martes, 3 de abril de 2012

Chapter 82.


Y el amanecer se hizo presente con una agonía en pleno silencio, mientras todos reposaban en sus camas en plena madrugada, nosotros recién bajamos del avión para volver a casa. Los rostros eran de furia retenida, también de incomprensión y dudas; pero eso ya se les pasará, es la sensación del momento; claro está también que Jackson era el más furioso de todo, con el avanzar de los días es obvio que me acusaría con la disquera y tendría que enfrentarme a graves problemas económicos, los cuales sabré soluciona en su momento.

Cada uno emprendió camino a su respectiva casa, aunque todos saben que no vivimos tan lejos el uno del otro, la más alejada era Lu, que vivía a eso de 10 cuadras más lejos que el grupo en general. Ville fue por Mischa, Andréu y Alex se fueron juntos en un taxi, Lu me acompañó unas cuadras para hablar respecto a lo que había pasado en Europa estos intensos días.

         Así que las cosas se pondrán complicadas – dije como una tortura.
         Pero debes tener en mente que es lo mejor para ti, siempre has dicho que los demás no importan… pero ten en mente que la decisión que tomes afectará a mucha gente – levantó sus cejas.
         Lo sé, eso lo tengo claro, pero creo que es lo correcto, y si no, pues me jodo y huyo de todo – reí.
         Tampoco tan extremista – rió – Debes hacer lo que mande tu corazón.
         Ese el problema, ya no sé lo que me manda, han pasado tantas cosas que ya no sé lo que pueda pasar Lu, ¿sabes? Antes las cosas eran más fáciles, es triste tener que llegar al punto de sentir que todo lo que has hecho… han sido cometer errores, uno tras otro, sin medir consecuencias.
         Eso le pasa a todo el mundo, no serás la primera ni la última Nixie, solo debes pensar bien las cosas, no te apresures en tomar decisiones, reflexiona y verás que las cosas son más simples de lo que parecen – sonrió tocando mi hombro.

Comprendía su preocupación como una hermana mayor, pero en verdad nadie podía quitarme este miedo de mi interior. Cuando logramos avanzar casi tres cuadras, Lu decidió tomar un taxi para llegar a su casa, mientras que yo vagué por las calles de un café en otro, buscando un lugar apto para relajarme de toda la tensión que tenía en la cabeza, lograr que mis nervios se tranquilizaran era esperar un Apocalipsis.

A eso del medio día, mientras permanecía en el café de la quinta avenida, mi celular se dignó a sonar, lo miré de reojo: era Sean. ¿Debía responder? Era lo correcto, pero algo muy en el fondo de mí me decía que era una mala idea, pese a ello, hice lo que cualquiera en sus cabales haría.

         Hola amor – cerré los ojos sin mucho ánimo.
         Hola cielo ¿Dónde estás?
         Por ahí, tomando un café.
         Mischa llegó hace dos horas, ¿Por qué no has llegado a casa aún? ¿Pasó algo? – decía preocupado.
         Tranquilo, las cosas están bien – mentí – Estaré en casa en una hora, creo.
         ¿Cómo que crees? No me mientas cielo, ¿estás segura que no ha pasado nada? – insistía.
         Ya te dije. Debo hacer unas cosas sin importancia y vuelvo contigo dentro de un rato Sean, no te preocupes, las cosas están bien…
         Confío en ti mi vida, los niños están en la escuela y yo debo ir a Hollywood para arreglar unos asuntos pequeños, pero vuelvo a casa en menos de dos horas. Sólo te aviso por si llegas antes y no me encuentras.
         Está bien, lo tendré en cuenta. Nos vemos entonces, cuídate mi amor.
         Te amo, hasta pronto – cortó.

¿Y ahora qué? Lo menos que quería hacer era volver a casa, estar cerca de alguien que me adoraba con su vida, pero que pese a ello, yo era una idiota que volvía a sufrir por culpa de su pasado proveniente de una vida sin límites. Ahora debía empezar a comprender mejor las cosas, lo que estaba pensando debía arreglarlo, y qué mejor para ello que ir a la raíz del problema. Tomé mi teléfono una vez más y marqué el número de Corey, ya hace bastante tiempo que lo vi por última vez, por lo que sería obvio que se extrañaría por mi llamado, cuando contestó su alegría era notoria, le pedí que nos reuniéramos, Naomi no estaba en casa así que podría ir allá y conversar sin preocupaciones, lo que me parecía fantástico.

