Pasaban los días, avanzaban las horas; todo asunto que pudiese destrozar mi raciocinio había desaparecido, o al menos eso creía…
– ¿Profesora de vida? – fruncí el seño.
– No nada de vida… profesora de sueños – sonrió Jeremy
– No sé… no me agrada la idea – dijo serena Ángela.
– ¿Qué ganamos con todo esto? – levantó sus cejas Aya.
– Es una buena oportunidad para que ustedes sean vistas como grandes impulsos para aquellas chicas que son admiradoras – entrelazó sus dedos sobre el escritorio.
– ¿De qué rango estamos hablando? – lo miré encogiendo bisojos.
– Entre 20 y 25 años, dentro de la misma edad a las que ustedes comenzaron – quitó sus oscuras gafas.
– ¡Vamos a hacerlo! – gritó aplaudiendo Bytha.
– Perderíamos tiempo valioso, no sé cuanto tiempo pueda dedicarle a esto – bufó Amy Lee.
– Estamos en tiempos difíciles Jeremy, Nixie está embarazada y yo saldré de gira muy pronto – dijo Aya molesta.
– Yo también estoy embarazada – rió Bytha.
– A nadie le interesa – susurré burlona.
– Vamos chicas… ustedes son potencia mundial dentro del género femenino, hay que demostrarle a los hombres que ustedes si pueden dejar un legado, una oportunidad como esta no la tendrán dos veces – rió.
– ¿Y si no queremos? – alzó la voz junto a mí Amy.
– Sí, no perdemos nada… - movió la cabeza hacia un lado Ángela.
– Cierto, no pierden nada… pero saldrá la noticia del rechazo del proyecto por su parte… - levantó sus cejas.
Todas nos miramos en silencio, mi mirada chocó con los azules, verdes y cafés ojos de las grandes músicas presentes; esto era algo así como un reality show que demostraría quién es mejor preparando a nacer una nueva mujer en la música, la ganadora grabaría con nosotras cinco el video clip de “Fake Smile”, canción interpretada por todas nosotras. Ángela levantó sus cejas y movió sus labios a un costado de su cara, Amy me miró esperando que decidiera por ella y Aya rascaba la punta de su nariz constantemente en señal de confusión; miré el techo… suspiré y asentí.
– ¿Todas esas caras silenciosas son un si? – rió Jeremy como un egocéntrico.
– Supongo – le miré indiferente.
Aplaudió conforme con la decisión y sacó una carpeta con unos contratos que nos hizo firmar.
– Analizaremos a las candidatas y las llamaré en un par de días para que vengan, así les indicaré todo… - sonrió.
– Espero que llames – rió Aya.
– Claro que las llamaré… a todas ustedes diosas – levantó sus brazos mostrando su dentadura.
– Si, como digas – reí.
– Bueno, nos estamos viendo…
Salimos del lugar riendo, comentamos cosas que nos interesaban, las chicas son grandiosas… y muy buenas amigas, claro… a excepción de Bytha. Nos fuimos cada una con un camino diferente, yo tenía que presentarme en la clase de mi hijo Alexander para una presentación de padres, así que asistí para no defraudar a mi pequeño; llegué y me emocioné al ver a mi hijo orgulloso hablando de mí, presentándome frente a sus compañeros de clase, hablé sobre mi trabajo y respondí las preguntas de los pequeños inocentes. “¿Conoces a Hannah Montana? ¿Has viajado en avión? ¿Le gustan los gatos?” Fueron algunas.
Besé a mi hijo antes de irme, me despedí de todos los presentes y cuando salí del salón, mi teléfono sonó.
Besé a mi hijo antes de irme, me despedí de todos los presentes y cuando salí del salón, mi teléfono sonó.
– ¿Hola?
– Nixie, necesito que vengas a casa… - era Mischa.
– ¿Pasó algo? – me asusté.
