martes, 13 de septiembre de 2011

Chapter 46.

Había llegado el gran maldito día; tras haber vivido una eternidad rodeada por aquellas grandes figuras que me inspiraban a hacer mejor mi trabajo, acabé decepcionándome incluso de Mischa, mi llegada a Alemania selló el fin para mi era en Nevinger, más aún junto a mis mejores amigos…

         ¿Café? – sonrió dulcemente la azafata.
         No, gracias – sonreí apenada.

No podía creer todo lo que estaba pasando, ¿en verdad había abandonado a mis hermanos? Siempre dicen que tarde o temprano uno vuela del nido para irse lejos y crear uno propio, pero en este momento yo no estaba volando lejos de mi nido… si no que estaba desafiando al destino.

         ¿Estás lista? – apretó mi mano.
         Claro – sonreí mirando sus verdes ojos.
         Dicen que en diez minutos aterrizamos – sonrió.

Asentí en silencio, me costaba creer que en 10 minutos me condenaría a estar en un país alógeno a mis costumbres, que me alejaría por completo de mis amores, de aquellas maravillosas personas que hoy me dieron la espalda.
Tomé la mano de Lilian y Alexander la mano de Dero, Cristal caminaba muy cerca de mí para no perderse; bajamos del avión y fuimos en busca de mi auto y la motocicleta de Dero. Abordé el vehículo junto a mis tres hijos y Dero su vehículo de dos ruedas, se adelantó para guiarnos a la nueva casa en la que residiríamos; curvas a la derecha, giros a la izquierda, grandes edificios hacían sombra en esta mañana en Berlín… había un sol agradable, el que me hacía sentir bien.

         ¿Cuánto falta mamá? – preguntó Cristal.
         Ya llegaremos mi amor, ten calma – sonreí.

Los pequeños se distraían un poco mirando por las ventanillas, mientras yo conducía pendiente a donde Dero me guiara… cuando disminuyó la velocidad poco a poco hasta detenerse, indicándome con su mano que ya habíamos llegado. Detuve el maldito auto y les pedí a los niños que bajasen porque ya habíamos llegado a casa; hicieron caso y corrieron adentro de la morada para investigar todo, yo abracé a Dero para agradecerle de cierto modo todo lo que estaba haciendo… además él era lo único que ahora tenía, aparte de mis hijos.

         Te amo tanto…
         Y yo a ti nena, estoy tan feliz con todo esto – sonrió acariciando mis cabellos.
         Yo también, me cuesta creer que todo esto esté pasando – sonreí mientras rozábamos nuestras narices.

No hay nada como un buen beso de parte de la persona que amas, te sientes en los cielos y nada se compara con esa bella sensación… Entramos para ver el interior de la casa, Dero ya la había visto y por eso la compró para nosotros, era un lugar hermoso, amplio y espacioso, quizá no era una mansión como mi antigua morada, pero era algo aceptable… al menos tenía piscina y con eso me conformaba, un segundo piso en donde estaban los cuartos con sus baños respectivos y un escritorio en donde podría escribir mis cosas.

         ¿Te gusta? – me miró confuso.
         Sí, me gusta mi amor, es perfecta – sonreí y volví a besarlo.

Tomó mi mano y me guió al piso superior para mostrarme nuestro gran cuarto, cuando abrió la puerta me demostró que aún podía encantarme lo sencillo… era un cuarto simple pero maravilloso, algo encantador.

         Es hermoso – dije sonriente.
         ¿Te gusta? Pues aquí compartiremos nuestras locas noches de pasión – me abrazó.
         Voy a salir… – lo miré seria.
         Pero acabamos de llegar – se extrañó.
         Tengo que pensar algunas cosas mi amor, volveré para vaciar las maletas ¿cuidas a los niños por mí? – levanté mis cejas.

Lo pensó un instante, en verdad lo que estaba pidiéndole era bastante desconcertante, pero de alguna manera me comprendió sin siquiera dudarlo.

         Bueno, pero no vuelvas tan tarde ¿si? – besó mi frente.
         Está bien – besé sus labios.

