martes, 27 de marzo de 2012

Chapter 81.



Sus caras eran diferentes, ambas demostraban una inquietud terrible, estaban llenas de coraje… uno del cual jamás había sido testigo. Entonces Andréu de brazos cruzados se paró junto a mí y con su mejor tono irónico pidió que hablaran.

         ¿Bueno? – dijo él.
         La decisión ya está tomada – dijo Mischa con una cara de zombie, sin expresión alguna.
         Entonces hablen – dije sin ánimo.

Volvieron a intercambiar miradas en un incómodo silencio. El staff permanecía distante, sin ser auditores de la charla que comenzaría a calmar mis nervios, tenía al francés a mi derecha y a Alex a mi izquierda, esperando que Mischa y Lu comenzaran a hablar.

         ¿Vine a perder mi tiempo? – dije un poco harta.
         No, nada de eso – dijo Mischa con miedo.
         Todo volverá a ser como antes – sonrió Lu poco convencida, mirando a Mischa de costado.
         Sí… las cosas mejorarán y seremos felices para siempre – sonrió ampliamente Bauer.

Andréu y Alex rieron, yo sonreí de costado por su comentario. Asentí esperando que así fuera, que no fuera una de sus bromas para dejarme callada por un tiempo. Entonces las abracé con fuerza, sin sonreír, con un aire frío y tal vez cruel, no sé como llamarlo, pero no de una manera fraternal a como estaba tan acostumbrada.

Avanzaron las horas del día, nos llevaron al hotel y tuvimos calma, hablé con mis hijos por teléfono y hablé con mi hermano, diciéndome que mi madre estaba complicada de salud, que no se veía bien y lo que me dejó más preocupada de lo que debía estarlo… sería el colmo que le pasara algo ahora que todo estaba yendo bien.

“No creas que las cosas se están saliendo de control, es normal que pase todo esto. Deberás enfrentarlo una y otra vez, más de las que alguna ves tuviste en mente… y todo eso te va a pasar si quieres hacer bien tu trabajo, no te dejes derrotar ante nada, yo sé que tú puedes.”

         Está bien, es hora – golpeó Jackson en la puerta de mi cuarto.
         Ya voy – dije poniéndome de pie.
         La van está abajo, toma tus cosas y apresúrate.

Asentí como si él me estuviese mirando, pero en realidad no era así. De todos modos, tomé mi chaqueta de cuero y emprendí camino abajo, bajé por las escaleras entonando una de las viejas canciones de la banda, llegué abajo con cinco minutos de retraso, recibiendo regaños de parte de todos; en realidad me daba igual, solo quería acabar con todo.

         ¿Tienes un cigarrillo? – miré a Alex.
         Claro – dijo amable.
         ¿Desde cuando fumas? – se extrañó Mischa.
         Eso no te importa.
         Claro que me importa, sabes que eso te hace daño – frunció el seño.
         Sólo cállate – bufé.

Acabé el cigarrillo y lo lancé por la ventana mientras mi hermana miraba a Andréu de una manera intrigante, imaginando que algo estaba sucediendo. Sus pensamientos eran predecibles, pero preferí no decir nada para no crear líos ni algo por el estilo, la música de la van me mantenía inquieta, tenía un mal presentimiento y me sentía incómoda con tanta gente junto a mí, observándome y juzgando cada uno de mis actos a los cuales ellos deberían estar acostumbrados.

Llegamos al estadio más grande de Roma, entramos por donde se nos indicó, nos vestimos, nos maquillamos las chicas y los hombres fueron peinados. Subimos al escenario a las 22.20 horas y los gritos aclamaban nuestro nombre, pero en especial el mío. La música comenzó a sonar, haciendo que todo el público se exaltara, saltara, gritara y cantara todas nuestras canciones, los clásicos de siempre y las nuevas melodías que tanto les habían fascinado.

Las lágrimas fueron derramadas, la nostalgia comenzó a vibrar en mi interior cuando el nombre de Max comenzó a ser dicho por más de 10.000 personas en un mismo lugar, el valor imponente que se hizo presente declaró la guerra con mi subconsciente, la guitarra de regalo apareció sobre el escenario y fue tocada con un anhelo que jamás se concretó; Mischa y Alex me acompañaron con aquellos solos de guitarra que tanto representaban al chico de California que ahora no está. Las melodías se tornaban más poderosas a lo que estábamos acostumbrados, la improvisación se volvió un arma fundamental en este momento, todo el estrés era llevado através del aire que podía echarse dentro de una botella tantas veces que el oxígeno en la luna sería gratis. No sabía lo que pasaba, pero jamás en mi vida me había agotado tanto con una guitarra en mano…

“Y las lágrimas serán derramas en el momento preciso, justo cuando la agonía se vuelva parte del presente y cuando sientas que en realidad ya no puedes seguir soportando esto…”

         Perfecto, jamás los vi tan prendidos como hace un rato – dijo Jackson mientras caminábamos a la van para irnos.
         ¡Fue genial! Nunca me había sentido así – sonreía animado Alex junto a mí.
         No sé lo que pasó allá arriba, pero fue grandioso – reía Lu.

Hubo muchos buenos comentarios, pero de mi parte no hubo ninguno. La armonía que existía no me pertenecía, simplemente quería estar aislada, pero debía disimularlo. Cuando subimos a la van, me senté en el último asiento, lejos de todos, me puse mis audífonos y comencé a escuchar viejas canciones que me hicieron sentir peor, las lágrimas no podían evitar contenerse, se derramaron por mis mejillas sin retención, escuchar la voz de Dero era como torturarme de una manera única y especial, aunque lo recordase todos los días, yo sufría cada vez más su ida. Él fue el hombre que más me comprendió, compartió las mismas experiencias que yo, pero que pese a nuestras diferencias pudimos lograr llegar lejos, pero no duro mucho para que la vida me arrebatara aquella maravilla.

Comenzamos a adentrarnos en la carretera de la ciudad que nos llevaría al hotel y mi llanto no cesaba, los chicos me miraban preocupados y ansiosos por acercarse y arrimarme, pero bien sabían que cuando quería estar sola debían dejarme o los golpearía.