– No, bueno sí… pero no es nada grave, apresúrate ¿si?
– OK, voy rápido – corté.
Salí del lugar y caminé a mi auto estacionado, lo abordé y me congelé al ver esa figura… un abrigo sin abrochar, unos jeans oscuros con un cinturón llamativo, un sweater negro que dejaba mostrar su grueso cuello, una gorra negra y su rostro me miraba apenado. Mis manos sobre el volante, mi boca un poco abierta y mis ojos chocaban con su mirada melancólica, una leve brisa se llevó aquella lágrima que corrió desde sus grises ojos hasta su barbilla; parecía que el tiempo se había detenido y que nos miramos por horas sin decir nada, mordí mi labio y bajé la mirada cuando mis ojos se pusieron llorosos, encendí el motor para irme lejos… no quería volver a verlo, pero algo más que un lazo nos unía: nuestros hijos. Quizá venía a la presentación de Alexander, pero que suerte tuve de haber llegado antes, hablar con él hubiese sido mucho peor…
Llegué a casa y bajé del auto para entrar y encontrarme con Mr. Lordi en el sofá junto a Mischa.
– Al fin llegas – rió ella.
– Agradece mi presencia – besé su mejilla.
– ¿Cómo estás? – Besó mi mejilla Lordi.
– Ya sabes… con altos y bajos – levanté mis cejas.
– Lordi quiere hablar contigo – sonrió mi hermana.
– ¿Si? ¿De que?
– No tengo mucho tiempo, así que iré al grano… quiero que Lordi sea como antes, quiero a las conejitas de vuelta… - me miró atento.
Me sorprendí y mire a Mischa de reojo, respiré profundo y dudé.
– No lo sé Lordi, tengo tantos líos que resolver… y sinceramente no quiero trabajar con Bytha… - dije serena.
Rió a carcajadas.
– ¿Qué es tan gracioso? – lo miramos con Mischa.
– Has vuelto a caer Bauer… ¿dónde quedó la chica fuerte y fría, la que no le teme a nada? Antes golpeabas a cualquiera y lo destrozabas con tus sabias palabras sin groserías solo porque te miraba feo ¿y le temes a trabajar con Bytha? – rió enojado.
Lo miré en silencio, indiferente.
– Esa chica es a la que quiero en mi batería, la mujer más aterradora que he conocido… a la que rodos temen y respetan, quiero a mi baterista de vuelta… - sonrió con cariño.
– Ya me tienes de regreso Lordi… - levanté una ceja.
– Eso es lo que quiero, no me importa si se matan con Bytha, yo solo quiero a mis musicales conejitas conmigo sobre el escenario… las mejores de todo el mundo – miró a Mischa.
– Mi vida está pasando por cambios muy duros… no sé si pueda con la presión de Lordi – susurré.
– Todo cambia, nada permanece en el tiempo a como lo conocíamos. Tú eras quien decía que nada ni nadie podía vencerte… eras esa mujer que sirve para no darse por vencido; Nixie, tus años en Lordi me demostraron a una persona cruel, fría y misteriosa, ayudabas a los otros con sabias palabras y mandabas al demonio todos tus problemas… nada podía detenerte dulzura ¿Por qué olvidar todo eso? – me miró serio. – Levantabas tu dedo e insultabas a cualquiera solo porque se te daba la gana, eras misteriosa… tanto que nos dabas miedos, pero a veces dejabas ver esa faceta que solo algunos conocemos, esa graciosa que nos hacia disfrutar contigo cada minutos, nos hacías admirarte…
– Eso te volvió líder de Nevinger – sonrió Mischa.
Permanecí en silencio, recordé aquellos gloriosos años en que parecía un dios para los demás, una verdadera sicópata, no sé porque, pero quería volver a ser la de aquel entonces; cerré mis ojos y sentí esa presencia escalofriante que asechaba mis sentidos…
– ¿Y que dices? ¿Volverás a ser mi baterista?
