sábado, 30 de julio de 2011

Chapter 36.

  Me miró sin poder continuar con la conversación, me miró complicado.

         Hoy ha venido – susurró.
         ¿Qué? ¿Quién…? – me extrañé.
         Richard, el alemán… él trajo esas flores para Cristal

Guarde silencio asombrada.

         ¿Por qué no me lo habías dicho cuando llegue? – fruncí el seño.
         Porque no pensé que fuera tan importante… – susurró.
         ¿Cómo no va a ser importante? Es mi hija y él mi exmarido… por la misma mierda Corey, sabes que no me gusta que me escondan las cosas – toqué mi frente.
         Lo siento, pero por alguna razón vino cuando tu no estabas… bueno olvídalo,  tranquilízate, no pongamos mal a Cristal.

Ya era de noche y cuando miré a mi pequeña, estaba dormida. Miré con melancolía aquellas rosas blancas en aquel florero, eran hermosas, pero no me gustaba lo que sentía, me acerqué a Corey y lo abracé con fuerza; sentí algo poderoso y no podía entenderlo, era inusual e incoherente.

         Vaya… – sonrió asombrado.
         Estoy agotada de esto Corey… – susurré.
         ¿De que?
         De que me tengan que pasar solo cosas malas, una tras otra…
         La vida es así nena, la mía también es complicada… – suspiró.

Mis manos rodearon lentamente su cintura, me aferré a él con fuerza, chocando mis pechos contra el suyo, mi rostro acarició su hombro y él con sus manos acarició mi espalda.

         Sabes que esto me hace sentir cosas… – sonrió levemente.
         Te quiero Corey – susurré nostálgica.

Se sorprendió al igual que yo, fue muy extraño, hablé sin siquiera estar consciente de ello; unas ganas de llorar me invadieron terroríficamente, tener su cuerpo tan cerca del mío me hacía recordar cosas… lo peor de todo esto, es que me gustaba.

         ¿Quieres ir a beber algo?

Reí.

         Sabes que estoy embarazada rubio – sonreí.
         Pero puedes beber agua ¿no? – rió.
         ¿Piensas en dejar sola a nuestra hija?
         Cierto, ya tendremos tiempo para salir y bebernos algo – acarició mis cabellos.

Un frío invadió la sala, el reloj de la torre de enfrente marcaba la media noche, dando aviso a ese 27 de Junio: El cumpleaños de Richard había llegado.

         No pienses en ello – besó mi cabeza.
         ¿En que cosa?- dije melancólica.
         Ya sabes, eso te hace mal mi amor
         ¿Qué sabes tú? – reí.
         Pues te conozco hace mucho tiempo y vaya que son años – me miró a los ojos.

Nuestras miradas chocaron en un bello silencio, la suave caricia del frío presente asechaba nuestras respiraciones, esto se estaba sublevando… Un golpe en la puerta nos hizo tragar bruscamente, no nos separamos pero abrimos muy grandes los ojos al ver a Mischa parada en la puerta, mirándonos extrañada.

         ¿Qué esta pasando aquí? – sonrió nerviosa.

Mi piel se puso de gallina, sentí como un escalofrío invadió mi cuerpo desde mi cabeza hasta la punta de mis pies; Corey la miraba sin miedo, desafiante, yo me sentía incómoda y ella no sabía que decir ni mucho menos que pensar.

         Hola Mischa – dijo sin titubear el rubio.
         Hola Corey ¿Qué estas haciendo con Nixie? – levantó sus cejas.
         La abrazo porque tiene frío ¿tú no tienes frío? – dijo sereno.

Lo solté y caminé para sentarme en la silla que allí había, ella seguía pidiendo explicaciones con su mirada y eso me incomodaba mucho.

         Vine a ver a Cristal pero veo que llegué muy tarde – rió.
         Se durmió hace unos pocos minutos – dijo Corey.

Yo preferí guardar mis pensamientos y callarme, no sé porque pero no quería hablar…

         ¿Por qué apareces tan tarde?
         Venía para llevarte a casa ¿te vas conmigo o te quedas aquí? – dijo Mischa.