Llegamos al hotel luego de una larga media hora de estar atascado en el transito, a dos cuadras del hotel había un autobús varado que no dejaba avanzar a nadie, lo cual nos hizo llegar más tarde. Cada uno bajó con su mochila y subió a su cuarto, preferí bajar al final e irme por ahí un rato para despejar la mente, bajé hasta una fuente que había en un parque cercano, me senté en aquella banca que estaba en frente y miré como el agua se mecía por efecto del viento.

“Tus lágrimas serán la justicia de los desolados, los peores errores que puedes cometer son aquellas decisiones de las que no estás segura que son las correctas. No emitas sensaciones bajo presión porque pueden condenarte de por vida… deja que las cosas fluyan bajo el nombre de improvisación porque así la vida se hace más exquisita. No debes dejarte llevar por el momento porque eso te matará poco a poco al ver que nada dura para siempre.
No dejes que el sediento miedo te atormente noche tras noche, perderás el sueño y conciliarlo te acabará por hacer levantarte con agonía, la desesperación devorará tus energías y te derrumbarás bajo el efecto de vida que tú elegiste. No niegues que eres humana, todos erramos, todos mentimos… solo que tú lo haces mejor que alguno que haya conocido.”

         Quítame esta amargura – dije mientras comenzaba a llorar, mirando el cielo estrellado.

Las sensaciones volvían a tener control sobre mí, en realidad estaba perdiendo el rumbo al sentirme tan sola. Me estaba volviendo dependiente de personas, lo que jamás me había pasado, estaba necesitando estar con Sean, con nadie más que él… las cosas han cambiado mucho el ultimo tiempo, pero jamás creí que yo estaría tan mal.

De la misma nada apareció una chica que se sentó junto a mí, sacó un cigarrillo y comenzó a fumar, era rubia, con un perfil muy lindo, como una de esas modelos que salen en televisión, sus ojos no pude distinguirlos, pero usaba maquillaje pesado, una oscura sombra color negra y delineador cargado como lo hacía yo de vez en cuando, sus labios no llevaban labial, pero al natural se veían bien mientras masticaba chicle y expulsaba el humo del cigarrillo.

         ¿Qué haces aquí tan tarde? – dijo apoyando su espalda contra el respaldo de la banca.

Solo la miré de reojo, no iba a comenzar a hablarle porque ella quería… no tenía ni idea de quien era.

         Es muy tarde para que una chica esté sola en un lugar como este – dijo en su mejor tono español.
         I don’t speak spanish – mentí.
         ¿Ah no? Pues que mal... pensé que podía contarte mis problemas y que me entenderías, tenéis cara de ser una buena persona – me miró sonriendo.

Y tal como se pueden imaginar, no entendía nada de la situación. No sabía quien era ella, no tenía idea si me conocía de algún lado y solo me estaba fastidiando, ni mucho menos… ¿Por qué quería hablar conmigo?

Entonces comenzó, poco a poco en español fue relatándome los problemas que tenía con su novio. Que él no la entendía, pasaba todo el día viendo televisión y tocando la guitarra, él tenía una banda con sus mejores amigos y parecía que eso era más importante que ella en su vida. Cuando tenían relaciones él no le decía que la amaba, solo se dormía luego de que saciaba sus necesidades; cuando pasaban tiempo solos hablaban cosas que harían a futuro, jamás podían aprovechar el presente saliendo de paseo o viendo una película juntos, porque algo no estaba bien entre ellos. Pero ella no podía dejarlo, él era el amor de su vida, el hombre que siempre había querido desde pequeña, él había sido su último novio en la facultad, el que le enseñó matemáticas y aprobó la materia con éxito, él la complementaba cada vez que le decía que la amaba, pero que aunque las cosas fueran mal… ella jamás dejaría de amarlo porque él la hacía sentir humana.

         Y una chica, amiga de mi amiga… comenzó a enviarle cartas diciendo que yo no lo amaba, que no le quería, ya sabéis, haciendo que las cosas se complicaran – encendió otro cigarrillo – Y él fue corriendo donde yo estaba y me gritó en la cara de que era una mentirosa, que solo le ocultaba cosas. Me sentí mal ¿sabes? – me miró.

Comencé a recordar, la situación me sonaba un tanto familiar... pero dejé que continuara.

         Entonces hablamos durante horas y horas, donde le aclaré todo, y el me dijo que la chica lo había estado acosando desde hace ya varios días. Comprendí que ella quería quedarse con él ¡Pero que se joda! Gabriel es mío, mi novio, no el de ella – reprochó como una niña.
         ¿Y qué te dijo luego? – encogí mis ojos, observando atenta.
         Pues que él me amaba a mí y que no aceptaría que nadie se entrometiera entre nosotros, que nuestro amor era puro y verdadero… que podían pasar miles de cosas y que me seguirá amando – sonrió.
         ¿Y por qué te gritó entonces? – levanté una ceja haciéndome la interesada.
         Pues porque no quería perderme, me gritó porque él no quería que yo estuviese con otro hombre. Es una ternura ¿sabes? Fue allí cuando comprendí que nosotros estábamos destinados a estar juntos para siempre – miró el cielo y lanzó lejos la colilla del cigarrillo.

Aquellas palabras me cayeron como un balde de agua fría. Era demasiada coincidencia para que el cielo comenzara a caerse, la tierra abrirse y que yo pudiera hablar en jerigonza. ¿Acaso esta chica había venido con un fin? ¿Acaso el pasado puede seguir siéndome tan tortuoso…? La historia con Corey se hacía presente una vez más, pero esta vez abrí los ojos de una manera aterradora, haciéndome recriminar todo lo que había pasado, incluso cuestionarme la existencia de mis hijos… los que jamás deberían haber presenciado como yo me fui deteriorando con los años por culpa de un terrible error que nunca debí cometer.

         Me mentiste, sabes hablar español – me dijo riendo, encendiendo otro cigarrillo.
         No debías saber ciertas cosas – dije mirando el frente, ignorando su mirada.
         ¿Queréis un cigarrillo, chica mentirosa? – sonreía como lo hacía yo.
         Está bien – la miré misteriosa.
         ¿Qué te trajo a Italia?
         Mi trabajo, la vida dura e irresponsable – dije como un lamento.
         A mí también, ser fotógrafa es un poco complicado cuando se tiene que estar viajando por todo el mundo, las cosas se salen de control y te sentís como en el holocausto…
         Me pasa a menudo.

