NARRA:
Andréu Betancourt.
Parecía que las
cosas podrían mejorar a medida que el tiempo siguiese avanzando… Porque la
verdad, el último tiempo todo ha ido empeorando un poco más, desde el momento
en que perdimos a la pequeña Bauer las cosas se complicaron para todos, de
hecho el mayor daño se lo llevó la banda, y lo que poco a poco fue afectando a
cada uno de nosotros. Nadie podía creer que todo resultaría tan mal, porque…
seamos sinceros, antes de que todo el caos llegara, absolutamente todos la
estábamos pasando bien, de hecho nadie hubiese imaginado que la gloria se
vendría abajo de esa manera.
Aquella mañana del
2 de marzo, cuando ya se cumplía el tercer
aniversario de la muerte de Nixie, estaban pasando por televisión un
especial de su biografía, de sus videos… de todo lo que a ella le incumbía;
parecía una mala broma tener que recalcar su muerte cada cinco minutos. Era
triste, y hacía latente el recuerdo de su perdida.
–
No veas eso – dijo Ángela apagando el televisor – No te hagas daño, no
seas estúpido – levantó las cejas.
Apreté
mis labios y me puse de pie para ir a ver al viejo Petter, salí de casa luego
del almuerzo, pasé a dejar a Julie a sus clases de violín y aceleré rápido para
llegar al bar. Estacioné el mercedes en la esquina y caminé calmado hasta el
lugar que siempre estaba repleto de gente animada; mi amigo me vio a la
distancia y se acercó sonriente, me sirvió un vaso de whiskey y se sentó junto
a mí en la barra.
–
¿Cómo estás viejo? – sonrió.
–
Miren quien habla de viejo – reí.
–
Yo estoy bien, no me quejo… ¿Y tú?
–
Aquí – levanté las cejas.
–
Oh… vaya… – abrió sus ojos irónico – ¿Qué pasa?
–
No lo sé, hoy no es un buen día… ya sabes como me pone esta fecha,
cada día lamento más su partida y las cosas no me ayudan mucho, menos la
televisión – dije asqueado.
–
Pero ánimo francés, ella se marchó hace mucho, no podrás estarte
lamentando para siempre, ella no quería eso – susurró.
Para
variar él tenía razón, Bauer dejó en claro que no quería que pasáramos todo el
día llorando su ausencia pero era inevitable, dolía perder a alguien
importante, mucho más si fue tu amiga mucho tiempo y tal vez algo más… Petter
sabía lo que sentía, sabía lo que pensaba y por eso siempre tenía una frase con
la cual aterrizarme, aunque eso no fuese suficiente se lo agradecía de todos
modos.
–
¿Qué pasó con el asunto de Lu? – dijo ya más serio.
–
Mischa quedó de llamarme hoy en la mañana, pero no lo hizo… No sé si
seguir esperando o ir a verla, el asunto es inquietante y no puedo esperar…
–
Ya no tengo nada que hacer, mi gente se queda trabajando ¿te parece si
la visitamos?
–
Como quieras, ya no tengo nada que hacer por hoy – sonreí desanimado.
–
Vamos viejo – me golpeó la espalda – No quiero verte deprimido – me
abrazó.
Sonreí
una vez más y me lamenté en silencio. Petter fue por su saco y partimos en mi
auto hasta la casa de la jefa que aún mandaba entre nosotros, tocamos la bocina
del auto como unos desquiciados y salió de su casa gritando como una vieja
amargada, lo que nos hizo reír.
–
¿Quién mierda tiene
problemas para ir al baño? – gritaba mientras salía a ver porque tanto
alboroto.
–
¿Estás libre? – rió Petter por la ventanilla.
–
¿Qué hacen ustedes aquí? – rió extrañada.
–
Dijiste que me llamarías y lo has olvidado – reí.
–
Oh, lo recuerdo – rió – Pasen, Cristal está adentro y llamaremos a Lu
para hablar del asunto…
–
¿Y Alex?
–
Lo llamaremos también.
–
Perfecto – sonreí.
Bajamos
del auto luego de estacionarlo en la acera, abrazamos a nuestra amiga y
entramos siendo observados por los hijos de Mischa, Cristal estaba ahí y se
puso feliz al vernos, llamamos a Lu y a Alex para que vinieran, mientras tanto
tomamos café y té para el frío. Ville conversó un poco con nosotros sobre cosas
de hombres, al menos hasta que llegaron los chicos.
