lunes, 9 de enero de 2012

Chapter 68.


NARRA:             Mischa Bauer.


El mundo se venía abajo, las miserias parecían desaparecer a gran velocidad, pero jamás estoy segura de lo que estoy viviendo, más bien… nunca es seguro lo que estoy viviendo. 


Actualmente me sentía bien con lo que estaba pasando, es decir, mis hijos están creciendo bien, saludables; mi relación con Ville mejoró bastante el último tiempo, además, Nixie ya estaba de regreso y eso me hacía muy feliz. Lo único malo, es que mi amado Petter seguía sin mejorías y eso me mantenía preocupada, aunque no se lo dijera a nadie.

Aquel día, el siguiente de la liberación de Bauer, nos reunimos en donde solíamos estar para ensayar, ella nos había citado para darnos noticias importantes, se oía ansiosa por teléfono, pero no se lo hice saber. Preparé mis cosas, le pedí a mi prometido que cuidara de Mustanen, Gaspard y Riina, nuestros trillizos y Rochelle, se quedaría acompañado de los miembros de su banda, tendrían una reunión sobre su grupo, lo que me parecía gracioso, ellos venían solo para divertirse con mis pequeños, creían que actuando así los dejaría ser los padrinos de los pequeños, pero aún estoy pensando bien a quien les daré ese título, aún queda tiempo de bautizarlos…

Preparé mi cartera y una de mis guitarras eléctricas, las subí al auto en los asientos traseros y partí al lugar señalado, manejé tranquila sin apuros, encendí el radio y moví mi cabeza al ritmo de la batería de una canción de ZZ Top, una de las bandas favoritas de Nixie, la que por cierto me agradaba, tenían un estilo peculiar y anticuado que me atraía.

Demoré, creo yo, unos veinte minutos para arribar, estacioné el vehículo, me puse la guitarra al hombro y caminé adentro, estaban los chicos allí y les sonreí, hace algún tiempo que había dejado de verlos. Para ser sincera Nevinger no se había vuelto a reunir tras la aprensión de Nixie Bauer, nos reunimos tal vez, solo un par de veces; pero bueno, eso es otro punto. Entré sonriente, les besé las mejillas a ambos, dejé mi guitarra y me senté al borde del escenario, con mis pies sueltos pues no alcanzaba el suelo. El lugar era muy amplio, Nixie lo había comprado antes de que volviéramos a Estados Unidos, cuando vivimos allá en Inglaterra unos meses; era algo así como un mini teatro, había asientos para espectadores y un amplio escenario que usábamos para practicar, había varios tipos de amplificadores para los instrumentos, y claro, la batería de ensayo que usaba Andréu, un trío de guitarras acústicas que solíamos mantener aquí, y básicamente eso, claro, también micrófonos.

Como mencioné, me senté en el borde del escenario, mientras que Andréu y Alex estaban sentados en la primera fila de asientos, uno junto al otro, conversando cosas de chicos, ya saben, partidos de fútbol y autos… de esas cosas, yo permanecí como oyente un buen rato, hasta que sentimos el motor distintivo del Lamborghini de Bauer estacionar afuera, los tres miramos a la gran puerta de entrada, para verla aparecer, venía riendo, la oímos y apareció junto a otra chica, Lu, la mujer de los rojos y ondulados cabellos.

         Hola chicos – dijo mientras besaba las mejillas de los chicos.
         Hola nena – le sonreí cuando me besó a mí.
         Que bien que estés de regreso – sonrió Andréu mientras sostenía su mano.

Ella le devolvió la sonrisa mientras acarició su mejilla dulcemente, acarició la cabeza de Alex como una madre acariciando a su hijo, me parecía extraño aquellas actitudes en Nixie, ella era más…  no lo sé ¿fría? No solía ser tan cariñosa con nosotros, más bien por eso la nombramos la cabeza de la banda, su brutalidad era la manera de mantener orden… Pero bueno, me gustaba que fuera así, se sentía extraño, pero me alegraba que ya no fuera tan hombre para sus cosas.

Se cruzó de brazos y respiró profundo, nos observó en silencio un instante, como queriendo decir algo pero no saber como comenzar.