Charlamos largas horas, hablando cosas de la vida, ya estaba apareciendo el sol cuando la tercera caja de cigarrillos se fue a la basura; jamás en mi vida me había entregado a relatarle a una desconocida casi toda mi historia. Los pensamientos relativos fueron constantes, parecía una locura de aquellas que quieres cometer más de una vez en tu vida, pero jamás sabes si fueron correctas. Ya era de día cuando decidimos marcharnos, ella emprendió su camino y yo el mío, sin sueño y con una tranquilidad atormentadora.

         Hasta que la vida nos reúna, Nixie – sonrió antes de comenzar a caminar.
         Quien sabe, tal vez te llame.
         Estaré atenta al teléfono entonces, cuídate.
         Tú también Francesca – sonreí.

Emprendimos camino, volví al hotel ya cuando todos se estaban marchando. Jackson me tomó del brazo con fuerza y se quitó las oscuras gafas para intimidarme con sus ojos verdes, los chicos me miraban a pocos metros.

         ¿Dónde estabas? – me gritó.
         No te importa – dije sin ánimo.
         Debemos volar a Paris, deja de ser tan irresponsable…
         Se acabó la gira Jackson, volvemos a California hoy mismo – sonreí.
         ¿Qué? – rió.
         Lo que escuchaste – dije lentamente – haz tu maleta, porque volvemos a Los Ángeles hoy, YA.
         ¿Estás loca? – gritó a toda voz, soltando mi brazo – Estamos en medio de una gira mundial, no puedes llegar y cancelar todo esto ¿Quién mierda te crees que eres?
         Soy la líder de la banda y tengo mis motivos para hacer todo esto, si quieres continúa con la gira, me da igual, pero yo vuelvo a California.

Dicho esto, arreglé mi chaqueta y caminé en dirección a los chicos, para subir al ascensor, pero Andréu tomó mi brazo y me miró de reojo.

         ¿Qué sucede? – dijo serio.
         Vuelvo a Los Ángeles.
         ¿A qué hora nos vamos? – dijo luego de un largo silencio.
         Ahora mismo – sonreí victoriosa.
         Hablaré con Julia, ve por tus cosas.

Asentí, besé su mejilla con mucha presión y subí a mi cuarto por mis cosas, Alex, Mischa y Lu nos miraron extrañados, él sabía perfectamente que algo andaba mal, pero las decisiones que suelo tomar… ‘son las mejores’ o al menos eso dice él. Como sea, Julia preparó al staff para volver a subir las cosas al avión y marcharnos esta misma noche de vuelta a nuestro hogar. La gira se suspendería hasta nuevo aviso, las cosas se estaban saliendo de control y la charla nocturna que tuve con una desconocida fue la que me abrió los ojos a lo que tenía que hacer, o al menos… lo que yo creía que era lo correcto.

El vuelo se inició, los planes se trataron en pleno vuelo, mientras Jackson nos recriminaba aquella orden que yo les había dado, aplazar una gira era una observación clara de irresponsabilidad, pero cada uno puede tener sus motivos para acabar con algo… Además, debo volver por mi madre ya que no me gustó la noticia que me dio Krox la otra noche. Si a alguno de mis compañeros le pasara algo parecido, yo comprendería… o tal vez no, pero todo depende del caso y la ocasión, de todos modos son mis amigos, es obvio que haría lo mejor por ellos; aunque aquella noche, en el vuelo recibí muchas quejas, sobre todo de Mischa… la que no quería que esto pasara. Pero ya saben, con una buena charla las cosas se arreglan, estima conveniente todo el caos y se solucionan pese a cualquier cosa que pueda interponerse.

“No voy a dejar que el miedo me venza, he luchado contra él toda mi vida, me he mantenido en pie tras cada derrota; pienso hacer lo correcto incluso cuando tenga que arrebatarme el alma y venderla al mismo diablo. Dejaré caer cada gota de sudor demostrando que di la lucha hasta cuando ya no pude más, por el simple hecho de hacer callar a todos y demostrarles que conmigo… no tienen que meterse.”

viernes, 16 de marzo de 2012

Chapter 80.


Los temores de fracasar volvían a hacerse presentes. Últimamente la relación entre los miembros de la banda se ha vuelto insoportable, las constantes discusiones que mantenían mis dos mejores amigas hacía de la convivencia un completo infierno a eso se sumaba la falta de criterio de Andréu por repetirme una y otra vez que yo tenía la culpa de todo lo que estaba pasando, claro, también esta la persona sumisa… la que se mantiene al margen y que sin duda siempre me apoya aunque esté cometiendo el peor error de mi vida, Alex.

Había rumores dentro de nuestro propio círculo, estaba en el aire una frase que me mantenía disgustada y que hacía de todo algo mucho peor. Recientemente había llegado a mis oídos la noticia de que Mischa posiblemente abandonara la banda, algo inaceptable; pero el asunto se pone peor… oh si, ella pretendía irse a Polution, la banda de Bytha, aunque luego que arreglamos nuestros asuntos hicimos las pases… eso no quería decir que yo iba a dejar que eso pasara, o peor aún, no dejaría que mi amada amiga me traicionara de esa manera, no después de todo lo que hemos tenido que pasar para llegar a donde hoy estamos.

Ya era viernes, habían pasado cinco días desde el cumpleaños de Mischa, ya tenía los 35… envejecía a la velocidad de la luz, pero claro, a ella ni se le notaban.

Estábamos todos reunidos en el hall de un hotel en San Francisco, firmando autógrafos, tomándonos fotografías y saludando a toda la gente que se acercaba a nosotros. El lanzamiento reciente del último álbum había sido un maravilloso éxito, los que nos mantenía aún sobre la cresta de la ola, aunque debo admitir que era difícil sonreír y simular que las cosas estaban esplendidas… Pero eso no era impedimento para disfrutar del momento, hay que admitir que a los cinco nos hacía bien ver a tanta gente preocupada por nosotros, ver a niños motivados al vernos, al decirnos que éramos su fuente de inspiración, eso nos alienta a seguir adelante, pase lo que pase.

         ¿Qué hay? – sonreí.
         ¡Nixie! ¡Amo tu trabajo, te ves genial hoy! – dijo una chica  –  ¿Podrías firmarme el disco y esta camiseta?
         Claro, no hay problema – sonreí de media luna.

Lo hice, como era costumbre, una persona tras otra, alegre de vernos, impresionados de tenernos en frente. Hubiera querido que Petter estuviera aquí… pero no era posible, él aún se estaba recuperando de todo.

Pasaban las horas y la gente seguía llegando, pasaban los minutos y Jackson comenzaba a inquietarse, él era el representante que la disquera había mandado con el staff de la banda para que supervisara todo el asunto. Se acercó un poco preocupado mirando su reloj como era costumbre en él.

         Necesito que vayan finalizando todo… – susurró en mi oído.
         ¿Ya? – me extrañé.
         El vuelo sale en una hora y deben preparar sus cosas para subirlas.
         Está bien, avisa para que cierren las puertas, nos tomamos las últimas fotos con los fans y nos vamos de aquí en cuanto acabemos ¿de acuerdo? – levanté las cejas.
         Perfecto – besó mi cabeza de una forma extraña.

Yo solo sonreí, estaba acostumbrada a este tipo de situaciones extrañas y fuera de lo común. Como sea. Fueron unas 15 personas más o menos y acabamos, dimos las gracias a todos los asistentes que se habían presentado para ayudarnos y asistirnos en lo que podían, como traernos agua y esas cosas.

         Vamos perras – dijo Mischa bajando de la plataforma.
         Perra serás tú – le respondió Lu.
         ¿Perdón? – se giró enojada.
         Basta, no comiencen de nuevo – empujé a Mischa para que siguiera caminando.
         ¡Ves que ella es la que empieza todo! – gritaba mi hermana frunciendo el seño bajo esas oscuras gafas.
         Sí, sí… – dije harta.

Entonces caminamos a la salida trasera, nuevamente agradecimos al hotel por dejarnos participar y salimos de allí, una gran van vino por nosotros y nos llevó al aeropuerto, en donde se encontraban nuestras cosas y nuestros instrumentos.

         ¿Listos? – preguntó Emily, una asistente de sonido que viaja con nosotros.
         Estamos listos, ¿a que hora sale el avión? – preguntó Alex.
         En diez minutos, así que aprovechen de ir al baño si es que tienen ganas… y comer algo, están sacando el avión del hangar – sonrió.
         Nos reunimos aquí en 10 minutos entonces – sonreí acomodando mi remera.
         Está bien – levantó su pulgar.

Los cinco nos dispersamos por diferentes lugares. Andréu fue por café, Mischa fue al baño, Lu a ver la televisión, Alex a mirar como abordaban las personas por las puertas y yo me quedé frente a una tienda de revistas. Sean estaba en la portada, lo habían entrevistado hace unos pocos días para saber como iba nuestro matrimonio, como iba su nueva vida conmigo… una mujer completamente diferente a él; pero dejó bien puesto mi nombre, en ese momento quería tenerlo conmigo, abrazarlo, sentirlo mío, sentir su aroma tan varonil y sus labios besándome.

         Ya es hora – dijo Andréu en mi oído.
         Bien – asentí saliendo del trance.
         ¿Cómo crees que saldrán las cosas? – me preguntó mientras caminábamos al punto de encuentro.
         ¿A que te refieres?
         Ya sabes, las chicas… no pueden ni hablarse, son peor que tú con Eddie al comienzo. Realmente no sé cuanto dure esta situación Nixie…
         Durará lo que tenga que durar – suspiré.
         Pero no podremos soportar tanto, hay que tener una sana convivencia y eso tú lo has planteado desde el comienzo, debes hablar con ambas seriamente… Yo no quiero que esto continúe así – me miró
         ¿Y qué quieres que haga? – tomé su brazo.
         Lo que has hecho siempre… arreglar las cosas – apegó mi brazo al de él.
         No sé si esta vez resulte todo como siempre ha sido…
         Saldrá bien, tú eres la que decide las cosas, y si… ya sabes… si tiene que irse alguna, así será. No puedes mantenerlas siempre junto a ti.
         No me hagas elegir de esa manera – fruncí el seño.
         Tienes el vuelo para pensar como vas a hacerlo, pero antes de llegar a Roma quiero que la situación cambie, que sea la correcta.

Asentí mientras los asistentes nos sonreían, ya estaban todos, menos Lu… Los chicos tomaron algunas cosas que tenían y subieron a nuestro avión, el gran transporte resaltaba con ‘NEVINGER’ en sus costados, sí, tenemos nuestro propio avión.

         ¿Dónde se metió Sullivan? – me dijo Jackson perturbado, mirando su reloj.
         Debe estar en el baño… voy por ella – dije sin más.
         Déjala, será mejor el viaje sin ella – sonrió Mischa.
         Tú cállate – dije sin ganas.

Caminé al baño, apresurada, no quería perder el vuelo, aunque en verdad no debíamos ser tan estrictos en ello, ya que el avión es privado, pero ya saben… el aeropuerto mantiene un orden que debemos respetar.

Llegué al baño, por suerte no había tanta gente como pensé, no estaba en la zona de lavamanos, y sentí un lloriqueo que provenía desde la última puerta de inodoros. Me acerqué con cautela, mirando la hora en el celular, puse mi espalda contra la puerta y mantuve el silencio.

         ¿Quién está ahí? – dijo con la voz tiritona.
         Soy yo.
         ¿Qué quieres?
         Es hora de irnos… Deja de llorar y vámonos de aquí – suspiré.
         No voy a ir con ustedes, ya no soporto todo esto – comenzó a llorar otra vez.
         No voy a discutir contigo ahora, sal del maldito baño y sube al avión, esto va a cambiar, pero te necesito conmigo para que esto resulte Lu, ¿vas a abandonarme? – miré al frente, manteniendo mi postura contra la puerta.
         Yo… – guardó silencio – Nunca pensé que esto sería de esta manera…
         Nada es como imaginamos… la vida nos sorprende incluso cuando creemos que conocemos todo en el mundo, son años de experiencia mi querida, no puedes echarte a morir porque discutes con la testaruda de Mischa, ella es solo una niña caprichosa. Vamos a tener una charla, las cosas cambiarán, pero te necesito cerca, conmigo… no llorando aquí en el baño del aeropuerto – giré mi cabeza hacía un lado.

