miércoles, 18 de enero de 2012

Chapter 71.



Algunos días habían pasado, tal vez unos 4, o tal vez 5… sí, creo que habían pasado cinco días desde aquel terrible suceso que afectó a Bytha y a su familia. Estuvo viviendo conmigo hasta entonces, pero como era de esperarse ya habían encontrado una casa nueva donde podrían rehacer sus vidas…

         Gracias… muchas gracias por todo – sonreía en mi puerta.
         De nada, ya sabes… las amigas estamos para eso – sonreí levemente.
         Te pido perdón, una vez más… por todo lo que te hice, gracias por todo lo que has hecho Bauer – me abrazó.

Correspondí su abrazo. Es cierto eso que dicen que los amigos están en las peores situaciones contigo, y pues aunque jamás lo creí… nunca dejé de ser amiga de Bytha, pese a todo lo que me hizo, hoy ya volvíamos a comenzar como si nada hubiera pasado, con las cuentas claras… con los problemas ya resueltos, o algo así. Se marchó aquella noche de Sábado, antes de que Sean llegara a cenar.

Volví a estar sola con mis tres pequeños, en unos minutos llegaría mi novio y su hija a comer aquí en casa, íbamos lento… tal vez más de lo que alguna vez imaginé. Estábamos juntos hace casi dos meses y no habíamos tenido una loca noche de pasión, no estábamos viviendo juntos y bueno, básicamente eso, llevamos una relación seria, formal y lenta, como lo hace toda gente normal y que por cierto, no estaba acostumbrada.

Jugando con mis baquetas en el sótano sentí que alguien había llegado, así que subí, tiré las baquetas al sofá negro y corrí arriba, una inmensa sonrisa apareció en mi rostro al ver parado junto a la puerta a ese hombre, tomado de la mano a su pequeña Lola, ella corrió a mis brazos porque ya me tenía cariño como yo a ella, era una hija más.

         Hola dulzura… – besé su mejilla.
         ¡Nixie! – reía porque le hacía cosquillas mis besos en su cuello.
         Ve con los niños, están arriba – la bajé.
         Está bien.

Corrió con cuidado subiendo las escaleras, me alegraba bastante su estadía en casa. Abracé a Sean como una loca, besé sus labios con pasión mientras él sujetaba mi cintura. Me miró a los ojos y sonrió delicadamente, levantó las cejas y miró a la cocina.

         ¿Qué huele tan bien?
         Pues estoy haciendo Estofado de verduras con carne… ¿te gusta? – levanté una ceja.
         Me gusta, me gusta mucho – rió – ¿Cuánto falta?
         Pues ya debe estar listo, iré a apagarlo, espérame – reí.

Corrí a la cocina mientras él venía tras de mí, apagué el fuego y esperé un poco para servirlo, la mesa estaba puesta, Sean llamó a los niños y se sentaron, serví los platos y comenzamos a comer. Él a la cabecera como todo un padre, junto a su derecha Alexander, a su izquierda Lola, junto a ella Cristal, en frente Lilian y en el costado de Cristal estaba yo, sonriendo por esta cena familiar sin motivo.

“Puede que nunca vuelvas a sentirte así, puede que mañana ya no vuelvas a sonreír como lo hacías antes ¿Qué estás esperando? Aprovecha tu día, porque nunca sabrás con exactitud si existe el mañana…”

Luego de la cena Sean encendió la radio y puso música para bailar con los niños, ellos reían a carcajadas con sus bailes tan extraños, los chicos estaban felices, porque él los hacía participar de sus locuras… me sentí bien, por un momento recordé mi alejada infancia… cuando alguna vez fui feliz en esos tiempos.

Se hizo tarde, tal vez ya era media noche, así que mandamos a los niños a dormir, Lola tenía sueño así que no podría irse, dormiría en la habitación de Cristal ya que ella tiene dos camas, una para sus amigas que se vienen a dormir los fines de semana… pero bueno, allí dormiría la pequeña de Sean. Yo me senté en el sofá sonriente, feliz por todo lo que estaba pasando, con una copa de tequila y un trozo de limón, él se sentó junto a mí luego de ir a acostar a las niñitas. Me miraba sonriendo, casi como un desquiciado, lo que me hizo reír también a mí.

         ¿Qué? – le dije.
         Nada – siguió riendo.
         Deja de reír – sonreí.
         ¿Por qué? Estoy feliz… no puedo dejar de reír
         ¿De verdad?
         Claro, ha sido una gran noche, los niños se llevan bien y pues… hay un clima delicioso junto a ti – sonrió seductor.
         ¿Ah si? – dejé el tequila en la mesita de centro y me giré para mirarlo.
         Vaya, dejaste el tequila de lado, eso me hace sentir importante – rió.
         Oye, no digas eso – reí – Es solo un tequila, si fuera un Vodka… sería diferente…
         Vaya, entonces no te soy importante…
         Claro que lo eres, eres muy importante – me acerqué a él.

Sonrió mientras chocamos nuestras narices, no resistí y me senté sobre él, con mis piernas a los costados de las suyas y mi trasero sobre sus muslos, rodeé su cuello con mis brazos y le sonreí antes de chocar nuestros labios en un dulce y suculento vals. La temperatura estaba aumentando y el tan ansiado acto se estaba queriendo hacer presente después de tanto tiempo…

         Espera – detuvo el beso – Vamos arriba, aquí no podemos… los niños podrían despertar – susurró en mis labios.
         Está bien, como tu mandes – sonreí lamiendo su barbilla.

Rió y se puso de pie, sujetó mi trasero y me llevó en la misma posición a mi cuarto, cerró la puerta con cuidado y le puso seguro, se paró frente a la cama y me lanzó con fuerza. Debo admitirlo, que actuara así me excitaba… y jugué con mi lengua desde la cama para tentarlo, ya respiraba agitada mientras él me miraba mordiendo su labio, tentándome.

         Quítate la ropa – susurré aguantando la risa.
         Ven y quítala tu misma – levantó las cejas.

Sonreí y gateé hasta él, desabroché su camisa azul botón por botón mientras nos besábamos y él desabrochaba mis pantalones, poco a poco la temperatura fue en aumento, cada vez más. Su lengua era exquisita, jamás había sentido un sabor igual… Nuestras ropas fueron desapareciendo una a una, su camisa azul, mi remera blanca, sus zapatos, luego los míos, después mis pantalones y al final los suyos.

         Tu piel es tan suave… tan delicada… – decía mientras besaba mi cuello.

Yo sonreía extasiada por sus besos. Él se posó sobre mí y quitó mi corpiño con cuidado cuando volvió a besar mis labios, mis manos jugaban en su elevado trasero y en parte de su abdomen… quería bajar a su entrepierna pero no alcanzaba. Entre caricias, besos y mucho roce de cuerpo a cuerpo, quedamos ambos desnudos, mi pecho chocaba en el suyo con pasión, con una desesperación terrible, sus manos rozaban mi cintura con suma delicadeza… hasta que dimos inicio al acto que mi cuerpo necesitaba tanto.

Mordió mi labio cuando el primer impulso se dio, un escalofrío estremeció mi cuerpo con su fuerza, era una mezcla perfecta entre salvaje y delicadeza… tanto así que me encantaba. Su respiración agitada se depositaba en mi oído, mientras yo gemía para deleitarlo, era un momento ansiado… esperado hace mucho. 

Como dos enamorados mantuvimos contacto corporal un buen rato, respirando agitados mientras hacíamos el amor como dos adolescentes explorando un mundo nuevo; apoyó su espalda contra la cama mientras yo me puse sobre él, arqueé mi espalda mientras él sujetaba mi cintura y sonreía cerrando los ojos. Se movía lento, luego rápido, era impresionante… hacía de todo esto una experiencia nueva. Apretaba mis nalgas con una locura exorbitante mientras yo comenzaba a volverme loca, presionaba su pecho como una maniática mientras él me hacía delirar, era un hombre maravilloso y porque no decirlo, un hombre muy potente. Una y otra vez, descansamos unos 5 minutos para comenzar de nuevo, así unas 6 veces en la misma noche, se pasó bien, no hay que negar que él si me sorprendió, me gustó, cumplió con lo prometido e hizo de esta noche inolvidable. Su cuerpo reposaba junto al mío, acarició con una de sus manos mis pechos, lo apretó y me hizo gemir una vez más, sonrió mientras besaba mi hombro…