         Bueno… hay algo que debo decirles – dijo seria, como siempre.
         ¿Qué sucede? – preguntó alerta Alex.
         Hoy nos encontramos en una posición delicada, y creo que ya saben a lo que me refiero – levantó las cejas.
         A Petter… – susurré, ella asintió.
         Claro, sé que es duro lo que están sintiendo, es… doloroso. Jamás creí que algo así le pasaría a Petter, él se preocupaba mucho de su enfermedad y casi ni se le notaba, jamás tuvo complicaciones y es bastante raro lo que le pasó… – se detuvo – Pero… debemos continuar.
         ¿A que te refieres? – preguntó el rubio Andréu.

Miró a la chica, bueno a Lu, y elevó las cejas dándonos una respuesta a nuestras preguntas ¿A qué se refería exactamente? Pues no lo sé, nos miramos entre nosotros y ella acudió a aclarar nuestras interrogantes.

         Lu será nuestra bajista ahora – sacó aquel tono de voz, el de mando, al que tanto respetábamos con los demás.
         ¿No crees… que es muy pronto? – levantó las cejas Alex.
         Sí, es decir… Petter está en coma, y tú apenas saliste ayer de prisión… – agregó Andréu.

Se mordió el labio inferior, eso demostraba un disgusto, se notaba. Movió sus hombros para atrás y miró el suelo, se rascó la punta de la nariz como lo hacía a menudo y volvió la mirada a nosotros, sus ojos ya eran los de antes. Eso hizo darme cuenta que ella no había cambiado, lo que me hizo sonreír levemente; sí, tenía miedo a que Bauer se convirtiera en una abuelita con corazón de chocolate y que pronto nuestro imperio se fuera a la misma mierda, ya saben, todo comienza así…

         ¿Por qué quieres comenzar tan rápido con la banda? – preguntó Alex.
         Miren – dijo pausadamente, con ese tono al que a veces temíamos, ahora hablaba un poco disgustada – – apuntó a Andréu – Tú me reclamas a menudo porque la banda se estanca por mis problemas, quieres siempre estar grabando, tocando, y participando en los escenario. Si esperamos a que Petter mejore podemos perder mucho, todos aquí saben que un coma diabético puede tardar quizá hasta años para que él vuelva a estar consciente. Muchas veces me reclamaron con que nos tomábamos muchas vacaciones y no hacíamos nada – nos miró al resto – ¿Quieren quedarse otro tiempo más sin hacer nada? ¿O prefieren que pongamos manos a la obra? Porque si ustedes prefieren seguir esperando, puedo conseguirme a otros músicos, no sería la primera banda que sufre cambios de alineación… ¿no lo creen? – dijo en un tono irónico.
         No queremos que eso pase, estás exagerando con eso del cambio – reí un poco preocupada.
         Pues entonces debemos ponernos a trabajar, les digo que Lu será nuestra nueva bajista para que ya vayan imaginando que tenemos mucho por hacer – frunció el seño.
         ¿Qué pasara cuando Petter se recupere? – Andréu la miró confundido.

Guardó silencio, lo observó con la vista cansada, tal vez quería gritarle una grosería como lo hacía siempre, pero no lo hizo.

         Veremos en qué estado despierta, puede que tenga problemas de coordinación, o algún otro tipo de complicación, ya saben. Mucho tiempo estando en coma puede atrofiar funciones del cuerpo… dependiendo del estado de él cuando despierte… será la decisión que tomaré – dijo más calmada.

Oyendo aquello, con los chicos nos miramos. Junto a Nixie permanecía Lu sin decir nada, estaba nerviosa, y como no estarlo, estábamos discutiendo por razones obvias respecto a su ingreso en la banda. Yo me hubiera sentido incómoda y tal vez humillada, quizá ella también se estaba sintiendo así…

Luego de acabar aquella rendición de cuentas, planeamos todo. Nixie sacó carpetas con ritmos para la batería, haber estado en prisión le ayudó mucho para corregir ritmos que tenía guardados, estos de ahora eran más potentes, quizá tanto como los de las bandas de Trash, comentó conmigo y Alex unos ajustes en los riffs de las guitarras, ahora debíamos sonar más rápido y potentes, me gustaba y me asombraba. Acabando con nosotros llevó a Lu sobre el escenario y le dio el bajo que había siempre aquí, se lo pasó y le pidió que improvisara un poco; con los chicos detuvimos nuestras actividades y nos pusimos a mirar como lo hacía y más bien dicho, a escucharla.

