martes, 3 de abril de 2012

Chapter 83.


Y las guitarras hacían lo suyo atrás, la batería mejoraba con el pasar de los años, definitivamente, el tiempo no pasa en vano. La cortesía de Dave de hacerse presente para calificar los nuevos trabajos hacía de todo lo que estaba presente algo maravilloso. Mi reciente renuncia a mi carrera de solista me dejaba con mayor tiempo libre y por ende menos preocupaciones; hace algún tiempo Mustaine se había interesado en hacer unos trabajos junto a mí y esta era la mejor situación para que se presentara, su modo de crear algo impresionante era alentadora, lo hacía con un simpleza que me maravillaba cada vez más.

         Suena bien… pero creo que le falta algo – dijo tocando su barbilla y encogiendo sus ojos.
         ¿Algo como qué? – lo miré curiosa.
         No sé, como chicas desnudas bailando – dijo serio.
         No jodas Dave – reí mientras los chicos reían.
         Pues bueno, suenan bastante bien, podrían ponerle más agresividad al riff del centro, y en el solo que Mischa le ponga más agudos, así destaca más – tomó la guitarra de Mischa y comenzó a tocar algo improvisado pero genial – Algo como esto – sonrió.

Arreglé las pautas de las guitarras y le modifiqué algo al bajo de Lu para que tuviera su momento de solo también, el bajo necesitaba ser apreciado de la misma manera que el resto de los instrumentos. La melodía mejoró bastante, la batería sonaba sensualmente aterradora, daban ganas de bailar disfrutando de su ritmo, las guitarras mantenían un riff tan parecido al sonar del motor de un ferrocarril antiguo y el bajo retumbaba como bombas cayendo en pleno desierto en la noche. Todo estaba saliendo a la perfección, lo único que faltaba era decidir el tono en que sería escuchada mi voz, aunque en verdad mi imaginación ya se estaba yendo por el drenaje y no sabía como podría sonar tan bien para no arruinar la canción.

Dave me dio uno de sus ejemplos raros, con esa voz tan extraña que tiene, me hizo sonreír intentando buscar un tono adecuado, me ayudó, al menos me dio un idea de cómo quería que sonara, así que solo debía poner en práctica lo que sabía; y así lo hice.
Acabamos luego de casi cinco horas, ya eran cerca de las ocho de la noche cuando Mustaine decidió marcharse junto a Andréu, porque iban al mismo lugar, Alex se quedó arreglando unos asuntos de la guitarra junto con Mischa y yo con Lu nos sentamos para observarlos.

         Supe lo de tu banda, es una lástima – dijo mirándome.
         Nada de eso, son cosas que tienen que pasar… me hago vieja y tengo que asegurarme con lo que me viene bien, no puedo estar perdiendo el tiempo con un montón de imbéciles – dije mirando al frente.
         ¿Un montón de imbéciles? ¿Qué fue lo que pasó en verdad? Siento que me estás ocultando algo Nixie…
         ¿Ocultarte algo? ¿Para qué? Son simplemente cosas que pasan Lu, a veces no es necesario un motivo – sonreí mirándola de costado.
         Sabes perfectamente que no me convences con ello – encogió sus ojos – Supe del embarazo de Naomi, tu baterista… ¿Es por eso que quisiste acabar con la banda? – movió su cabeza hacia un lado.
         Saca tus propias conclusiones – dije seria.

Me puse de pie y decidí marcharme, me hacía mal hablar del tema del embarazo de Naomi, me ponía de malas y me partía el alma. Dejé a mi amiga hablando sola, frente a mis dos grandes guitarristas, cuando salí del anfiteatro una mano sujetó mi brazo con fuerza, lo que hizo que me girara.

         ¿Ya te vas? – decía agitada.
         Debo volver a casa, ya es hora de hacer tarea con mi hijos – sonreí.
         Hay de un asunto que debo hablarte Nixie – arregló su cabello.

La miré extrañada, soltó mi brazo y cuando nos dispusimos a conversar, Frederick se hizo presente (el guitarrista irlandés de mi banda), Mischa y él se miraron extraño, de una manera especial. Observé a ambos y no entendía nada.