Corey me miró como preguntándome si quería que se quedase o no, esquivé su mirada evitando responder por él.

         Me voy contigo, no te molesta si te dejo sola ¿o si? – me seguía mirando.

No le presté atención, de hecho no estaba escuchando.

         Nixie… – dijo Mischa riendo.
         ¿Qué? – levanté mis cejas mirándola.
         Corey está hablándote…
         ¿Si? – me asombré.
         ¿Te molesta si te dejo sola y vuelvo mañana? – rió.
         No, vete… no te preocupes mi amor – sonreí.
         ¿Mi amor? – se extrañó Mischa.

Abrí grandes mis ojos, Corey me miró preocupado.

         Cariño, Corey, mi amor… ya sabes a lo que me refiero – reí para arreglar la situación.

Algo raro me estaba pasando y era bastante anormal; se despidieron ambos y luego se fueron, quedé sola allí pensando muchas cosas que hoy me parecían tan extrañas. 
En casa Dero cuidaba de mis hijos como si también fueran hijos suyos, se preocupó de hacerlos dormir y prometerles un viaje de vacaciones a Alemania, los niños se emocionaron con esto, pero obviamente la última palabra era la mía, y hasta ahora yo no estaba enterada.

         Espero que acepte – sonrió Dero.
         ¿Estás seguro de dar este gran paso? – decía Crap.
         Sí, creo que esto es serio… siento incluso sus hijos como también míos, Crap estoy tan feliz con todo esto, solo quiero que todos allá sepan que ella es la mujer que amo
         ¿La amas? Dios, esto si va en serio hermano – rió.
         Claro que sí, además espero con ansias a que nazca nuestro hijo – sonrió Dero feliz.
         ¡Serás padre! ¡Dios! Esto si que va en serio, bueno… me gusta que te traten bien por allá
         Me tratan bien, y no sabes cuanto… la única manera de relajarme es romperla en la cama – rió.
         ¿De que mierda me estas hablando maldito pervertido? – rió a carcajadas Crap.
         Te digo que no conoces el cielo si no has tenido una loca noche de pasión con ella – siguió riendo Dero.
         No te responderé eso Dero, tu solo…
         No se como agradecerle todo lo que ha hecho por mi Crap, se que ama entregarme su cuerpo entre caricias y pasión… y la única manera de darle las gracias es haciéndola feliz a su manera…
         Vaya, si que te flechó… ¿y Richard?

Dero suspiró y respiró profundo.

         No lo sé, la ultima vez que lo vi me gritó traidor en la cara… no he hablado con él y no creo que me perdone.
         ¿Has intentado hablar con él?
         Para ser sincero, no.
         Mañana es su cumpleaños, es decir hoy es su cumpleaños, creo que sería bueno que le llamaras… eso pienso yo
         Supongo que eso puedo hacerlo, espero que no resulte mal – bufó.
         Te deseo suerte viejo – rió.
         ¿Cómo están las cosas por allá?
         Normal, no te has perdido de mucho, solo Flux piensa en dejarse barba
         ¿De verdad? – rió Dero.
         Si, te extrañamos ¿Sabes? Pensamos en irnos allá contigo…
         ¿Por qué?
         Te has llevado tu motocicleta, eso nos dice que te quedarás allá…
         No es seguro que me quede aquí, convenceré a Constanza para irnos a Alemania
         ¿Crees que se vendría? – se extrañó Crap.
         No lo sé, pero yo no quiero quedarme aquí…
         Te creo, ahora debo irme… hablamos en estos días ¿te parece?
         Está bien, cuídate hermano…
         Tú también, adiós – cortó.

Dejó el teléfono sobre la mesa y se fue a dormir a eso de las dos de la madrugada. En la clínica yo dormía en ese maldito sofá, las imágenes sin sentido aparecían entre mis sueños, tomar decisiones ahora se hacía más complicado.
Avanzó la noche, las estrella se fueron al otro extremos del cielo y el sol apareció aquí, la visita del doctor me despertó.

