NARRA:
Mischa Bauer.
El
mundo se venía abajo, las miserias parecían desaparecer a gran velocidad, pero
jamás estoy segura de lo que estoy viviendo, más bien… nunca es seguro lo que estoy viviendo.
Actualmente me sentía bien con lo que estaba pasando, es decir, mis hijos están creciendo bien, saludables; mi relación con Ville mejoró bastante el último tiempo, además, Nixie ya estaba de regreso y eso me hacía muy feliz. Lo único malo, es que mi amado Petter seguía sin mejorías y eso me mantenía preocupada, aunque no se lo dijera a nadie.
Actualmente me sentía bien con lo que estaba pasando, es decir, mis hijos están creciendo bien, saludables; mi relación con Ville mejoró bastante el último tiempo, además, Nixie ya estaba de regreso y eso me hacía muy feliz. Lo único malo, es que mi amado Petter seguía sin mejorías y eso me mantenía preocupada, aunque no se lo dijera a nadie.
Aquel
día, el siguiente de la liberación de
Bauer, nos reunimos en donde solíamos estar para ensayar, ella nos había
citado para darnos noticias importantes, se oía ansiosa por teléfono, pero no
se lo hice saber. Preparé mis cosas, le pedí a mi prometido que cuidara de
Mustanen, Gaspard y Riina, nuestros
trillizos y Rochelle, se quedaría acompañado de los miembros de su banda,
tendrían una reunión sobre su grupo, lo que me parecía gracioso, ellos venían
solo para divertirse con mis pequeños, creían
que actuando así los dejaría ser los padrinos de los pequeños, pero aún
estoy pensando bien a quien les daré ese título, aún queda tiempo de
bautizarlos…
Preparé
mi cartera y una de mis guitarras eléctricas, las subí al auto en los asientos
traseros y partí al lugar señalado, manejé tranquila sin apuros, encendí el
radio y moví mi cabeza al ritmo de la batería de una canción de ZZ Top, una de las bandas favoritas de
Nixie, la que por cierto me agradaba, tenían un estilo peculiar y anticuado que
me atraía.
Demoré,
creo yo, unos veinte minutos para
arribar, estacioné el vehículo, me puse la guitarra al hombro y caminé adentro,
estaban los chicos allí y les sonreí, hace algún tiempo que había dejado de
verlos. Para ser sincera Nevinger no se había vuelto a reunir tras la aprensión
de Nixie Bauer, nos reunimos tal vez, solo un par de veces; pero bueno, eso es
otro punto. Entré sonriente, les besé las mejillas a ambos, dejé mi guitarra y me
senté al borde del escenario, con mis pies sueltos pues no alcanzaba el suelo.
El lugar era muy amplio, Nixie lo había comprado antes de que volviéramos a
Estados Unidos, cuando vivimos allá en Inglaterra unos meses; era algo así como
un mini teatro, había asientos para espectadores y un amplio escenario que
usábamos para practicar, había varios tipos de amplificadores para los
instrumentos, y claro, la batería de ensayo que usaba Andréu, un trío de
guitarras acústicas que solíamos mantener aquí, y básicamente eso, claro,
también micrófonos.
Como
mencioné, me senté en el borde del escenario, mientras que Andréu y Alex
estaban sentados en la primera fila de asientos, uno junto al otro, conversando
cosas de chicos, ya saben, partidos de
fútbol y autos… de esas cosas, yo permanecí como oyente un buen rato, hasta
que sentimos el motor distintivo del Lamborghini de Bauer estacionar afuera,
los tres miramos a la gran puerta de entrada, para verla aparecer, venía
riendo, la oímos y apareció junto a otra chica, Lu, la mujer de los rojos y ondulados cabellos.
–
Hola chicos – dijo mientras besaba las mejillas de los
chicos.
–
Hola nena – le sonreí cuando me besó a mí.
–
Que bien que estés de regreso – sonrió Andréu mientras
sostenía su mano.
Ella
le devolvió la sonrisa mientras acarició su mejilla dulcemente, acarició la
cabeza de Alex como una madre acariciando a su hijo, me parecía extraño
aquellas actitudes en Nixie, ella era más…
no lo sé ¿fría? No solía ser
tan cariñosa con nosotros, más bien por eso la nombramos la cabeza de la banda,
su brutalidad era la manera de mantener orden… Pero bueno, me gustaba que fuera
así, se sentía extraño, pero me alegraba que ya no fuera tan hombre para sus cosas.
Se
cruzó de brazos y respiró profundo, nos observó en silencio un instante, como
queriendo decir algo pero no saber como comenzar.