Respiré profundo, abrí mis ojos haciendo que mi mirada chocase con la suya, Mischa sonrió y yo asentí.
– Revivamos viejos tiempos – sonreí de costado.
– No sabes cuanto extrañaba a la vieja Nixie – rió.
– Yo también – rió Mischa.
– Comenzaré a escribir canciones… nos vemos en estos días conejitas
Se levantó, se despidió de cada una y se marchó, Mischa me abrazó con una fuerza acogedora mientras reía en mi oreja.
– ¿Qué es tan gracioso? – me extrañé.
– Estoy feliz de tenerte de regreso, comenzabas a parecer una abuelita con corazón de chocolate – rió.
– ¿Tan mal estaba?
– Sí, hasta yo me sentía más poderosa que tú – sonrió.
Reí y nos sentamos otra vez para conversar un rato, bebimos café y le comenté sobre el asunto del programa del que sería parte.
– Creo que eso me traerá bastantes problemas – bufé.
– Se están juntando asuntos importantes… ¿estás segura que estarás bien?
– Supongo
– Estuve componiendo el otro día y tengo ideas nuevas – sonrió.
– Quiero temas agresivos Mischa, como cuando comenzamos… nada de Rift suaves, sino que potentes y rápidos, tengo canciones listas y además puedo darle a Andréu las percusiones que tengo grabadas… quizás podamos lanzar un nuevo álbum.
– Suena grandioso…
Hablamos toda la tarde como hace mucho que no lo hacíamos, reímos y bebimos café como locas.
– Corey se está divorciando… - susurró.
Me asombré y la miré extrañada, eso no me importaba pero era muy extraño.
– ¿Cómo lo sabes?
– Él me lo dijo, dijo que quiere intentarlo conmigo…- me miró apenada.
– Vaya, no creí que fuera a cumplir su promesa esta vez… ¿Qué harás? – encogí mis ojos.
– Lo intentaré con él, viajaré a Tokio mañana para encontrarme con Ville, ya le pedí el divorcio…
– Mischa… - negué con mi cabeza.
– ¿Qué? – rió.
– ¿Estás segura que cumplirá con todo?
– Sí, ¿sabes? Confió en él
– Sufrirá si te hace daño… lo digo en serio – fruncí el seño.
– Tranquila, creo que él es como Dero – rió.
– No lo compares – reí.
– Diablos ¿Qué hora es? – me miró extrañada.
Miré el reloj.
– Las 20:30 – me extrañé.
– El tiempo pasó volando.
– Ni que lo digas ¿Dónde mierda se metió Dero? – miré a Teresa.
– Ya me voy, nos vemos mañana… descansa pequeña – besó mi mejilla.
– Igual tú, te amo – sonreí.
– Y yo a ti.
Se marchó y quedé sola allí pensando en mil cosas que quizá no era necesario pensar, subí a darme un baño; mientras me sumergía bajo el agua de la tina sentí la voz de aquel hombre que hace que mi cuerpo lo desee, que mis labios ansíen morderle la boca y devorarlo a besos, salí del baño con el pijama puesto y éste me miró asombrado.
– Hola – sonreí como una niña.
– ¿Por qué te has puesto eso? – bufó.
– Pues pensaba irme a dormir temprano – levanté una ceja.
– Pues ponte la ropa más sexy que tengas porque hoy comeremos afuera…
Sonrió y se acercó a mí para besarme.
– ¿Y los niños?
– Se quedan con Teresa, ya eh hablado con ella – sonrió.
– ¿Qué quieres que lleve puesto? – reí abriendo el armario.
– Esto – rió apuntando un baby doll.
– No puedo usar solo eso – reí.
– Pues lleva algo sexy porque hoy no te dejaré dormir, te quitaré la ropa con los dientes y haremos el amor hasta que ya no pueda más – dijo serio.