Ville
se llevó a los niños, Cristal se quedó con nosotros y en la sala mantuvimos una
conversación importante sobre el futuro de la banda.
–
¿Entonces? – Petter miró a Lu.
–
El lugar es todo tuyo – sonrió dulcemente.
–
Espera… ¿Lo pensaste bien? – la miró Mischa.
–
Sí, las giras me quitan mucho tiempo… mis hijos están en pleno
crecimiento y no quiero verlos desde lejos. Las grabaciones hacen el mismo
efecto – se excusó.
Y
bueno, básicamente Lu había presentado su renuncia ante la banda hace algún
tiempo, ella quería criar bien a sus pequeños, quería permanecer más unida a
Brian como lo era antes, ya que él también es músico y sale de gira dejándola
sola y apartada de todo, entonces así ella sería libre de ir con él a donde
correspondiera y de paso llevar a sus hijos como una completa familia feliz.
Y
como era de esperarse, necesitábamos otro bajista. No había mejor opción que
invitar al viejo Petter, no había nadie mejor que él. Cristal incluso dio la
idea de ofrecerle a Lu el viejo empleo que tenía con la banda, ser la fotógrafa
oficial; lo que hizo muy feliz a Sullivan y a lo que no pudo negarse, ella no
quería alejarse de nosotros tras todo lo que habíamos vivido.
A
todos les pareció una gran idea, aunque la formación volviese a cambiar
seguíamos siendo la misma familia. Pero quedaba otro tema que resolver respecto
a las ganancias.
–
¿Y nuestro representante? ¿Qué pasará con ese sujeto? – dijo Alex.
–
Es verdad, ustedes saben que nos está estafando… es como Eddie – dije
enojado.
–
Por el mismo tema nunca tuvimos manager – levantó las cejas Petter.
–
Mischa deberá ser la que se encargue del asunto entonces – dije.
–
¿Por qué yo? – frunció el seño.
–
Nixie hacía todo ese trabajo, y tú eres quien la precede en el cargo.
No le puedes dar ese estrés a Cristal, apenas es una niña – sonrió Petter.
–
Pero tenemos a alguien de confianza que podría hacerlo – agregó Lu –
Nixie tenía una abogada importante que fue quien la sacó de prisión la última
vez ¿la recuerdan?
–
¡Exacto! – rió Mischa – Ella es la indicada para esto, así nosotros
podremos seguir con nuestro trabajo sin preocuparnos, María es de confianza, no
hay drama.
–
Bueno, si nadie se opone… sería lo correcto – dijo Cristal.
Y
así quedamos. Formación nueva, representante nuevo y estábamos listos para
comenzar a grabar luego de tres años sin haber lanzado algún nuevo éxito, ni
siquiera un nuevo CD. Ya nos habíamos quedado muy atrás, las nuevas
generaciones estaban haciendo de las suyas y debíamos volver a la carrera lo
antes posible, debíamos volver con fuerza.
Ese
mismo día, en un grupo fuimos al cementerio para ver las tumbas de nuestros
excompañeros y difuntos amigos que nos hacían mucha falta; charlamos con ellos (por así decirlo), les comentamos todo
lo que estaba pasando y obviamente no pudimos evitar llorar, ellos de verdad
nos hacían falta, los necesitábamos.
Nuestra
actual vocalista nos dijo que su madre antes de morir había grabado unas
canciones y unos ritmos para la guitarra y batería, los que claramente nos
servirían para las nuevas canciones, así que volvimos a casa de Nixie para
escucharlas en el estudio que tenía en su sótano. Allí podríamos arreglar
alguna canción, improvisar y tal vez crear algo hermoso.
Al
poner play a la primera grabación, se desató un caos. Las lágrimas aparecieron
ante todos, incluyéndome. Era algo lindo escuchar su voz luego de mucho tiempo,
podía sentir que ella estaba aquí entre nosotros, observándonos, mirando como
hacíamos el trabajo, vigilando que hiciéramos todo bien… a ella nunca le
gustaron los errores, mucho menos que entre nosotros hubiera confusión.