Entonces quitó el seguro, su rostro estaba empapado de saldas lágrimas, nuestros cuerpos sostuvieron contacto en un abrazo duradero, logrando que se calmara, que su pulso se tranquilizara y que su presión se volviera normal; acaricié sus cabellos de una manera dulce, casi con cuidado como ella lo hacía cuando estaba en las mismas situaciones.

Debo admitir que es difícil ser el punto neutro, ellas son mis dos mejores amigas, las personas más importantes que se han hecho presente en mi vida, y tenerlas en esta situación tan complicada… es duro, incluso perturbador, más aún cuando se debe tener una buena relación para continuar con este proyecto llamado Nevinger. Porque sería fácil dejar que se mataran y no hacer nada al respecto, pero no se puede, la banda debe continuar y no voy a dejar a ninguna atrás en el camino, abandonada, sin comprender el porqué de todo lo que está pasando.

Abordamos el avión ya con casi diez minutos de lo acordado, Lu tomó asiento junto a Alex y Jackson tomó mi brazo y me llevó hasta la zona de ‘cocina’ que tenía el avión.

         ¡Sabes que estamos perdiendo tiempo valioso! – dijo en voz baja.
         Deja de fastidiarme – abrí mis ojos molesta.
         No quiero que estas cosas se repitan Nixie, sabes que el tiempo es oro y que Europa nos está esperando con ansias, no voy a dejar que arruines esto – frunció el seño.
         Me importa una mierda lo que me digas, yo velo primordialmente por mi gente, más aún por mis amigos, y si debo perder millones de dinero por estar consolando a algunos de ellos… voy a hacerlo.
         Espero que esto…
         Sí, como digas – volví con los chicos.

Lo dejé hablando solo. Era costumbre esas formas de reaccionar en mí, me disgustaba bastante tener a alguien supervisando mi trabajo, como si no supiera lo que tengo que hacer… ya llevo como 15 años haciendo esto, si cometo un error… ya sé como solucionarlo.

Elevamos el vuelo, emprendimos camino hacia el viejo continente a eso de las 22.45 horas, todos permanecíamos despiertos, los chicos entablaban algún tipo de conversación que no duraba más de dos o tres minutos, el ambiente entre nosotros era realmente incómodo, las chicas ni se miraban, la gente del staff me miraba para que hiciera algo y sinceramente ya me estaba hartando de tener que arreglar todo, era una responsabilidad que jamás pedí, pero que sin embargo debía cargar al ser la líder de esta familia.

Cuando atravesábamos el océano atlántico ya no había turbulencias que nos molestaran, podíamos caminar por el avión como quisiéramos, no había peligro alguno. Andréu viajaba con Mischa y Alex con Lu, me paré frente a los cuatro y pedí su atención, aún no se quedaban dormidos ni nada así que no estaba interrumpiendo nada como para que comenzaran a reclamar.

         Vamos a dejar las cuentas claras – miré a los cuatro.
         ¿Sobre qué? – dijo irónica Mischa.
         Me vas a escuchar bien porque no voy a repetirlo dos veces y si solo estoy perdiendo el tiempo… voy a tener que tomar decisiones que no le van a gustar a ninguno – los miré seria, paciente, calmada.
         Habla entonces – dijo Lu con un aire extraño, muy seria.

Las cosas que se hablaron fueron muchas, había sentimientos retenidos en cada una de mis palabras, tenía tantas ganas de mandar todo a la mierda que para ser sincera… no sabría como acabaría esta conversación. Comencé por los inicios de la banda, por todo lo que tuve que tolerar cuando Eddie estaba con nosotros, su trabajo dentro de la banda era inoportuno y solo estaba estorbando, hacía de la convivencia un suplicio, un castigo que ninguno de los cinco debíamos vivir. Él era nuestro manager, el que se supone ‘nos ayudaría a salir adelante’ ¿Pero que fue lo que hizo? Pues me daba todo el crédito a mí, hacía que la banda girara a mi favor, los músicos no importaban, yo era lo que mantenía viva la imagen de la banda, si hubiera sido por él… Nevinger sería más comercial que una fuente de inspiración para muchos. Él denigró muchas veces el nombre de Max y Mischa como guitarristas, dijo que Andréu era un aficionado de la batería y que Petter era solo un estorbo dentro de la banda, creyendo así que yo me sentiría halagada y que me iría a trabajar como solista con él a mi cargo, pero no. Provocó mi ira, cada vez lo odiaba más, por cada palabra que me dijera yo lo asesinaba con el pensamiento. El primer año de la banda había sido un completo azar, regíamos bajo sus ordenes e instrucciones, más que mal se suponía que él era un profesional, pero no estaba haciendo bien su trabajo. Un día, cuando ya estaba harta de que me alabara, hablé con los chicos y llegamos al acuerdo de despedirlo y quedarnos sin manager, y la decisión de los cuatro fue que yo me quedara a cargo de la banda. Ellos me entregaron el poder porque dijeron que era lo mejor para todos… porque si yo no me preocupaba de la banda, jamás hubiera despedido a aquel hombre.

La manera en que ambas me miraban era perturbadora, no sé si querían matarme o abrazarme, era incierto; no tenía idea de lo que debía pasar. Les aclaré a ambas que eran muy importantes para mí, que yo no quería que esto continuara. Dieron sus opiniones, me aclararon ciertas dudas, sus puntos de vista eran muy opuestos, tanto así que no sabía bien lo que me estaban diciendo, era como escuchar a un chino hablar con un ruso… no comprendía bien lo que estaban pensando, ni mucho menos lo que querían.

Con toda calma les expresé mi odio a la situación actual, les mostré toda la diferencia que estábamos teniendo desde que Lu había llegado a la banda, había armonía, y de un día para otro esa armonía desapareció ¿Qué fue lo que sucedió? Pues ni carajo idea tengo. 