         Hay dios, no me miren que me pongo nerviosa – rió tímida.
         Debes acostumbrarte Lu, estos tiempos que se avecinan tendremos que dar conciertos y si te cohíbes en el escenario tendremos graves problemas. Acepté el error de Alex con la guitarra en su primer show, pero con el bajo es diferente querida… así que vamos, toca algo para nosotros – sonrió Nixie.
         Está bien… – respiró profundo.

Hizo crujir sus nudillos y comenzó con el bajo, lo más gracioso de todo es que el instrumento no estaba conectado al amplificador, lo que nos hizo reír a todos y claro, poner más tensa a la misma Lu.

         Hay que tonta – se dijo así misma.
         No digas eso – reí – Ahora si, vamos – dije luego de conectar el bajo al amplificador.

Nixie le subió el volumen al máximo y Lu comenzó a tocar el bajo, sus dedos se movían con cuidado, casi como si estuviese rozando la piel con el agua, esa delicada sensación de no querer mojarte, tan solo sentir su frescura. Parecía que no quería hacerlo pero a medida que avanzaban los minutos una sonrisa fue ampliando sus labios, Nixie movía su cabeza al ritmo del punteo que la chica llevaba a cabo, Andréu atrás apoyado en su batería miraba atento, como si fuera lo más interesante que hubiese visto en su vida, junto a mí Alex movía su pie el compás igual que Bauer y yo, pues me imaginaba subiendo al escenario con una nueva integrante en la banda, sonaba interesante… ¿saben? Siempre fuimos solo las dos Bauer en la banda, las únicas mujeres, nuestros reemplazos jamás fueron chicas y ahora que teníamos otra dentro, podía que nos fuera mejor, incluso pudiera que Lu fuera nuestro pase al exceso de gloria que ya teníamos. Es decir, las nuevas melodías de Nixie eran diferentes a lo que siempre habíamos tocado, esto sonaba a los Big 4, algo así ¿me comprenden? Veríamos las canciones que ella tenía escritas en otro momento, por ahora nos enfocábamos en las melodías, ya que era lo que siempre armábamos primero.

         Bien, es suficiente – dijo Nixie.
         Me gusta, es buena… me atrevería a decir, que incluso es mejor que Petter – sonreí sutilmente.
         Es cierto, aunque no encuentro diferencia entre bajistas pero me gusta – rió atrás Andréu.

Todos miramos a Alex quien no decía nada y solo sonreía.

         ¿Qué? – dijo.
         ¿Qué te parece? – rió Nixie.
         Bien, o sea, toca bien – rió – No me pregunten esas cosas a mí, yo solo sé de guitarras – siguió riendo.

Todos reímos, él era un inocente ignorante respecto a otros instrumentos, pero bueno, la cosa es que, sí, aceptamos que Lu fuera nuestra nueva bajista, aunque si no lo hacíamos no sabría lo que pasaría, Nixie era la de la última palabra y al parecer venía dispuesta a que sí o sí ella entrase a Nevinger.

Descansamos un poco, después de un rato ensayamos las nuevas ideas que traía en la cabeza Nixie, nos gustó a todos y nos pusimos en campaña para comenzar con un nuevo álbum, diferente al resto pero inigualable para el mundo. Acabamos entre risas y apoyo instantáneo para Sullivan, nuestra nueva compañera, Nixie se sentó junto a mí entre los asientos, me sonrió y miró al frente mientras que Andréu le enseñaba a Lu y a Alex a tocar batería, le gustaba lucirse con su gran técnica.

         ¿Qué harás ahora? – le pregunté.
         Iré al hospital a ver a Petter…
         ¿Viajarás a New York? – me asombré.
         ¿Qué? ¿Por qué? – me miró rápidamente.
         Petter está en New York, Nixie, ¿Cómo no lo sabías?
         Nadie me dijo nada, si no es por Guadalupe siquiera sabría que cayó en coma – frunció el seño.
         Está allá para que su ex esposa y sus hijos pudieran visitarle, estando aquí nadie podría hacerlo, además los padres de Petter viven en esa ciudad, acá estaría alejado de todos ellos… – respondí.
         ¿Y nosotros qué?
         Bueno, nosotros somos los amigos, sabes que para algunos la familia está primero, más que mal… nosotros podemos darnos el lujo de viajar, ellos ya son ancianos…
         Maldita sea – se cruzó de brazos como una niña pequeña.

Sonreí y volví la vista al frente.

