Narra Mischa Bauer._
Acabamos el año 2008 de la peor manera que podía existir; la incertidumbre nos envolvió a todos, parecía que cada día empeorábamos más y más... caímos en un pozo muy profundo del cual sinceramente, no sabíamos si podríamos salir. Incluso llegó navidad y solo nos llamamos por teléfono, para el año nuevo fue exactamente lo mismo. Yo me vine aquí a California con mi novio; Petter volvió con sus hijos y su esposa a New York; Andréu volvió a su tierra natal allá en Francia y Nixie fue la única que se quedó en Dakota.
Comenzó el 2009 y las noticias me atormentaban, todas hablaban sobre nuestra separación, es decir... no todas, si no que las que trataban sobre música, ya saben: MTV, VH1, etc. Recuerdo aquella mañana del 26 de Enero, era el cumpleaños de Nixie y yo estaba literalmente al otro lado del país.
– Hoy... – suspiré en el pecho de Adam.
– ¿Qué pasa cariño? – acarició mi mejilla con su gran mano.
– Es el cumpleaños de ella... – respondí melancólica.
– ¿Le llamaras? – preguntó curioso.
– No se si deba hacerlo... – cerré mis lagrimosos ojos.
– Pero si es tu amiga... deberías. Digo... si tu quieres – levantó sus cejas.
Dudé si hacerlo, ese pensamiento me perturbó gran parte de la mañana hasta que decidí hacerlo. Tomé el teléfono sonó un largo rato y no respondió.
– No contesta... – miré a Adam que estaba junto a mí.
– Pues insiste – me sonrió apoyándome.
Correspondí su sonrisa y obedecí, volví a llamar y esta vez me contestaron.
– ¿Nixie? – pregunté con un nudo en mi garganta.
– No... ¿Quién la busca? – respondió una voz masculina.
– ¿Está Nixie? Habla una amiga... ¿quién habla? – me sorprendí.
– Su marido... ya te la paso – respondió enojado.
– ¿Hola? – contestó con una voz decaída.
– ¿Nixie? – sonreí.
– Si... ¿quién es? – preguntó curiosa.
– Mischa... – susurré.
Guardó silencio un largo rato, algo pasaba.
– Llamaba para desearte un feliz cumpleaños – sonreí melancólica.
– Gracias por recordarlo... – sentí una sonrisa por su parte.
– Cómo iba a olvidarlo, me gustaría poder decírtelo en persona...
– No te preocupes por eso
Guardó silencio otra vez, Adam me miraba extraño y en realidad todo lo era, la conversación era bastante fría.
– Te extraño... mucho – dije para sacar un tema.
– Y yo a ti... – dijo silenciando su llanto.
Oí sus gemidos de dolor, los que se volvieron también los míos, en verdad nos necesitábamos.
– Debo cortar... – suspiró después de un rato.
– Está bien, que pases un lindo día... dale mis saludos a los niños... – cerré mis ojos dejando caer mis lágrimas.
– Se los daré, gracias. Te quiero – cortó.
– Y yo a ti... – dije sin alcanzar a responderle.
Lancé el teléfono al sofá de enfrente y abracé a Adam; era un gran tipo y me sentía segura con él. Es un empresario famoso, lo conocí en un bar con Nixie... que tiempos aquellos, extraño esos días. Ese día fue muy extraño, pasé recordando todas las cosas que hacíamos en este día con los chicos; no lo soportaba y tomé la guitarra para componer... no tenía mucho que hacer.
Avanzó el tiempo y llegó el 12 de Abril, fecha fatal. ¿Por qué? Pues es el día en que nació Max; fui al cementerio y me encontré con los chicos... que linda coincidencia. Los vi, sonrientes... unas sonrisas que comenzaba a olvidar.
– Muñeca... – sonrió Mr. B. abrazándome.
Andréu y Nixie también me abrazaron, noté que ella en verdad estaba mal.
– ¿Qué te pasa? – la miré preocupada.
– Nada... – me miró indiferente.
Conocía esa mirada, sabía que algo me ocultaba, pero no soy quién para obligarla a que me lo contase. Permanecimos los cuatro parados frente a la tumba de Max un largo rato, Petter se fue primero, luego Nixie y yo me quedé hasta el final con Andréu.
– ¿Crees que seguiremos con la banda? – me miró preocupado.
– No lo sé... espero que sí – levanté mis cejas.
Después de un largo rato me besó la mejilla y se fue, yo volví a mi casa... con mi hija. El vacío entre mis amigos y yo era insoportable... las cosas estaban tan diferentes a como eran antes.