Reí a carcajadas mientras elegía un lindo vestido negro con un escote atractivo, me encantaba la sinceridad de Dero aunque me hiciera reír, moría de ganas para que hiciera lo que dijo. Bajó mientras yo me vestía, me maquillé con los ojos bien delineados como me gusta y tomé mi cabello con un peinado que dejaba lucir mi cuello adornado por aquellas cadenas que suelo llevar, el fénix en mi brazo izquierdo resaltaba con el color negro del corto vestido, mi cabello anaranjado hacía juego con el tatuaje. En cosa de minutos estaba preparada para irme, Dero estaba arreglado con ese traje negro y una camisa desabrochada a la altura del cuello, me encantaba y moría por besarlo.
– Que obediente eres… te ves realmente sensual, ya quiero quitarte esa ropa – saboreó sus labios lentamente mientras me miraba con los ojos encogidos.
– Pues obedezco al jefe – caminé a él provocativamente.
Teresa reía mientras lo besaba, Dero se quedó con la boca llena de labial mientras yo reía.
– Mierda, ahora debo usar más labial – bufé.
– Quién las entiende a ustedes las mujeres, me besas y luego me regañas porque me dejaste lleno de tu labial…
Rió mirando a Teresa mientras yo caminé al baño para volver a usar el maquillaje. Volví con él, tomó mi mano y salimos rumbo al auto luego de despedirnos de mi empleada, él manejo hasta un elegante restaurante, tenía una mesa reservada así que no tendríamos mayor complicación; tomamos asiento y nos trajeron unos deliciosos platos.
– ¿Por qué me has traído hasta aquí? – reí.
– ¿No puedo sacarte a cenar? – levantó sus cejas.
– Es que me parece un poco extraño que de la nada me hayas traído hasta aquí – sonreí.
Bebió vino y acarició mi mano por sobre la mesa.
– Hoy llegaron los papeles – sonrió feliz.
– ¿Qué papeles?
– Los de tu divorcio… Richard firmó.
Me asombré y abrí grandes mis ojos, no sonreí pero la noticia me ponía feliz, aunque al mismo tiempo me duele dejar ir a ese hombre que me acompañó en una etapa muy importante en mi vida.
– Y mi esposa ya firmó también, ambos estamos divorciados gatita – volvió a sonreír.
– No puedo creerlo – sonreí levemente.
– Vamos ¿no te pone feliz la noticia? – frunció el seño.
– Claro que sí, ¿Por qué? – reí.
– Pues no te veo emocionada con todo esto…
– Estoy feliz Dero, no sabes cuanto… - mordí mi labio.
Siguió acariciando mi mano un buen rato y acabamos de cenar luego de que con una de sus piernas acariciara las mías por debajo de la mesa, su sonrisa traviesa al beber vino me volvía loca.
– ¿Ahora que haremos? – reí.
– Pues debo proponerte algo antes de irnos – entrelazó sus dedos.
– ¿Si? Pues habla… soy toda oídos.
Saboreó sus labios con delicadeza, me miró atento y serio.
– Ya que comenzamos una historia juntos, ambos estamos solteros ahora y… tenemos muchos planes – sonrió – Yo te quiero mucho, aún no estoy seguro si ya puedo decir que te amo, pero quiero hacer las cosas bien, ante todo no quiero arruinarlo. Estoy dispuesto a estar contigo pase lo que pase… ¿Quieres ser mi novia?
Me miró dulcemente, no podía negarme a esa bella cara de enamorado, lo que siento por él es grandioso y no voy a dejarlo ir tan fácil, no ahora que puedo ser feliz.
– Si Dero, quiero ser tu novia oficialmente – sonreí feliz.
– Pensé que dirías que no – rió.
– ¿Cómo iba a negarme frente a un hombre tan maravilloso y sexy? – reí.
Se acercó a mí y con su mano tomó mi mentón para besarme, sellando así… un nuevo comienzo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario