Las maletas ya estaban en la puerta, Dero preparó el auto para salir al aeropuerto… los niños estaban tristes por irse, pero antes, debíamos hacer una última visita…
– ¿A dónde vamos? – preguntó Martín.
– Ya lo verás pequeño engendro – sonreí mientras manejaba.
Pasamos junto a una gran cantidad de personas afuera de un gran estadio, Dero le recomendó a los niños que encendieran la cámara porque algo grandioso estaría a puno de suceder. Estacioné el Lamborghini y me puse las gafas de sol, los niños me siguieron hasta la gran puerta que estaba resguardada por guardias que nos detuvieron.
– ¿Pase VIP?
– Vengo a hacerle una visita a los chicos, ¿necesito pase para eso? – levanté mis cejas.
– ¡Ella es Nixie Bauer! ¿Acaso no la reconoce? – dijo Felipe.
– Oh, lo siento señorita Bauer… ¿y el resto de la banda?
– Hoy no tocaremos, ya lo hablé con Dave ¿me dejas pasar? – reí.
– Claro, adelante…
Nos abrió la puerta y los chicos no creían donde estaban… sí, en el Backstage de lo The Big 4, Dero tomó mi mano y con la otra grababa. Mientras avanzamos nos encontramos con el gran Dave junto al idiota de Lars.
– Hola pequeña – dijo mientras me abrazaba sonriente.
– Hola Dave, lamento no poder venir hoy… pero, ya sabes – levanté mis cejas.
– No hay problema, ya vendrás la semana que viene ¿no?
– Sí, claro que sí… ¡Oh! Te presento a mi sobrino y a sus amigos…
Martín y sus amigos no podían creerlo, tenían frente a ellos a Dave Mustaine y Lars Ulrich, grandes iconos del género. Tras un largo rato de conversación, Dave y Lars les dieron sus autógrafos… nos llevaron luego a los camarines de Megadeth, haciendo que la emoción de los niños se desbordase.
– Hola Shawn – abracé a su baterista.
– ¿Cómo estás nenita? – sonrió.
– ¿Cuándo será el día en que dejen de tratarme como a una niña? Ya estoy grande – sonreí.
– Aún eres una niña, Bauer – rió Broderick.
– Falacias – fruncí el seño.
– Claro que lo eres – dijo Ellefson apretando mis mejillas.
Los chicos rieron, había un ambiente agradable. Dero se quedó con ellos mientras Justis me guiaba a los otos camarines.
– Iremos donde James, creo que también está aquí Krox – sonrió caminando junto a mí.
– ¿Ya llegó? Pero que puntual… – reí.
– Tu sobrino casi tiene mi edad…
– No lo creas, tu ya estás viejo – reí.
– Eso me ofende Nixie – rió también.
Llegamos a donde se encontraba Metallica y Dark Revolution, estaba ahí Krox tal como dijo Justis, abracé a James mientras que Martín saludaba a su tío.
– ¡Que sorpresa! – dijo Krox asombrado.
– ¿Acaso no querías ver a tu sobrino? – reí.
– ¡Claro que sí! Años sin verte Martín – sonrió.
– Tío ¡No sabía que tocarías con Metallica! – dijo asombrado.
– Pues deberías ver más noticias – rió.
Los dejé con los chicos y James me apartó del grupo para hablar, en todo caso, con el único que me llevo bien de Metallica… es con James.
– Supe lo que pasó en la fiesta del chico de Avenged Sevenfold… – susurró.
– Estoy bien, no te preocupes – dije indiferente.
– ¿Segura que estás bien? No me mientas… – dijo preocupado.
– En serio, no quiero recordar lo que pasó… ni tampoco quiero verlo – bufé mirando a los chicos.
– Está con Slayer en su tiendas ¿Irás allá?
– No, dejaré que Krox los lleve, no quiero verle la cara a ese sujeto – dije molesta.
– Comprendo, lo que hizo no tiene nombre – acarició mi cabello.
– Claro que lo tiene, se llama violación – dije entre dientes.
– Lo golpearía, pero no quiero arruinar el show – se excusó.
– Que cosas dices… no te preocupes papá James.
– ¿Viajaras a Chile hoy?
– Sí, debo traer a mis hijos de vuelta e ir a dejar a Martín y los chicos… ya acaban sus vacaciones.
– Que tengas buen viaje…
– Gracias grandote – sonreí.
Los chicos fueron con mi hermano a donde se encontraba Slayer y Avenged Sevenfold, yo partí a ver a Scott Ian, de Anthrax… lo encontré afuera de su blanca tienda y me quedé allí conversando con él un buen rato.
– Supe que habías tenido problemas nuevamente con Bytha – rió.
– No, milagrosamente no – reí también.
– Por cierto… no está embarazada – apoyó su mano en mi hombro.
– ¡Lo sabía! Esa perra es tan mentirosa – bufé.
– Que lastima que hoy no estarás en el concierto, hará falta Nevinger – dijo apenado.
– Pero la próxima vez será, la semana que viene ¿o no quieres verme? – reí.
– No, no quiero que vengas – bromeó.
– Pues entonces no vendré – reí nuevamente.
Nos reímos un rato, hasta que Dero apareció.
– Oh Scott, él es Dero, mi novio – sonreí.
– Un gusto Dero, soy Scott Ian – estrechó su mano.
– Dero Goi, un gusto – correspondió.
Permanecimos los tres allí hablando de la vida; ya era hora de irnos o si no perderíamos el avión, Krox apareció con los chicos y nos despedimos de todos los presentes; volvimos al auto y partimos al aeropuerto… ya era casi de noche.
– ¡No puedo creer que conocimos a los Big 4! – gritaba Thomas.
– ¡Este es un día histórico! – gritó Felipe.
– Gracias por llevarnos a conocerlos tía – dijo sonriente Martín.
Dero sonreía al igual que yo, ver feliz a los niños me hacía feliz a mi… era una sensación buena y maravillosa. Cuando llegamos al aeropuerto, nuestro vuelo estaba a punto de salir, así que corrimos al avión, lo abordamos acelerados y en cuestión de unos pocos minutos despegamos… rumbo a la vieja casa.
– Te amo tanto – susurró Dero acariciando mi mejilla mientras dormía.
Sonreí levemente, amo a este tipo, es un hombre maravilloso que jamás me ha defraudado, sin embargo, no puedo decir lo mismo de mi parte…
Sus manos en su cintura acariciaban su piel mientras hacía encajar sus entrepiernas.
– Dame todo lo que quiero – reí Mischa.
– Estás exigente hoy – rió Corey.
Entre sonrisas y seducción con una pizca de picardía por ambas partes, gozaron de una interminable noche de pasión, casi ya no pueden disfrutar de esto por el simple hecho de que Mischa estuviese embarazada… de trillizos.
– Creo que no podremos seguir mucho tiempo con esto – suspiró agotado Corey.
– ¿Por qué lo dices?
– Pues por los bebés, no quiero ponerlos en riesgo – dijo preocupado.
– Claro, puedes tener sexo con Nixie – dijo indiferente.
Corey se paralizó, ¿Cómo sabia lo que pasaba? Mischa es muy astuta… ¿Cómo no se daría cuenta? Era obvio.
– Sé lo que pasa entre tú y mi hermana, mi amor, no sacas nada con mentirme – sonrió.
– ¿De qué estás hablando? – dijo asombrado.
– ¿Crees que no me he dado cuenta que aún amas a Nixie? Como la miras, la manera en que te preocupas de ella… todo lo demuestra Corey, y conociendo por todo lo que pasaron, sé que han tenido reencuentros a mis espaldas.
Él no podía creer lo que oía.
– ¿Y no te molesta? – dijo asombrado por su tranquila reacción.
– De cierto modo me molesta compartirte, pero siempre has estado enamorado de ella y al parecer nunca dejarás de estarlo, es inútil enojarme… porque te amo y no quiero perderte – sonrió.
– Somos algo así como un triangulo amoroso… – rió complicado, para arreglar la situación.
– Sí, no somos como, si no que somos un triangulo amoroso, yo también la amo, pero como mi mejor amiga… no podría enfadarme con ella por esto, ella apareció primero en tu vida… – sonrió ampliamente.
– Vaya… no me esperaba este tipo de reacción de tu parte, estoy desconcertado – levantó sus cejas.
– ¿Querías que rompiera contigo? ¿Qué te gritase que eres un maldito desgraciado? No, no podría hacer eso… porque aunque lo hiciera seguirías amándola y haciendo lo mismo – besó su nariz.
– Lo siento tanto Sophie… pero no sé porque aún siento todo esto por tu hermana – dijo apenado.
– No te preocupes, no me des explicaciones… yo solo te quiero a ti y a nadie más.
Había sentimientos encontrados en lo profundo de la gran Bauer, ella de verdad lo amaba y pese a todo lo que ha pasado lo quiere a él a su lado; no se si me odiará o qué, pero yo si estoy arrepentida de todo lo que eh echo.
– Te amo tía – decía mi pequeño sobrino mientras me abrazaba.
– Gracias por esas maravillosas vacaciones tía Nixie – sonrió Thomas sumándose al abrazo.
– ¡Gracias por todo! – gritaba Felipe también abrazándome.