         Buenos días señora Taylor – dijo amablemente.
         ¿Taylor? No, Proust… no estoy casada con su padre – sonreí disgustada.
         Oh cuanto lo siento…
         No hay problema, ¿cómo se encuentra Cristal?
         Muy bien, tan bien… que ya puede irse a casa – sonrió mirando a la pequeña.
         ¿Escuchaste eso cariño? – sonreí.
         ¡Al fin! – se animó la niña.

El doctor se fue luego de charlar conmigo, guardé las cosas de Cristal en la maleta y después de vestirla nos fuimos al estacionamiento para abordar el auto y así irnos a casa de una vez por todas.

         ¿Cómo te sientes pequeña? – la miré de reojo junto a mí.
         Bien, me alegra por fin salir de ahí mamá ¿Cómo están las cosas en casa? – sonrió.
         Bien supongo, Dero quedó a cargo de tus hermanos, espero que no hayan incendiado la casa…

Reímos juntas, amo verla feliz; su sonrisa ilumina su rostro, es una bella niña. Llegamos a casa y no encontramos a nadie, excepto a Teresa en la cocina, me asombré ya que pensaba que nos recibirían felices al ver a Cristal de vuelta.

         ¿Dónde está Dero? – le pregunté a Teresa
         Salió con el señor Richard – dijo serena.

Me congelé, no quería recordarlo, no quería que su rostro en mi mente siguiese provocando en mí reacciones extrañas; tomé el teléfono y llamé a Corey para que nos reuniéramos en el parque que queda a tres cuadras, aceptó y caminé con mi hija a dicho lugar… lo vi, sentado con una gorra deportiva, me senté junto a él y Cristal corrió a los juegos interactivos luego de abrazar a su padre.

         ¿Podemos hablar ahora sobre nosotros? – miró a los niños a la lejanía.
         Está bien… – asentí.
         Aún me importas más que la madre de mi hija… aún te amo como lo hice el primer día en que te vi sentada en esa batería de Lordi… – suspiró y me miró fijo.
         Yo no sé lo que siento Corey, debo confesar que aún me importas de manera exagerada y desde que nos separamos, no olvido por todo lo que pasamos – susurré.
         ¿Qué?
         Tengo que ser sincera contigo… – lo miré apenada.
         ¿De qué hablas? – se extrañó.
         Tú fuiste con el segundo hombre que tuve relaciones, luego de mi primera vez tuve novios, sí, pero no tuve sexo con ellos… luego te conocí y me volviste madre, creo que ese bello sentimiento aún me une a ti…

Guardó silencio pensativo, lo que acababa de decirle nadie más lo sabía.

         Además fuiste mi primer novio luego de ser mayor de edad – reí.
         Vaya… esos si son puntos importantes para uno, digo, en lo personal son cosas que te marcan – dijo asombrado.
         Sí, pero eso no quiere decir que quiero estar contigo otra vez
         ¿Por qué no?
         Fuiste un gran hombre en su debido momento, pero ahora soy feliz con el hombre que tengo a mi lado; por primera vez, después de mucho tiempo le estoy dando sentido a mi vida Corey, quiero crear mi familia definitiva con él… me di cuenta que tengo tres bellos hijos de dos diferentes padres… tengo 31 años y estoy divorciada, además, he estado en la cárcel unas cuantas veces… quiero una muerte digna ¿sabes? Dejar de ser infiel, dejar de ser una madre ausente… quiero una vida llena de alegrías de las que me sienta orgullosa… y estoy decidida a cumplirlo – sonreí.
         Está bien que pienses así…– sonrió orgulloso.
         Además, eres el novio de mi hermana, y aunque me duela ella te eligió, y no quiero que sufra por mi culpa irresponsable – dije apenada.

Volví a ver a mi hija jugar con los otros pequeños ene eso juegos, un peso en mi interior se había ido, desahogarme era lo mejor que podía hacer en este momento, debía ser sincera para poder estar bien.