Mischa aclaró sus inquietudes, defendiéndose con la frase ‘me ha costado acostumbrarme a ella’ Era un cambio necesario, al cual todos nos hemos tenido que adaptar, pero obviamente a ella no le caía eso en la cabeza.

         O las cosas cambian… o esto se acaba, así de simple – puse mis manos en mi cintura.
         ¿Acabarse… cómo? – arqueó las cejas Bauer.
         Simple, llegamos a Roma y cada una de ustedes vuelve a Los Ángeles en un vuelo distinto y nos veremos cuando la gira acabe… – las miré paciente cuando por dentro estaba muriendo de sueño.
         No puedes hacer eso… – abrieron los ojos ambos chicos.
         Lo haré si es necesario… ahora, nos quedan seis horas de viaje, duerman, procesen todo lo que les he dicho, los cuatro si así lo quieren, pero ustedes dos – las apunté – me deben dar una respuesta cuando bajemos de este avión… Piensen bien lo que quieren, porque yo no voy a acabar con esto por dos mujeres que se comportan como unas niñas mimadas sin su merienda – dije entre dientes.

Guardaron silencio, todos; los de staff atrás comentaban cosas, murmuraban a mis espaldas y sonreían complicados al ser presentes a este tipo de conversaciones. Caminé al último asiento y me puse a dormir, apoyé mi cabeza contra la pared del avión y dejé que mis parpados deleitaran mis sentidos. Una buena melodía de Opeth hizo que me perdiera en el sueño, la música relaja mi cuerpo y alma, es la única forma de distraer mis pensamientos… más aún luego de todo lo que había tenido que decirles a los chicos.

Debía estar lejos de mi hogar casi por dos meses, se harían eternos, lejos de mi hijos, de mi marido… de mi familia, aunque de vez en cuando ellos viajarían aquí para verme, Sean no puede estar cuidándolos todo el tiempo, está participando de una nueva película y eso complica un poco más las cosas.

Solo espero que las cosas en la banda mejoren, necesito paz de una vez por todas, no necesito más preocupaciones… estoy harta de todo eso. La decisión que Sullivan y Bauer deben tomar será un punto importante dentro de la historia de mi carrera, sería triste tener que perder a dos grandes amigas y músicas por una estupidez, no podría continuar de la misma manera y claro, me afectará emocionalmente haciendo dudar de mis capacidades de líder una vez más.

         Ya hemos llegado… – me movió Alex con cuidado.
         ¿Qué hora es? – abrí un ojo.
         Son las 10.30 aquí en Italia – sonrió.
         ¿Ya bajaron las chicas?
         Te están esperando abajo – levantó las cejas.
         Está bien, ya es hora de saber lo que pasará de ahora en adelante…

sábado, 10 de marzo de 2012

Chapter 79.



NARRA:             James Hetfield.

Sus escrituras me hacían recordar, imaginar… pero más que nada, me transportaban a un lugar en el que me sentía mejor. Ella estaba angustiada, dolida e incómoda por algún asunto, sus ojos oscuros lo reflejaban como siempre lo habían hecho desde que la conozco… Dejé los papeles a un costado y la miré, su perfil era como el de una niña pequeña, su rostro jamás ha tenido mayores cambios, me asombré bastante al ver su mirada perdida en el vacío de mi sala, viendo la pared, un cuadro de un atardecer, no estaba interesada en la pintura, claro que no… sus pensamientos estaban atormentando su subconsciente y en realidad debía saber lo que la mantenía así. Me acerqué a ella con cautela, encogí mis ojos y me guié por sus ojos hacía la pared una vez más, nada interesante. Puse mi mano frente a sus ojos y la moví con cuidado, pestañeó lentamente y miró la alfombra, la saqué de un trance extraño que se la estaba llevando…

         ¿Qué te sucede?
         Nada – dijo sin más.
         No me mientas – susurré.

Sus ojos oscuros me cautivaron otra vez, esa mirada de costado que tanto le gustaba actuar, mover solo sus ojos para parecer interesante; mantuvo la mirada en mí, respiró profundo y volvió a mirar la alfombra, miró los papeles, mis manos y la alfombra otra vez…

         Hija, sabes que puedes confiar en mí…
         Lo sé – dijo sin dejarme acabar.
         Entonces habla, sé que te está pasando algo.
         No quiero hablar de ello – susurró.
         Pero yo si – tiré las hojas a la mesita de centro – Mírame, dime que es lo que te pasa – encogí mis ojos preocupado.

Tocó su frente en silencio, cerrando los ojos, aguardando más aquella incómoda situación. Sentía como el aire se podía cortar con un cuchillo.

Lamió sus labios como lo hacía a menudo, rascó su nariz como siempre… mantenía el silencio entre ambos. Tomó mi mano y la apretó con fuerza, cuando ella hacía eso es porque estaba muy mal, y lo digo porque ya la conozco hace unos buenos 14 años, por algo ella me llama padre…

Comenzó a contarme los problemas que estaba teniendo con Mischa, los líos que estaban trayendo a ella sus decisiones en la banda; la reciente recuperación de Petter mantenían un gran dilema dentro de Nevinger, ella quería a Sullivan dentro, al igual que el resto… pero era Petter el que debía estar como bajista, claro, él estaba convaleciente, no podía llegar un día y comenzar a tocar el bajo como lo hacía antes, debía pasar un buen tiempo para que él regresara, pero Mischa no quería entender eso. Estaba iniciándose una rivalidad entre sus dos mejores amigas, un caos del cual ella era la intermediaria.

Su voz se volvió frágil, delicada y angustiada, su mirada decayó al nombrar varias veces a Mischa como la culpable de todo, pero también recriminarse a ella por ser tan drástica con sus decisiones. Yo le dije que la apoyaba en todo lo que ella dijera, más que mal… era ella la que daba las órdenes dentro de ese núcleo, pero claro está que la gran Bauer es una gran potencia dentro del mismo círculo.

