sábado, 20 de agosto de 2011

Chapter 42.


         Toma tus cosas, apresúrate que el avión está a punto de salir – me dio una orden.
         Yo no pienso abandonar mi auto Mischa – fruncí el seño.
         Se irá con nosotras en el avión, no te preocupes.
         Si tú lo dices – levanté una ceja.

Abracé a Brad con fuerza, cerré mis ojos bajo un ardor que pronto reventaría en llanto, él estuvo conmigo cuando nadie pudo y más aún en un momento tan duro como la perdida de un hijo.

         Gracias por todo… – susurré en su oído.
         De nada pequeña, suerte con todo – besó mi mejilla.
         Ya es hora, vamos Nixie – bufó molesta mi gran amiga.
         Ya voy, ya voy – sonreí.

Me despedí de Brad, quien se fue primero, luego cerré la puerta de la gran casa y bajamos con Mischa por esas inmensas escaleras; me detuve fuera del auto y miré con melancolía aquella gran maldita morada de desgracias y bendiciones.

         Anda Nixie, sube al maldito auto – gritó Mischa desde el volante.

Respiré profundo por quizá una última vez y subí al asiento del copiloto, Mischa encendió el motor y partimos al aeropuerto para volver a casa luego de una terrible semana alejada de todos.

         ¿Por qué decidiste venir aquí? – preguntó un poco molesta.
         Era el único lugar en donde nadie podía molestarme – dije indiferente mirando adelante.
         Creo que deberías hablar con Dero… charlé con él y no tiene culpa alguna de lo que pasó
         No quiero hablar sobre eso contigo.
         ¡Mierda Nixie! – detuvo el auto bruscamente en un semáforo.

La miré desconcertada por su reacción, levanté mis cejas asombrada.

         ¿Cuándo te vas a dar cuenta que sí, cometes errores? – frunció el seño.
         ¿De que mierda estás hablando? – dije molesta.
         Toda esta semana ha sido un verdadero infierno para mí ¿no te das cuenta que si me importas? Y bueno, no soy la única que temía por lo que podía pasarte… tú no piensas en los demás Nixie – gritó alterada.
         ¿Acaso viniste por mí para gritarme todo esto? – dije enfurecida.
         No sacas nada con hablarme así enana, Dero está casi muriendo, apenado por todo lo que paso ¡Y para variar eso no te importa! – siguió gritando.

El semáforo cambió a verde y marchamos otra vez, la reacción de ella no me venía para nada bien; fruncí el seño y miré por la ventana ignorando por completo todo lo que me estaba recriminando tan solo por desaparecer unos malditos días. Pasaron unos pocos minutos para que al fin llegáramos al aeropuerto, estacionamos el auto en la fila para que lo subieran al avión, mientras eso sucedía, con Mischa ingresamos al aeropuerto por esa gran y automática puerta.

         Ya nos vamos a casa, con el padre de tu hijo – sonrió.

Cerré los ojos recordando todo lo que pasó el día de ayer, una terrible melancolía se apoderó de mi rostro, tanto… que Mischa se dio cuenta.

         ¿Qué sucede? – inclinó su cabeza hacia un lado sin entender.
         Dero ya no será padre… – dije apenada mirando el suelo.

Abrió grande sus ojos impresionada con lo que había confesado, no podía creerlo.

         ¿A que te refieres? – susurró con miedo.
         Perdí el bebé Mischa – mis ojos se cristalizaron por completo.

Me abrazó impulsivamente, me apretó con fuerza y me largué a llorar en un gemido silencioso.

         ¿Por qué mierda no me lo habías dicho? ¡y yo gritándote en el auto! ¡pero que idiota! Dios… Nixie cuanto lo siento… – dijo lamentándose.

Permanecimos abrasadas un largo rato en el medio de la sala de espera aquí en el aeropuerto, mientras toda la gente pasaba junto a nosotras sin importarle lo que nos pasaba, Mischa se disculpaba por haberme gritado en el auto, por haberlo echo en el momento menos indicado.

         Lo siento tanto, nena… ¿Cómo fue que paso? – me miró directo a los ojos mientras tomaba mi rostro con sus manos.
         De verdad no quiero hablar de ello – lloriqueé.
         Está bien pequeña, no te preocupes… volvamos a casa – dijo mientras secaba mis lagrimas con sus manos.

Asentí en silencio, no quería hablar mas del asunto… me hacía mal. Abordamos el avión luego de una larga espera; me senté junto a la ventana y Mischa junto a mí, me tomó la mano y me miró apenada, una vez más…

         Todo pasará, tranquila… yo estoy contigo.