         ¿Freddy? ¿Qué haces aquí? – le dije.
         Tengo que irme – dijo Mischa rápidamente – Nos vemos mañana, hay te digo las cosas – besó mi mejilla y se fue.
         Hola Nixie – sonrió el grandote besando mi mano como un caballero.
         Ya te dije que lo de la banda está terminado, no quería que las cosas salieran así, pero son cosas que pasan – dije como una frase de aliento.
         Ya sé que lo hiciste por Backhmann, lo tengo más que claro, no debes mentirme – sonrió levemente – Pero no he venido a eso…
         ¿A qué has venido entonces? – dije incómoda.
         Hay un asunto sobre unas fotos que quiero realizar contigo… hay una mujer que quiere tomarnos algunas juntos. Ni idea porque, pero el asunto es solo contigo y quien sabe si habrá más – sonrió.
         ¿Cómo es eso? – no entendía.
         Ven conmigo solamente, así las cosas serán mejor – acarició mi mejilla de una manera dulce.
         Espera, espera, espera – quité su mano – No entiendo absolutamente nada – fruncí el seño.
         Ven conmigo, si te gusta te quedas, si no, solo estoy perdiendo el tiempo aquí…
         Pobre de ti que intentes algo – encogí mis ojos.
         Confía en mí pelirroja – rió.

No entendía bien la situación, pero decidí acceder a su petición extraña. Subimos a su motocicleta y partimos en dirección a los estudios cercanos a la costa de Los Ángeles, había un gran alboroto fuera del lugar, con muchos periodistas y personas que se me hacían familiares. Freddy estacionó el vehículo y entramos tomados de la mano, era la única forma para no perdernos entre tanta gente, pero para variar la situación se fue malinterpretando con todas las fotografías que los paparazzi tomaban.

         Aún no entiendo que hacemos aquí – dije mientras caminábamos por un pasillo.
         Tranquila, te llevarás una grata sorpresa – sonrió seductor.
         No me gusta el tono que estás usando – sonreí levemente.

Él solo rió. Seguimos la senda por ese largo pasillo que parecía nunca acabar, hasta que llegamos al final donde las puertas nos hicieron el choque, miré a Freddy quien sonreía, entonces empujó las puertas de par en par y una luminosa habitación cegó mis oscuros ojos sensibles a la luz, muchos murmullos comenzaron a rondar y la gente sonreía al vernos allí.

         ¡Pero que maravilla! – reía una voz que se me hacía muy familiar.
         ¿Qué significa esto? – miré a Freddy.
         Pues una sesión de fotos – rió – Además hay alguien que quería verte…
         ¡Nixie! – exclamó aquella voz – Ha pasado mucho tiempo ¿no lo crees? – reía.
         ¿Francesca? – pude al fin reconocerle.
         Pues si querida, la misma – dijo con orgullo mientras se acercaba.

No pude evitar sonreír, tenía un carisma que era contagioso y eso me venía muy bien luego de las amarguras que pasaba por problemas que yo misma buscaba. Ahí ella me explicó que quería tomar unas fotografías de mí y Frederick para hacer publicidad al mundo de las guitarras femeninas, pero que necesitaba de él para el contraste de la imagen, del mensaje que quería entregar y claro, de la química que podía existir en un ambiente ciertamente especial que ella planeaba poner en acción. Entonces me pidió que me cambiara de ropa y luego pasara a la zona de maquillaje en donde arreglarían mi figura acorde a lo que Francesca necesitaba para su proyecto, Freddy hizo lo mismo.

Cuando ya estaba lista, me puse a charlar un poco con ella sobre todo lo que había pasado en este tiempo, le conté lo que había pasado con Corey y lo mal que lo estaba pasando con su situación actual, el embarazo de su mujer y las cosas que estaban dificultando mi situación con Sean. Ella comprendía a la perfección, era extraño como podía entablar un lazo tan fuerte con alguien que conocí una noche de arranques de locura de esos.

En eso, apareció Frederick listo, vestido muy sensual y atractivo, con una guitarra brillante en una de sus manos, me encantó lo que vi, tenía cierto aire a Chris Broderick, pero en una versión más rubia e Irlandesa, lo que me hacía sonreír como una estúpida… eso significaba que seguía siendo débil.

         Muy bien, manos a la obra – susurró Francesca riendo, insinuando algo.

Yo solo reí.

