1 Mes Después.
Los
días avanzaron rápido, es realmente asombroso todo lo que había pasado en este
corto periodo. Se daba inicio a una nueva era en Nevinger, sería nuestro primer
concierto sin Petter, pero con Lu en su lugar.
El
festival Hostile Dolls se daría
inicio en unos minutos; todos estábamos ansiosos, era nuestra misión dar el
ejemplo de las nuevas oportunidades, queríamos que todo resultase bien.
Se
estarán preguntando que fue lo que pasó durante todo este tiempo. Bueno, Mischa
se casó con Ville, Petter no ha presentado mejora alguna, la banda se ha
sometido a varios ensayos y frecuentes modificaciones musicales para comenzar
con la grabación del nuevo álbum, hemos sobre exigido a Lu para que sea la
mejor bajista del mundo, Andréu se casó con Ángela y ella está embarazada, mi
relación con Sean se estaba manteniendo bien, mis hijos volvieron a casa y la
novedad del siglo: Corey estaba saliendo
con Naomi.
Aquello
me venía muy bien, de una vez por todas… todo estaba bien encaminado. Nada
podría arruinarme más, ya estaba levantando aquel nombre de mala suerte que
tanto me perseguía.
El
festival dio inicio a eso de las cinco de la tarde, con Arch Enemy, debutando
también con su nuevo y reciente álbum, haciendo que la gente se encendiera.
Abajo, en los camarines seguía abundando el nerviosismo en todas las
vocalistas. Eluveitie no había aparecido y con Aya temimos que no se
presentarían. Para nuestra suerte, llegaron cuando Polution estaba en el
escenario. Bytha era la segunda en presentarse. Además, cabe nombrar que
nuestra relación se estaba nominando como más llevadera, es decir, no
peleábamos tanto como solíamos hacerlo, algo en ambas estaba haciendo que
nuestra conexión no fuera tan terrible.
–
Cuando la noche cae… ¡las esperanzas se liberan! – gritó a todo pulmón.
Aquella
frase era una de tantas en uno de sus temas en español, sonaba bien. Nevinger
sería la cuarta banda en subir al escenario, antes de nosotros venía UnSun, con
Aya a la voz y el nuevo guitarrista que me reemplazó, el que por cierto era su
hermano.
–
¿Cuánto falta? – preguntó Alex nervioso, mirando el reloj.
–
Le quedan un par de canciones y luego nos toca – dijo
Mischa con guitarra en mano.
–
Nixie estoy muy nerviosa… – susurró Lu en mi oído.
–
Tranquila, todo saldrá bien, solo intenta no mirar el
público, mira el cielo y el resto del escenario… eso sirvió en mi primer
concierto – le sonreí.
–
¿Por qué no le damos un vaso de agua con azúcar? – se
acercó Andréu.
–
Voy por él – sonrió Jeff, nuestro asistente.
No
tardó tanto como piensan, volvió corriendo con el vaso en la mano y se lo dio a
Sullivan, se lo tomó y al parecer se calmó un poco. Miramos nuevamente el
escenario y Aya ya estaba despidiendo su banda, el guitarrista lanzaba sus púas
hacia el público, el baterista lanzó baquetas e hicieron reverencia. Entre
aplausos abandonaron el escenario… era nuestro turno.
–
Dales lo que tanto piden – rió Aya mientras me abrazaba
antes de subir.
–
A eso he venido – correspondí.
–
Suerte Sullivan – le sonrieron todos a Lu.
–
Muchas gracias – sonrió tímida.
–
Dales duro – rió el bajista.
–
Lo intentaré – rió a carcajadas.
–
Vamos, ya es hora – nos gritó mientras nos empujaba Jeff.
Subió
Andréu, se sentó mientras cambiaban la batería, subieron las guitarras y
cambiaban los micrófonos mientras subieron Mischa y Alex, tomé del brazo a Lu
que traía uno de mis bajos en sus manos y la llevé sobre el escenario, con
calma le dije que debía permanecer entre Mischa y yo, pero un poco más atrás,
haciendo de las suyas con le bajo, gozando del momento… luciendo su gran
técnica. Sonrió, muy nerviosa, no podía esconder aquella sensación tan normal.
Me paré frente al micrófono, comenzó a sonar la batería de Andréu mientras las
luces hacían su juego con el ritmo de los golpes y al ingresar el bajo y las
guitarras el escenario estalló por los efectos de humo y luces pirotécnicas; Mischa,
Alex, Lu y yo movíamos nuestras cabezas con el ritmo tan distintivo de Psychosis.
