantas lágrimas, él seguía haciendo falta.
Pasamos
la tarde allí con todos viendo videos, comiendo pizza y riendo por montones.
Luego los chicos se pusieron a jugar videojuegos entre todos mientras que los
adultos permanecimos en la cocina que colindaba con el comedor, bebimos unos
tragos que tenía en la cocina, charlamos un buen rato sobre las cosas que
pasarían pronto; me sentía realmente bien tomada de la mano de Sean mientras
que hablábamos con el resto, era estar en familia completamente, mis hermanos
del alma, nuestros hijos y sobrinos, además de mi esposo y su magia de ser un
dulce de persona.
En
eso tocaron el timbre de una manera desesperante, ya era pasada la media noche.
Los niños no querían abrir así que tuve que ir yo para ver quien se dignaba a
aparecer a estas horas de la noche, tuve yo que dejar la charla e ir a la
puerta para atender. Cuando abrí la puerta una gran sorpresa me llevé al ser
besada a la fuerza por el rubio de Corey quien apareció de la misma nada,
irrumpiendo en mi casa de una manera abrumadora y que de seguro armaría un gran
lío. Peor se puso la situación cuando Sean vio todo desde la cocina.
–
¡Oye! – gritó Flanery mientras
corría hasta la puerta.
Cristal
abrió grande los ojos al ver lo que estaba pasando y se puso de pie, se vio
atemorizada al ver la acción de su padre de sangre y más aún cuando Sean lo
golpeó para que me soltara. Toda la gente apareció nuevamente en la sala de la
casa enfrentando sus ojos a presenciar aquella situación, Corey venía hecho un
toro rabioso, era bastante extraño que apareciera así y más aún luego de mucho
tiempo…
–
¿Quién mierda te crees para aparecer en mi casa y besar a
mi esposa? – gritó Sean poniéndose delante de mí, mientras yo no entendía nada.
–
¿Quién mierda te crees tú para hablarme así? – lo miró con
repudio.
Y bum, Sean lo golpeó otra vez haciendo
que el labio de Corey comenzara a sangrar, Cristal se interpuso entre sus
padres para acabar ya con la situación, ella tenía un coraje asombroso.
–
¿Qué estás haciendo aquí? – le dijo a Corey.
–
Vine a recuperar a tu madre – dijo afligido.
–
¿A recuperarla? – rió Sean.
–
Corey vete de aquí – dije ya comenzando a perder mis
cabales.
–
Espera – dijo Cristal interponiéndose con ese aire de
autoridad que heredó de mí.
–
No pierdas el tiempo hija – dijo Sean.
–
¡No la llames hija! – Corey se abalanzó sobre él – ¡Ella no es tu hija imbécil!
Entonces
el caos ocurrió otra vez, golpes iban y venían por parte de los dos rubios,
Andréu y Alex junto con ayuda de Brian los separaron, Andréu sosteniendo a Sean
y Alex a Corey, mientras que Brian se mantenía al margen. Cristal caminó hasta
donde su padre de sangre y le dio una bofetada; todos nos miramos asombrados,
incluso el mismo Corey no entendía el porque su hija lo había golpeado de esa
manera.
–
Basta. Ya es hora de que dejes de hacer este tipo de show –
lo miró molesta.
–
¿De que hablas? – titubeó el rubio.
–
¿Es que no te das cuenta? Mamá ya no te necesita en su
vida, incluso tú ya tienes otra mujer y otra familia que debes mantener, deja
de jodernos aquí. Estamos tranquilos sin tu presencia… es hora de que te des cuenta
de la realidad que estamos viviendo, esto ya no es normal, papá.
–
Ella me necesita como yo a ella, ella solo miente aquí
diciendo que no me quiere… tú también sabes todo lo que ha pasado hija – rió
irónico, pero dolido.
–
Tú ya no eres su familia, ella ya no tiene vínculo alguno
contigo. Estoy harta de que vengas aquí creyéndote algo fundamental en su vida,
¿no ves que mamá ya está casada con un hombre mejor que tú? – gritó.
–
No me digas esas cosas Cristal… – Corey tenía sus ojos
lagrimosos.
–
Pero es verdad, en primer lugar, él no la abandonó pese a
todo lo que decían de ella, él fue valiente y se mantuvo junto a ella hasta
hoy. Lo mismo podrías haber echo tu hace ya quince años ¿no crees papito? –
dijo irónica – Pero, como no fue así… puedes irte y olvidarte de todo, aquí ya
no haces falta, solo eres mi padre, nada más que eso.
Corey
no decía nada, yo apretaba con fuerza la mano de Sean quien se estaba calmando
cada vez un poco más. Mischa me miraba atónita, todos estaban asombrados con lo
que estaba oyendo, incluso yo. Jamás creí que mi hija tendría el valor de
hablarle así a su padre, ella siempre se mantenía al margen de todo; me sentía
orgullosa pero a la vez desilusionada de mí misma al no poder ser yo quien le
dijera todas esas cosas.
Ella
le siguió diciendo cosas hirientes, pero que eran reales, Corey acabó
sollozando como un niño caprichoso, Cristal estaba tan seria como una piedra
sin mostrar arrepentimiento alguno, me recordaba tanto a mí cuando discutía con
mi padre. Llena de ira retenida y sin medir consecuencias.
Corey
acabó por irse de la casa con el rabo entre las piernas, abatido por todo lo
que tuvo que oír de su propia hija, arrepentido de irrumpir en mi casa a media
noche en un mal momento para él. Cuando se marchó el aire se mantuvo tenso en
casa, corrí para abrazar a mi hija quien permanecía sin expresión en su rostro
reflexionando todo lo que le había gritado a su padre, pensando si estaba bien
o mal todo lo que había echo.
–
Quizá no era la mejor manera, pero debía hacerlo – dijo
acurrucada en mi pecho.
–
Sé como te sientes hija – acaricié sus cabellos – Esperemos
que las cosas no se compliquen…
–
No deberían porque – nos interrumpió Sean – Ya era hora de
que alguien pusiera en su lugar a Taylor, eres una chica valiente – abrazó a
Cristal.
–
Ya estaba harta de su actuar, papá – correspondió su
abrazo.
Oírla
decirle papá a Sean me hacía sentir mejor en esta complicada situación. Los
chicos se marcharon luego del escándalo, uno a uno fue dejando la casa. Andréu
se llevó en su auto a los novios de las niñas y los dejarían en sus respectivas
casas, ya era muy tarde. Con Sean arreglamos la cocina mientras que Cristal
ordenaba el sofá y guardaba sus juegos. Sean subió para dormir mientras que con
Cristal permanecimos en el sofá hasta tarde hablando de unas cuantas cosas
respecto a lo que pasó.
–
No quiero que sigas sufriendo… no lo mereces – besó mi
mejilla.
–
¿Quién dijo que no lo merezco? – sonreí melancólica.
–
Yo lo digo, porque eres mi madre… y eres la mejor – sonrió
– Ya es tarde, vete a dormir, recuerda que mañana tenemos que viajar.
–
Está bien, buenas noches mi amor – besé su frente.
–
Buenas noches mamá.
–
Que tengas dulces sueños…