sábado, 6 de agosto de 2011

Chapter 37.

Su figura retorcida por los años, sus calidas manos en mi cintura se posaban para darme una posición favorable. No sacaba de mi mente aquel día que se hizo eterno, aquel que daba fin de una vez por todas al sufrimiento.

         ¿Qué te sucede Nixie? – preguntó la señora Osbourne.
         Nada, no te preocupes – respondí apenada.
         No me mientas, te conozco hace años y no puedes mentirme, lo sabes – me regañó.
         Es Richard, no se que hacer con él…
         Mejor vamos a la cafetería, anda, vístete.

Se levantó, les pidió a los fotógrafos y a los asistentes que se tomaran un descanso, me esperó sentada en aquella silla en la que suele permanecer mientras me toman las fotografías; esperó allí hasta que estuve lista, sonreí levemente y caminé hasta ella, se levantó de inmediato, me hizo seguirla sin decir absolutamente nada, sin ninguna palabra. Caminamos por los pasillos de ese gran edificio, me llevó hasta su oficina, para ser sincera no comprendía bien lo que estaba pasando, pero quería averiguarlo; hizo que me sentase en la silla que había frente a su sofisticado escritorio, entrelazó sus dedos y me miró como una madre preocupada.

         Ahora cuéntame lo que te pasa Bauer… – movió la cabeza hacia un lado.
         Me divorcié Sharon, volví a cometer el mismo error de confiar en él… y todo acabo terminando mal, todo eso me ha tenido mal todo este tiempo, sumándole el reciente accidente de mi hija, ¡dios! No se cuanto pueda resistir con todo esto; no me creo capaz de mantenerme en pie…

Un nudo en mi garganta apareció al acabar de hablar, me miró haciendo una mueca extraña con sus labios; esta mujer me ha criado desde los 20 años, ha sido un pilar casi fundamental en mi carrera.

         ¿Por qué me has traído hasta aquí? ¿No iríamos a la cafetería? – me extrañé.

Sonrió ampliamente.

         Quiero que me digas todo lo que te pasa, que te desahogues… te he visto mal desde hace un tiempo y para serte sincera, te dejé de lado todo este período para que te recuperaras de todo eso, que volvieras con ganas de trabajar y darme todo tu potencial, te digo esto porque sé que no estás dispuesta a ver un psicólogo – levantó sus cejas.

Tragué saliva bruscamente, me sentía bien de la manera en que ella me trataba, pero si hay algo de lo que no me gusta hablar… es de mis problemas.

         Sharon… gracias por todo, pero no puedo hacer esto – dije levantándome.

Caminé hasta la puerta en un incómodo silencio, el que se vio interrumpido por su voz cuando toqué la perilla.

         Nixie, si sales por esa puerta me disgustaré mucho contigo… y sabes perfectamente que eso no es bueno – dijo serena.

Un trance me hizo desaparecer del lugar, me perdí en una ola de recuerdos, mil olores aparecieron entre mis fosas nasales, en mis manos aparecieron mil sensaciones… me giré para mirarla aprisionada dentro de mí misma, mis ojos ardían y preferí obedecer.

         Tienes que dejar de ser testaruda, si sigues así todo te seguirá resultando mal niña – sonrió cariñosamente.

Respiré profundo y cerré mis ojos dejándome llevar por la brisa que entraba por la ventana de la oficina de la señora Osbourne.