– De nada pequeños, si se comportan bien este año, los llevaré de gira las próximas vacaciones – sonreí emocionada.
– ¿De verdad haría eso? – dijeron asombrados.
– Solos si se comportan bien y sacan buenas calificaciones…
Los niños gritaron de emoción, me volvieron a abrazar y los dejé irse con sus padres que estaban en casa de mi madre… esperándolos. Mis hijos corrieron a mis brazos a gran velocidad, me incliné para poder abrazarlos con fuerza, los extrañé tanto… hacían falta en casa su alegría incondicional.
– Oh mis bebés, no saben cuanto me hicieron falta – los acerqué a mí con fuerza.
– Mamá, aprendí a cocinar arroz – sonrió Cristal.
– Te amo mami – dijo la pequeña Lilian junto a Alexander.
– Yo los adoro hijos, son mi mayor tesoro – besé sus pequeñas cabezas.
– Ya es hora, mi amor – sonrió Dero.
Asentí, tomamos las maletas y luego de despedirnos de todos, partimos al aeropuerto para volver a casa.
Pasaron días, muchos para ser sincera; no sucedieron cosas importantes, en realidad no pasó nada relevante, las cosas estaban marchando bien dentro de todo… La noche había llegado para el inicio de Septiembre, las maletas en la puerta de entrada me mantenían ansiosa, y más aún a los pequeños.
– ¿Estás lista para todo lo que tenga que pasar? – sonrió acariciando mi mejilla.
– Claro, solo quiero subir al avión pronto y poder comenzar juntos – besé sus labios con dulzura.
– Ya quiero ver la nueva casa – me acurrucó más a él.
Sonreí y nos dormimos abrazados, todo va viento en popa… solo había tenido unos pequeños inconvenientes…
EN LA TARDE DE ESE MISMO DÍA…
– ¡No puedo creer que te vayas así como si nada! – gritó enfurecido Andréu.
– Todos ustedes tienen sus vidas aparte, ya es hora de recuperar la mía – fruncí el seño.
– ¿Cuándo piensas volver? – dijo Petter enojado.
– No lo sé, quizá no vuelva más – sonreí irónica.
– ¡Esto es el colmo! ¡Ya ni te importamos! – gritó Petter.
– ¿Por qué no aplazas tu viaje…? – dijo Mischa confusa.
– Creo que es tiempo de que se relajen un poco… esto no es el fin – bufé.
– ¡Quizá para la banda sí! ¡Todo comenzó desde que estás con ese alemán! – me recriminó el francés.
– ¿Celoso? – reí levantando mis cejas.
– ¿Qué? ¿Celoso de ese sujeto? No tendría porqué – mintió.
El ambiente se estaba tornando demasiado tenso, los gritos abarcaban toda la zona, el pobre de Alex solo guardaba silencio asustado y pendiente de todo lo que estaba pasando. Andréu y Petter estaban alterados y caminaban de lado a lado molestos, Mischa tenía una gran mueca de confusión en su rostro… me estaban haciendo dudar de mi decisión.
– No me gusta mucho la idea de que te vayas – levantó sus cejas Mischa.
– ¿Qué? ¡Tú fuiste la que me dio la idea! – dije desconcertada.
– ¿Fuiste tú Mischa? ¡Pero en qué mierda estabas pensando! – gritó Andréu.
– ¡Hey! – bufó ella.
– Si te vas a Alemania, te vas de la banda – dijo Petter serio.
– ¡Si! Yo voto para que te vayas – dijo el francés resentido, levantando la mano.
Tan solo Petter y él levantaron sus manos, miraron a Mischa pero se negó… Alex no tenía idea de que hacer; me hicieron enojar…
– Son solo dos contra tres, te quedas Nixie – dijo Mischa.
– ¿Saben qué? ¡Yo voto para irme! Hagan lo que quieran, vamos a ver si puede sobrevivir Nevinger sin mí, malditos desgraciados – encogí mis ojos.
– ¡Yo estoy en desacuerdo! ¡No quiero que salgas del imperio que tú comenzaste! Esto es injusto Andréu – gritó Mischa.
– Ahora la defiendes, siendo que se acuesta con el padre de tus hijos – bufó irónico el Francés.
Lo miré anonadada, de verdad estaba enfurecido, como nunca antes… no era el sujeto que alguna vez amé.
– Ya sobrepasaste los límites calvo ¡Puedes irte a la mierda! ¡Tú y la maldita banda! – grité enfurecida.
Tiré las baquetas que tenía en mano, caminé a la salida ignorando todo lo que tenían que decir, yo ya no pertenecía lo que alguna vez fue mío…
No hay comentarios:
Publicar un comentario