–
Bueno… hay algo que debo decirles – dijo seria, como
siempre.
–
¿Qué sucede? – preguntó alerta Alex.
–
Hoy nos encontramos en una posición delicada, y creo que ya
saben a lo que me refiero – levantó las cejas.
–
A Petter… – susurré, ella asintió.
–
Claro, sé que es duro lo que están sintiendo, es… doloroso.
Jamás creí que algo así le pasaría a Petter, él se preocupaba mucho de su
enfermedad y casi ni se le notaba, jamás tuvo complicaciones y es bastante raro
lo que le pasó… – se detuvo – Pero… debemos continuar.
–
¿A que te refieres? – preguntó el rubio Andréu.
Miró
a la chica, bueno a Lu, y elevó las cejas dándonos una respuesta a nuestras
preguntas ¿A qué se refería exactamente? Pues
no lo sé, nos miramos entre nosotros y ella acudió a aclarar nuestras
interrogantes.
–
Lu será nuestra bajista
ahora –
sacó aquel tono de voz, el de mando, al que tanto respetábamos con los demás.
–
¿No crees… que es muy pronto? – levantó las cejas Alex.
–
Sí, es decir… Petter está en coma, y tú apenas saliste ayer
de prisión… – agregó Andréu.
Se
mordió el labio inferior, eso demostraba un disgusto, se notaba. Movió sus
hombros para atrás y miró el suelo, se rascó la punta de la nariz como lo hacía
a menudo y volvió la mirada a nosotros, sus
ojos ya eran los de antes. Eso hizo darme cuenta que ella no había
cambiado, lo que me hizo sonreír levemente; sí, tenía miedo a que Bauer se
convirtiera en una abuelita con corazón de chocolate y que pronto nuestro
imperio se fuera a la misma mierda, ya saben, todo comienza así…
–
¿Por qué quieres comenzar tan rápido con la banda? –
preguntó Alex.
–
Miren – dijo pausadamente, con ese tono al que a veces
temíamos, ahora hablaba un poco disgustada – Tú – apuntó a Andréu – Tú me reclamas a menudo porque la banda se
estanca por mis problemas, quieres siempre estar grabando, tocando, y
participando en los escenario. Si esperamos a que Petter mejore podemos perder
mucho, todos aquí saben que un coma diabético puede tardar quizá hasta años
para que él vuelva a estar consciente. Muchas veces me reclamaron con que nos
tomábamos muchas vacaciones y no hacíamos nada – nos miró al resto – ¿Quieren
quedarse otro tiempo más sin hacer nada? ¿O prefieren que pongamos manos a la
obra? Porque si ustedes prefieren seguir esperando, puedo conseguirme a otros
músicos, no sería la primera banda que sufre cambios de alineación… ¿no lo
creen? – dijo en un tono irónico.
–
No queremos que eso pase, estás exagerando con eso del
cambio – reí un poco preocupada.
–
Pues entonces debemos ponernos a trabajar, les digo que Lu
será nuestra nueva bajista para que ya vayan imaginando que tenemos mucho por
hacer – frunció el seño.
–
¿Qué pasara cuando Petter se recupere? – Andréu la miró
confundido.
Guardó
silencio, lo observó con la vista cansada, tal vez quería gritarle una grosería
como lo hacía siempre, pero no lo hizo.
–
Veremos en qué estado despierta, puede que tenga problemas
de coordinación, o algún otro tipo de complicación, ya saben. Mucho tiempo
estando en coma puede atrofiar funciones del cuerpo… dependiendo del estado de
él cuando despierte… será la decisión que tomaré – dijo más calmada.
Oyendo
aquello, con los chicos nos miramos. Junto a Nixie permanecía Lu sin decir
nada, estaba nerviosa, y como no estarlo, estábamos discutiendo por razones
obvias respecto a su ingreso en la banda. Yo me hubiera sentido incómoda y tal
vez humillada, quizá ella también se estaba sintiendo así…
Luego
de acabar aquella rendición de cuentas, planeamos todo. Nixie sacó carpetas con
ritmos para la batería, haber estado en prisión le ayudó mucho para corregir
ritmos que tenía guardados, estos de ahora eran más potentes, quizá tanto como
los de las bandas de Trash, comentó conmigo y Alex unos ajustes en los riffs de
las guitarras, ahora debíamos sonar más rápido y potentes, me gustaba y me
asombraba. Acabando con nosotros llevó a Lu sobre el escenario y le dio el bajo
que había siempre aquí, se lo pasó y le pidió que improvisara un poco; con los
chicos detuvimos nuestras actividades y nos pusimos a mirar como lo hacía y más
bien dicho, a escucharla.
