sábado, 30 de julio de 2011

Chapter 36.

  Me miró sin poder continuar con la conversación, me miró complicado.

         Hoy ha venido – susurró.
         ¿Qué? ¿Quién…? – me extrañé.
         Richard, el alemán… él trajo esas flores para Cristal

Guarde silencio asombrada.

         ¿Por qué no me lo habías dicho cuando llegue? – fruncí el seño.
         Porque no pensé que fuera tan importante… – susurró.
         ¿Cómo no va a ser importante? Es mi hija y él mi exmarido… por la misma mierda Corey, sabes que no me gusta que me escondan las cosas – toqué mi frente.
         Lo siento, pero por alguna razón vino cuando tu no estabas… bueno olvídalo,  tranquilízate, no pongamos mal a Cristal.

Ya era de noche y cuando miré a mi pequeña, estaba dormida. Miré con melancolía aquellas rosas blancas en aquel florero, eran hermosas, pero no me gustaba lo que sentía, me acerqué a Corey y lo abracé con fuerza; sentí algo poderoso y no podía entenderlo, era inusual e incoherente.

         Vaya… – sonrió asombrado.
         Estoy agotada de esto Corey… – susurré.
         ¿De que?
         De que me tengan que pasar solo cosas malas, una tras otra…
         La vida es así nena, la mía también es complicada… – suspiró.

Mis manos rodearon lentamente su cintura, me aferré a él con fuerza, chocando mis pechos contra el suyo, mi rostro acarició su hombro y él con sus manos acarició mi espalda.

         Sabes que esto me hace sentir cosas… – sonrió levemente.
         Te quiero Corey – susurré nostálgica.

Se sorprendió al igual que yo, fue muy extraño, hablé sin siquiera estar consciente de ello; unas ganas de llorar me invadieron terroríficamente, tener su cuerpo tan cerca del mío me hacía recordar cosas… lo peor de todo esto, es que me gustaba.

         ¿Quieres ir a beber algo?

Reí.

         Sabes que estoy embarazada rubio – sonreí.
         Pero puedes beber agua ¿no? – rió.
         ¿Piensas en dejar sola a nuestra hija?
         Cierto, ya tendremos tiempo para salir y bebernos algo – acarició mis cabellos.

Un frío invadió la sala, el reloj de la torre de enfrente marcaba la media noche, dando aviso a ese 27 de Junio: El cumpleaños de Richard había llegado.

         No pienses en ello – besó mi cabeza.
         ¿En que cosa?- dije melancólica.
         Ya sabes, eso te hace mal mi amor
         ¿Qué sabes tú? – reí.
         Pues te conozco hace mucho tiempo y vaya que son años – me miró a los ojos.

Nuestras miradas chocaron en un bello silencio, la suave caricia del frío presente asechaba nuestras respiraciones, esto se estaba sublevando… Un golpe en la puerta nos hizo tragar bruscamente, no nos separamos pero abrimos muy grandes los ojos al ver a Mischa parada en la puerta, mirándonos extrañada.

         ¿Qué esta pasando aquí? – sonrió nerviosa.

Mi piel se puso de gallina, sentí como un escalofrío invadió mi cuerpo desde mi cabeza hasta la punta de mis pies; Corey la miraba sin miedo, desafiante, yo me sentía incómoda y ella no sabía que decir ni mucho menos que pensar.

         Hola Mischa – dijo sin titubear el rubio.
         Hola Corey ¿Qué estas haciendo con Nixie? – levantó sus cejas.
         La abrazo porque tiene frío ¿tú no tienes frío? – dijo sereno.

Lo solté y caminé para sentarme en la silla que allí había, ella seguía pidiendo explicaciones con su mirada y eso me incomodaba mucho.

         Vine a ver a Cristal pero veo que llegué muy tarde – rió.
         Se durmió hace unos pocos minutos – dijo Corey.

Yo preferí guardar mis pensamientos y callarme, no sé porque pero no quería hablar…

         ¿Por qué apareces tan tarde?
         Venía para llevarte a casa ¿te vas conmigo o te quedas aquí? – dijo Mischa.

Corey me miró como preguntándome si quería que se quedase o no, esquivé su mirada evitando responder por él.

         Me voy contigo, no te molesta si te dejo sola ¿o si? – me seguía mirando.

No le presté atención, de hecho no estaba escuchando.

         Nixie… – dijo Mischa riendo.
         ¿Qué? – levanté mis cejas mirándola.
         Corey está hablándote…
         ¿Si? – me asombré.
         ¿Te molesta si te dejo sola y vuelvo mañana? – rió.
         No, vete… no te preocupes mi amor – sonreí.
         ¿Mi amor? – se extrañó Mischa.

Abrí grandes mis ojos, Corey me miró preocupado.

         Cariño, Corey, mi amor… ya sabes a lo que me refiero – reí para arreglar la situación.