Los asistentes trajeron una guitarra para mí, acorde a como estaba vestida, deslumbrando aquellas maravillas que no suelo aprovechar de mi figura. Fotografías de acuerdo al protocolo comenzaron a ser improvisadas, nada fuera de lo normal; Freddy de un lado, yo del otro, con unas poses características de ambos, luciendo las guitarras. Pero luego de un rato Francesca quería más, su trabajo, su inspiración se estaba saliendo de control, no sé lo que habrá imaginado, pero ella quería algo diferente… ya saben como son los fotógrafos cuando su pasión los domina.

         Ahora más juntitos, vamos, devórense – decía como una fiera.

Frederick sonreía sabiendo lo que quería, yo me sentía un poco incómoda… hace mucho tiempo que dejé de hacer este tipo de cosas y volverlas a hacer me hacían sentir extraña. Pero no me negué, la improvisación del momento me llevaba con ella, resistirme era imposible.

Las fotos fueron saliéndose de contexto, Freddy quería algo más que solo acercarse a mí y tomar mi cintura, acariciaba mis brazos de una manera extraña, rozaba su nariz en mi cuello tentándome a más. Francesca aplaudía mientras tomaba las fotografías a la velocidad de la luz. ‘Denme más’ gritaba cada ciertos segundos, entonces tuve que meterme en el juego del irlandés y comenzar a participar en lo que yo era una profesional.

Mi rostro cambió completamente, las sonrisas coquetas se hicieron notar, nuestras caderas chocaban de vez en cuando, él se acercaba más de lo que debía y lo peor es que yo le seguía el juego. Nuestras miradas chocaban de una manera excitante, lo que hacía feliz a la española.

         Esto era lo que querías ¿no? – susurré en el oído de él.
         Sólo déjate llevar mi querida dalia… – sonrió rozando su nariz con mi mentón.
         No quiero que malinterpretes las cosas Freddy.
         No las malinterpreto, no debes preocuparte de ello, esto es para explotar tu sensualidad, no para que yo me aproveche de la situación – dijo lentamente.
         No seas mentiroso – sonreí discretamente.

Francesca nos detuvo un instante y nos explicó la pose que quería para finalizar, mi pierna en su cintura, una de sus manos al límite de mis nalgas y mi espalda baja, y nuestros labios al punto del contacto, pero casi, no que se concretara con un beso, si no que diéramos solo la impresión de ello. Sería la portada perfecta. Y así lo hicimos, solo que cuando acabó con la última fotografía Frederick no resistió y dio un choque leve a nuestras carnosidades, pero sin excederse, lo que me provocó reír.

Las cosas se salieron de control cuando en escena apareció Naomi, enfurecida, con una cara de ira, caminando directo hacia donde yo estaba. Irrumpió de la nada, dispuesta a gritarme como nunca antes.

         ¡No puedo creer lo bajo que has caído Nixie Bauer! – gritaba mientras se acercaba.
         ¿Qué sucede aquí? ¿Quién sois vos? – gritó Francesca al ver a la chica tan exaltada.
         ¿Qué quieres? – encogí mis ojos cuando nuestras miradas hicieron contacto.
         ¿Qué quiero? Que me expliques porque mierda acabas con la banda. ¿Es cierto que es por el embarazo? No puedo creerlo – dijo riendo, enojada.
         Tú no eres el centro del universo niña, deja de hablar incoherencias.
         ¿Yo? ¡Tú eres la que cree tamaña cosa! Te juro que intento, pero no puedo entenderlo, más que nunca necesito un trabajo y tú decides acabar con la banda solo porque estoy esperando un bebé de Corey.
         Vete de aquí, no pienso discutir contigo – sonreí soberbia.
         Nada de eso. Tú ahora me vas a escuchar bien Bauer, estoy cansada de todos tus teatros de la buena samaritana que me consiguió trabajo y me ayudó a conquistar a mi marido. Ya me di cuenta que no eres más que una mentirosa… ¡Una puta mentirosa! – comenzó a apuntarme.
         ¡Oye tú! – gritó Francesca – Voy a llamar a seguridad si no salís de aquí ya, estás irrumpiendo mi trabajo niñata – frunció el seño.
         ¡Pues hazlo! – la desafió.
         ¿Sabes? Este no es lugar para que vengas a decirme tamañas estupideces, si quieres hablarlo será en otro lugar, no ahora, ni aquí – levanté las cejas.
         Yo no voy a hacer más las cosas que tú me mandes, imbécil – me empujó.
         No me hagas perder la paciencia Naomi – dije entre dientes.
         Anda, hazlo, quiero ver de lo que eres capaz de hacer para no perder a Corey ¿no lo amas? Entonces demuéstralo… perra – dijo lentamente irónica.

