sábado, 30 de julio de 2011

Chapter 35.

El ambiente se puso tenso, Jeremy me miraba desde el suelo con sus ojos muy abiertos y con una de sus manos tapando su ensangrentada nariz; las cámaras captaban todo, Tiffany no podía creer lo que veía y Dero miraba asombrado al sujeto en el suelo. La ira me dominaba y una situación como esta alimentaba mi enojo aún más.

         ¡¿Por qué hiciste eso?! – gritó el sujeto desde el suelo.

Respiraba agitada, apreté mi mandíbula para no gritarle algún tipo de grosería, todas las miradas me apuntaban, incluso los lentes de las malditas cámaras presentes. Jeremy se levantó alterado, también respiraba agitado, parecía un maniático.

         ¡Dime porqué hiciste eso! – gritó una vez más.

Cerré mis ojos y respiré profundo, tranquilamente caminé hasta Jeremy y lo tomé de su camisa de una manera agresiva, lo miré directo a los ojos, encogiendo los míos para atemorizarlo.

         Nadie… me dice… lo que debo hacer… - dije lentamente a unos pocos milímetros de su miedo rostro.

Sus ojos seguían abiertos de una manera exagerada, mis manos apretaron con fuerza su aterciopelada camisa y una leve sonrisa en mi rostro psicópata hizo sudar al sujeto. Tenía demasiadas ganas de volver a golpearlo, pero Dero me detuvo con su grave tono de voz.

         Será mejor que lo sueltes amor, ya es hora de que se vayan – dijo un poco temeroso.
         Sí… será mejor que me vaya – rió nervioso Jeremy frente a mí.

Levanté mis cejas en silencio, riendo de media luna, lo solté y me crucé de brazos mientras apretaba mis labios esperando a que todos salieran.

         Siento tanto todo lo que pasó… - dijo en un susurro Tiffany.
         Vete – dije indiferente.

Asintió en silencio y salió junto a los camarógrafos y Jeremy. Me senté en el sofá agotada, Dero me imitó y me miró asombrado.

         ¿Qué pasa?
         Si que eres fuerte – rió.
         No sabes cuanto – sonreí de costado.
         No me gustaría averiguarlo por ahora… - dijo riendo.

Tomó una de mis manos y entrelazó nuestros dedos, sonreí y recibí sus labios contra los míos; Teresa limpió la sangre del suelo y luego se marchó, con Dero les dimos las buenas noches a los pequeños que preguntaron por su hermana y luego nos fuimos a dormir.

Sus manos acariciaron con cuidado mis muslos, su lengua jugaba en mi cuello mientras que con mis manos acariciaba su amplia espalda, quitó mi ropa interior e hizo a un lado mi larga remera para introducir al fin a su pequeño con fuerza y brutalidad; acarició mis nalgas y mis pechos con sensualidad mientras nos besábamos con una pasión ardiente. Sus gemidos chocaban en mi boca al igual que mis gritos se depositaban en el aire caliente que él expulsaba, mi piel se erizaba con la más delicada caricia de su parte, sentía mi cuerpo en llamas, se movía sobre mi al igual que un animal, me hacía gritar sin importar que alguien nos escuchara, la divina mezcla de placer y dolor me hacía olvidar todos los problemas que me atormentaban.

         Dos pasajes a Los Ángeles por favor – decía Mischa.
         ¿Para cuando los quiere? – respondió la mujer al otro lado del mesón.
         Para hoy si fuera posible…
         Está bien, hay un vuelo para Los Ángeles dentro de cinco horas
         Bien, déme dos boletos – suspiró.
         Tome, que tenga buen día – sonrió.
         Gracias, igual tú…

Mischa volvió al hotel junto a su hija para arreglar nuevamente sus maletas, habían pasado dos días en Tokio disfrutando de un país ajeno y diferente; la conversación con Ville no había salido como Mischa hubiese esperado y querido, siendo sincera terminó arruinando la situación.
Avanzaron las horas en el aeropuerto de Tokio, Mischa quería que el vuelo despegase de una vez, pero el reloj no jugaba a su favor… el tiempo avanzaba lento, dejando dos horas para el vuelo que ellas estaban esperando.

         Mamá… ¿Cuánto falta? – preguntó Rochelle.
         Poco cariño, ten paciencia…

Y allí pasaron las dos horas, abordaron dicho avión y el vuelo de ocho horas emprendió el vuelo, ambas esperaban con ansias llegar a casa, las vacaciones de Rochelle estaban a la vuelta de la esquina y los proyectos de Mischa ya querían comenzar.

“No creas que algo así pueda cambiarte, tus sueños deben ser constantes y persistentes ya que no los dejarás ir como todos los creen; sigue adelante y demuéstrale a lo otro lo equivocados que estaban y lo fuerte que eres…”.

