sábado, 7 de abril de 2012

Chapter 85.



NARRA:             Francesca Haner.

Su respiración era aquello que me motivaba a continuar. Sus manos apretaban con fuerza las sábanas y se sostenían de las mismas para no caer sobre mí, él se movía intensamente para darme placer de una forma salvaje, susurraba una canción provocativa en mi oído mientras yo gemía demostrándole que jamás en mi vida me había sentido tan mujer como lo estaba siendo con él. Sus largos cabellos me hacían cosquillas en el cuello mientras besaba parte de mi oreja y mordía mi lóbulo derecho con lujuria. Nuestras caderas se movían al mismo compás produciendo una excitación aún mayor, sus muslos hacían contacto con los míos de forma permanente, se sentía especial en la forma que me hacía suya por primera vez.

         Sigue, sigue… no pares – gemía arqueando mi espalda.
         Te agotaré lo más que pueda, porque te gusta jugar sucio – susurró en mi oreja.

Con una de sus manos se siguió sujetando mientras que con la otra masajeaba mis senos de una forma brusca pero tentadora, me hacía gritar aún más fuerte. Se seguía moviendo hasta que se echó para atrás e hizo que lo imitase, entonces tomó mi cintura y giró nuestras posiciones, quedando ahora él contra la cama.

Sujetó con cuidado mi piel mientras me acomodaba nuevamente en su entrepierna, apretaba mis nalgas cada vez que se impulsaba, ponía una cara de placer que me gustaba, yo gritaba mientras echaba mi cabeza hacía atrás provocando que nuestras pelvis chocaran para tener contacto. Volví a él para besarlo y sentir su calor bucal dentro de mi boca, sentir su lengua tan solo mía, sentir incluso el brusco choque de nuestros labios de una manera tan desesperante que me hacía querer tenerlo conmigo aún más.

Permanecimos haciendo el amor durante casi toda la noche, descansábamos un poco y luego seguíamos, jamás en mi vida me había agotado tanto en la cama… no desde que tengo memoria. Me dormí junto a él, mientras besaba mi frente en forma de protección, mientras con una de sus manos suavemente acariciaba una de mis nalgas… solo así él pudo conciliar el sueño.

Cuando el sol se hizo presente, daba inicio al nuevo mes de Abril, este año se había pasado tan rápido que no podía creer que ya fuera el cuarto mes del año 2016… odiaba tanto cuando no me daba cuenta de todas las cosas buenas que me habían pasado. Y esta no era la excepción.

Aquella mañana desperté gracias al sonido de mi celular, sonaba y sonaba pero no podía encontrarlo, había tanto desorden en mi departamento que no lo hallaba, hasta que debajo de toda la ropa de Dave pude encontrarlo.

         ¿Diga?
         Francesca, le llamo para decirle que hoy la compañía no abrirá – decía uno de los asistentes.
         ¿Ah no? – me asombré.
         No, problemas de administración, no será hasta el lunes próximo, espero que disfrute de su fin de semana – dijo amable.
         Está bien, lo mismo para ti, gracias por llamar.
         Descuide, adiós – cortó.

Perfecto, tenía todo el fin de semana para mí, podría hacer lo que quisiera… no había compromisos hasta dentro de tres días.

Dejé el teléfono sobre mi mueble personal y partí al baño para darme una ducha, lavé mis rubios cabellos y enjuagué mi cuerpo con mero cuidado, sonriendo al recordar todo lo que había pasado durante la noche, con cada detalle, con cada palabra y gesto por parte del sujeto que ahora estaba durmiendo como un oso en mi cama.

Salí ya vestida con unos shorts negros y una remera de tirantes color rojo, él ya estaba despierto pero seguía medio dormido, parecía un zombie; caminé hasta él y lo besé con pasión.