         ¿Así que fui tu segundo hombre? – rió de media luna.
         Tenía 18 años cuando eso pasó Corey – reí avergonzada.
         ¿Cuatros años estuvimos juntos no? – recordó.
         Casi, si no te hubieses casado mientras estaba embarazada… tan solo fueron tres años.
         Oh… cierto – miró al frente.
         Aunque fueron lindos años – sonreí.
         Sí, que bellos recuerdos… Oh y debo confesarte algo, pero es un gran secreto…
         ¿Si? ¿Qué cosa?
         Las canciones de Stone Sour son inspiradas en nuestra relación… – sonrió.
         ¿De verdad? – me asombré.
         La mayoría si, las románticas… ya sabes – rió.
         Lo suponía, me parecían historias conocidas, aún así son hermosas – sonreí.
         Me alegro que te gusten, esa es la idea – me rodeó con uno de sus brazos.
         Quiero que cuides a mi hermana Corey, de verdad – apoyé mi cabeza en su hombro.
         Lo haré, no te preocupes
         Lo digo en serio, pobre de ti que se te ocurra serle infiel o hacerla sufrir por alguna cosa… tu sabes que yo siempre me entero de las cosas sea como sea – levanté mis cejas.
         Tendré eso en cuenta – rió.

Cristal caminó hasta nosotros con una sonrisa sin ánimo.

         Mamá, tengo hambre – me miró.
         Está bien, vamos a casa – sonreí.
         Yo las acompaño – sonrió Corey.

Yo de una mano y Corey de la otra, Cristal iba feliz de haber compartido un momento agradable frente a sus padres; caminamos los tres felices como una familia de película, él hacía feliz a mi hija y su buena relación me hacía bien a mi, me gustaba. Entramos a la casa con Cristal, Corey se fue con Mischa para que no se preocupase por su ausencia; cuando llegamos nos encontramos con Dero y los dos pequeños sonrientes, abrazaron a su hermana, contentos de tenerla de regreso, cenamos en familia y Dero comentó lo del viaje a Alemania.

         Anda mami, di que sí, hace mucho que no vamos allá – decía Alexander.
         A los niños les pareció buena idea de pasar las vacaciones en Europa, más bien en Alemania, mi amor – sonrió Dero.
         No lo sé… – bufé.
         Yo también pienso que sería una buena idea ir allá, mamá – acotó Cristal.

Todos me miraban suplicando un sí.

         Está bien, iremos a Alemania – levanté mis cejas.

Rieron felices, no me gustaba mucho la idea, pero por ellos haría cualquier cosa, los recuerdos… volvían a dañarme.

Chapter 35.

El ambiente se puso tenso, Jeremy me miraba desde el suelo con sus ojos muy abiertos y con una de sus manos tapando su ensangrentada nariz; las cámaras captaban todo, Tiffany no podía creer lo que veía y Dero miraba asombrado al sujeto en el suelo. La ira me dominaba y una situación como esta alimentaba mi enojo aún más.

         ¡¿Por qué hiciste eso?! – gritó el sujeto desde el suelo.

Respiraba agitada, apreté mi mandíbula para no gritarle algún tipo de grosería, todas las miradas me apuntaban, incluso los lentes de las malditas cámaras presentes. Jeremy se levantó alterado, también respiraba agitado, parecía un maniático.

         ¡Dime porqué hiciste eso! – gritó una vez más.

Cerré mis ojos y respiré profundo, tranquilamente caminé hasta Jeremy y lo tomé de su camisa de una manera agresiva, lo miré directo a los ojos, encogiendo los míos para atemorizarlo.

         Nadie… me dice… lo que debo hacer… - dije lentamente a unos pocos milímetros de su miedo rostro.

Sus ojos seguían abiertos de una manera exagerada, mis manos apretaron con fuerza su aterciopelada camisa y una leve sonrisa en mi rostro psicópata hizo sudar al sujeto. Tenía demasiadas ganas de volver a golpearlo, pero Dero me detuvo con su grave tono de voz.

         Será mejor que lo sueltes amor, ya es hora de que se vayan – dijo un poco temeroso.
         Sí… será mejor que me vaya – rió nervioso Jeremy frente a mí.

Levanté mis cejas en silencio, riendo de media luna, lo solté y me crucé de brazos mientras apretaba mis labios esperando a que todos salieran.

         Siento tanto todo lo que pasó… - dijo en un susurro Tiffany.
         Vete – dije indiferente.

Asintió en silencio y salió junto a los camarógrafos y Jeremy. Me senté en el sofá agotada, Dero me imitó y me miró asombrado.