–
Como nunca, esta noche les quiero decir a todos ustedes… que son
incomparables
– reí al micrófono – ¿Se dan cuenta que gracias a ustedes nosotros llegamos tan lejos? – respiré agitada.
Ya
habíamos tocado los éxitos de siempre, recordando aquellos viejos ritmos de los
años 2002, 2005, 2008 e incluso los ritmos destacables de los años 2010 y 2011.
Era hora de sacar al aire nuestras nuevas obras, mostrarle a este maravilloso
público que por ellos… seguimos trabajando.
–
¿Conocen Arizona? – dije mirando a Lu – Hoy tenemos una añoranza extrema al recordar aquellas
tierras, es un lindo lugar ¿saben? – reí para mí misma – Esta canción es para ustedes, recomiendo Arizona…
Las
guitarras comenzaron a sonar con el potente ritmo eléctrico que las destacaba,
la batería se mantuvo pasiva un buen rato…. Luego, un largo silencio que dejo a
Lu lucirse con su punteo en bajo. Los aplausos no tardaron en aparecer, a ellos
les gustaba lo que oían.
Los
minutos avanzaron, bebí tres botellas de agua para refrescar mi garganta, el
público gritaba mi nombre, podían oírse aquellos lindos halagos de parte de las
personas: ¡Dame un hijo! ¡Te amo! ¡No te
mueras nunca! ¡Mi hija se llama como tú! ¡Aguante Nixie! Etcétera. Pero yo no era lo más
importante esta noche, lo era la banda en sí, con su nueva formación y con su
estreno de canciones con un estilo un poco diferente al Nevinger tradicional.
‘No
querrás llegar a vieja con todo lo que haces’ Me solían decir eso con
frecuencia, antes de llegar a donde estoy, y les digo a esas personas que sí,
me gustaría llegar a vieja haciendo lo que hoy hago, ser una estrella de la
música ya es un método de vida, tal vez… en unos próximos años nadie sepa mi
verdadero nombre, pero me recordaran al menos como una pionera en este género y
como vocalista de una banda llamada Nevinger.
–
¡Buenas noches, maldita California! – grité a toda voz, con mi último
aliento.
Los
gritos se hicieron potentes, mi corazón se encontraba muy acelerado, mi
respiración estaba agotada, había dado lo mejor de mi en este renacer, en este
nuevo festival que debutaba en Los Ángeles.
Bajamos
del escenario luego de que los chicos lanzaron sus púas, sus baquetas y yo
lancé rosas como solía hacerlo a veces, reverencia y adiós; abrazamos a
Evanescence que se estaba preparando para subir y partimos al hall en donde
estaban Arch Enemy, UnSun y Polution, junto con Eluveitie. Sonreímos, saludamos
a todos con una cara de cansancio pero de excitación al máximo, Chrigel me
abrazó con una fuerza aterradora, él me adoraba, era algo así como su hermana
menor, además ha hecho muchas canciones conmigo, lo que nos hace un poco más…
íntimos. Anna Murphy me sonrió alegre, la salude como corresponde, nuestras
voces se parecen mucho, lo que nos tiene un poco conectadas de cierto modo.
Aclaramos bien lo que pasaría al final de la noche, a eso de las 01.30 de la
madrugada, dando cierre al festival.
Bebimos
un poco para relajarnos, reímos bastante con las bromas que se hacían en este
gran espacio que reunía a todas las bandas, Evanescence bajó del escenario
luego de una hora y media y subió Eluveitie, su presentación duraría apenas
media hora, era solo para hacer tiempo mientras nosotros nos preparábamos.
–
¿Qué pasa ahora? – me preguntó Lu.
–
Nos cambiaremos de ropa y subirán nuestros instrumentos al
escenario, es hora de tocar unas canciones todas las bandas juntas – dije
seria.
–
¿Todas juntas? – su rostro se iluminó con una sonrisa.
–
Sí – le sonreí – Ve con Mischa al camerino, yo voy luego…
–
Está bien.
Se
fueron con los chicos a cambiarse mientras me acerqué a Ángela un tanto
preocupada.
–
¿Hasta cuando planeas seguir con esto? – le dije alerta, respecto a su embarazo.
–
Solo hoy, tendremos que suspender el Tour por un tiempo, ya
sabes, o simplemente meter a otra banda… ¿Crees que podríamos dejar a Eluveitie
en nombre de Arch Enemy? – levantó las cejas.
–
No lo sé, son géneros distintos, ¿no conoces a alguien con
tu voz?
–
Conozco a alguien, pero eso lo hablamos luego, ve a
maquillarte, están subiendo nuestros instrumentos ya… – sonrió.