Algo raro me estaba pasando y era bastante anormal; se despidieron ambos y luego se fueron, quedé sola allí pensando muchas cosas que hoy me parecían tan extrañas. 
En casa Dero cuidaba de mis hijos como si también fueran hijos suyos, se preocupó de hacerlos dormir y prometerles un viaje de vacaciones a Alemania, los niños se emocionaron con esto, pero obviamente la última palabra era la mía, y hasta ahora yo no estaba enterada.

         Espero que acepte – sonrió Dero.
         ¿Estás seguro de dar este gran paso? – decía Crap.
         Sí, creo que esto es serio… siento incluso sus hijos como también míos, Crap estoy tan feliz con todo esto, solo quiero que todos allá sepan que ella es la mujer que amo
         ¿La amas? Dios, esto si va en serio hermano – rió.
         Claro que sí, además espero con ansias a que nazca nuestro hijo – sonrió Dero feliz.
         ¡Serás padre! ¡Dios! Esto si que va en serio, bueno… me gusta que te traten bien por allá
         Me tratan bien, y no sabes cuanto… la única manera de relajarme es romperla en la cama – rió.
         ¿De que mierda me estas hablando maldito pervertido? – rió a carcajadas Crap.
         Te digo que no conoces el cielo si no has tenido una loca noche de pasión con ella – siguió riendo Dero.
         No te responderé eso Dero, tu solo…
         No se como agradecerle todo lo que ha hecho por mi Crap, se que ama entregarme su cuerpo entre caricias y pasión… y la única manera de darle las gracias es haciéndola feliz a su manera…
         Vaya, si que te flechó… ¿y Richard?

Dero suspiró y respiró profundo.

         No lo sé, la ultima vez que lo vi me gritó traidor en la cara… no he hablado con él y no creo que me perdone.
         ¿Has intentado hablar con él?
         Para ser sincero, no.
         Mañana es su cumpleaños, es decir hoy es su cumpleaños, creo que sería bueno que le llamaras… eso pienso yo
         Supongo que eso puedo hacerlo, espero que no resulte mal – bufó.
         Te deseo suerte viejo – rió.
         ¿Cómo están las cosas por allá?
         Normal, no te has perdido de mucho, solo Flux piensa en dejarse barba
         ¿De verdad? – rió Dero.
         Si, te extrañamos ¿Sabes? Pensamos en irnos allá contigo…
         ¿Por qué?
         Te has llevado tu motocicleta, eso nos dice que te quedarás allá…
         No es seguro que me quede aquí, convenceré a Constanza para irnos a Alemania
         ¿Crees que se vendría? – se extrañó Crap.
         No lo sé, pero yo no quiero quedarme aquí…
         Te creo, ahora debo irme… hablamos en estos días ¿te parece?
         Está bien, cuídate hermano…
         Tú también, adiós – cortó.

Dejó el teléfono sobre la mesa y se fue a dormir a eso de las dos de la madrugada. En la clínica yo dormía en ese maldito sofá, las imágenes sin sentido aparecían entre mis sueños, tomar decisiones ahora se hacía más complicado.
Avanzó la noche, las estrella se fueron al otro extremos del cielo y el sol apareció aquí, la visita del doctor me despertó.

         Buenos días señora Taylor – dijo amablemente.
         ¿Taylor? No, Proust… no estoy casada con su padre – sonreí disgustada.
         Oh cuanto lo siento…
         No hay problema, ¿cómo se encuentra Cristal?
         Muy bien, tan bien… que ya puede irse a casa – sonrió mirando a la pequeña.
         ¿Escuchaste eso cariño? – sonreí.
         ¡Al fin! – se animó la niña.

El doctor se fue luego de charlar conmigo, guardé las cosas de Cristal en la maleta y después de vestirla nos fuimos al estacionamiento para abordar el auto y así irnos a casa de una vez por todas.

         ¿Cómo te sientes pequeña? – la miré de reojo junto a mí.
         Bien, me alegra por fin salir de ahí mamá ¿Cómo están las cosas en casa? – sonrió.
         Bien supongo, Dero quedó a cargo de tus hermanos, espero que no hayan incendiado la casa…

Reímos juntas, amo verla feliz; su sonrisa ilumina su rostro, es una bella niña. Llegamos a casa y no encontramos a nadie, excepto a Teresa en la cocina, me asombré ya que pensaba que nos recibirían felices al ver a Cristal de vuelta.

         ¿Dónde está Dero? – le pregunté a Teresa
         Salió con el señor Richard – dijo serena.

Me congelé, no quería recordarlo, no quería que su rostro en mi mente siguiese provocando en mí reacciones extrañas; tomé el teléfono y llamé a Corey para que nos reuniéramos en el parque que queda a tres cuadras, aceptó y caminé con mi hija a dicho lugar… lo vi, sentado con una gorra deportiva, me senté junto a él y Cristal corrió a los juegos interactivos luego de abrazar a su padre.