Podía
sentir la brisa de su aliento en mi mejilla, sintiendo como su piel se arrugaba
entre sus cejas cuando cantaba para inmortalizar sus sentimientos a medida que
su voz se extendía a lo largo de toda la habitación. Los riff de la guitarra
acústica que la acompañaba en las grabaciones la hacían aparecer entre
nosotros, como si estuviese sentada en una silla justo en medio del estudio,
tocando la guitarra y cantándole a un público atento y ansioso de apreciar su
arte.
Veía
sus ojos cerrados disfrutando de la melodía, veía sus labios sonreír al abrirse
y dejar escapar esos hermosos versos que llenaban de gozo a cualquiera; podía
ver como meneaba su cabeza de una manera simple para que sus cabellos se
movieran y el color pudiera cautivar a todos los presentes.
Las
canciones eran realmente hermosas, su voz podía captar unos cinco tonos
diferentes en la misma canción, eso era lo que tanto nos gustaba de ella, su
originalidad y gracia de encontrar el momento perfecto para ubicarlos sin que
sonara desordenado ni nada.
Cuando
comenzamos a escuchar las grabaciones de la guitarra sonreíamos. Ella hablaba
sola mientras sus dedos hacían magia en los acordes, charlaba sobre cosas que
habíamos hecho nosotros, los líos que la hacíamos pasar, las cosas que les contábamos,
era como si ella estuviera grabando una bitácora de su día, pero en verdad solo
debíamos centrarnos en la guitarra… pero era inevitable no apreciar su risa y
su charla.
Escuchamos
lo de la batería entusiasmado, recordando la velocidad que alcanzaba cuando
tocaba inspirada. Lo mejor de esas grabaciones era que cantaba mientras
golpeaba cada bombo y platillo, las mismas canciones grabadas en las cintas
anteriores, pero esta vez llevadas con el ritmo de la batería que la hizo
llegar a ganar el titulo que la hizo famosa.
–
¿Qué les parecen? – preguntó su hija, emocionada.
–
Son maravillosas… ella siempre hacía un gran trabajo – sonrió Mischa
con los ojos llorosos.
–
¿Cuándo comenzamos a grabar? – rió Petter.
–
Primero debemos ensayar – reí.
–
¿Y qué estamos esperando? – dijo orgulloso.
–
Ahora – dijo Mischa decidida.
Todos
manos a la obra. Era lindo recordar el arte de nuestra amiga, ella siempre
quería que las cosas salieran bien, que todos participáramos de esto y más que
nada que nuestro trabajo valiera la pena. Así que todos nos pusimos a practicar
en lo que debíamos, Lu se quedó con nosotros para tomar fotografías de lo que
era la primera parte de la grabación de un nuevo disco: Show Me This Life.
La
batería que había aquí abajo me hacía recordar lindos momentos, me hacía poner
melancólico, pero me gustaba esa sensación… porque los recuerdos que se me
venían a la cabeza me hacían feliz. Todo lo que pasó valió la pena, todas esas
aventuras que viví, todos los malos ratos que enfrenté y todas esas noches que
no pude dormir pensando en las cosas que estaba haciendo… todo parecía que al
fin tenían sentido.
Ver
a la pequeña Cristal practicar su voz fue hermoso, la misma manera en que su
madre cantaba poniendo caras frente a un papel que contenía la letra de la
canción, empuñando su mano como amenazando a alguien mientras jugaba con sus
cejas, eso jamás podría olvidarlo. Escucharla era como retroceder el tiempo, no
podía creer que tuviera la misma voz apasionada de su madre, la que nos hizo
llegar tan lejos…
–
Quien hubiera pensado que nos volveríamos a levantar tras tanto tiempo
– reía Mischa junto a Alex en las guitarras.
–
Pues nadie – dije serio, descansando.
–
Ya era hora de que Nevinger se levantase – dijo Lu.
–
Nadie podrá vernos caer nunca más – Cristal se puso de pie – De ahora
en adelante todo será diferente, bueno en realidad no – no entendíamos – Solo
que tendremos una esencia de juventud, pero Nevinger seguirá siendo Bauer hasta
sus últimos días.
–
¿De qué hablas? – reí.
–
Ya no los quiero ver lamentándose por los rincones, Nixie Bauer no
dejaría que eso pasara, y si ella lo haría, yo también – sonrió.