         ¿Qué pasa?
         Si que eres fuerte – rió.
         No sabes cuanto – sonreí de costado.
         No me gustaría averiguarlo por ahora… - dijo riendo.

Tomó una de mis manos y entrelazó nuestros dedos, sonreí y recibí sus labios contra los míos; Teresa limpió la sangre del suelo y luego se marchó, con Dero les dimos las buenas noches a los pequeños que preguntaron por su hermana y luego nos fuimos a dormir.

Sus manos acariciaron con cuidado mis muslos, su lengua jugaba en mi cuello mientras que con mis manos acariciaba su amplia espalda, quitó mi ropa interior e hizo a un lado mi larga remera para introducir al fin a su pequeño con fuerza y brutalidad; acarició mis nalgas y mis pechos con sensualidad mientras nos besábamos con una pasión ardiente. Sus gemidos chocaban en mi boca al igual que mis gritos se depositaban en el aire caliente que él expulsaba, mi piel se erizaba con la más delicada caricia de su parte, sentía mi cuerpo en llamas, se movía sobre mi al igual que un animal, me hacía gritar sin importar que alguien nos escuchara, la divina mezcla de placer y dolor me hacía olvidar todos los problemas que me atormentaban.

         Dos pasajes a Los Ángeles por favor – decía Mischa.
         ¿Para cuando los quiere? – respondió la mujer al otro lado del mesón.
         Para hoy si fuera posible…
         Está bien, hay un vuelo para Los Ángeles dentro de cinco horas
         Bien, déme dos boletos – suspiró.
         Tome, que tenga buen día – sonrió.
         Gracias, igual tú…

Mischa volvió al hotel junto a su hija para arreglar nuevamente sus maletas, habían pasado dos días en Tokio disfrutando de un país ajeno y diferente; la conversación con Ville no había salido como Mischa hubiese esperado y querido, siendo sincera terminó arruinando la situación.
Avanzaron las horas en el aeropuerto de Tokio, Mischa quería que el vuelo despegase de una vez, pero el reloj no jugaba a su favor… el tiempo avanzaba lento, dejando dos horas para el vuelo que ellas estaban esperando.

         Mamá… ¿Cuánto falta? – preguntó Rochelle.
         Poco cariño, ten paciencia…

Y allí pasaron las dos horas, abordaron dicho avión y el vuelo de ocho horas emprendió el vuelo, ambas esperaban con ansias llegar a casa, las vacaciones de Rochelle estaban a la vuelta de la esquina y los proyectos de Mischa ya querían comenzar.

“No creas que algo así pueda cambiarte, tus sueños deben ser constantes y persistentes ya que no los dejarás ir como todos los creen; sigue adelante y demuéstrale a lo otro lo equivocados que estaban y lo fuerte que eres…”.

         Pero que profundo es eso – rió Alex.
         Eso no es nada… leyeras las canciones que tiene escritas – bufó Andréu.
         No se rían de mis obras – reí.
         Me gustan Nixie, eres una gran escritora…
         ¿Te gustan? ¿De verdad? – levanté mis cejas.
         Sí, ahora entiendo porque escribes tú las canciones de la banda – sonrió.
         Hablando de eso… en tu nuevo álbum solista hay una canción que casi me hace llorar… - dijo Andréu.
         ¿Si? ¿Cuál? – me sorprendí.
         Someone Special – sonrió.

Alex comenzó a cantarla en voz alta.
           
I wake up to the sound of rain upon my sill
Pick up the pieces of my yesterday old thrill
Can I deliver this used up shiver
To how I pronounce my life
And leave it up to faith to go by its own will

Back row to the left
A little to the side
Slightly out of place
Look beyond the light
Where you'd least expect
There's someone special

A foggy morning greets me quietly today
I smell a fragrance in the wind blowing my way
And ever further I run to find her
I yearn to define my life
Placing my faith in chance to meet me in half way

Back row to the left
A little to the side
Slightly out of place
Look beyond the light
Where you'd least expect
There's someone special

And he's here to write his name
On my skin with kisses in the rain
Hold my head and ease my pain
In a world that's gone insane...