         ¿Podemos hablar ahora sobre nosotros? – miró a los niños a la lejanía.
         Está bien… – asentí.
         Aún me importas más que la madre de mi hija… aún te amo como lo hice el primer día en que te vi sentada en esa batería de Lordi… – suspiró y me miró fijo.
         Yo no sé lo que siento Corey, debo confesar que aún me importas de manera exagerada y desde que nos separamos, no olvido por todo lo que pasamos – susurré.
         ¿Qué?
         Tengo que ser sincera contigo… – lo miré apenada.
         ¿De qué hablas? – se extrañó.
         Tú fuiste con el segundo hombre que tuve relaciones, luego de mi primera vez tuve novios, sí, pero no tuve sexo con ellos… luego te conocí y me volviste madre, creo que ese bello sentimiento aún me une a ti…

Guardó silencio pensativo, lo que acababa de decirle nadie más lo sabía.

         Además fuiste mi primer novio luego de ser mayor de edad – reí.
         Vaya… esos si son puntos importantes para uno, digo, en lo personal son cosas que te marcan – dijo asombrado.
         Sí, pero eso no quiere decir que quiero estar contigo otra vez
         ¿Por qué no?
         Fuiste un gran hombre en su debido momento, pero ahora soy feliz con el hombre que tengo a mi lado; por primera vez, después de mucho tiempo le estoy dando sentido a mi vida Corey, quiero crear mi familia definitiva con él… me di cuenta que tengo tres bellos hijos de dos diferentes padres… tengo 31 años y estoy divorciada, además, he estado en la cárcel unas cuantas veces… quiero una muerte digna ¿sabes? Dejar de ser infiel, dejar de ser una madre ausente… quiero una vida llena de alegrías de las que me sienta orgullosa… y estoy decidida a cumplirlo – sonreí.
         Está bien que pienses así…– sonrió orgulloso.
         Además, eres el novio de mi hermana, y aunque me duela ella te eligió, y no quiero que sufra por mi culpa irresponsable – dije apenada.

Volví a ver a mi hija jugar con los otros pequeños ene eso juegos, un peso en mi interior se había ido, desahogarme era lo mejor que podía hacer en este momento, debía ser sincera para poder estar bien.

         ¿Así que fui tu segundo hombre? – rió de media luna.
         Tenía 18 años cuando eso pasó Corey – reí avergonzada.
         ¿Cuatros años estuvimos juntos no? – recordó.
         Casi, si no te hubieses casado mientras estaba embarazada… tan solo fueron tres años.
         Oh… cierto – miró al frente.
         Aunque fueron lindos años – sonreí.
         Sí, que bellos recuerdos… Oh y debo confesarte algo, pero es un gran secreto…
         ¿Si? ¿Qué cosa?
         Las canciones de Stone Sour son inspiradas en nuestra relación… – sonrió.
         ¿De verdad? – me asombré.
         La mayoría si, las románticas… ya sabes – rió.
         Lo suponía, me parecían historias conocidas, aún así son hermosas – sonreí.
         Me alegro que te gusten, esa es la idea – me rodeó con uno de sus brazos.
         Quiero que cuides a mi hermana Corey, de verdad – apoyé mi cabeza en su hombro.
         Lo haré, no te preocupes
         Lo digo en serio, pobre de ti que se te ocurra serle infiel o hacerla sufrir por alguna cosa… tu sabes que yo siempre me entero de las cosas sea como sea – levanté mis cejas.
         Tendré eso en cuenta – rió.

Cristal caminó hasta nosotros con una sonrisa sin ánimo.

         Mamá, tengo hambre – me miró.
         Está bien, vamos a casa – sonreí.
         Yo las acompaño – sonrió Corey.

Yo de una mano y Corey de la otra, Cristal iba feliz de haber compartido un momento agradable frente a sus padres; caminamos los tres felices como una familia de película, él hacía feliz a mi hija y su buena relación me hacía bien a mi, me gustaba. Entramos a la casa con Cristal, Corey se fue con Mischa para que no se preocupase por su ausencia; cuando llegamos nos encontramos con Dero y los dos pequeños sonrientes, abrazaron a su hermana, contentos de tenerla de regreso, cenamos en familia y Dero comentó lo del viaje a Alemania.

         Anda mami, di que sí, hace mucho que no vamos allá – decía Alexander.
         A los niños les pareció buena idea de pasar las vacaciones en Europa, más bien en Alemania, mi amor – sonrió Dero.
         No lo sé… – bufé.
         Yo también pienso que sería una buena idea ir allá, mamá – acotó Cristal.

Todos me miraban suplicando un sí.

         Está bien, iremos a Alemania – levanté mis cejas.

Rieron felices, no me gustaba mucho la idea, pero por ellos haría cualquier cosa, los recuerdos… volvían a dañarme.

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