Salí de la cafetería luego de pagar todo lo consumido, caminé afuera y tomé un taxi, demoré unos 15 minutos en llegar a las afueras de la casa de la familia Taylor, bajé luego de pagarle al sujeto amablemente y caminé hasta la puerta sin estar segura de lo que debía pasar ahora. Estaríamos solos, él, yo y la constante incómoda situación del anhelo sin concretar…

         Hola – sonrió ampliamente cuando abrió la puerta.

Sonreí como en aquellos años, coquetamente pero totalmente cohibida, él encogió sus ojos disfrutando de los recuerdos que aparecieron en su cabeza al verme de esa forma. 

Entonces, sin más, tomé su rostro con fuerza y lo besé con pasión; para que la situación no se saliera de control y que nadie fuera testigo de aquello, Corey tomó mi cintura y me hizo entrar para luego cerrar la puerta y apoyarme contra la pared junto a la entrada de la casa y podernos besar más en privado, con aquella lujuria que se hacía abundante cada vez que estábamos juntos. Su carnosa lengua hacía contacto con la mía de una manera dulce, sin ser agresivo, su pasión retenida siempre era guardada para un momento como este… en el que los actos se hacían fundamentales. Nuestras bocas se abrían y cerraban dando paso a nuestras respiraciones que se hacían solo una, sus manos acariciaban mi espalda baja y mis nalgas, a él le gustaba acariciarlas; y mis manos sostenían sus mejillas para no dejarlo ir, no quería volver a tenerlo lejos.

Poco a poco los recuerdos se volvieron fundamentales, trayendo a nosotros aquella emoción de los años pasados, el jugueteo que era tan característico entre nosotros; mis piernas rodearon su cintura y él me llevó como un koala hasta el sofá y se sentó conmigo sobre sus muslos. Mientras nos seguimos besando, la amargura iba desapareciendo, la desesperación ya no era más que algo pasajero que alguna vez apareció por culpa de mis remordimientos que nunca en mi vida tuvieron sentido para mí.

Él con cuidado desabrochó mis jeans y los bajó poco hasta la zona alta de mis rodillas, él sonreía como un desquiciado mientras acariciaba mis muslos, me encantaba esa sonrisa… me volvía loca. Con mero cuidado desabrochó sus pantalones y le dio paso a su amigo sin necesidad de desnudarnos por completo, me acomodó sobre él con esa sensualidad que tanto lo destaca y sin excedernos como siempre, dimos inicio al acto sexual. Mientras él hacía de las suyas impulsando a su miembro dentro de mi entrepierna, yo gemía como una niña en su cuello, lo que provocaba en él las ganas de darme más y más, se movía con cuidado para no perder la pose tan perfecta que estábamos llevando a cabo, sujetaba mis caderas para mantenerme sobre él y mover mi trasero a su preciada gana. Su respiración agitada me daba ganas de permanecer haciendo el amor con él todo el día, pero ambos sabíamos que eso no era posible; pese a ello, disfrutamos el momento como siempre lo hacíamos.

Llegando al clímax, y haciéndome sentir una niña pequeña en su primera vez, el grito orgásmico se debe haber escuchado en toda la casa, él sudaba de esa manera sensual y yo besaba su cuello al sentirme segura entre sus brazos. Seguimos besándonos un rato más mientras volvíamos a subirnos los jeans y hacer como si nada hubiese pasado, permanecimos en la misma pose todo el tiempo. Hasta que declaré lo que sentía.

         Hay algo que debes saber – sostuve su rostro y lo miré directo a los ojos.
         ¿Qué sucede? – susurró.
         Te amo…
         Yo también te amo linda – sonrió de costado, encogiendo sus ojos, volviendo a besarme.
         Pero es en serio – recriminé.
         Lo mío también, y lo sabes.
         Volvamos… Corey, huyamos lejos de aquí, juntos…

Entonces sus ojos me mostraron que no comprendía de lo que hablaba, y en sí ya era extraño que apareciera de la nada y le pidiera que nos fuéramos, luego de que hicimos lo imposible para alejarnos y comenzar una vida nueva cada uno con personas diferentes. Tomó mi rostro y besó mi frente con cariño, eso significaba que algo andaba mal, y no me gustaba…