Sonreí a medias, y ella correspondió aquella muestra de cariño; serían dos largas horas de viaje, yo me dormí mientras Mischa vigilaba mi sueño con ese aire de grandeza.


Las voces de los recuerdos inmortalizados en tu piel, aquella melodía quedó incrustada bajo tu frágil esencia femenina.

         Puedo verte - repetía aquella voz que se llevó mi felicidad.
         No sigas mintiendo – repetía yo con miedo acorralada en la cima de un acantilado.

¿Qué es lo que buscas? Ya nada puede asegurarme tu bienestar, solo pido un momento de paz.


         Nixie, despierta… – decía Mischa tocándome la mejilla.
         ¿Qué? ¿Ya llegamos? – pregunté media dormida.
         Sí, en cinco minutos aterrizamos – sonrió como de costumbre.

Asentí y comencé a recordar el extraño sueño que había tenido, tenia miedo de volver a casa, en  verdad tenía miedo a como reaccionaría Dero al enterarse de la perdida… estaba insegura en muchos aspectos y todo jugaba en mi contra.

         No quiero llegar a casa Mischa – susurré en la puerta del aeropuerto.
         Debes enfrentarlo pequeña, aunque no quieras…

Respiré profundo y tomé su mano con nostalgia.

         Pensaran que somos lesbianas – dijo Mischa con horror.
         No me importa, esto me recuerda a cuando nos vimos por primera vez… cuando éramos niñas – dije melancólica.
         Sí, como cuando nos conocimos… – sonrió mientras apretó con fuerza mi mano.

Caminamos así hasta que encontramos mi auto, que nos llevó a mi casa, bajamos del auto, yo angustiada y Mischa dándome apoyo respecto a lo que tenía que hablar con Dero dentro de unos minutos.

         ¿Quieres que te acompañe?
         Creo que debería enfrentar esto sola…
         Está bien, te deseo suerte, y recuerda ser sincera ¿si? – sonrió.
         Lo sé.

Besó mi frente, me abrazo con fuerza y entré a la casa, ya era de tarde así que encontraría a Dero de todos modos; mis perros estaban durmiendo así que entré rápido a la casa, encontrándome con Teresa.

         ¡Ha regresado! – dijo sonriente.
         Hola Tere – sonreí.
         Me alegro que esté de vuelta – me abrazó.

Me senté en el sofá luego de que Teresa subiera al piso superior, miré los cuadros que adornan la sala, cerré mis ojos y apoyé la espalda en el respaldo del sofá… hasta que sentí unos ojos observándome.

         Amor… – susurró a la lejanía.
         Mi amor – sonreí.

Me levanté y corrí a sus brazos, rompí en llanto mientras nos besábamos, corrían por mis mejillas ríos de agua salada, mis manos no soltaban sus mejillas, lo único que quería era tenerlo conmigo…

         Me hace tan feliz tenerte de regreso, me tenías tan preocupado – me aferró a su pecho.
         Tengo que decirte algo que no te va a gustar – me ahogué en mi propio llanto.

Tomó mi rostro entre sus manos, levantó sus cejas y me llevó al sofá, me miró preocupado.

         ¿Qué sucede cariño?

Ya me había arrepentido de decirlo, pero debía obedecer a Mischa y ser sincera, él no merecía que le mintiera… después de todo él ha sido sincero conmigo, solo que yo no quise creerle.

         Perdí el… – me atoré con lagrimas – bebé – no lo soporté.

Me miró asombrado, lo único que hizo fue abrazarme, no había nada más que hacer, el momento era muy doloroso y quizá estaba quebrándose por dentro; la sensación de vacío era aterradora, devoraba todas mis fuerzas y tal vez, las de él también.

         Ya cálmate mi amor, podemos superar esto… – susurró mientras me miró de frente.

Su mirada me involucraba en su sufrimiento, no sabía que decir, sus ojos cristalinos me decían que no le venía bien la noticia, y en realidad… ¿a quién?

         Tranquila, ahora estás conmigo, ya pasará… son obstáculos que debemos enfrentar juntos nena – besó mi amplia frente.
         Pero Dero, nuestro hijo… – supliqué.
         Ya tendremos oportunidad de procrear otro lindo bebé, te amo y no quiero verte así.

Y fue allí cuando entendí que el mundo no se había acabado… que esto era tan solo un reto, el cual debía superar; es decir, tengo una familia maravillosa, amigos increíbles y un gran hombre junto a mí… ya perdí un bebé hace mucho tiempo y sigo aquí ¿Por qué rendirme ahora?

            –     ¿Te sientes mejor? – sonrió acariciando mi mejilla.