“Quisiera poder olvidar todo lo malo que pasó alguna vez, pero no quiero olvidarte.
 Todos estos años te pertenecí de una única manera, te entregué lo mejor de mí en todo momento, sin pedirte nada a cambio. Aprendí a quererte tan solo como tú me enseñaste: dando lo mejor de mí; y sí hay algo que nunca voy a olvidar es a ti primor.
Cada uno debe continuar con el camino que ha escogido, cada uno debe dejar de pensar en el otro, aunque mi corazón se rompa y mi respiración se detenga.
Agradezco cada momento que me diste, por todo lo que hiciste por mí, todo lo que me entregaste, por quererme y amarme por quién soy y no por lo que tengo, pero de verdad te agradezco por hacerme inmensamente feliz. Espero que por mi parte te sientas igual o algo parecido, porque siempre te entregué lo mejor de mí, incluso cuando no quería hacerlo.
Los ángeles han tocado a mi puerta, me entregaron en mis manos unos bellos niños que fueron resguardados bajo el calor de tu vientre, que fueron alimentados bajo tu santo pecho y que serán protegidos bajo tu alma sincera y drástica. Ahora solo me queda hacer lo correcto cariño, dejarte ir para que seas feliz; aunque se marchite mi alma y desaparezca mi razón de existir, debo saber perder bajo toda circunstancia y sí, esta vez me tocó perderte, pero te dejo en las manos de mi mejor amigo, para que te cuide y ayude en todo por mí, confío en él a ojos cerrados, aunque muchas veces lo negué; y esta vez no es la excepción… confío plenamente que te hará feliz, te protegerá y amará como yo también lo hice, porque es un buen sujeto, y una gran persona.
Sé que no te gusta que te llamen por tu nombre, pero a mi me encanta… Constanza, eres una gran mujer que me supo entregar todo para hacerme el hombre más feliz de este mundo, y aunque tengas fallas como todo ser humano, quiero que sepas que para mi eres una mujer completa… que tiene mucho para entregar.
Como muchas veces te lo dije, no te des por vencida nunca, porque tú naciste para hacer historia y mostrarle al mundo que no hay nadie como tú. Me enorgullece decir que yo fui tu esposo y que soy padre de dos maravillosos niños que han salido desde lo más puro de tu ser, nunca olvides lo importante que eres para nuestro hijos… ni tampoco olvides lo importante que seguirás siendo para mí.
Te amo, y asumo mi derrota ante la dura lucha de recuperar tu amor… me alejo de ti para siempre, para que por fin podamos llevar unas vidas normales con las personas que ambos elegimos para que nos acompañaran en esta corta vida. Te deseo lo mejor con Dero, cuida mucho a Cristal que también fue una hija para mi y por supuesto que a nuestros pequeños, recuerda sonreírle a la vida, como ella te sonrió a ti.
Te deseo todo el bien y lo mejor para tu vida desde lo más profundo de mi corazón, con un sincero abrazo y esperando tu comprensión. Se despide con cariño Richard Zven Kruspe.”

         Vaya… esto es deprimente… – dijo asombrada Mischa.
         Lo sé, imagínate cuando lloré al terminar de leerla… – susurré.
         ¿Y que piensas hacer?
         Pues seguir con mi vida… ¿Qué quieres que haga?
         Nixie… ¿has considerado lo que te pidió Dero?
         ¿Por qué? – levanté una ceja.
         Creo que llevarías una vida mucho más tranquila, que todo mejoraría considerablemente – suspiró.

Me recosté sobre mi cama y cerré mis ojos atormentada por todo lo que estaba pasando, desistir ya no lo podría hacer más si en verdad quería que todo funcionara.

         Cuenta con mi apoyo, creo que tu felicidad está primero, las bandas pueden esperar pequeña… – sonrió.

La abracé, tenía tantas ganas de sentirla cerca de mí…
Pasó la tarde, mis hijos volvían del que sería su último día de clases, ya que las vacaciones habían llegado; el sol sobre la ciudad calentaba como el maldito infierno, así que se me ocurrió la brillante idea de ir a la playa.

         ¿Quieres ir con nosotros? – miré a Mischa.
         ¿Puedo ir con Corey y Rochelle? – rió.
         Por supuesto idiota – bufé.

Los niños prepararon sus cosas y Dero las nuestras, Mischa voló a su casa para prepararse igual, mientras yo cocinaba algunas cosas para comer. En cosa de pocos minutos ya estábamos listos, abordamos los dos lujosos autos y partimos a la playa más cercana para aprovechar este infernal calor.

         ¡Vamos a la playa! ¡Si! – gritaban los pequeños.

Llegamos a dicha playa y los niños corrieron al agua al momento de estacionar los autos, me sentía bien al verlos felices y mucho más teniendo a Dero junto a mí.

         ¿Dónde nos ubicaremos? – preguntó Corey.
         ¡¡Por aquí!! – gritaba Mischa a la lejanía.

Todos reímos al verla tan lejos, no nos habíamos dado cuenta cuando salió corriendo, velozmente nos ubicamos donde Mischa lo había pedido, teniendo todo listo, Corey fue  comprar unos refrescos para todos.