         Ya es suficiente Sean… dejemos más para mañana – reí agotada.
         Pensé que eras insaciable… – rió.
         Dios… esto fue maravilloso – reí – Eres único ¿sabías? Pensé que solo yo era la exigente – lo miré.
         Te dije que haría de esta noche algo único – besó mi mejilla.
         Eres realmente… exquisito – sonreí.
         Será mejor que duermas, ya amanecerá – rió besando mis labios.
         Buenas noches…
         Buenas noches mi amor.

Me acurruqué junto a su brazo, cubrimos nuestros cuerpos con las sábanas y nos dormimos, sentir el calor corporal y sudado nunca se había sentido tan bien… lo digo en serio, odio a los hombres cuando sudan pero esta vez… se sentía magnífico.

“No quiero que lo hagas, deja de hacer eso ¡ya! Recuerda que será tarde cuando te des cuenta que pierdes grandes oportunidades… debes dejar de ser una niña caprichosa o terminarás sola, arruinada ¿Eso es lo que quieres? Basta, es hora de que recapacites y comiences a pensar como una adulta.”

Pesadillas, sueños, idioteces que arruinan una gran mañana…

         Demonios – cubrí mi rostro con una almohada.
         Están tocando el timbre, voy a ver… – dijo Sean riendo.
         No, déjame a mí – sonreí.
         Está bien.

Lo besé y me puse la bata luego de ponerme ropa interior. Bajé las escaleras y Teresa no estaba en ningún lado, tal vez era muy temprano aún, caminé a la puerta y la abrí… mis ojos se cayeron con la presencia de aquella mujer.

         Hola… – dije ilusamente.

Lo que obtuve de respuesta fue una gran abofeteada, una con ira, con furia y desesperación.

         Maldita – dijo entre dientes.
         ¿Has venido aquí solo para golpearme?
         Pero que pregunta más estúpida… vengo a recuperar lo que me pertenece – dijo irónica.
         Aquí no hay nada que te pertenezca… – dije seria, sin ánimo de discutir.
         Claro que si, está la motocicleta de mi esposo…

Guardé silencio, y si por casualidad se lo están preguntando, sí, aquella mujer era la ex esposa de Dero, la que venía aquí solo a perder el tiempo, a ella no le pertenecía nada de él… su divorcio fue reclamado antes de su muerte.

         No te pertenece
         Claro que si, me pertenece a mí y a mi hijo – dijo histérica.
         Caroline, entiende… Tú y Dero acabaron su relación antes de que él muriera… nada de…
         Eso no quiere decir que la motocicleta se tiene que quedar con su amante – dijo fríamente.
         Caroline… yo y Dero no éramos amantes… éramos novios, como una pareja normal – mi tono comenzaba a ser terrorífico, estaba enojándome.
         Sí, claro. Tú te acostabas con él antes de que yo me divorciara, no me vengas con esa cosa de que no eran amantes. Dime donde mierda tienes esa motocicleta, la quiero ¡Ya! – gritó.
         No te la daré, tu tienes todo allá en Alemania, no se porque quieres tanto la motocicleta de Dero – negué con la cabeza.
         Porque me pertenece… esa motocicleta tiene que ser de mi hijo, tu no tienes que tener nada de él… porque él solo se casó conmigo – comenzó a lloriquear.

Santo cielo, comenzó a llorar, lo que significa que también lloraría yo. Ella amaba tanto a Dero como yo, y si comenzaba a darme las charlas que dio en su funeral, pues mi corazón acabaría por romperse en pequeños pedazos difíciles de encontrar y por ende, difícil de reconstruir. Apareció Sean atrás de mí, tan solo en boxer y una camiseta que traía, Caroline lo miró atónita y luego me miró a mí… era hora de ser insultada.