Acarició mi mejilla y me dejó ir, tomé mi saco y salí de la casa caminando en dirección al centro de la ciudad; yo me manejo en Alemania gracias al tiempo en que viví aquí junto a Richard. Transité por aquellas renombradas calles, recordando los viejos tiempos que alguna vez se volvieron pilares en mi vida y que hoy no eran más que viejas memorias. Entré en ese antiguo bar de los años 90’, “Das Viking”, era un buen bar, solía beber aquí junto a Chrigel Glanzmann, actual vocalista de Eluveitie y un viejo amigo.

         Dame un whiskey por favor – le dije al viejo de la barra.
         OK – asintió.

El lugar estaba repleto de grandes sujetos que me miraban como un pedazo de carne, ver mujeres en los bares no era muy común; como sea, el anciano me entregó mi trago y miré la televisión que estaba en lo alto de una esquina:

                        ¡NIXIE BAUER DEJA NEVINGER!

Fruncí el seño sin entender a lo que eso se refería, hace solo dos días que había dejado lo que fue mi banda alguna vez, para variar ya se había difundido el maldito rumor y Petter con Andréu ya daban entrevistas contando a su estilo todo lo que pasó.

         ¿Por qué decidió irse luego de su inminente gran regreso a la música? – preguntó la periodista.
         Ella no quería seguir trabajando con nosotros, estaba harta de depender de nuestra participación en la banda – decía Petter.
         Quería ser valorada por sí sola, poco a poco fue perdiendo el significado de trabajo en equipo – bufó Andréu.
         ¿Y por qué no simplemente decidió despedirlos a todos y cambiar los miembros? Al final, ella era la líder ¿no? – insistió la periodista.

Sonreí.

         Pues por el simple hecho de que le costará encontrar a personas que igualen nuestro trabajo – dijo orgulloso Andréu.
         Ahora… ¿Qué sucederá con Nevinger? ¿Qué pasará con la banda?
         Buscaremos otra vocalista, es lo único que podemos hacer… lo único que nos obligó a hacer la misma Nixie – dijo confuso Petter.

Bebí el trago de un sorbo y apreté mi mandíbula con fuerza sintiendo como la ira subía a mi cabeza ¿Cómo es que algo tan maravilloso puede volverse en tu contra? Me suele pensar que mis mejores amigos me traicionen de esa manera…

         Si guerra quieren, guerra tendrán… – susurré mientras buscaba mi celular.

Encontré el número que tanto buscaba y lo marqué armada de valor.

         ¿Diga?
         Hola Till, soy Nixie
         Que sorpresa ¿Qué sucede? – rió.
         ¿Puedes reunirte conmigo ahora? Estoy en Berlín… es de suma importancia que hablemos – dije serena.
         Está bien ¿Dónde estás?
         En “Das Viking” ¿Lo recuerdas? – reí.
         ¡Claro que sí! Bien, salgo para allá… – cortó.

Volví a guardar mi celular y volví a pedir un whiskey, después de lo que acababa de ver en televisión, mi decisión estaba tomada…
Pasó una media hora para que Lindemann al fin llegara, se sentó junto a mi en la barra pidiendo también un trago para pasar la conversación.

         ¿Cómo has estado? – levantó sus cejas.
         Dentro de lo normal, ya sabes, cosas que siempre arruinan todo…
         Supongo que quieres hablar conmigo respecto a lo que acaba de salir en televisión… ¿no? – rió.
         Ellos mienten, y todos deberían saberlo, pero si quieren desafiarme, tendré que responder a sus comentarios – bebí.
         ¿Y que tienes en mente, pequeña? – me miró curioso.
         Quiero que me consigas los mejores músicos que conozcas, un bajo, una batería y una guitarra… yo puedo tocar la otra… ¿me harías ese favor? – lo miré seria.

Movía su cabeza asintiendo en silencio, quería decirme algo pero no se atrevía… algo se lo impedía.

         ¿Qué sucede? – levanté una ceja.
         ¿Qué? ¿Por qué lo dices? – se extrañó.
         Si tienes algo que decirme, dilo…

Respiró profundo y lo dijo…

         ¿Estás segura que quieres hacer esto? – levantó sus cejas complicado.
         No, pero eso lo que debo hacer, ellos me traicionaron… incluso Mischa ¿quieres que me quede de brazos cruzados? – dije molesta.
         ¿Por qué simplemente no te tomas un descanso y luego piensas bien lo que vas a hacer?
         Porque soy joven y la música es mi vida, no puedo dejar de escribir canciones, porque me gusta y no pienso dejar de hacerlo…
         Como digas, te llamo mañana para ver el asunto de los músicos, tengo que irme – susurró.
         Yo también, gracias Till… – lo abracé.
         Cuídate niña – besó mi cabeza.

