–
¿Hace cuanto saliste? – rió con uno de los pequeños en sus
brazos Ville.
–
Pues hace algunos minutos solamente – sonreí con uno de los
hijos de Mischa en mis brazos.
–
¡Me hace tan feliz que estés aquí! – lloraba Mischa con
otro de sus pequeños.
–
Mischa basta, ya estoy aquí, deja de llorar o comenzaré a
ponerme sentimental – reí.
–
Dios no, que terrible es eso – rió Ville.
–
Oye tú – reí – No opines… – seguí riendo.
Hubo
una charla interesante aquel día en la sala de la casa del futuro matrimonio Valo-Escobar (Bauer para mí). Me sentía bien con uno de los pequeños entre mis
brazos, ya tenían 7 meses de nacidos y esta era la primera vez que los veía.
Sean se mantenía junto a mí sin mucho que decir, para variar había olvidado
comentar que ahora la cosa sería diferente, no sé como él soportó estar en
silencio tanto tiempo, así que recordé.
–
Santo cielo, olvidé comentarles algo – dije riendo, mirando
a Sean.
–
¿Qué sucede? – preguntaron curiosos.
–
Él es Sean, pero creo que lo conocen – reí.
–
Sí, vino hace algún tiempo… con Norman – dijo riendo
Mischa, recordando quien sabe que cosa.
–
Pues bueno, él es mi novio oficialmente – dije con orgullo.
–
¿Ah si? La cosa va en serio – acotó Ville.
–
Claro que va en serio – tomé la mano de Flanery y éste me
sonrió.
–
Hacen una linda pareja – dijo Mischa, mirándome tan
fraternal.
–
Nunca me habías dicho eso… – la miré atónita.
–
Porque es primera vez que te veo tan centrada en lo que
respecta a tu vida pequeña – sonrió.
Eso
me hizo sonreír, era inevitable. Ella era tan sabia a veces que me daba una
rara envidia. Con Sean le presentamos a Lola,
la hija de Flanery, apenas tenía 6 añitos y pronto cumpliría los siete, pero ya
tenía curiosidad por saber como se llevaría con mis hijos.
–
Bueno… será mejor que vayamos a casa, es hora de ver el lío
que hay allí – reí poniéndome de pie.
–
¿No has ido a tu casa aún?
–
No Mischa, si te dije que acabo de salir…
–
Entonces ve, tendrás un gran lío al entrar, deberás
presentar a Sean frente a Corey – me susurró.
–
Cierto…
–
Buena suerte – me abrazó.
Con
Sean y Lola nos despedimos de Mischa, de Ville, de Rochelle y de los
pequeñitos. Fuimos a mi casa los tres, yo con un leve nerviosismo al pensar en
como reaccionaría Taylor al enterarse de todo, pero debía ser fuerte si quería
que todo cambiase, ya no me podría dejar
intimidar por él…
Abrí
la puerta de la casa y no encontré a nadie, había un silencio abrumador que me
hizo pensar muchas tragedias, más bien dicho, recordar muchas tragedias…
–
¿Cristal…? – grité.
Enseguida
le pedí a Sean y a su pequeña que tomasen asiento, mientras que podía oír risas
en el piso superior, sentí pisadas corriendo a gran velocidad y un profunda
alegoría se apoderó de mí al ver correr por las escaleras a mi hija, su sonrisa
me conmovió como jamás lo hizo antes. La abracé con fuerza y cerré los ojos
mientras le decía que la amaba con toda mi alma, luego atrás de ella apareció
Corey quien sonreía asombrado, con esa cara de idiota que solía representarlo
en ocasiones.
–
Vaya… estás aquí – se acercó.
–
Gracias por cuidar de mi hija Corey – sonreí.
–
No hay de qué mi amor, es nuestra hija – dijo en mi oído
mientras me abrazaba con la misma fuerza que hace tiempo atrás.
Cerré
mis ojos y aproveché aquel último contacto que tendría con el hombre, sería quizá la última vez que le permitiría
tocarme y mucho menos tan apasionado como lo estaba haciendo. Acabado el
abrazo tomé de la mano a Sean quien observaba un poco incómodo todo, y le pedí
que se acercase.