         Pero que profundo es eso – rió Alex.
         Eso no es nada… leyeras las canciones que tiene escritas – bufó Andréu.
         No se rían de mis obras – reí.
         Me gustan Nixie, eres una gran escritora…
         ¿Te gustan? ¿De verdad? – levanté mis cejas.
         Sí, ahora entiendo porque escribes tú las canciones de la banda – sonrió.
         Hablando de eso… en tu nuevo álbum solista hay una canción que casi me hace llorar… - dijo Andréu.
         ¿Si? ¿Cuál? – me sorprendí.
         Someone Special – sonrió.

Alex comenzó a cantarla en voz alta.
           
I wake up to the sound of rain upon my sill
Pick up the pieces of my yesterday old thrill
Can I deliver this used up shiver
To how I pronounce my life
And leave it up to faith to go by its own will

Back row to the left
A little to the side
Slightly out of place
Look beyond the light
Where you'd least expect
There's someone special

A foggy morning greets me quietly today
I smell a fragrance in the wind blowing my way
And ever further I run to find her
I yearn to define my life
Placing my faith in chance to meet me in half way

Back row to the left
A little to the side
Slightly out of place
Look beyond the light
Where you'd least expect
There's someone special

And he's here to write his name
On my skin with kisses in the rain
Hold my head and ease my pain
In a world that's gone insane...

Y logró que el francés soltase una lágrima, eso me conmovió y me di cuenta de que estaba haciendo bien mi trabajo.

            –    ¿Cuánto más esperaremos a Petter? – bufó Alex luego de un rato de silencio.
         Sí, ha tardado más que de costumbre… - me extrañé.

Los tres estábamos esperándolo para presentar algunas de las nuevas canciones, Mister B. estaba tardando más de lo que acostumbra y eso nos estaba preocupando.

         Me gustan las canciones – sonrió Andréu.
         A mi también, son geniales – sonrió Alex.
         Eso es bueno, son dos de cuatro – reí.

Justo después de dos horas apareció Petter con una cara de muerte, ya había pasado la hora del almuerzo así que pensamos que esa sería la razón de su atraso, pero al parecer no.

         ¡Viejo! ¿Has visto la hora? – bufó riendo Alex.

Petter no le prestó atención, y se sentó junto a Andréu, lo notamos raro.

         Petter… ¿Qué te sucede? – me senté junto a él.

Los tres que ya estábamos allí lo rodeamos esperando una explicación.

         Pamela me ha llamado porque cree que a Michael lo han violado… ahora viene camino a mi casa para ver si mi hijo es capaz de confesármelo… - dijo afligido.

Con los chicos nos miramos asombrados, esto si era extraño.
Bajaron del avión agotadas de estar sentadas, Mischa tomó la mano de su hija para no extraviarla, quedaron detenidas en la zona de las maletas esperando las suyas, cuando los ojos de Mischa impactaron con su ex novio. A la lejanía Norman Reedus pudo reconocerla y se le acercó disimuladamente.

         Hola bombón – rió como suele hacerlo siempre.
         Pero que sorpresa encontrarnos aquí – rió Mischa.

Rochelle no entendía nada de lo que estaba pasando, aunque ella lo conocía, ahora no lo recordaba.

         ¿Cómo has estado? Han pasado mil años desde que no te veía – sonrió acariciando su cintura.
         Yo pues… sobrevivo ¿y tú? – sonrió.
         Bien, sin muchas novedades. Vaya, si que te ves bien – sonrió coquetamente.
         Gracias… tú también te ves bien – rió.
         ¿sabes? Ahora debo arreglar unos asuntos ¿te parece si nos encontramos un día de estos?
         Claro, sería fantástico…
         Dame tu número – saboreó sus labios.
         Mejor toma mi tarjeta.

Se la dio y se despidieron con un ardiente beso en la mejilla, Mischa rió cuando Norman se fue, Rochelle seguía sin entender que rayos estaba pasando.

         ¿Quién era él mamá?
         Un viejo amigo… un muy buen y viejo amigo – rió Mischa para sí misma.

Volviendo al lugar de ensayo, intentamos tranquilizar a Petter respecto a lo de su pequeño hijo Michael, incluso con Andréu fuimos a comprar unos cuantos globos rellenos con Helio; Petter nos miró extrañado y sin siquiera saber lo que teníamos en mente.

         Ustedes saben que odio a los payasos – bufó.
         No son para eso – reí.
         ¡Yo sé para lo que son! – rió Alex.

Me arrebató uno y desató el nudo que éste tenía, tragó aire desde su interior y al hablar la voz de Alex era otra… parecía una ardilla chillona, lo que provocó risas en todos nosotros.

         ¡Por el demonio…! – rió Petter a carcajadas.
         Yo soy tu padre Petter – dijo Andréu con helio en su garganta.