         ¡Eres una perra! Dero apenas murió y ya estás con otro hombre – gritó indignada.
         Caroline… – cerré los ojos.
         ¿Sabes tú que su pareja murió? – miró a Sean.
         Sí, lo sé – dijo serio.
         Caroline, santa mierda ¡Puedes irte de mi casa! – grité ya colmada con lo que estaba pasando.

Ambos me miraron asombrados.

         No te daré la motocicleta de Dero porque sus amigos me la obsequiaron como un regalo para tenerlo siempre conmigo, en cambio tú tienes los bellos recuerdos de su matrimonio – sollocé – Así que no me vengas a joder con que la motocicleta te pertenece…

Guardó silencio un rato.

         Volveré – me miró de pies a cabeza y se marchó.

Entré, cerré la puerta y me senté en el sofá, a pensar, a cuestionarme y una vez más… a odiarme por todo lo que he hecho.

         Tú no tienes la culpa de nada – me dijo como consuelo.
         Claro que yo tengo la culpa, si no hubiéramos ido a Alemania para vivir él aún estaría vivo – dije con la vista ida.
         Fue su decisión, no te eches la culpa de nada…
         Claro que fue mi culpa – comencé a llorar.

Su pecho fue mi fuente de desahogo, sus brazos me protegieron de toda mala sensación, caía nuevamente a un pozo del que creí que me había olvidado. Siempre habrá gente destinada a arruinar el mejor momento de tu vida, por muy pequeño que sea el gesto que ellos emitan, acabarán amargando tu existencia sea como sea.

DÍAS DESPUÉS.

         Las cosas van bien, me alegra bastante todo lo que está pasando… ¿sabes? Gracias por todo Nixie, no sé lo que le dijiste, pero ha cambiado bastante – reía.
         Eso está bien, me agrada la idea de que su relación ya sea formal – sonreí apenas.
         Si, parece maravilloso, soy muy feliz ahora…
         Me alegro mucho Naomi, felicidades y espero que las cosas sigan yendo bien después de todo – miré la hora.
         Claro, no te preocupes, de eso no hay duda, Corey ya está siendo conquistado – rió.
         Muy bien, me gusta eso, debo dejarte… tengo que salir – sonreí.
         Bien, no te preocupes, suerte. Adiós
         Adiós nena – corté.

Tomé mi abrigo y las llaves del auto, los niños subieron atrás, manejé tranquila hasta la casa de Sean, él sonreía desde la puerta y acomodó a Lola atrás junto a los niños, él subió de copiloto, manejé hasta Hollywood, hoy era un día especial, tal vez premiarían a Sean como mejor actor de reparto en uno de sus nuevos Films. Hoy el mundo sería presente de mi pública relación con este actor, nuestra relación será anunciada sobre la alfombra roja y frente a cientos de cámaras que son vistas por todo el mundo.

Dejé el abrigo adentro del auto, lucí un lindo vestido color azul oscuro, como el mar de noche, los niños iban tomados de nuestras manos y Sean me llevaba de la suya. Las cámaras nos cegaron con sus flash, los pequeños estaban nerviosos y pues para ser sincera yo también lo estaba.

Un periodista se acercó a Sean de improviso, nos filmaron a todos y a él le hicieron unas cuantas preguntas, yo solo sonreí.

         ¿Esta es tu familia? – le sonreía el sujeto.
         Esta es mi nueva familia, ellos son mis hijos y ella es mi novia – me miró riendo.
         ¡Fantástico! Se ve muy guapa y ustedes hacen una muy buena pareja – comentó
         Lo sé, lo sé – apretó mi mano con fuerza.

Seguimos caminando, como unas verdaderas estrellas, emocionados con todo, tomamos asiento y nos encontramos con Norman Reedus, uno de sus mejores amigos, el que por cierto me hizo recordar ciertas cosas que jamás le mencionaré a Sean.

         Tanto tiempo sin verte – rió al besarme la mejilla.
         Eso jamás pasó – reí en su oído, para disimular.
         Lo sé, nunca diré nada – rió – Disfruta la noche Nixie.

Tomamos asiento todos, Sean ganó 2 de cuatro categorías en las nominaciones, fue toda una victoria mientras esta nueva vida se inicia.

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