–
¿Quién es él? – preguntó Taylor curioso.
–
Él es… mi pareja – sonreí.
–
¿Pareja…? – dijo luego de un largo silencio – ¿Desde
cuando? – rió un poco incómodo.
–
Desde, hace un buen tiempo… ¿Cuánto mi amor? ¿8 meses? –
miré a Sean.
–
Ocho meses y cinco días – sonrió rodeándome con su brazo a
la altura de mi cintura, siguiéndome la corriente.
–
Vaya… eso es… ¿desde antes que fueras a prisión? – dijo
confundido.
–
Sí, nos conocimos mucho antes… Él me ayudó bastante ¿sabes?
Luego de Dero, él me salvó del fin – sonreí melancólica.
–
No quiero saber su historia – dijo riendo, herido.
–
Oh, pues, no pretendía contarla tampoco – levanté las cejas
– ¿Cuándo crees que puedes irte de casa Corey? Agradezco mucho lo que hiciste
todo este tiempo de cuidar de Cristal, pero ya estoy de vuelta y quiero la casa
solo para mí – sonreí.
–
Ahora mismo… Voy en busca de mis cosas y la casa será toda
tuya – respiró profundo – ¿Cristal, me acompañas? – sonrió a la niña.
–
No… quiero estar con mamá – dijo apenada.
Miró
tristemente a la niña y comenzó a subir las escaleras. Me dolió verlo así.
–
Ve con tu padre hija, ya tendremos la vida entera para
estar juntas – le sonreí.
–
Está bien – sonrió levemente.
Corrió
tras Corey, dejándonos así solos a Sean y a mí nuevamente. Lola estaba un poco
tímida, siquiera le presente a la que sería su nueva ‘hermana’, pero ya habría
tiempo más adelante, lo que ahora me dolía un poco fue haber terminado con
Corey de la manera que lo hice, tal vez fui cruel, júzguenme, pero en verdad ya estaba harta de que él creyera que
siempre estaría disponible para que hiciera conmigo lo que quisiera y más aún,
que no hubieran compromisos sinceros de por medio.
Abracé
a Sean en silencio, sin que yo ni él dijera nada, permanecimos así hasta que
Corey bajó con sus maletas, lo miré en silencio al igual que él a mí.
–
Adiós – dijo sin más.
–
Cuídate, gracias por todo – sonreí levemente.
Elevó
un poco la cabeza sin decir otra palabra, no se despidió de Sean ni de mí, pero
si lo hizo con su hija, la abrazó y luego se marchó. Respiré profundo dándome
fuerzas para comenzar desde cero esta vez.
–
No sabía que tenías novio mamá – me miró Cristal,
asombrada.
–
No lo tenía hasta hoy – sonreí.
–
¿Por qué le mentiste a papá?
–
Ya te contaré luego mi amor, ahora quiero que lo conozcas…
Se
acercó a mí, me incliné a su altura y le presenté a Lola.
–
Ella será tu nueva hermanita, sigues siendo la más grande…
– levanté las cejas.
–
¿Hermana? – me miró confundida.
–
Ella es Lola, es hija de Sean…
–
¿Él será mi nuevo padre? – sonrió levemente.
–
Por ahora solo es mi novio, quizá más adelante las cosas
sean más claras, pero como estaremos juntos queremos que nuestros hijos se
lleven bien… Y tu con tus hermanos deberán convivir con Lola, quiero que se
lleven bien – la miré.
–
¿Cuántos años tienes? – le sonrió Cristal.
Apuntó
seis con los dedos de sus manos sin decir nada, estaba un poco cohibida con lo
que estaba pasando, pero eso me hizo sentir bien. Le dije a mi hija que la
llevara a conocer el jardín y a los canes, que tuviese cuidado con que no la
mordieran, y así partieron. Sean tomó asiento y me miraba sonriente.
–
¿Qué? – reí al mirarlo.
–
Nada, no he dicho nada –rió.
–
Pero en algo estás pensando – encogí mis ojos.
–
No… – siguió riendo.
–
¡Dios! ¿Has visto mi celular? – recordé.
–
Lo dejaste en la mesita… aquí está – lo tomó.
–
Debo llamar a Richard – marqué el número.