         ¡Lilian no tan lejos de tus hermanos! – grité preocupada.
         Tranquila amor, estarán bien – me acurrucó junto a él Dero.
         Corey ¿me pones bloqueador? – dijo Mischa quitándose la remera.
         Está bien – sonrió el rubio haciéndolo.

Me sentí bien, al parecer todo iba bien entre ellos y eso me gustaba, Corey me había echo caso, estaba cuidando a mi hermana; Dero acariciaba mi vientre bajo la delgada remera gris que llevaba puesta.

         Quítate esto ¿no tienes calor? – sonrió.
         Está bien, pero no te rías de mi panza…
         ¿Pero de que panza me estás habando? Si eres tan delgada como una escoba – rió.

Sonreí y le hice caso, dejé al descubierto mi espalda tatuada y parte de mis brazos, tan solo llevaba puesto la parte superior del bikini negro, ese que tanto me gustaba; Mischa tenía otro de color gris, ambos bikinis muy provocativos. Dero me abrazó por la espalda mientras permanecíamos sentados en la arena, con sus manos rodeaba mi cintura y besaba la parte trasera de mis hombros; junto a mí podía ver a los otros dos besarse con pasión, lo que me hacía sentir aún mejor.

         Te amo Dero – susurré mirando el mar.
         Y yo te amo a ti muñeca – besó mi mejilla.

Me gustaba sentir su desnudo torso rozando mi espalda, piel con piel… se siente maravilloso, una de sus manos se posó en mi pelvis, buscando el palpitar del bebé.

         ¿Qué crees que sea? – susurró en mi oreja.
         Un humano – reí.

Él rió conmigo un largo rato.

         Me refiero… niña o niño – sonrió.
         No lo sé, sea lo que sea será hermoso – giré mi cabeza para mirarlo de costado.
         ¿Hermoso? Eso quiere decir que será niño
         ¿Cómo lo sabes? – reí.
         Porque yo lo sé todo…
         Quien sabe, tal vez te equivoques – sonreí.
         Muy pocas veces lo hago – besó mi mejilla.
         ¡Mamá cómprame un helado por favor!

Decían los niños corriendo hacia nosotros, busqué mi billetera, pero la había olvidado en el auto.

         No te preocupes, yo los compro – sonrió Corey.
         ¿estás seguro?
         Claro mujer – sonrió otra vez.

El sujeto nos dio los helados y Corey los pagó todos, disfrutamos un buen rato deleitándonos con aquellas delicias, nos reímos con las cosas que nosotros mismos comentábamos, pasamos una tarde agradable. El sol ya había bajado al horizonte y era hora de irnos; abordamos los autos, luego de guardar todo y secarnos, más bien dicho secar a los pequeños y nosotros vestirnos. Llegamos a casa, cada uno a la suya y bañé a los niños para que se fueran a dormir pronto, con Dero nos quedamos en la sala acurrucados mientras veíamos una película de esos estrenos que transmiten por televisión.
Los niños se fueron a dormir a eso de las 23:00 horas  y con Dero nos marchamos a la cama a la media noche.

         Hoy fue un gran día – dijo quitándose la ropa.
         Si, supongo que sí – sonreí.

Se acostó tan solo con su boxer mientras yo me acosté con una gran remera que me llegaba hasta un poco más debajo de las nalgas y mi pantaleta.

         ¿Cómo te fue en tu asunto de modelo hoy? – se extrañó.
         Bien, aunque Sharon me hizo contarle todos mis malditos problemas – bufé.
         ¿Y eso porqué?
         Porque hace tiempo que no iba a su empresa y me veía un poco decaída… quería saber que me había pasado todo este tiempo…
         Vaya, se preocupa por ti – sonrió.
         Si, eso creo…

Se giró y me miró fijo, como si estuviese hipnotizado.

         ¿Qué miras? – reí.
         Eres hermosa – sonrió.
         No, no lo soy
         Claro que lo eres, eres eso y mucho más – besó mi hombro.
         Te amo… no sabes cuanto me haces feliz – sonreí.
         Eres tan tierna – sonrió.
         Quiero irme contigo a Alemania… acepto irme contigo para comenzar una vida nueva allá… juntos… – sonreí.

Guardó silencio asombrado, sin saber que decirme, yo seguía sonriendo… feliz y decidida.

No hay comentarios:

Publicar un comentario