Llegó mi cumpleaños y no quería celebrarlo, no tenía ganas; ese día mí pequeña me llevó el desayuno a la cama, tenía apenas cinco años... dios, era adorable. La pasé a dejar donde James quien también me dio un regalo y me fui al bar.
– Un Vodka – le pedí al tipo de la barra.
Asintió y me lo dio enseguida, lo tomé jugando con los hielos en el interior, lo bebí mientras entraba un grupo de tipos alborotando el lugar. Sus gritos y risas llamaron mi atención, se sentaron junto a mi... eran una banda; el sujeto de la barra los saludó, al parecer los conocía.
– ¿Listos para el espectáculo? – les preguntó.
– ¡A eso hemos venido! – reían.
Sonreí melancólica, me recordaban tanto a nosotros...
– ¿Me das la botella de whiskey? – pregunté al tipo.
– ¿Estás segura? – me miró extrañado.
– No te lo preguntaría si no estuviera segura – lo miré indiferente.
Los chicos junto a mi rieron, uno sacó su guitarra y subió al escenario; el tipo me dio la botella y presentó al muchacho.
– Con ustedes... ¡Synyster Gates!
Los aplausos invadieron el lugar, los gritos por parte de sus amigos me hacían recordar, y eso me dolía. El tal Synyster comenzó a tocar su guitarra de una manera asombrosa, levanté mis cejas sorprendida pero seguí bebiendo y le di la espalda al espectáculo.
– Principiantes... – bufé.
Subió el otro guitarrista, este llamó mi atención... porque era zurdo. Comenzó a tocar de una manera extravagante al igual que el anterior, sus amigos le gritaban “Zacky” por lo que deduje que ese era su nombre. Negué con la cabeza lo que oía, eran como yo al comienzo de todo... principiantes; reí sin dejar de beber.
– ¿De qué te ríes? – preguntó uno de los tipos.
Los miré, volví a reír.
– De nada – dije riendo.
– ¿Te ríes de los chicos? – frunció el seño.
Lo mire de frente, era un sujeto con gafas de sol, un pañuelo en su cabeza y sus brazos tatuados... me recordó a Andréu.
– No claro que no – contesté riendo.
Era incontenible no reírme, era la única manera para no llorar; el sujeto me miraba desafiante.
– ¿Sabes tocar la guitarra? – alzó su voz.
Sus acompañantes me miraron, yo volví a reír pero esta vez a carcajadas.
– Se tocar guitarra... eso y mucho más – acabé el whiskey.
Le arrebató la guitarra a “Synyster” y me la puso en frente.
– Demuestra lo que sabes – sonrió desafiante.
Reí de costado.
– Prométeme algo – lo miré parada en frente de él.
– ¿Qué? – se quitó las gafas.
– No mojes tu pantalón al oírme... – reí y camine al escenario.
Todos los ojos del bar me observaban, saqué la uñeta de acero que siempre llevo en mi cinturón y comencé a tocar “HEADCRUSHER” de Megadeth, lo más raro de todo es que también la canté; seguía el ritmo de la batería ausente con mi pie. Los gritos y aplausos aceleraban mi adrenalina, hacía mucho tiempo que no me paraba sobre un escenario, hacía tiempo que no me sentía así. Acabé, guardé mi uñeta y los aplausos me bañaron, devolví la guitarra al sujeto.
– Cierra la boca – reí.
Volví a sentarme.
– Dame otro vaso de Vodka – le pedí al tipo de la barra.
– Eres grandiosa... – dijo sonriente el guitarrista zurdo.
– Gracias – le sonreí.
En eso sonó mi teléfono.
– ¡Feliz cumpleaños! – gritaba Nixie.
Sin querer apreté el altavoz.
– Gracias Nixie – sonreí feliz.
– Lamento no estar contigo ahora Mischa, pero ya nos veremos pronto, te amo – gritaba emocionada.
Los chicos a mi lado comenzaron a mirarme raro.
– Y yo a ti, cuídate – corté sonriente.
Había esperado su llamado, pensé que lo había olvidado; el otro guitarrista se paró junto al otro y me miraba sonriente.
– ¿Cómo te llamas? – preguntó curioso.
Lo miré de costado.
– Mischa...
– ¿Mischa Bauer? – gritó el zurdo.
– Si... ¿por qué? – sonreí levantando una ceja.
– ¡No puedo creerlo! – gritó emocionado.
– ¿Eres la hermana de Nixie Bauer? – preguntó Gates.
– Técnicamente – asentí.