–
¿Quién es él? – preguntó.
–
Luego te explico bombón – sonreí.
Asintió
y caminé un poco hacia la cocina para tener privacidad, demoró para que Rich
contestase, pero al fin lo hizo.
–
¿Connie?
–
Sí, soy yo ¿Cómo estás? – sonreí.
–
¿Ya saliste? Que bien suena
eso… Estoy bien querida, ¿y tú? – sentí una sonrisa.
–
Bien, volviendo a la vida. Te llamaba para pedirte que
trajeras a los niños ¿Cuándo crees que puedas viajar para traerlos?
–
Uh, complicado… Rammstein
está de gira y estoy como loco entre los ensayos y el hotel para ir a verlos,
además, dios, no lo sé Nixie – dijo complicado.
–
Richard, quiero a mis hijos aquí, por último mándalos
solos, con Khira, o Merlín, qué se yo… pero no quiero tenerlos lejos más tiempo
– levanté las cejas.
–
¿No puedes viajar para
venir tú por ellos?
–
No, no puedo, mis papeles no estarán listos hasta dentro de
una semana… No puedo salir de la ciudad.
–
Está bien, veo si te los
mando con mi asistente o espera… Hetfield está en la ciudad ahora, puedo
mandarlos con él si quieres.
–
¿James? ¿Qué hace allá? – reí.
–
Creo que está de Tour con
no sé quien, puedo hablar con él, así los niños están en manos seguras.
–
Espera, ¿el Gigantour? Ese no es Hetfield, es Mustaine –
reí – Y sí, mándalos con él, yo le hablo luego para avisarle…
–
¿Mustaine? Bueno tu sabes a
lo que me refiero – rió – Bien, entonces yo le
aviso, te cuidas mucho ¿está bien?
–
Tu igual, suerte en todo. Adiós – corté antes de que me
dijera otra cosa.
Perfecto,
mis hijos ya estarán volando hacia mí dentro de unos días; no soportaba
tenerlos lejos mucho tiempo.
Volví
con Sean, me acurruqué en su pecho mientras permanecíamos en el sofá, acarició
mis cabellos mientras yo acariciaba su mejilla, no sé porque, pero sentí que
esta era la primera vez que un hombre me acariciaba con sinceridad; era
extraño, pues jamás me sentí así con ninguna de mis parejas, claro, a excepción
de Richard, ya que él fue mi marido… pero no sé, Sean tenía algo de cada uno de
mis novios, era como la mezcla perfecta, tanto así que me asustada dejarlo…
–
¿Ahora me explicarás quien era?
–
Richard era mi marido, con él tuve dos bellos hijos, lo que
conociste la otra vez… y bueno Corey, el que se fue hace algunos minutos es el
padre de Cristal, fue mi pareja hace 10 años… y el resto de mi vida es una
mierda – reí ilusa.
–
No quiero que me cuentes toda tu vida, solo quiero que me
hagas partícipe en ella – sonrió.
–
Quiero que lo seas, ya eres fundamental en ella… no quiero
que nada de mi pasado arruine esto entre nosotros, porque poco a poco conocerás
muchas cosas que no sabes de mí. A eso le temo, tengo miedo a que después de
que sepas cosas de mi vida quieras irte y abandonarme…
–
No lo haré, cada uno tiene su historia, un pasado oscuro,
tormentoso y a veces inexplicable, también lo tengo yo. Pero lo que importa es
el presente, el ahora… y claro nuestro futuro juntos, antes yo no te conocía y
lo que hiciste no es de mi incumbencia, tal vez me importe cuando lo sepa, pero
no puedo juzgarte porque ya pasó… ¿comprendes? No te preocupes por eso – besó
mi cabeza.
Tal
vez él era demasiado perfecto como para mí, quizá yo no merecía a aquel hombre…
aunque puede que sí, más que mal las desilusiones en mi vida han venido una
tras otra, ya era hora de que algo bueno me pasara ¿no lo creen?
Avanzó el día, aquella noche la pasé
sola con mi hija en casa, Sean se marchó con su pequeña a su morada… es muy
pronto para vivir juntos.