–
Hay dios, no me miren que me pongo nerviosa – rió tímida.
–
Debes acostumbrarte Lu, estos tiempos que se avecinan
tendremos que dar conciertos y si te cohíbes en el escenario tendremos graves
problemas. Acepté el error de Alex con la guitarra en su primer show, pero con
el bajo es diferente querida… así que vamos, toca algo para nosotros – sonrió
Nixie.
–
Está bien… – respiró profundo.
Hizo
crujir sus nudillos y comenzó con el bajo, lo más gracioso de todo es que el
instrumento no estaba conectado al amplificador, lo que nos hizo reír a todos y
claro, poner más tensa a la misma Lu.
–
Hay que tonta – se dijo así misma.
–
No digas eso – reí – Ahora si, vamos – dije luego de
conectar el bajo al amplificador.
Nixie
le subió el volumen al máximo y Lu comenzó a tocar el bajo, sus dedos se movían
con cuidado, casi como si estuviese rozando la piel con el agua, esa delicada
sensación de no querer mojarte, tan solo
sentir su frescura. Parecía que no quería hacerlo pero a medida que
avanzaban los minutos una sonrisa fue ampliando sus labios, Nixie movía su
cabeza al ritmo del punteo que la chica llevaba a cabo, Andréu atrás apoyado en
su batería miraba atento, como si fuera lo más interesante que hubiese visto en
su vida, junto a mí Alex movía su pie el compás igual que Bauer y yo, pues me
imaginaba subiendo al escenario con una nueva integrante en la banda, sonaba
interesante… ¿saben? Siempre fuimos
solo las dos Bauer en la banda, las únicas mujeres, nuestros reemplazos jamás
fueron chicas y ahora que teníamos otra dentro, podía que nos fuera mejor,
incluso pudiera que Lu fuera nuestro pase al exceso de gloria que ya teníamos.
Es decir, las nuevas melodías de Nixie eran diferentes a lo que siempre
habíamos tocado, esto sonaba a los Big 4,
algo así ¿me comprenden? Veríamos las
canciones que ella tenía escritas en otro momento, por ahora nos enfocábamos en
las melodías, ya que era lo que siempre armábamos primero.
–
Bien, es suficiente – dijo Nixie.
–
Me gusta, es buena… me atrevería a decir, que incluso es
mejor que Petter – sonreí sutilmente.
–
Es cierto, aunque no encuentro diferencia entre bajistas
pero me gusta – rió atrás Andréu.
Todos
miramos a Alex quien no decía nada y solo sonreía.
–
¿Qué? – dijo.
–
¿Qué te parece? – rió Nixie.
–
Bien, o sea, toca bien – rió – No me pregunten esas cosas a
mí, yo solo sé de guitarras – siguió riendo.
Todos
reímos, él era un inocente ignorante respecto a otros instrumentos, pero bueno,
la cosa es que, sí, aceptamos que Lu
fuera nuestra nueva bajista, aunque si no lo hacíamos no sabría lo que pasaría,
Nixie era la de la última palabra y al parecer venía dispuesta a que sí o sí ella entrase a Nevinger.
Descansamos
un poco, después de un rato ensayamos las nuevas ideas que traía en la cabeza
Nixie, nos gustó a todos y nos pusimos en campaña para comenzar con un nuevo
álbum, diferente al resto pero inigualable para el mundo. Acabamos entre risas
y apoyo instantáneo para Sullivan, nuestra nueva compañera, Nixie se sentó
junto a mí entre los asientos, me sonrió y miró al frente mientras que Andréu
le enseñaba a Lu y a Alex a tocar batería, le
gustaba lucirse con su gran técnica.
–
¿Qué harás ahora? – le pregunté.
–
Iré al hospital a ver a Petter…
–
¿Viajarás a New York? – me asombré.
–
¿Qué? ¿Por qué? – me miró rápidamente.
–
Petter está en New York, Nixie, ¿Cómo no lo sabías?
–
Nadie me dijo nada, si no es por Guadalupe siquiera sabría
que cayó en coma – frunció el seño.
–
Está allá para que su ex esposa y sus hijos pudieran
visitarle, estando aquí nadie podría hacerlo, además los padres de Petter viven
en esa ciudad, acá estaría alejado de todos ellos… – respondí.
–
¿Y nosotros qué?
–
Bueno, nosotros somos los amigos, sabes que para algunos la
familia está primero, más que mal… nosotros podemos darnos el lujo de viajar,
ellos ya son ancianos…
–
Maldita sea – se cruzó de brazos como una niña pequeña.
