miércoles, 14 de diciembre de 2011

Chapter 62.


Como una vieja melodía, el sol apareció en el cielo para iluminar nuestro maldito día. La presión se hizo presente con aquella alarma, la que nos despertó a todas, pero a mí… me aterró.

         A las duchas, ingratas – repetían las guardias mientras golpeaban las celdas con sus bastoncitos.

Me cubrí la cara con mis manos, de solo pensar que me bañaría con agua fría en un día de invierno, me hacía delirar. Como sea, gracias a los constantes empujones de una robusta guardia llegué a las duchas, me quedó mirando fijo mientras observaba al resto de las chicas desnudas, corriendo ante los disparos de agua que provenían desde las mangueras que sostenían otras guardias.

         ¿Qué estás esperando? – bufó la robusta mujer.
         No lo sé – dije media dormida.
         Quítate la ropa y pasa por el agua – volvió a empujarme.

Y entonces fue allí cuando me atacaron las miradas, dejé mi ropa en una esquina y caminé sin miedo bajo los potentes disparos de agua, cerré los ojos soportando el frío y la fuerza con que el agua impactaba en mi cuerpo.

            –    Santa mierda – susurré

Me rodeé con la toalla al acabar y una mano golpeó mis nalgas, jamás en mi vida había visto a aquella chica, pero no me importó; tomé mi ropa y me vestí. Camino al comedor pude ver en una esquina oscura como dos guardias obligaban a dos reas a tener sexo, no podía creer que pudieran hacer eso…  las cosas habían cambiado tanto desde la última vez que estuve aquí.

Pasó el desayuno con las chicas y unas desconocidas, llegó la hora de las visitas; mientras caminaba a la silla que me esperaba, pude ver a los gemelos de Sacha al otro lado del vidrio… eso me hizo sonreír, tomé asiento y mi sonrisa desapareció al ver el rostro de enojo de James Hetfield, tomé aquel teléfono y su voz me hizo sentir frágil.

         Eres una idiota – dijo entre dientes.
         ¿Qué…? – me extrañé.
         ¿Por qué hiciste esto? ¿Con qué fin querías terminar en la cárcel? ¡Eres una idiota!

Eso me hizo reaccionar, él para variar tenía la razón… una vez más.

         Hija, no sé en qué mierda estabas pensando… pero has metido la pata ¡Esto es lo peor que has hecho! No podía creerlo cuando lo vi en televisión; llamé a Sofía y me contó lo sucedido… sé que duele perder a alguien que amas, pero no por eso tienes que terminar en la cárcel… – negó con su cabeza mientras fruncía el seño.
         Tienes razón… soy una idiota – esquivé su mirada.

Apretó sus labios mientras sostenía con fuerza aquel teléfono, sobrepuso su mano en el vidrio para que yo hiciera lo mismo y así tener “contacto”, aunque en verdad solo podíamos vernos y oírnos.

         Hay algo que tengo que decirte… – dijo ya más sereno.
         ¿Qué cosa?
         No sé bien como decirlo, tu hermano iba a venir para contártelo, pero está en Alemania de gira…
         ¿Qué sucede, James?
         Tu padre falleció, hija – levanto sus cejas.
         Vaya… que mal – dije sin ánimos.
         Tu madre habló conmigo para ver si podías ir a su funeral… pero estás aquí.
         No importa, no quiero ir de todos modos – negué con mi cabeza.
         ¿Por qué no?
         Ya lo sabes…. Sabes toda mi historia con él, no me preguntes el porqué James – dije molesta – De todos modos dile a Krox que se leve a mamá un tiempo con él, mi madre no puede quedar sola luego de esto…
         ¿Por qué lo dices? – se extrañó.
         Mi padre era lo único que tenía y sinceramente no quiero que termine en un asilo – bufé.
         Bueno, ese es asunto suyo, yo solo venía a regañarte por lo que hiciste – volvió a fruncir el seño.
         Ya lo sé, solo quiero salir de aquí
         Eso debiste pensarlo mejor antes de hacer todo
         James…
         ¿Qué?
         ¿Cómo están las cosas allá afuera? – susurré.
         No han pasado cosas destacadas, solo lo tuyo, mi ahijada está con Corey en tu casa y los dos pequeños se fueron a New York hace unas horas…
         ¿Qué? ¿Por qué Corey está en mi casa? – me extrañé.
         ¿No te lo dijo?
         ¿Decirme qué…?
         Sofía volvió con Ville, ya hace un tiempo, como tres semanas…

No podía creerlo, ellos iban a ser padres y tenían planes juntos… ¿Por qué separarse?