Y logró que el francés soltase una lágrima, eso me conmovió y me di cuenta de que estaba haciendo bien mi trabajo.

            –    ¿Cuánto más esperaremos a Petter? – bufó Alex luego de un rato de silencio.
         Sí, ha tardado más que de costumbre… - me extrañé.

Los tres estábamos esperándolo para presentar algunas de las nuevas canciones, Mister B. estaba tardando más de lo que acostumbra y eso nos estaba preocupando.

         Me gustan las canciones – sonrió Andréu.
         A mi también, son geniales – sonrió Alex.
         Eso es bueno, son dos de cuatro – reí.

Justo después de dos horas apareció Petter con una cara de muerte, ya había pasado la hora del almuerzo así que pensamos que esa sería la razón de su atraso, pero al parecer no.

         ¡Viejo! ¿Has visto la hora? – bufó riendo Alex.

Petter no le prestó atención, y se sentó junto a Andréu, lo notamos raro.

         Petter… ¿Qué te sucede? – me senté junto a él.

Los tres que ya estábamos allí lo rodeamos esperando una explicación.

         Pamela me ha llamado porque cree que a Michael lo han violado… ahora viene camino a mi casa para ver si mi hijo es capaz de confesármelo… - dijo afligido.

Con los chicos nos miramos asombrados, esto si era extraño.
Bajaron del avión agotadas de estar sentadas, Mischa tomó la mano de su hija para no extraviarla, quedaron detenidas en la zona de las maletas esperando las suyas, cuando los ojos de Mischa impactaron con su ex novio. A la lejanía Norman Reedus pudo reconocerla y se le acercó disimuladamente.

         Hola bombón – rió como suele hacerlo siempre.
         Pero que sorpresa encontrarnos aquí – rió Mischa.

Rochelle no entendía nada de lo que estaba pasando, aunque ella lo conocía, ahora no lo recordaba.

         ¿Cómo has estado? Han pasado mil años desde que no te veía – sonrió acariciando su cintura.
         Yo pues… sobrevivo ¿y tú? – sonrió.
         Bien, sin muchas novedades. Vaya, si que te ves bien – sonrió coquetamente.
         Gracias… tú también te ves bien – rió.
         ¿sabes? Ahora debo arreglar unos asuntos ¿te parece si nos encontramos un día de estos?
         Claro, sería fantástico…
         Dame tu número – saboreó sus labios.
         Mejor toma mi tarjeta.

Se la dio y se despidieron con un ardiente beso en la mejilla, Mischa rió cuando Norman se fue, Rochelle seguía sin entender que rayos estaba pasando.

         ¿Quién era él mamá?
         Un viejo amigo… un muy buen y viejo amigo – rió Mischa para sí misma.

Volviendo al lugar de ensayo, intentamos tranquilizar a Petter respecto a lo de su pequeño hijo Michael, incluso con Andréu fuimos a comprar unos cuantos globos rellenos con Helio; Petter nos miró extrañado y sin siquiera saber lo que teníamos en mente.

         Ustedes saben que odio a los payasos – bufó.
         No son para eso – reí.
         ¡Yo sé para lo que son! – rió Alex.

Me arrebató uno y desató el nudo que éste tenía, tragó aire desde su interior y al hablar la voz de Alex era otra… parecía una ardilla chillona, lo que provocó risas en todos nosotros.

         ¡Por el demonio…! – rió Petter a carcajadas.
         Yo soy tu padre Petter – dijo Andréu con helio en su garganta.

No parábamos de reír, cosas como esta era lo que nos hacía falta… en eso, llegó Dero junto a Mischa y nos miraron asombrados sin comprender lo que hacíamos con esos globos.

         ¡Hola Mischa! – grité con una voz chillona.