Sonreí
y volví la vista al frente.
–
¿Cuándo te casas?
–
En una semana… estoy ansiosa – reí.
–
Todo saldrá bien, ustedes se llevan bien y él es un buen
sujeto – dijo.
–
Espero que yo no termine arruinando todo lo que me ha
costado trabajo construir…
–
No digas eso, solo debes tener más fe en ti misma…
–
¿Desde cuando estás tan positiva? – reí, mirándola.
–
Ya sabes – sonrió – La vida te da nuevas oportunidades,
solo hay que aprovecharlas y no dejarlas ir… siempre acabamos arrepintiéndonos
cuando ya no las tenemos. – levantó las cejas.
–
¿Qué te hicieron en la cárcel? – reí – Mejor dicho… ¿Qué te
hizo Sean…?
Sonrió,
como una dulce chica, con ese brillo especial en sus ojos; tomé su mano y
asentí.
–
Me gusta que estés bien, me alegra mucho el saber que ya
estás cansada de que las cosas sean malas… está bien todo lo que tienes en
mente, él es un buen sujeto – sonreí.
–
Lo sé – miró al frente – Las cosas serán diferentes Mischa,
muy diferentes… por eso no quiero estancar ninguno de mis proyectos…
–
¿De que hablas?
–
Hablé con Aya esta mañana… tenemos algo grande entre manos
– sonrió victoriosa.
–
No entiendo – levanté una ceja confundida.
–
¿Te gusta el nombre ‘Hostile
Dolls’? – rió ampliamente.
–
¿Muñecas hostiles…? Suena a película de terror
– reí.
–
Pues bueno, ¿Te gusta o no? – frunció el seño.
–
Sí, me gusta, suena… interesante.
–
Pues así se llamará el festival que crearemos – dijo seria.
–
¿Festival? ¿De que estás hablando Nixie? – dije sin
entender.
–
Arch Enemy, UnSun, Evanescence, Polution, Nevinger y una
breve participación de Eluveitie, una especie de ‘Big 4’ Pero para chicas –
sonrió otra vez.
–
¿De verdad? – reí sin poder creerlo – ¿Y quién dio la
autorización para eso?
–
Falta que hablemos con Chrigel y Anna Murphy para ver si Eluveitie
quiere estar con nosotros, y pues los productores de las disqueras de todas las
bandas hablaron con Philip Becker, un productor de eventos mundiales y pues…
nos dijo que el festival contaba con lo necesario para comenzar…
–
Vaya, eso suena maravilloso – dije emocionada – ¿Cuándo
comenzamos?
–
Lo antes posible, falta arreglar los asuntos con Aya,
porque su reciente matrimonio con C-kark ha sido complicado, ya que siendo su
manager, y al mismo tiempo el esposo… ya sabes, los problemas jurídicos que eso
conlleva –levantó las cejas.
–
Bueno, es lo de menos, me alegra saber que seremos dueñas
de un festival – reí.
–
No solo dueñas, seremos las principales, Ángela y yo
estamos escribiendo un par de canciones para que cantemos las cinco juntas y
claro, todas las bandas involucradas participen…
–
Eso es maravilloso, tendré que ponerme a ensayar con mayor
razón – sonreí.
–
Eres buena en lo que haces, no es problema.
–
¿Al final que pasó? ¿María será tu abogada?
–
Claro que si, pensé que te lo había dicho… ella me sacó.
–
No… ella no fue – dije seria.
–
¿Cómo que no…? ¿Quién lo hizo…? – dijo asombrada.
–
Fue Corey junto a Mac, ambos hicieron el papeleo y movieron
cielo mar y tierra para sacarte de allí – levanté las cejas.
Guardó
silencio asombrada, no sé en qué estaba pensando, pero la dejé, respiró
profundo y se puso de pie, me miró de lejos y me dijo ‘Luego te veo’. Asentí y
la vi marcharse, me quedé un tanto preocupada, ella quería alejar a Taylor de
su vida sea como sea, y esta noticia ponía en juego su palabra una vez más.
En
el escenario seguían los chicos intentando tocar batería, parecían niños con
juguetes nuevos, Lu se integró bien a nuestro grupo, al menos los chicos la
trataban bien… es decir, no la excluyeron
como hubiera echo cualquiera. Me uní a ellos y luego de un rato comenzamos
a improvisar para ver que salía, todos teníamos ideas para las nuevas
canciones, pero debíamos mezclarlas y escuchar si sonaban tan bien como nos
exigía Bauer, solo espero que todo… llegue
a buen fin.
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