Salí del bar con las ideas claras, con temor a lo que ahora pueda pasar… comenzaría a ser rival de mi propia creación, el juego se pondría feo y complicado, esto ya era personal…
Llegué a la nueva casa, ya eran las 18:30 horas cuando regresé, los niños dormían la siesta y Dero estaba en el patio trasero junto a los canes.

         ¿Cómo te fue? – sonrió cuando me senté junto a él.
         Bien, me ha ido bien…
         ¿Has visto las noticias? – levantó sus cejas.
         No hablemos de ello ¿si? – susurré.
         Esta bien, no hay problema – me rodeó el hombro con su brazo.
         Esto es el inicio de mi nueva vida Dero… de nuestra vida – sonreí.
         Claro mi amor, de ahora en adelante las cosas serán diferentes.
         Eso espero…

Pasaos la tarde arreglando las ropas, sacándolas de las maletas y guardándolas en los armarios respectivos; preparamos la cena y grabamos unos cuantos videos de la nueva casa. Llegó la noche y con ella una inesperada llamada…

         ¿Nixie? – su voz era inconfundible.
         Sí, con ella – cerré mis ojos.
         Mi amor, ¿Por qué te has ido? – dijo Corey apenado.
         Porque quiero olvidarte, no puedo tenerte conmigo… además, aquí comenzaré desde cero…
         No sabes como me siento al oírte hablar así, no quiero tenerte lejos, me duele la distancia…
         Corey, solo preocúpate de mi her… de Mischa, lo siento pero aunque me duela debo olvidarte – corté cerrando los ojos apenada.

Me ardía el alma escucharlo hablar así, ese hombre seguía provocando en mí reacciones ocultas, pero todo debía terminar aunque no quisiera… no podía volver a engañar a Dero, debía volver a ser fiel y dejar de mentir con fines egoístas.

         Buenas noches niños – dije cuando se fueron a dormir.

Partí al cuarto y me acosté, sentí cuando Dero se metió en la cama lentamente, rozando su semidesnudo cuerpo con el mío; rodeó mi cintura con un brazo y me besó la cabeza por atrás.

         Buenas noches mi amor – susurró.
         Que descanses Dero – dije en un lloriqueo.
         ¿Por qué lloras? ¿Qué sucede? – dijo preocupado.
         Nada, no te preocupes – sequé mis lágrimas.
         Nena, no me gusta que estés así, dime que te pasa Connie – insistió.
         ¡Que no me sucede nada! – alcé un poco la voz.
         Y después dices que nadie se preocupa por ti… hasta mañana – dijo molesto.

Se volteó dándome la espalda; acabé de llorar por sentirme sola… despreciada, me dolía el hecho de que Andréu, Petter y sobre todo Mischa ahora me odiasen, en realidad no me importaba mucho lo que pasara con la banda, sino que el lazo de unión que los cuatro manteníamos se estaba rompiendo a la velocidad de la luz; los sentimientos involucrados en todo esto hacían del momento mucho peo, habíamos pasado por tantas cosas… tantas tragedias, tantas alegrías ¿para qué? Para acabar peleados por el simple hecho de que me mudase a Alemania para conseguir mi maldita felicidad.


3 AÑOS ATRÁS.

         ¿Cuándo vas  a dejar de escuchar a los demás? – sonrió.
         Cuando encuentre solución a mis problemas – levanté mis cejas.
         Nixie, debes pensar en ti primero, deja de preocuparte tanto por los otros, estás dejando de lado lo más importante – acarició mi mano.
         ¿A que te refieres? – lo miré extrañada.
         Tu felicidad es primordial, los problemas de los demás no deben afectarte, deja de ser tan comprensiva o los otros se aprovecharán de ti para siempre…
         Algún día podré hacerlo, todavía no – reí.
         Niña obstinada.
         Déjame, tarde o temprano comenzaré a pensar así Max
         Espero que ese día no sea tan lejano, mi niña – sonrió.
         Créeme, no será tan lejano – lo abracé.

Gracias a esas antiguas palabras pude entenderlo todo, quizá no tan pronto como tenía en mente, pero el día llegó, y no de la mejor manera…

No hay comentarios:

Publicar un comentario