– Ella es... mi amor platónico... – mordió su labio.
– Y tú eres mi ídola – agregó Zacky.
Ambos gritaban emocionados, yo los miraba sorprendida... no podía creer lo que estaba presenciando, a sus gritos se sumaron los otros tres acompañantes. Me preguntaron cosas de la banda, lo que en verdad no quería responder, pero su fanatismo por Nevinger era grandioso... por personas así nosotros existíamos.
– ¿Vives por aquí cerca? – preguntó Zack.
– Si, algo así – sonreí coquetamente.
– ¿Tienes libre mañana? – sonrió.
– Si ¿por qué?
– ¿Te gustaría beber algo aquí mismo mañana? – me miro varonil.
– Claro – sonreí.
Volví a casa y rompí con Adam, para ser sincera no sé porque lo hice, pero me sentí mucho mejor pese a todo. Asistí a la cita con Zack, era un gran tipo, supo como mantener una buena conversación... seguimos saliendo un mes hasta que me pidió ser su novia a eso de inicios de Agosto. En ese mismo tiempo me enteré de la carrera de solista que emprendía Nixie, lo que me afectó más de lo esperado: el futuro de Nevinger se había ido a la basura.
Llegó el 27 de Octubre, se cumplía un año de la muerte de Max y recibí una visita.
– Hola – sonreía melancólica en mi puerta.
– ¿Qué haces aquí? – sonreí.
Nixie me visitaba, quería que volviéramos con Nevinger, ese mismo día hicimos una conferencia telefónica con Andréu y Petter de los cuales no sabía hace mucho.
– No quiero, no será lo mismo... lo siento, pero no cuenten conmigo – cortó triste Petter.
– ¿Qué vamos a hacer? – miré a Nixie desganada.
– Conozco a un buen bajista – sonrió.
– Yo conozco a un guitarrista muy bueno – sonrió Zacky aportando.
– Estupendo – reí feliz.
– Oh Nixie... hay alguien que quiere conocerte – sonreí recordando a Gates.
– No te preocupes, no quiero conocer a nadie... – sonrió melancólica.
– ¿Qué sucede? – me extrañé.
– En dos semanas me divorcio – dijo apenada.
– ¡¿Qué?! – grité asombrada.
No quiso contarme y se fue, supongo que volvió a Dakota... últimamente estaba bien extraña, algo le estaba pasando.
Pasó el tiempo, su divorcio fue tema publico y definitivo, comenzamos los ensayos con los nuevos a inicios de Diciembre, ese mismo mes grabamos el video de “I’d come for you” con la participación de Jonathan Rhys-Meyer quién se volvió el novio de Nixie allá en febrero del 2010.
El regreso de Nevinger era definitivo, no hicimos nuevas canciones, hicimos una gira mundial en honor a Max, duró unos ocho meses quizás un poco más; a eso de Noviembre ya estábamos de vuelta, pero con un grave problema: Nixie quería despedir a los nuevos.
Y así lo hizo, en ese tiempo todos vivíamos en diferentes partes del mundo, lo que volvía difícil el trabajo; Nixie convenció a Petter de volver a la banda pero esta vez debíamos irnos a Londres en donde viviríamos. Bauer estaba comprometida con Jonathan y debía seguirlo, ser actor es muy exigente; vivimos allá, dimos unos pocos conciertos locales con Nixie en la guitarra y voz... estuvimos en Londres hasta fines de enero del 2011; Jonathan rompió con Nixie y ella dijo que debíamos irnos lo más lejos posible. ¿Y dónde fue eso? Pues volvimos a California hasta donde hoy estamos.
Al fin le presenté a Brian y en cosa de unos días ya se habían vuelto novios, duraron dos meses y ya saben la historia...
Yo me casé en mayo del 2010 y me divorcié en marzo de este año.
Conseguimos un nuevo guitarrista y Nevinger comenzó a trabajar como antes, nosotros ya estábamos juntos como los viejos y buenos tiempos.
Altos, bajos... Choques, caídas... Lágrimas, abrazos... Rosas, puñetazos... Risas y llantos; Amistad, hermandad... ¿qué mas se necesita? Yo los tengo a ellos y estoy tan feliz por eso, amo ser la guitarrista de esta maldita banda, me complementan la vida... son los mejores.
Los odio tanto, que llego a olvidar mi odio con el poder del amor que me entregan; en verdad los amo con todo mi ser. Y pues, así volvimos a estar juntos luego de mucho tiempo, logramos recuperarnos de todo o casi todo...
Mischa Bauer.-
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