         ¿Cuándo te casas?
         En una semana… estoy ansiosa – reí.
         Todo saldrá bien, ustedes se llevan bien y él es un buen sujeto – dijo.
         Espero que yo no termine arruinando todo lo que me ha costado trabajo construir…
         No digas eso, solo debes tener más fe en ti misma…
         ¿Desde cuando estás tan positiva? – reí, mirándola.
         Ya sabes – sonrió – La vida te da nuevas oportunidades, solo hay que aprovecharlas y no dejarlas ir… siempre acabamos arrepintiéndonos cuando ya no las tenemos. – levantó las cejas.
         ¿Qué te hicieron en la cárcel? – reí – Mejor dicho… ¿Qué te hizo Sean…?

Sonrió, como una dulce chica, con ese brillo especial en sus ojos; tomé su mano y asentí.

         Me gusta que estés bien, me alegra mucho el saber que ya estás cansada de que las cosas sean malas… está bien todo lo que tienes en mente, él es un buen sujeto – sonreí.
         Lo sé – miró al frente – Las cosas serán diferentes Mischa, muy diferentes… por eso no quiero estancar ninguno de mis proyectos…
         ¿De que hablas?
         Hablé con Aya esta mañana… tenemos algo grande entre manos – sonrió victoriosa.
         No entiendo – levanté una ceja confundida.
         ¿Te gusta el nombre ‘Hostile Dolls’? – rió ampliamente.
         ¿Muñecas hostiles…? Suena a película de terror – reí.
         Pues bueno, ¿Te gusta o no? – frunció el seño.
         Sí, me gusta, suena… interesante.
         Pues así se llamará el festival que crearemos – dijo seria.
         ¿Festival? ¿De que estás hablando Nixie? – dije sin entender.
         Arch Enemy, UnSun, Evanescence, Polution, Nevinger y una breve participación de Eluveitie, una especie de ‘Big 4’ Pero para chicas – sonrió otra vez.
         ¿De verdad? – reí sin poder creerlo – ¿Y quién dio la autorización para eso?
         Falta que hablemos con Chrigel y Anna Murphy para ver si Eluveitie quiere estar con nosotros, y pues los productores de las disqueras de todas las bandas hablaron con Philip Becker, un productor de eventos mundiales y pues… nos dijo que el festival contaba con lo necesario para comenzar…
         Vaya, eso suena maravilloso – dije emocionada – ¿Cuándo comenzamos?
         Lo antes posible, falta arreglar los asuntos con Aya, porque su reciente matrimonio con C-kark ha sido complicado, ya que siendo su manager, y al mismo tiempo el esposo… ya sabes, los problemas jurídicos que eso conlleva –levantó las cejas.
         Bueno, es lo de menos, me alegra saber que seremos dueñas de un festival – reí.
         No solo dueñas, seremos las principales, Ángela y yo estamos escribiendo un par de canciones para que cantemos las cinco juntas y claro, todas las bandas involucradas participen…
         Eso es maravilloso, tendré que ponerme a ensayar con mayor razón – sonreí.
         Eres buena en lo que haces, no es problema.
         ¿Al final que pasó? ¿María será tu abogada?
         Claro que si, pensé que te lo había dicho… ella me sacó.
         No… ella no fue – dije seria.
         ¿Cómo que no…? ¿Quién lo hizo…? – dijo asombrada.
         Fue Corey junto a Mac, ambos hicieron el papeleo y movieron cielo mar y tierra para sacarte de allí – levanté las cejas.

Guardó silencio asombrada, no sé en qué estaba pensando, pero la dejé, respiró profundo y se puso de pie, me miró de lejos y me dijo ‘Luego te veo’. Asentí y la vi marcharse, me quedé un tanto preocupada, ella quería alejar a Taylor de su vida sea como sea, y esta noticia ponía en juego su palabra una vez más.

En el escenario seguían los chicos intentando tocar batería, parecían niños con juguetes nuevos, Lu se integró bien a nuestro grupo, al menos los chicos la trataban bien… es decir, no la excluyeron como hubiera echo cualquiera. Me uní a ellos y luego de un rato comenzamos a improvisar para ver que salía, todos teníamos ideas para las nuevas canciones, pero debíamos mezclarlas y escuchar si sonaban tan bien como nos exigía Bauer, solo espero que todo… llegue a buen fin.

No hay comentarios:

Publicar un comentario