         ¿Por qué? ¿Qué fue lo que te pasó? De la misma nada quieres volver conmigo… – se extrañó.
         Me di cuenta que… tú eres el amor de mi vida, las cosas que han pasado han sido, no lo sé. Simplemente me di cuenta que sin ti no puedo vivir, tú me mantienes viva – cerré los ojo sufriendo.
         Me encantaría irme contigo ¿sabes? Tú eres la mujer de mis sueños, mi musa inspiradora, jamás te cambiaría por nadie…
         ¿Pero? – dije con dolor.
         Pero hay algo que no sabes… y que no te va a gustar – susurró mirando a otro lugar.
         Corey, no importa lo que sea, podemos irnos y olvidarnos de todo – sonreí apenas.
         Naomi está embaraza…

Y mi presión bajó al subterráneo del infierno. Todo parecía tan lindo, que era obvio que algo como esto debía pasar justo cuando estoy tomando decisiones fuertes, y completamente decidida de mis capacidades.

         ¿Qué?
         Ahora fue al doctor para ver como está la criatura, tiene 7 semanas de gestación… Voy a tener un hijo… con Naomi – dijo apenado.
         ¿Por qué no me lo habías dicho? – se me partía el alma.
         Porque me enteré hace poco, ella comenzó con malestares y la llevé al hospital, la diagnosticaron hace 5 días, nada más.
         No puedo creerlo… – miré el vacío, me senté junto a él.
         No puedo abandonarla ahora, si hubieras… aparecido antes, tal vez las cosas serían diferentes – miró sus pies, negando con su cabeza.
         Dijiste que no estabas preparado, que siempre usarías protección y todo – le recriminé, estaba dolida.
         ¡Sé lo que te dije! – me miró con los ojos llorosos – Pero a veces olvido ciertas cosas, y una noche pasó de la nada que olvidé usar protección y pasó, simplemente pasó…
         ¿Ahora qué? – quería llorar.
         No lo sé, no sé lo que va a pasar, no sé lo que tengo que hacer. Ahora más que nunca, no quiero perderte… pero tampoco a Naomi – guardó silencio mirando sus pies otra vez – Lo peor es que tú tienes la culpa.
         ¿Qué? – me extrañé.
         Si nunca hubieras puesto a esa chica en mi camino, nada de esto estaría pasando. Tú la metiste en mi vida, gracias a ti acabé como estoy…
         Piensa bien las cosas que harás mi amor – besé su mejilla y comencé a llorar.
         Créeme que aún no entiendo porque cambiaste tan repentinamente – me miró y rozó su nariz con la mía.
         Abrí los ojos, ya te dije. – besé sus labios con cuidado – Ahora me voy antes de que Naomi llegue…
         Está bien, mañana iré a verte, así que si no estás en casa me avisas y nos reunimos luego o en algún otro lugar ¿de acuerdo? – sonrió como enamorado.
         Te avisaré cualquier cosa, te amo. No lo olvides – volví a besar su cuello.
         Y yo te amo a ti mi amor – se puso de pie.

Sonreí, me levanté para irme, me llevó hasta la puerta y antes de que la abriera tomó mi rostro con fuerza, su boca se impregnó en la mía, su saliva me pertenecía tanto como la mía a él, fue un largo beso de despedida. Abrió la puerta y me marché con un peso menos en mi cabeza y corazón, ahora tendría que volver a mentir en casa, decir que nada había pasado, y permanecer así hasta que Corey me de la respuesta definitiva sobre lo que pasará con nosotros, aunque con la noticia del embarazo de Naomi, todo quedaba al azar.

Y los perros ladraron de una manera llamativa, con una alegoría que me hacía sonreír, entré en casa luego de abrazar a mis dos grandes rottwillers, Teresa me saludó como lo hacía siempre, preguntando como me había ido y las cosas que habían pasado, que si había conocido a alguien interesante y cosas sobre la ciudad en la que estuve. Subí al cuarto de los gemelos y los observé con atención, estaban tan grandes… dos años ya habían pasado, cada día crecían más y se parecían más a mi hermano cuando era un bebé, de esos que parecen modelos, solo de los que salen en las películas. Ellos me vieron y rieron, emocionados, intentando decir mamá de una manera entendible, tomé a Derek primero entre mis brazos y lo besé con cuidado en su cabeza anaranjada.  Luego a Dero quien gritaba riendo, lo abracé y le besé de igual modo; ver a los dos tan felices con mi presencia me hacía sentir la peor mujer del mundo, ¿en verdad podía ser tan despreciable? Es decir, estaba casada con un hombre maravilloso, que se había comportado como un padre esplendido, pero que pese a ello… yo le era infiel incluso en el pensamiento. ¿Por qué tengo que ser tan cruel? ¿Por qué simplemente no puedo permanecer interesada en solo una persona? Cada vez me detestaba más.