         Vaya… para variar fui la última en enterarme – dije un poco molesta.
         Eso parece… bueno hija, debo irme, se me hace tarde.
         Está bien, gracias por venir James – sonreí levemente.
         Vendré siempre que pueda, más que mal eres como mi hija, cuídate ¿si?
         Lo haré, descuida – sonreí.

Él correspondió aquella sonrisa y me puse de pie para irme, no sé porque pero me sentía vacía, ambas noticias me daban igual, parecían normales dentro de todo, pero me hacían sentir extraña… algo en mí estaba mal.


Pasó el tiempo como era de esperarse, el sol se escondió 42 veces por el lado opuesto al alba; Navidad, Año Nuevo e incluso el cumpleaños de Corey habían pasado, ya era 19 de Enero cuando una visita me alegró el día.

         Tanto tiempo ha pasado – sonreía él.
         ¿Qué haces aquí? – dije sin ánimo.
         Vengo a darte noticias nuevas
         ¿Sobre qué?
         Hoy nacieron los pequeños de Mischa – susurró.

Una sonrisa apareció en mi rostro, aquella novedad me venía bien; lástima que no podía abrazar a Mischa para felicitarla.

         ¡¿Hoy?! – sonreí.
         Sí… – susurró apenado.
         ¿No estás feliz? Digo… son tus hijos – levanté mis cejas.
         No, no lo son, si los vieras te darías cuenta de ello…
         ¿Se parecen a Ville?
         No se parecen… son iguales a él, claro… los niños, la pequeña es igual a Mischa…
         Si en verdad nunca te ilusionaste con aquellos niños ¿Por qué estás así? – me extrañé.
         No me gusta verte aquí, te extraño mucho…
         No empieces con eso Corey
         ¿Cómo quieres que no esté así? La mujer que amo está en prisión – alzó la voz.
         Pues vete olvidando de mí Taylor, es hora de que te des cuenta que yo no quiero nada contigo
         No me digas eso…
         Es la verdad, ahora sabes como me sentí yo hace años…

Lo miré con desprecio y me levanté de aquella silla, lo dejé desplomarse en mi ausencia, tal como yo lo hice por él alguna vez…
Volví a mi celda con la cabeza hirviendo, estaba volviéndome tan fría y dura como en mis inicios, en verdad eso no era bueno para nadie, siquiera para mí misma…

         ¿Qué sucede cariño? – preguntó Olivia, mirándome fijo.
         Tengo un caos existencial, sé lo que quiero pero la desesperación nubla mis pensamientos y logra confundirme con lo que estoy a punto de ejecutar… no sé como debo hacerlo… – dije afligida.
         ¿Hacer qué?
         Quiero acabar con Sacha, no quiero vínculos ni nada… si quiero sobrevivir, no la necesito…

No sé con qué ojos la estaba mirando pero ella me observaba con lástima y confusión; para mi preciosa suerte Sacha estaba escuchando todo atrás de mí, haciendo que ésta saliera corriendo y sollozando.

         Mierda – cerré los ojos.
         Dale un tiempo y luego ve a hablar con ella, merece una explicación – susurró.
         Lo sé – murmuré.

Salió de allí y salí al exterior, necesitaba despejarme un poco…
Unas voces insoportables comenzaron a fastidiarme, no soy de esas personas que tienen el don de la paciencia y mucho menos después de lo que acababa de pasar.

         No sabía que eras lesbiana Bauer – reía a toda voz Tiffany.
         No lo soy – susurré para mí misma.
         ¡Eso será un notición cuando salga de aquí!

Y fue allí cuando mi vaso se rebalsó.

            –     Vamos a ver si llegas a salir de aquí – sonreí como una loca.

Me acerqué a ella sin titubear y mi puño derecho impactó en su rostro con brutalidad, se armó un gran lío gracias al resto de mujeres que nos rodearon y que comenzaron a pedir más y más; para mi suerte yo poseía más fuerza que ella, lo que hizo que bajo mi poder se mantuviera aquel conflicto.