Las miradas comenzaron a aterrar la situación, ya sabían lo que provenía. El cataclismo estaba cobrando fuerza y solamente arruinaría más las cosas. Mis ojos se encogieron y el coraje que me representa despertó, derrumbada fue la figura de la chica agresiva que provenía quien sabe de donde, y cayó al suelo… con su nariz ensangrentada, romper fosas nasales era lo mío, definitivamente no tenían que meterse conmigo.

         Llama perra a la que te derribe mil veces de tu pedestal… no a la mano que te dio de comer mucho tiempo y que puso tu nombre en lo alto de un ranking mundial, mocosa – la miré abatida en el suelo, cubriendo su nariz.

Mi vista cansada la observaba, respiraba agitada, ella estaba tan bien entrenada como yo en Kick Boxing, pero, sabía que no acabaríamos nunca si devolvía algo inminente. Mire a Francesca que no estaba lejos, ‘Te llamo luego’ le dije antes de irme, caminé a la puerta con un nudo en la garganta, lo único que quería en este momento era gritarle a Naomi mil groserías que tenía guardadas desde hace mucho tiempo, pero que no podría hacerlo para no dejarla mal, más de lo que ya estaba…

         ¡Esto no se va a quedar así Nixie! – gritó poniéndose de pie.
         Cuando estés preparada… podrás hablar conmigo – con un aire de misterio la miré.
         Las cosas malas que has hecho… se devolverán mil veces peor – encogió sus ojos.
         Vamos a ver si aún estoy aquí para cuando eso pase – dije irónica.

Apretó tu mandíbula con fuerza, y seguí mi camino, caminé rápido por ese pasillo y salí por otro lugar para que la prensa no me viera. Llamé a Mischa para que viniera en mi búsqueda, su convertible apareció luego de un montón de deportivos, subí al auto y solté un grito de ira mientras apretaba mis puños con fuerza.

         ¿A dónde vamos? – dijo mientras conducía lento.
         Necesito descargarme, pero no quiero ir a un bar… necesito golpear algo antes de que explote otra vez…
         Vamos a una botillería, compramos unos tragos y vamos Randholl ¿está bien? – me miró.
         Estupendo – asentí.

Sonrió de costado y apretó el acelerador, bajó en una botillería cercana a la costa, dos vodkas, una botella de whiskey y una de menta para mantenernos sobrias un instante antes de perder el conocimiento. Estacionó el auto en el subterráneo de un edificio que ni conocíamos y caminamos unas tres cuadras hasta Randholl, un galpón en el que se solían reunir artistas de nuestro estilo para practicar técnicas de música y hacer deporte, era un gimnasio casual, sin ser uno profesional, pero era perfecto. Entonces Mischa se quitó su saco y me sujetó la bolsa de boxeo, la que fue atacada por mi ira minuto tras minuto, segundo tras segundo, por durante casi dos horas. Luego de aquello comenzamos a beber como unas desquiciadas mientras yo le contaba mis problemas y ella me contaba los suyos.

         Ya estoy que lanzo la toalla – dije abatida.
         No puedes hacerlo – me recriminó.
         ¿Por qué no? – reí.
         Porque si tú lo haces pierdo la esperanza de seguir… si tú lo haces, yo también lo hago… recuerda que el efecto dominó se produce.
         Debes dejar de pensar eso – susurré.

Ella me miró con melancolía, estábamos ebrias pero concientes aún, ella se acercó a mí y me besó la mejilla con una sonrisa perdida, acarició mi mano mientras mi boca permanecía un poco entreabierta. Quitó el vaso de mi mano y lo dejó en la mesita que estaba junto a nosotras, cerré los ojos al acariciar su mejilla mientras ella sobreponía su mano en la mía que hacía contacto con la piel de su rostro.

Algo estaba ocurriendo, los fantasmas del pasado nos estaban arrastrando a una laguna mental de la cuál ninguna estaba segura si quería volver a repetir…

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