         Te ves guapa – sonrió mientras acariciaba mi mejilla.
         Y tu te ves sexy tirado allí – sonreí.
         Me voy a dar una ducha y nos vamos ¿está bien?
         Claro, prepararé el desayuno mientras tanto…

Asintió y se levantó completamente desnudo, antes de que entrara en el bañó le di una nalgada y éste rió, caminé a la cocina y preparé café, freí unas líneas de tocino y unos huevos, también preparé unas tostadas. Arreglé la mesa linda mientras ponía un poco de música en la radio, cuando unas noticias comenzaron a anunciar sobre un concierto de Nevinger el próximo sábado, en eso salió Dave del baño corriendo para subirle el volumen a la radio… lo que me hizo reír.

“Éste próximo Sábado 8 de Abril Nevinger se presenta en el Estadio Stanford de San Diego, California, junto a Foo Fighters y Stone Sour… dicen muy bien que el estadio más grande de la zona estará repleto hasta los baños. Es uno de los espectáculos más esperados del inicio del año (…)”

A Dave le encantaba oír el nombre de su banda en la radio, se sentía como un niño pequeño, lo que me causaba mucha gracia. Cuando acabó la noticia, volvió al baño y acabó de secarse, pocos minutos pasaron para que saliera seco y listo para desayunar. Hablamos un poco sobre nosotros y las fotos que había tenido que tomar durante estos días, también me comentó que quería que fuera con su banda durante su gira por Europa, todo dependía de lo que dijera Nixie Bauer, ya que Nevinger los estaba llevando por algunos lugares para comenzar a hacer más amplio el tipo de público que escuchaba a las bandas… me gustaba mucho su idea, me era muy tentadora.

         ¡Ya es hora! – gritó desde la puerta.
         Ya voy – reí desde el dormitorio.
         Estaré abajo con el auto – gritó.
         Está bien – respondí.

Tomé el bolso con regalos y partí abajo por las escaleras, vivo en un segundo piso así que no hay problema de caminar un poco… es bueno para la salud, sobre todo para una fumadora como yo.

Subí al auto de Dave y marchamos en dirección a la casa de destino, nos detuvimos para comprar rosquillas en la avenida Kennedy, en donde me encontré con Ville Valo, a quien saludé amablemente, luego volví al auto y seguimos nuestro camino. Llegamos y estacionamos el auto en la acera, bajamos y Dave tocó el timbre de aquella gran casa, estaba muy nerviosa pero feliz al mismo tiempo, había pasado mucho tiempo desde que no veía a mi hermano y su familia.

         ¡Pero que sorpresa! – gritó mi cuñada tras abrir la puerta.
         Hola Lu ¿Cómo estás? – sonreí mientras la abrazaba.
         Pues muy bien, aquí rabiando con tu hermano porque no quiere limpiar el sofá que dejó lleno de pizza ayer con los chicos de su banda – rió.
         No cambia el vago ese ¿eh? – reí también.
         Anda, pasen ambos – dijo amable.

Dave saludó a Lu y a los tres pequeños que aparecieron corriendo al verme, también abrazaron a Dave para hacerlo sentir parte de la familia que ahora estaba integrando. En eso apareció Brian desde el patio trasero y a la distancia abrió grandes sus brazos como saludando a la distancia, sonreía diciendo ‘¡Heeee!’ No sé que quería decir con eso, pero me hizo reír.

         ¡Mil años hermanita! – gritó ya cuando estaba aquí.
         Nunca me fuiste a visitar – dije mientras lo abracé y sus brazos me rodearon.
         Ya sabes que soy un hombre ocupado, pero los años no pasan en vano, has venido hasta mí – rió besando mi cabeza.
         Eres un maldito – reí.
         ¿Y tú? ¿Eres mi nuevo cuñado? Ese… ¿cómo era que se llama tu banda? – bromeó al ver a Dave.
         Foo Fighters – rió Dave - ¿Cómo es que se llama la tuya? – le siguió el juego.
         No sé, pero es mejor que la tuya – rió.
         ¿Ni sabes el nombre? Dudo que sea mejor…
         Me caes bien ¿Cómo te llamas? – reía Brian.
         Dave Grohl, ¿tú eres Brian Haner no?
         Exacto hermano – le estrechó la mano.
         Es un placer cuñado – sonrió ampliamente.
         Más te vale cuidar de mi hermana.
         Es lo único que puedo hacer, y no me llames hermano que soy mayor que tú jovencito – rió Dave.
         ¿Tan viejo es? – me miró Brian.
         Tú cállate Brian – golpeé su brazo riendo.