         ¡Acaso no conoces el código de prisión, imbécil! – gritaba mientras la golpeaba.
         ¡No sé de mierda estás hablándome! – respondió cubriendo su rostro.
         ¡LO QUE PASA EN PRISIÓN, EN PRISIÓN SE QUEDA! – grité enfurecida.
         ¡Que alguien me ayude!

Sus amigas la miraban desde lejos, sabían que si se acercaban a ayudarla mi “grupo” también lo haría, y de por sí el caos sería una hecatombe en todas sus letras mayúsculas.
Mientras más se prolongaba la masacre, más alboroto había entre el resto de las reas que eran testigo de la golpiza del año. Desde hace mucho tiempo que yo no me descontrolaba tanto… desde aquel incidente con Bytha en el 2007, en algún momento les relataré aquella historia diga nade contar, o al menos eso creo.

         ¿Has entendido maldita perra? – grité tomando su cabeza haciéndola impactar contra el concreto del suelo.

La presión en mi cabeza parecía que me haría explotar, el tan solo recordar que por culpa de esta mujer había perdido el tan ansiado bebé que estaba esperando con el maravilloso hombre que ya no estaría jamás conmigo, me hacía perder la razón; mi lado bestia estaba dominando mi subconsciente, la ira se me estaba yendo de las manos, mi fuerza ya no regía bajo mi control, si no que bajo mi dolor…

         Nixie creo que es suficiente – susurró Olivia.
         ¡Nada es suficiente para lo que ha provocado! – grité enfurecida mientras seguía golpeándola con brutalidad.
         Está inconsciente ¡Bauer, detente! – gritó otra.
         Jamás – susurré apretando mi mandíbula.

Su cara ensangrentada me nublaba la razón, mis manos no me respondían, mis ojos estaban llenos de lágrimas, nublando mi vista, aunque en verdad no quería ver el rostro desfigurado de aquella mujer. Sentía mi corazón alertándome de que algo estaba a punto de suceder ¿Qué seria? Eso no lo sabía, pero no quería detenerme, este era un momento que estaba siendo reprimido entre mis pensamientos desde hace mucho…

         ¡Nixie ya es suficiente! – gritó la dulce Sacha.
         No, no lo es – grité llorando.
         Sí, lo es… ¿puedes reconocer su rostro acaso? – gritó desesperada.
         ¡No me importa su rostro! ¡Ella merece morir! ¡Ella… me quitó a mí Dero…! – grité.
         No, ella no lo hizo… – tocó mi hombro.

Entre 4 mujeres me sacaron de encima de Tiffany, la chica estaba inconsciente hace 15 minutos y yo seguía golpeándola, me llevaron a las graderías para que me tranquilizara… pero era un caso perdido.

         Tú – me apunto una guardia – acompáñame – dijo molesta.
         ¿Para qué? – la miré a punto de colapsar.
         No debo darte explicaciones de nada, tú solo debes obedecer
         Está bien señora, pero déjela aquí, estará mejor aquí… – suplicó Sacha.
         ¿Quieres que la deje aquí luego del escándalo que hizo? No, no, eso no, levántate y ven conmigo – alzó la voz.
         Pero…
         Calma, iré con ella de todos modos – la miré ya más calmada.
         ¿Estarás bien?
         Si, no podría estar mejor… – sonreí agotada.
         Basta de charla – dijo la guardia.
         Calma, ahí voy – dije sin ánimo.

Me puse de pie y me llevaron al cuarto oscuro, una celda con una ventana muy pequeña, donde escaseaba la luz, el frío y húmedo suelo era mi cama esta noche, no comería hasta que estuviera calmada, porque si me daban alimento, pero yo me castigaba sola… para que sepan que soy idiota. Mi único arranque fue llorar… lloré con todas mis fuerzas, golpeando esas duras paredes, rompiéndome la piel de los nudillos y así intentar apaciguar un poco aquel dolor que mantenía en mi interior ya desde la muerte de Dero.

La frustración rompe mis ilusiones, acaba con mis sueños incluso cuando no pienso en nada… si pudiera retroceder el tiempo, nada de esto estaría pasando…


¿Tienes alguna idea de quien soy?

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