Estaba abatida, como hace mucho solía estarlo en estas situaciones, ella estaba comportándose diferente, más sensible de lo normal, no estaba acostumbrado a estas acciones de parte de Nixie Bauer, ella era la chica indestructible que hacía todo con la cabeza muy fría y verla así, de esa manera me hizo cuestionar muchas cosas. Tal vez la vida de casada la estaba cambiando, tal vez el ser una madre más presente de lo que había sido años anteriores la estaba sensibilizando, tal vez el constante afecto de su familia más cercana que se estaba haciendo presente la estaba haciendo dudar de sus capacidades independientes… en verdad no tengo idea de lo que la esté cambiando, tal vez sean los años… ya cumplió 34 años, y a esa edad la crisis se hacen notar con más frecuencia.

         Todo pasará, debes tener calma – le dije como consuelo.
         No sé cuanto pueda soportar con todo esto…
         Eres la mujer más fuerte que conozco, no te vas a echar a morir por una discusión ¿no? – levanté las cejas.
         Quien sabe…

Apoyó su nuca con el respaldo del sofá, cerró los ojos y pude ver como por su garganta circulaba una gran cantidad de saliva. Ya me estaba molestando tanto silencio, comenzaba a incomodarme más de lo normal, tomé los papeles una vez más, los miré rápido y sonreí, realmente me gustaba la forma de escribir de esta niña, mantenía una emoción extrañada en cada párrafo de todas sus canciones.

         Ya hablé con Dave – sonreí sin mirarla.
         ¿Sobre qué? – me miró de reojo.
         Sobre la gira en Europa…
         Neh’… – dijo levantando parte de su labio.
         ¿Cómo que neh’? – fruncí el seño.
         Ya no estoy interesada en ese asunto – suspiró.
         ¿Cómo que no? – me extrañé.
         Tengo cosas más importantes que hacer, la gira puede esperar un tiempo más James, no es tan urgente como piensas…

Al fin decidió mirarme, sus ojos estaban cansados. Me miró extraño, como pensando en algo, pero no queriendo decirme, se puso de pie y me quitó la carpeta con las canciones.

         Te veo mañana… – besó mi cabeza.
         ¿Ya te vas? – la miré.
         Se me hace tarde, debo ir a ver a los chicos… debo ir a supervisarlos antes de que se maten – levantó las cejas.

La miré molesto, no me gustaba verla tan… decaída. Me puse de pie y la abracé, la apegué a mi pecho mientras ella permanecía tensa, la rodeé con mis brazos y apegué mi mentón en sus cabellos, acaricié su espalda de una manera tan fraternal que hice que reaccionara, sus brazos rodearon mi cintura.

         Te amo – dijo mientras me apretaba.
         Y yo a ti hija. Sabes que no me gusta verte así…
         Deberías estar acostumbrado, es normal en mí – rió sin ganas.
         No, no lo es…
         No comiences a recriminarme… llévame con los chicos – acarició mi espalda.
         Está bien – besé su cabeza – Vamos – tomé su mano.

Asintió con la mirada ida, como ya estaba hace un rato. Tomó nuevamente sus canciones y caminó de mi mano al auto, encendí el motor, encendí la radio y charlamos un poco sobre las canciones que había escrito. Tenían buena trama y un sentido alucinante, me gustaban, pero ella no estaba convencida del todo, por eso había venido a pedir mi opinión. 

Hablamos sobre los hijos, sobre las ideas que tenía en mente para la banda de su hermano que estaba trabajando conmigo. La hice reír cuando comenzamos a recordar cosas que pasaron en su boda, en el bautizo de los pequeños y en los cumpleaños recientes de ella y Cristal, mi ahijada. Verla sonreír me animó un poco, era como una hija para mí, más aún después de todo lo que tuvo que vivir sin su padre, sin su apoyo y sin más nadie que yo. 

Permanecí junto a ella desde que la conocí cuando apenas tenía casi 20 años, cuando la vi tocar por primera vez en Lordi… desde aquel entonces nos volvimos amigos, de una manera muy especial… poco a poco me fui enterando de lo que ha tenido que vivir, de las cosas que ha tenido que pasar. Le prometí que la cuidaría siempre, porque una chica jamás debe estar sola en un mundo tan peligroso como el de hoy, nuestra unión se fue haciendo más fuerte con los años, y claro, nuestra diferencia de edad dejó mucho al azar, hasta que un día… en una conversación tan seria y profunda me dijo que para ella yo era como un padre.

Y fue allí cuando me di cuenta de lo importante que era en su vida, más que mal yo la acompañé cuando nadie lo hizo, en su primer embarazo… el de Cristal, yo estuve en el parto, yo la ayudé a criar a la pequeña, le di una gran ayuda para comenzar con Nevinger, la defendí de muchas mentiras que el mundo hablaba sobre ella, la apoyé cuando muchos le dieron la espalda… La he ayudado siempre que he podido.

El caso es que… charlamos sobre muchas cosas, la hice sentir un poco mejor, cantamos juntos unas canciones que sonaron en la radio del auto, me comentó las cosas que estaban haciendo los pequeños gemelos, las palabras que habían aprendido y que no le dijeron mamá, si no que Nixie, lo que me provocó mucha gracia, pero ya saben como son los pequeños… siempre nos sorprenden.

Llegamos a aquel lugar donde solían ensayar, bajamos del auto luego de estacionarlo afuera en la acera, caminamos juntos a la entrada, la puerta se nos abrió gracias a Mischa que estaba disgustada quien sabe porque, miró a Nixie, y luego a mí de una manera perturbadora, enfurecida, reteniendo palabras que de seguro me denigrarían.

         ¿Qué haces aquí? – preguntó extrañada, pero molesta.
         Traje a Nixie – tomé los hombros de ella.
         Vamos adentro – dijo Nixie caminando delante de mí.

Me guiaron adentro, donde vi a los dos chicos escribiendo en unas hojas mientras que Lu estaba con unos grandes audífonos en sus orejas, tocando el bajo.

Me senté en unos de los asientos de primera fila y vi como cada uno trabajaba, Mischa subió rápidamente al escenario y le arrebató los audífonos a Sullivan de una manera poco educada, entonces la chica se molestó, la miró incómoda y le gritó, Mischa le devolvió el grito diciéndole que Nixie ya había llegado; comenzaron a discutir, parecía una competencia de quien gritaba más fuerte, Lu se puso de pie y miraba hacia abajo a Mischa, porque ella era más alta, entonces la líder subió su tono de voz.