Ambos rieron al igual que los chicos, Dero sacó su cámara y comenzó a grabar todas las tonterías que hablábamos con esas graciosas voces, él también se integró a nosotros con su humor que nos hizo subir el ánimo. Pasamos una tarde entretenida con globos de helio, le dimos una buena recepción a Mischa e hicimos olvidar a Petter un poco lo de su asunto; les mostré las letras de las canciones a los chicos y tuve su aprobación, terminado ese asunto nos fuimos con Dero de vuelta a la clínica para ver a Cristal.
Abordé el auto sola, ya que mi amado se quedaría con mis hijos; encendí la radio y al momento de desviar mi mirada del camino, impacté la parte trasera de una gran y lujosa camioneta, cerré los ojos mientras no soltaba el pedal del freno.

         Pero que idiota – dije golpeando mi frente contra el volante.

El auto impactado apagó el motor y de él bajó una chica que se me hacía conocida; sus rojos cabellos me hicieron recordarla: era Lu.

         Pero que… - me extrañé.

Me miró riendo y se acercó a mi ventanilla para hablarme.

         Hola Nixie – dijo sonriente.
         Hola, persona lo ocurrido… te pagaré los daños.
         Pero que dices, no te preocupes, el seguro lo hará por ti nena – rió.
         ¿Es tu auto? – me sorprendí.
         Sí, nuevo de paquete; lo compré con mi primer sueldo – dijo con orgullo.
         ¿Si? ¿y en qué estás trabajando?
         Soy asesora de fotografía en una compañía independiente, es el trabajo de mis sueños ¿sabes? – sonrió.
         Vaya… eso es fantástico, te felicito y te pido disculpas otra vez – sonreí apenada.
         No te preocupes te he dicho ¿y tú a dónde vas?
         Voy a ver a Cristal que está en el hospital
         Dios ¿es por lo de las noticias? Ayer vi y no podía creerlo cuando dijeron que tu hija estaba en el hospital – dijo asombrada.
         Tan solo espero que esto pase rápido, quiero que acabe… ya no lo soporto – bufé.
         Bueno será mejor que vayas a ver a tu hija, dale mis saludos primor – sonrió.
         Gracias, cuídate Lu, nos vemos – asentí.

Partí nuevamente al hospital dejando atrás a la chica de los rojos cabellos, la radio estaba apagada y no pude pensar en otra cosa que no fuese ese imprudente choque contra Lu. En unos pocos minutos llegué y encontré a Corey riendo con nuestra hija, y un gran ramo de rosas blancas en una de las mesas auxiliares.

         ¡Mamá! – gritó feliz.
         Hola mi amor – sonreí emocionada.

La abracé y acaricie sus rubios y dorados cabellos, abracé también a Corey agradeciendo su compañía en esta situación.

         Que linda pareja hacen mis papis – rió Cristal emocionada.
         ¿No es verdad? Pero tu madre no lo cree – bufó riendo el rubio.
         Pero que cosas dicen ambos ¿se han puesto de acuerdo para esto no? – reí.
         ¡No puedes decir eso! Nuestra hija es sincera – jugó con sus cejas de arriba abajo.

Cristal reía a carcajadas con esa risita adorable que suelen tener las niñas a esta edad, yo también reía con las caras de Corey; pasamos un anochecer entretenido como una completa familia, me sentía bien con los dos juntos, es decir… así estaríamos si con Corey nunca nos hubiésemos separado, era extraño…

         ¿Has hablado con el doctor? – miré al rubio.
         ¿Sobre que?
         ¿Hasta cuando tiene que estar aquí Cristal? – levanté mis cejas.
         Oh cierto, sí, hablé con él… si hoy pasa una buena noche, podrá irse mañana – sonrió acariciando la mano de Cristal.
         Eso es bueno, me alegra – sonreí de costado.

Le dimos la merienda a la pequeña mientras esta sonreía al vernos reunidos, me gusta ver a mi hija feliz.

         Hoy llegó Mischa…
         ¿Si?
         Sí… – sonreí.
         Aún así me debes una conversación – levantó sus cejas.
         Lo sé, en esta semana podremos hablar…
         ¿Y como está tu vida?
         ¿A qué te refieres? – me extrañé.
         No lo sé, supe de tu pelea con el alemán…
         Oh si es por eso… estoy mal – susurré.
         ¿Por qué tan mal? – se asombró.
         Las cosas empeoran… más encima, mañana es un día caótico
         ¿si?
         Sí, mañana… es su cumpleaños…