Reímos un poco entre los cuatro adultos que estábamos presentes, luego Lu nos llevó a la mesa en donde con Dave le entregamos unos regalos que yo había traído desde Europa y no les había entregado, mis pequeños sobrinos estaban felices con esos juguetes raros que les gustaban, también Lu con los licores que le traje y Brian con unas remeras geniales de su tipo. Luego de un rato de charla fuimos al patio para disfrutar del buen clima, entre los cuatro preparamos el almuerzo del día, lo que me hizo sentir como en casa… cuando con Brian nos fuimos de casa desde muy jóvenes.

Y en ese tanto de tanta conversa, Lu me comentó que era la actual bajista de la banda de Nixie, lo que me impresionó bastante, eso no tenía ni la menor idea, ella tampoco sabía que era yo quien había tomado las últimas fotos de ella, las que habían provocado tanto revuelo en las revistas Metal Hammer y Kerrang!.

Ver a esos dos tan felices me ponía de buenas, me imaginaba que con Dave podíamos llegar tan lejos como ellos, juntos, porque yo pensaba que con Gabriel todo resultaría bien, pero en realidad a él más le importaba su grupo de amigos que yo, y venirme a California había sido lo mejor para mí, en donde encontré gente interesante y al amor de mi vida… solo espero que esto no sea pasajero, ya que me estoy sintiendo estable luego de mucho tiempo, tras 5 meses terribles de agonía al pensar que había tomado la peor de las decisiones.

         ¿Y como les va con la banda? – preguntó Dave.
         Bien, nos va súper, es una mega banda ¿sabes? Jamás creí que sería parte de ella – decía Lu sonriente.
         Dicen que trabajar con Nixie es terrible – rió.
         Sí, lo es – rió Lu – Pero es cosa de ser empeñoso y responsable, te terminas por acostumbrar… luego de un tiempo ya sabes como son sus reacciones frente a diferentes cosas, lo único que tienes que hacer, es no hacerla enojar…
         Es verdad – dijo Brian.
         Vaya, aquí todos la conocen – reí – Menos mal que nadie tuvo que presentármela – levanté las cejas.
         Es cierto… ¿Cómo mierda la conociste? Es extraño que la conozcas desde antes – se extrañó Lu.
         Fue ya hace tiempo, allá en Italia… una noche la encontré en el parque central, estaba sola y yo necesitaba hablar con alguien sobre Gabriel… y le comencé a hablar, porque me dijo que no hablaba español, me mintió – reí – Y acabamos hablando de sus problemas y los míos, nos volvimos conocidas de toda la vida en una noche – sonreí.
         Que extraño… Nixie nunca me comentó eso… – dijo Lu.
         Creo que fue ese día que decidieron venirse de vuelta…
         Oh, ahora recuerdo, pero nunca habló de ti.
         Quizá no era necesario, además no hemos tenido una presentación formal entre sus amigos y yo, tal vea por eso – reí.
         Quien sabe, de todos modos, ahora todos nos conocemos – rió Brian.

Reímos un rato, luego jugamos con los pequeños a uno de los tantos videojuegos que tenían. Cuando ya era tarde decidí que era hora de irnos, debía volver a casa para descansar un poco. Con Dave nos despedimos de todos con una gran sonrisa y en el auto nos fuimos al borde costero, estacionó el auto por algún lugar cercano y bajamos tomados de la mano, se quitó los tenis y yo los míos, y caminamos por la arena a pies descalzos, disfrutando de la brisa marina y del calor de verano que comenzaba a asecharnos.