         Basta – dijo sin ánimo.
         ¡Es hora de que comiences a obedecer! – gritaba Mischa.
         Yo estaba haciendo lo que debías estar haciendo tú, así que no me jodas – le respondía Lu.
         ¡Basta! – gritó más alto.
         Hora de la pelea – susurró Andréu a la lejanía.

Nixie se puso de pie y las miró con sus manos en la cintura, comenzó a gritarles para que guardaran silencio, pero ninguna de las dos estaba prestándole atención para ser sincero, me preocupaba mucho que esto acabara en algo mucho peor, las peleas de mujeres son terribles y tener que presenciar una no era lo que quería precisamente…

         O se detienen o se van… ¡YA! – gritó.
         ¡¿Es que acaso no entiendes que ella solo está estorbando en el grupo?! – la miró Mischa.
         ¡¿Estorbando?! ¡Cómo si tú hicieras algo útil! ¡Lo único que haces es esperar que Alex termine sus acordes y modificarlos a tu gana! – le respondía Lu.
         Esto es el colmo… – dijo Nixie caminando atrás del escenario.

Desapareció en la oscuridad del costado del anfiteatro, demoró un minuto en volver a aparecer mientras estas dos seguían gritándose, un par de grandes vasos con agua traía en sus manos, subió por el costado con cuidado, con esa cara de enfado sin expresión que tanto la representaba cuando estaba harta, se aproximó a las chicas y le lanzó uno a cada una, haciendo al fin que guardaran silencio.

         Se van a callar el par de idiotas o comenzaré a cortarles la cabeza…
         ¡Ya era hora! – rió Alex a la lejanía.
         ¡¿Pero que has hecho?! – gritó Mischa tiritando de frío.
         Hice que te callaras – dijo Nixie abriendo grande sus ojos, enfadada.
         ¡Acabas de arruinar mis composiciones! ¡Y el bajo! – gritaba Lu.
         No me importa, las escribes de nuevo y yo compro otro bajo… fin del asunto – respondió seria.
         ¡Eres una idiota! – le gritó Bauer.

Nixie sonrió.

         No volveré a escribir las cosas que tu arruinaste – se movía Lu de un lado a otro para secarse.
         No las hagas si no quieres…

Bajó del escenario en dirección a la puerta, caminando lentamente, lanzando los vasos a los asientos de por ahí. Todas las miradas la asecharon, observando que es lo que pensaba hacer ahora.

         ¡¿A dónde mierda crees que vas?! – gritó Mischa empapada, enojada.
         ¡A un lugar en donde nadie me estorbe! – se giró enojada.
         ¡Pero acabas de llegar! – se puso de pie Andréu rápidamente.
         Y esto se terminó – dijo entre dientes.
         ¿Cómo que se terminó?
         No volveré aquí hasta que las cosas estén bien, hasta que ella – apuntó a Mischa – se de cuenta que nada puede volver a ser como antes y que ella – apuntó a Lu – deje de ser tan infantil. Si quieren mi presencia… maduren – frunció el seño.
         ¡Espera… ¿Qué?! – gritó Mischa desde el escenario.
         ¡Jódete! – le gritó mostrando su dedo medio.

Se dio media vuelta y se marchó, dejando a todos con la boca abierta y sin entender el porqué de su extraña explosión de furia. Las chicas estaban empapadas, tiritando por el frío de invierno que aún permanecía en el ambiente, Alex fue por toallas y Andréu corrió atrás de Nixie para detenerla, la puerta se cerró atrás de él y no sabremos si charlaría con ella o qué, pero luego de su ida las chicas se sentaron en el borde del escenario, alejada una de la otra. Alex le dio una toalla a cada una y allí permanecían ambas, sin decirse nada.

Pasó un largo rato para que el francés volviera a aparecer, decaído sin la sonrisa con la que se fue… era obvio que lo que Nixie le podría haber dicho era incierto, era obvio que las cosas no andaban bien y precisamente la banda corría un cierto riesgo de seguir adelante. 

Tuve entonces, que pararme frente a ambas chicas, hablarles imponente, con fuerza y decisión, aclararles todo lo que estaba pasando, todo lo que estaba afectando a su líder y vocalista. Debían hacer las pases si querían continuar con aquello que tanto les había costado trabajo construir.

         Pero Petter era nuestro bajista – discutió Mischa.
         ERA – dije serio.
         Pero…
         Nada de peros Mischa, ella es la que manda y tú la que obedeces… siempre ha sido así, es un poco inmaduro que comiences a comportarte así por celos – murmuré.
         ¿Celos? – rió.
         Celos de que Lu sea una gran amiga de TU mejor amiga…
         ¿Celosa yo? ¿De eso? – siguió riendo cínica – Pero que poco me conoces James – dijo molesta.
         Te conozco bastante, por eso lo digo niña, no vengas a hacerte la que no comprendes las cosas cuando en verdad si sabes de lo que estoy hablando – levanté las cejas.
         Eso no es cierto – miró a otro lugar.

Lu se puso de pie y miró a Mischa antes de irse.

         Yo no voy a arrebatarte a Nixie, no puedo creer que pienses que vine a la banda para alejarte de todos – dijo con cierto tono de decepción.

Mischa la miró irse sintiéndose extraña, ¿de que forma? No lo sé, pero sabía que todo lo que le había dicho era cierto, todos lo sabían y ella con mayor razón. Todos se marcharon, dejándome a mí solo con ella, aún empapada, me senté a su lado.

         No hagas que ella se aleje de ti otra vez, no seas tonta – susurré.
         Yo sé lo que tengo que hacer – dijo obstinadamente.

Se puso de pie y se marchó. Quedé solo en un lugar que no me correspondía, entonces debí emprender marcha a mi casa una vez más, imaginando que había echo un buen trabajo aconsejando a aquella mujer, que ella haría lo correcto frente a esta situación, pero todo era incierto… nadie sabe lo que va a pasar.