–
Está bien, nos vemos en cinco minutos – reí.
Asintió
y me fui, corrí al camerino donde estaban las chicas, me quité la remera y me
puse una negra más escotada y ajustada que me hacía lucir muy sensual. Mischa
me dio el maquillaje, delineé mis ojos con sombra para que se vieran más
oscuros y espesos, alargué mis pestañas y pinté mis labios con un rojo pasión
brillante, Mischa me dio una base de maquillaje que hacía resaltar la blanca
piel de mi rostro, perfecto. Me
peiné lo más simple que pude, con el cabello hacia atrás, dejando mi rostro al
descubierto, haciendo lucir muy bien el maquillaje, arregle mis pulseras y las
cadenas de mis pantalones, apreté más mis botas y ajusté mis piercings.
Lu
y Mischa se maquillaron exageradamente sexy, con unas sombras rojas y negras en
sus parpados, con un leve toque de vino en sus labios, Mischa se pintó un
abstracto en la mejilla derecha que llegaba hasta el borde de su labio,
simulando una sonrisa exageradamente irónica. Lu no quería maquillarse tanto,
pero la obligamos así que se hizo unas estacas por sobre las cejas de cada ojo,
y otra bajo los ojos… me hizo recordar a
Dero.
Nos
dieron la señal y partimos, mi cabello siempre me jugó malas pasadas y un leve
mechón caía sobre mi ojo izquierdo, haciéndome lucir más agresiva de lo normal.
Ángela
con su maquilla militar, Bytha con su maquillaje muy parecido al mío pero con
los labios azules, Aya con sus labios rosa pálido y con sombra gris en sus
parpados y finalmente Amy con su maquillaje negro distintivo y labios del mismo
color. Las cinco estábamos listas, Anna Murphy no era muy adicta al maquillaje
tanto como nosotras, y solo usó un delineador bien oscuro y un poco de sombra
negra en sus parpados, pero sus labios lucían bien al natural.
Los
hombres se veían tan normales como siempre, no resaltaban tanto como nosotras
hubiéramos pensado.
Subieron
nuestros instrumentos luego del receso de Eluveitie, dieron unos maravillosos y
milagrosos cinco minutos, dos baterías imponentes, las de Daniel Erlandsson (Arch Enemy) y la de Andréu Betancourt (Nevinger) junto a ellas pusieron
tambores potentes para los otros cuatro bateristas. Las guitarras participaban
todas, tan solo eran las dos de Polution, una de UnSun, las dos de Nevinger,
las dos de Arch Enemy y una de Eluveitie; la de Evanescence no participaba
porque él tocaría los teclados. Los bajos, todos, tan solo eran 6 y las voces
serían Ángela Gossow, Aya Stefanowicz, Amy Lee, Bytha Johnson y Nixie Bauer.
Cinco
pares de botas, algunas más femeninas que otras, como las de Amy y Aya por
ejemplo, cinco remeras negras musculosas, otras tan solo rasgadas, todas
escotadas de diferentes maneras, cinco pitillos adornados con cadenas y
cinturones agresivos, y cinco pares de muñecas adornadas con pulseras o
muñequeras negras, con detalles en plateado.
Cada una subió con un micrófono en
mano, una a una, primero Aya, luego Bytha, seguí yo, luego Ángela y finalmente
Amy.
–
Buenas nooooches – reí irónica al micrófono.
Gritos
por todas partes. Aplausos impulsivos, de esos que te erizan la piel. Atrás los
músicos estaban en posición, solo faltaba que diéramos la orden y la música
comenzaría a tocar.
Y
así fue. I will stay fue uno de cinco temas que cantaríamos las cinco,
Anna Murphy ayudaba atrás con uno de esos instrumentos finlandés que solía usar
ella. Tres voces principales, luego dos haciendo de eco, nuevamente las tres,
luego las dos y un solo donde solo mi voz se oía. Mi piel se erizaba a gran
velocidad, muchas veces, una tras otra, demostrándome así que lo que estaba
haciendo realmente me gustaba.
Seguimos
con Bury
My Alive, luego con Paradigm; siguió I Am
Only One y finalizamos con Like a Prayer. La manera en que
atrás todos se movían, incitados por la música era maravilloso, todos saltando,
gritando, dejándose llevar por la adrenalina que poseía nuestros cuerpos,
imaginen como disfrutaban atrás; adelante nosotras cinco movíamos nuestras
cabelleras al ritmo de los riffs, pedíamos que el público saltara, pedíamos que
gritaran, bailábamos estúpidamente emocionadas todas. Se sentía maravilloso
compartir el escenario con grandes amigas y amigos… Nuestras caras y nuestros
cuerpos lo demostraban, nuestras morisquetas frente al micrófono y sin él, eran
graciosas y muy tentadoras, éramos sensuales al mismo tiempo que nos divertíamos,
las cámaras captaban todo, por las grandes pantallas el público se daba cuenta
de todos los detalles. Fue un
espectáculo inolvidable.