Conversamos
muchas cosas con mi hija, cosas que hacían falta, me comentó lo que vivió con
la abuela (mi madre) cuando yo no
estaba, cosas que hizo con su padre y todo lo que hablaron, incluyéndome en
algunos de sus temas. Le expliqué el por qué de mis actos contra Corey y para
variar ella comprendió, esta chica realmente es una gran mente, uno de mis
mayores tesoros.
Hablé
aquella misma noche con Mac, lo despedí y le informé todo lo que respectaba a
los asuntos de la banda, dejé en claro que no quería nada con él. Mi nueva
abogada sería María, y la banda, pues tendré que buscar un genio para que se
atormente con nuestros problemas, debía saber si María querría correr el riesgo
de jugar como abogada de Nevinger. Además, debía poner en claro el asunto de
Petter, mi amado amigo, lo primero que debía hacer apenas amaneciera, era ir a
verlo a hospital… y anunciar en claro, que ya tenía en mente a alguien para el
bajo.
Mi
regreso a la vida debía ser glorioso y esperando que Simpson saliera del coma,
era perder tiempo valioso, no quería eso precisamente, así que bueno, una
telefoneada esa noche lo resolvió todo.
–
¿Cómo estás mujer? – sonreí agotada.
–
¿Quién habla?
–
¿Cómo no me reconoces? ¡Santo cielo, Lu! – reí.
–
¡Nixie! Lo lamento, estaba
media loca con una película, lo lamento – rió.
–
Ya estabas viendo porno con Haner he – seguí riendo.
–
¡Oye! No digas eso, estaba
viendo el Rey León con mis pequeños – sonrió del otro lado.
–
¿Hijos? – me asombré.
–
Ya sabes, con los gemelos y
Thomas
–
¡¿Gemelos?! ¡Santa mierda Lu! No sabía que tuviste Gemelos
– grité exaltada.
–
Pues si, ¿recuerdas mi
matrimonio? Pues no era solo un bebé, eran dos, son una parejita hermosa
¿sabes? De un angelito, pasé a tener tres – rió.
–
Que asombroso, todas me alcanzan con mi record de tres
pequeños – reí – Algún día de estos te iré a visitar ¿si?
–
Me agrada mucho la idea
dulzura, eso me pone ansiosa.
–
Oh y bueno, no te llamaba para eso precisamente…
–
¿Ah no? Pensé que te
importaba
– rió.
–
Claro que me importas mujer, solo quería saber si te
gustaría formar parte de un proyecto contundente…
–
¿Proyecto? ¿A qué te
refieres?
–
Ya sabes, Petter está en un coma diabético hace algún
tiempo, y necesito continuar trabajando… no es por ser mala amiga, pero no
quiero perder tiempo ¿comprendes?
–
¿Y bueno…?
–
Claro, recuerdo la oferta que te hice hace algunos meses
antes de irme a Europa, ¿estás interesada en ser la nueva bajista de Nevinger?
Al menos… ¿Por algún tiempo…?
–
…
–
¿Lu…? – me asusté.
–
¡¡¡¿Es una broma?!!! – gritó haciéndome trizas
el tímpano.
–
Claro que no, lo digo en serio, tengo temas escritos y la
prisión me ayudo bastante para memorizar melodías nuevas. Quiero poner en
marcha todo y sin bajista no puedo ¿aceptas entonces? – sonreí.
–
¿Qué si acepto? ¡Claro! No
sabes lo feliz y ansiosa que me pone ser parte de tu banda Nixie
–
Eso me hace sentir importante – reí.
–
¡Eres importante!
¡Imagínate! Yo con una banda conocida a nivel mundial… ¡Que emoción! Eso sí,
tendré que renunciar a la fotografía, no podré ser fotógrafa de nuestra banda – dijo como loca.
–
Tranquila, volveremos con nuestro fotógrafo, y no dejes tu
carrera, la banda es algo como un hobbie, no es necesario que dejes tu trabajo
– sonreí.
–
Está bien, esta bien – se calmo – ¡Dios estoy tan feliz!
–
Me gusta eso… Será mejor que te duermas pronto.
–
¿Por qué lo dices?
–
Porque comenzamos mañana mismo…
No hay comentarios:
Publicar un comentario