Asentí sintiéndome mucho mejor, lo miré arrepentida de mis actos hace algunos días.

         Discúlpame… – murmuré.

¡Pero que había dicho! Nunca me había disculpado con nadie aunque yo tuviese la culpa, esa palabra no existía en mi léxico, pero esta vez… debía hacerlo, porque no quiero perder a este maravilloso hombre.

         Perdóname tu Nixie, yo soy el que cometió el error…
         No, nada de eso. Yo no quise escucharte, eso me hace culpable – sonreí secando mis lagrimas.

Sonrió en silencio y me besó, sus labios impactaron con los míos haciéndome entender que me perdonaba.

         Te tengo una noticia
         ¿Si? ¿Cuál? – lo miré curiosa.
         En un mes nos vamos a Alemania – sonrió nuevamente.
         ¿De verdad? – me asombré.
         Es decir, si aún quieres irte conmigo…
         Claro que quiero irme contigo tonto – lamí su mejilla.
         Me encanta cuando haces eso – me aferró a él.

Nos quedamos acurrucados en el sofá un largo rato, hasta que Mischa entró en mi casa acelerada.

         ¡Ponte tu mejor ropa! Debemos correr a Malibu – sonrió.
         ¿Qué? ¿Por qué? – me extrañé.
         Vamos a grabar un video con Lordi
         ¿Y como no me dijeron nada? – grité poniéndome de pie.
         Me olvidé comentarte, lo siento – rió.

Asentí y corrí a vestirme, no tardé mucho… quizá menos de cinco minutos; nos fuimos con Mischa en su auto, Dero decidió quedarse en casa porque me prepararía una “sorpresa”, como sea, en una media hora llegamos a los estudios en donde nos esperaba Lordi, Bytha y un sujeto que no conocía, junto al director y un montón de asistentes.

         ¡Apareciste! – gritó el gran Lordi abrazándome.
         Pues, eso creo – reí.
         ¿Están todos ahora? – preguntó el director.
         Sí – gritó Lordi.

Las tres chicas fuimos a cambiarnos de ropa y maquillarnos como corresponde, nos pusimos esos trajes de conejitas play boy y las orejas respectivas.

         ¿Quién es el sujeto del traje raro? – pregunté.
         Es el nuevo tecladista, le dicen Amen – dijo Bytha maquillándose.
         ¿Y donde está George?- me extrañé.
         Lordi cambio la formación Nixie, Bytha ahora toca el bajo y solo habrá una guitarrista – rió orgullosa Mischa.
         Vaya, ¿y eso por que?
         Mientras menos seamos, mejor – bufó Bytha.

No entendí muy bien lo que estaba sucediendo, pero yo al menos aseguraba mi lugar en la batería. Acabamos de prepararnos y partimos al set, Lordi ya estaba disfrazado como solo él sabe y también estaba el tecladista nuevo con su traje aterrador.

         Bueno Nixie, él es Amen, lamento no haberlo presentado antes, pero no estabas aquí – sonrió bajo su máscara.
         ¡Manos a la obra! – gritó el director.

Trajeron los instrumentos de cada uno, y me sentí orgullosa al ver a Bytha en el bajo, ella merecía menos prestigio en esto; como sea, me senté en esa batería y recordé el primer día que lo hice… la primera vez reunida con ellos, el primer ensayo de Lordi; comenzamos a tocar mientras nos guiamos por la música de fondo, durante la tarde y hasta la madrugada estuvimos grabando diferentes escenas para la canción “Pet the Destroyer”, usamos a un gran bulldog como la mascota dominante en el video; a eso de la media noche nos tomamos un descanso. Charlamos  con el director, yo toqué “Evilyn” en guitarra mientras Lordi cantaba… en eso apareció un sujeto que venía a ver que estábamos haciendo.

         Yo lo conozco – sonreí como una tonta.
         ¿Si? – dijo Lordi dejando de cantar.

Me acerqué al tipo, emocionada sin razón, sonreía como una tonta, pero me sentía bien, el director notó mi presencia y dejó de hablar con el sujeto para prestarme atención.

         ¿Qué sucede chica? – sonrió quitándose las gafas oscuras.
         Venía a saludarlo a él – sonreí mirando al sujeto.
         ¿A mi? ¿Por qué? – rió el rubio.
         Amo tu programa – reí.
         Oh. Una fan, estupendo – me estrechó la mano.
         Soy Nixie Bauer, es todo un placer – apreté su mano con firmeza.
         Joel McHale, es todo un verdadero placer señorita…

No hay comentarios:

Publicar un comentario