Estuve con los pequeños, disfrutando de cada uno de ellos por sus diferencias que solo Sean y yo podíamos reconocer, sus sonrisas me hacían feliz, me llenaban de esperanzas al imaginar que las cosas podían mejorar, pero en verdad… ¿eso podrá pasar?

Pasó una media hora para que Teresa abriera la puerta avisando de la llegada de Sean a la casa, lo malo de todo es que no venía solo, si no que uno de sus amigos actores, en realidad no me interesaba en este momento compartir con alguien que no conocía, así que preferí que arreglaran sus asuntos y que luego él me buscara. Y así fue, charlaron unos veinte minutos y Sean subió al cuarto de los gemelos, me puse de pie y lo abracé con fuerza, para sentirme protegida y segura incluso de mí misma, su calor corporal era acogedor. Besó mi cabeza mientras que me rodeaba con sus brazos.

         ¿Por qué has vuelto antes?
         Problemas con el staff, preferí volver, además Krox me llamó para decirme que mi madre está enferma – sonreí.
         Oh si, algo me ha dicho el otro día…
         Y bueno, ya estoy aquí – besé su barbilla.
         Eso me hace muy feliz – sonrió y besó mis labios con ternura – ¿Has visto como han crecido estos hombrecillos? – rió.
         Sí, es impresionante…

Charlamos un poco de las cosas que habían pasado en mi ausencia, de lo bien que les estaba yendo en la escuela a los cuatro pequeños, Cristal ya tenía 13, Alexander 9, Lilian 7 y Lola 10, era impresionante como el tiempo pasaba tan rápido y yo siquiera me daba cuenta de que yo también estoy envejeciendo.

Pasaron los días, dando paso ya a Navidad y al término del año, ya se nos venía otro encima, anunciando nuevas noticias; Naomi se hizo presente el 3 de Enero anunciándome su embarazo, tuve que disimular mi dolor con una sonrisa fraternal y carismática, más que mal, para ella yo he sido muy importante, o al menos eso es lo que ella solía repetirme cada vez que me veía. Se acercaba rápido mi cumpleaños número 36, y las maravillas se hacían realidad, la banda surgía bien, la gira mundial fue pospuesta hasta que yo estimase conveniente, mientras tanto, damos conciertos dentro del país, y asistimos a cada evento que se nos ofrece, como festivales y esas cosas.

La estrategia de parecer una chica fuerte ha vuelto a aparecer dentro del juego, mi figura está volviendo a tener tanto respeto como lo solía tener hasta hace dos años atrás, mi carácter volvía a ser el mismo, sé que prometí cambiar, pero las cosas son relativas, los pensamientos son de dudosa procedencia y en verdad a nadie le importa en serio lo que me pase.

Ya era seguro que mi vida estaba echa mierda en todas sus letras, pero soy una buena madre, buena esposa… y amante, buena amiga y todas esas cosas que suelen decir. Pero en verdad yo no creía nada de eso, sé que soy una mala persona y lo seguiré siendo hasta que deje de respirar… hasta entonces prometo vivir al máximo cada segundo, aunque tenga que ser condenada de por vida contra el mundo. Me da igual.

         Entonces… ¿Piensas renunciar a la banda? – me miró Mischa.
         Sí, es decir, ya sabes, la carrera de solista es aburrida – reí.
         Solo pertenecerás a Nevinger, eso me gusta, serás toda nuestra – movió sus cejas de arriba abajo.
         Como siempre debió ser… – bebí el vodka.
         Bueno, nos vemos mañana en la oficina, las guitarras deben ser fiscalizadas y el agente europeo ya está fastidiando con los nuevos modelos – se puso de pie.
         Está bien, nos vemos mañana, llevaré el contrato con la afiliación de las guitarras Gibson – sonreí.
         Bien. Adiós enana…

No hay comentarios:

Publicar un comentario