–
Gracias por todo… ¡Buenas noches Los Ángeles! – gritamos todas al unísono.
Acabó
el show de una manera gloriosa, hicimos reverencia, nos abrazamos frente a
todos, y bajamos del escenario. Nos reunimos nuevamente en el hall para
bebernos algo todos, brindamos orgullosos del trabajo realizado y luego de una
media hora de beber, cada uno partió a su morada.
–
Creo que mañana amaneceré destrozada – reía Lu en el último
asiento de la van.
–
Debes acostumbrarte – reí.
–
Esto no ha sido nada, imagínate cuando te dan ganas de
bailar sobre el escenario – rió Mischa – Créeme al día siguiente no puedes ni
moverte – exageró.
Todos
reímos, las caras de la gran Bauer siempre nos hacían reír, además, con la
emoción que traíamos encima todo nos parecía genial, tanto así que no queríamos
detenernos.
–
¿A dónde vamos ahora? – preguntó Andréu.
–
No lo sé, ¿Dónde quieren ir? – pregunté.
–
¿Cómo? ¿A dónde vamos? – preguntó Lu.
–
La fiesta sigue luego de un concierto… deberías saberlo
Sullivan – rió Alex ya con experiencia.
–
Vamos a ‘Crush’, dicen que ahí se pasa bien – rió Andréu.
–
¿Hay de la buena? – sonreí.
–
Claro, además el administrador ya me conoce, nos dejará en
paz – dijo seguro.
–
Entonces llévanos allá por favor, al ‘Crush’ – le dijo
Mischa al chofer.
Lu
no comprendía bien a lo que nos referíamos, pero debía aprender a vivir como
uno de nosotros, y si así lo digo, eso quiere decir que nosotros no descansamos
hasta el otro día, por eso nuestras giras eran tan extenuantes, tan agotadoras…
jamás nos deteníamos.
Llegamos
a dicho bar, el guardia nos saludó luego de bajar de la van, ingresamos muy
alegres, provocando mucho ruido, haciendo que muchos nos mirasen, había buena
música y mucha gente bailando, nos sentamos en una de las mesas del rincón,
pedimos licor de todo tipo, uno tras
otro, hasta que Andréu le hizo una seña a un sujeto que nos dejó una bolsa
sobre la mesa, todos reíamos, menos Lu.
–
¿Quién empieza? – rió el francés.
–
Déjate de niñerías – dije arrebatándole la bolsa.
La
abrí y el polvo se difuminó sobre la mesa, con unas servilletas armamos unas
hileras de aquel polvo, y con Mischa comenzamos a aspirarlas por la nariz, nos
saboreamos el paladar y reímos como tontas, Alex lo hizo luego y Andréu lo
acompañó, Lu nos miraba desconcertada.
–
¿Qué? – la miró Mischa.
–
¿Qué están haciendo? – dijo media molesta.
–
Pues… aspirando heroína – rió.
–
¿Por qué lo hacen? ¿No ven que eso les hace daño…? – dijo
negando con su cabeza.
–
Es parte de nuestra rutina, si no te gusta puedes irte –
dijo Andréu, riendo.
–
Lu tranquila, si no quieres hacerlo está bien, Brian
también lo hace, no somos los únicos, muchas bandas lo hacen… es parte de
nuestra ‘diversión’ Si quieres puedes beber otro trago o acompañarnos – dije
seria.
–
Me da miedo…
–
No le temas – reí – ¿lo has hecho antes?
–
Una vez y me sentí muy mal… – dijo temerosa.
–
Hazlo de una vez, así no te hace mal, luego bebe un poco de
cerveza, así los efectos disminuyen – dijo Alex.
–
No puedo creer que vaya a hacerlo – levantó las cejas.
–
Si no quieres… no lo hagas – tomé su muñeca.
Cerró
los ojos, dudando de su decisión. No me gusta obligar a la gente, pero tampoco
me gusta que me critiquen por algo que hago quizás como un modo de vida. Si no
te gusta, guárdate tus comentarios e ignórame, pero ella era mi amiga… no podía
decirle eso, por mucho que así lo quisiera. Lo que me molestó en sí, es que… su
marido hacía lo mismo, tal vez ella no lo
sabía, pero ese no era motivo para que se molestase con nosotros…
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