         ¿Por qué me has traído aquí? – le sonreí a Dave.
         Pues porque hace una noche hermosa ¿no lo crees? – miró el cielo.
         Si, tienes razón… una hermosa noche estrellada. Lástima que no tengo la cámara aquí para tomar una fotografía.
         Deja de pensar en tu trabajo, disfruta del momento, es lindo el hecho de que nuestras manos tengan contacto sin necesidad de que yo te de algo o tú a mí – me sonrió.

Él me hacía sentir tan bien que parecía un cuento de hadas. Nos sentamos en la arena un instante, abrazados como dos enamorados, él acariciaba mi cabello mientras mi cabeza permanecía apoyada en su hombro, su mano protegía la mía y mi corazón se sentía maravillado. Miré su perfil mientras él observaba el océano y besé su mejilla, él sonrió y me miró, así pude besar sus labios con delicadeza.

La noche pesaba en nuestros hombros mientras nos besábamos, ya se hacía tarde y volvimos a casa con la música a todo volumen en la radio de su auto. Mis cantos parecían más gritos que cualquier otra cosa, él reía y me acompañaba en mis enérgicas melodías, su locura me hacía feliz mucho más porque la compartía conmigo. Llegamos a casa a eso de media noche, lancé mi bolso sobre el sofá y él encendió el televisor para ver las noticias, preparé una sopa instantánea y la serví, la tomamos en el sofá mientras veíamos CNN.

         Que tristeza me provoca que la gente ande matando por ahí sin más – dije.
         Son idiotas que merecen ser castigados…
         Simplemente no deberían existir.
         Mejor cambiemos el canal – tomó el control.

Dejó un canal de música y se puso como loco, movía su cabeza como un desquiciado lo que me hizo reír en demasía, tenía esos arranques de locura de la nada, me hacían feliz, mucho, pero eran extraños… porque no podía dejar de reír con ellos.

         ¡Ya basta! – grité riendo.
         ¿No te gustan mis bailes? – rió.
         Me encantan, pero – seguí riendo – Nah, olvídalo – me levanté con los platos.
         Mañana tenemos que ir reunirme con Nixie ¿irás conmigo? – me dijo.
         ¿A reunirte para qué?
         Tenemos que escribir la canción que cantaremos juntos, tal vez sea más de una… ya sabes, para la gira europea – levantó las cejas.
         Suena tentador, iré contigo ¿a que hora es?
         A las siete de la mañana…
         ¿Qué? – grité.
         Es broma – rió – Es a eso del medio día un poco más…
         Estúpido – sonreí – Sí, vamos luego de ordenar el departamento.
         Eso es cosa de chicas, lo haces tú.
         ¿Cosas de chicas? ¿Y tú que harás? – fruncí el seño.
         Pues ver televisión, eso hacemos los hombres en casa – dijo serio.
         Eres un machista – reí.
         Pero si ni te niegas – rió a toda voz.

Fue un punto para él, pero me seguía haciendo reír. Bromeamos un rato más y luego nos fuimos a la cama, descansar entre sus brazos era completamente relajante, en verdad no sé que tenía este sujeto, pero la primera vez que lo vi en esa sesión de fotos, con su guitarra en mano y con esa sonrisa coqueta… me robó el corazón; tenía un carisma diferente a lo que estaba acostumbrada, no era el típico líder de la banda amargado ni se hacía el importante, era un sujeto simple con ganas de hacer bromas incluso de sí mismo, que de la nada decidió salir con la fotógrafa de la disquera, a la que le preguntaba la hora cada cinco minutos siendo que él también tenía un reloj en su muñeca izquierda. ¿Cómo no me iba a encantar ese sujeto?

El tiempo no pasa en vano… como una vieja amiga me dice muy a menudo:

La vida nos sorprende incluso cuando ya solo esperamos solo lo peor, siempre habrá una luz muy pequeña en nuestro oscuro sendero.

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