No parábamos de reír, cosas como esta era lo que nos hacía falta… en eso, llegó Dero junto a Mischa y nos miraron asombrados sin comprender lo que hacíamos con esos globos.

         ¡Hola Mischa! – grité con una voz chillona.

Ambos rieron al igual que los chicos, Dero sacó su cámara y comenzó a grabar todas las tonterías que hablábamos con esas graciosas voces, él también se integró a nosotros con su humor que nos hizo subir el ánimo. Pasamos una tarde entretenida con globos de helio, le dimos una buena recepción a Mischa e hicimos olvidar a Petter un poco lo de su asunto; les mostré las letras de las canciones a los chicos y tuve su aprobación, terminado ese asunto nos fuimos con Dero de vuelta a la clínica para ver a Cristal.
Abordé el auto sola, ya que mi amado se quedaría con mis hijos; encendí la radio y al momento de desviar mi mirada del camino, impacté la parte trasera de una gran y lujosa camioneta, cerré los ojos mientras no soltaba el pedal del freno.

         Pero que idiota – dije golpeando mi frente contra el volante.

El auto impactado apagó el motor y de él bajó una chica que se me hacía conocida; sus rojos cabellos me hicieron recordarla: era Lu.

         Pero que… - me extrañé.

Me miró riendo y se acercó a mi ventanilla para hablarme.

         Hola Nixie – dijo sonriente.
         Hola, persona lo ocurrido… te pagaré los daños.
         Pero que dices, no te preocupes, el seguro lo hará por ti nena – rió.
         ¿Es tu auto? – me sorprendí.
         Sí, nuevo de paquete; lo compré con mi primer sueldo – dijo con orgullo.
         ¿Si? ¿y en qué estás trabajando?
         Soy asesora de fotografía en una compañía independiente, es el trabajo de mis sueños ¿sabes? – sonrió.
         Vaya… eso es fantástico, te felicito y te pido disculpas otra vez – sonreí apenada.
         No te preocupes te he dicho ¿y tú a dónde vas?
         Voy a ver a Cristal que está en el hospital
         Dios ¿es por lo de las noticias? Ayer vi y no podía creerlo cuando dijeron que tu hija estaba en el hospital – dijo asombrada.
         Tan solo espero que esto pase rápido, quiero que acabe… ya no lo soporto – bufé.
         Bueno será mejor que vayas a ver a tu hija, dale mis saludos primor – sonrió.
         Gracias, cuídate Lu, nos vemos – asentí.

Partí nuevamente al hospital dejando atrás a la chica de los rojos cabellos, la radio estaba apagada y no pude pensar en otra cosa que no fuese ese imprudente choque contra Lu. En unos pocos minutos llegué y encontré a Corey riendo con nuestra hija, y un gran ramo de rosas blancas en una de las mesas auxiliares.

         ¡Mamá! – gritó feliz.
         Hola mi amor – sonreí emocionada.

La abracé y acaricie sus rubios y dorados cabellos, abracé también a Corey agradeciendo su compañía en esta situación.

         Que linda pareja hacen mis papis – rió Cristal emocionada.
         ¿No es verdad? Pero tu madre no lo cree – bufó riendo el rubio.
         Pero que cosas dicen ambos ¿se han puesto de acuerdo para esto no? – reí.
         ¡No puedes decir eso! Nuestra hija es sincera – jugó con sus cejas de arriba abajo.

Cristal reía a carcajadas con esa risita adorable que suelen tener las niñas a esta edad, yo también reía con las caras de Corey; pasamos un anochecer entretenido como una completa familia, me sentía bien con los dos juntos, es decir… así estaríamos si con Corey nunca nos hubiésemos separado, era extraño…

         ¿Has hablado con el doctor? – miré al rubio.
         ¿Sobre que?
         ¿Hasta cuando tiene que estar aquí Cristal? – levanté mis cejas.
         Oh cierto, sí, hablé con él… si hoy pasa una buena noche, podrá irse mañana – sonrió acariciando la mano de Cristal.
         Eso es bueno, me alegra – sonreí de costado.

Le dimos la merienda a la pequeña mientras esta sonreía al vernos reunidos, me gusta ver a mi hija feliz.

         Hoy llegó Mischa…
         ¿Si?
         Sí… – sonreí.
         Aún así me debes una conversación – levantó sus cejas.
         Lo sé, en esta semana podremos hablar…
         ¿Y como está tu vida?
         ¿A qué te refieres? – me extrañé.
         No lo sé, supe de tu pelea con el alemán…
         Oh si es por eso… estoy mal – susurré.
         ¿Por qué tan mal? – se asombró.
         Las cosas empeoran… más encima, mañana es un día caótico
         ¿si?
         Sí, mañana… es su cumpleaños…

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