–
Esa es la actitud – dijo Mischa orgullosa.
–
Mientras no se te ocurra casarte pronto, estará todo bien – rió
Petter.
–
Dije que tendremos una esencia diferente – rió Cristal.
–
¿Y que esperan? Yo quiero verlos en acción. Hace muchos meses que
ustedes no suben a un escenario y ahora debo tomar buenas fotos – dijo
orgullosa Lu.
Aplaudimos
animados, ya estaba todo en marcha, teníamos esperanzas nuevas de continuar con
todo. La nueva era de la banda comenzaba con fuerzas, las cosas podrían cambiar
luego de mucho tiempo y eso me mantenía animado, ansioso como un niño con
juguete nuevo, las cosas debían salir bien después de todo.
Subimos
todos a compartir con Sean unas gaseosas mientras veíamos televisión, pasando
un buen rato antes de marcharnos. Sonó el timbre y yo abrí la puerta
encontrándome con un sujeto que me parecía bastante familiar, era músico, de
eso no había duda, con un peinado parecido al que tenía Elvis, con una remera negra
ajustada, pantalones del mismo tipo, un cinturón agresivo y tatuajes en sus
brazos, además de una barba pequeña bajo su labio justo al centro. Sus ojos
cafés me miraron extrañado.
–
Hola – dijo sonriendo complicado.
–
Hola – me extrañé.
–
Aquí vivía… Nixie, ¿no?
–
¿Quién eres? – dije un poco desorbitado.
–
Tyler Connolly… y debo hablar con la familia de Nixie Bauer – dijo
serio.
Pasó
un minuto en que me pregunté quien mierda era este sujeto, Sean me dijo que lo
dejara entrar y viéramos que era lo que debía decirnos. Ninguno de los
presentes lo conocía, excepto Cristal, quien dijo que era el vocalista de una
banda que había trabajado con su madre hace muchos años en Canadá. Pero jamás
en su vida había hablado con él, solo conocía sus canciones y tal vez lo había visto
en televisión un par de veces. Eso nos mantenía preocupados a todos.
Se
presentó. Tyler Connolly, vocalista
y guitarrista de la banda de rock “Theory Of a Deadman”, oriunda de Canadá,
llevaba años en la música. Todo marchaba estupendo, hasta que sacó una voz
complicada y comenzó a relatar cuando conoció a Nixie y el asunto que lo traía
hasta aquí, justo hoy.
–
¿Sabes Tyler? No nos gustan los rodeos… Ve a tema ¿si? – dijo Mischa.
–
Bien – tragó saliva y nos miró a todos como un pobre niño indefenso –
Yo y Nixie tuvimos un hijo…
En
mi cabeza apareció una melodía asombrosa, tal como en las películas. ¿Pero que mierdas estaba diciendo este
sujeto…? Todos nos miramos con la boca abierta, nuestros ojos querían salir
corriendo. Nos cayó como un balde de agua fría, lo que el sujeto estaba
diciendo era mentira… eso no podía ser cierto, ninguno de nosotros lo había
visto, jamás. Siquiera la misma Mischa, jamás había visto a este sujeto con
Nixie, nunca. Además, Nixie siempre
estuvo embarazada frente a nuestros ojos, jamás nos escondió alguno, menos lo
haría con uno de sus hijos… Nada de esto tenía sentido, absolutamente nada de
esto lo tenía.
–
¿Qué dijiste? – Cristal se puso a la defensiva.
–
Yo y ella tuvimos un hijo, un año mayor que tú… – la miró como
pidiendo disculpas.
Y
las cosas se salieron de control, el asombro que teníamos todos era como un
cuento de hadas mal contado. Demonios, sabíamos que Nixie ocultaba cosas… pero
jamás creímos que algo como esto tendría que ver con la chica de cabello
anaranjado que conocimos. Todos miramos a Mischa como la culpable, antes de la
banda ellas habían estado juntas desde siempre, por lo que si alguien debía
saber algo… esa era su mejor amiga, pero ni siquiera ella estaba al tanto de
esta impresionante situación.
Se
fue a la tumba dejando un caos en todas partes, y en este momento se estaba
devastando otro más en su propia casa por su propia culpa. Porque de los
presentes nadie entendía nada, claro, a excepción de ese hombre que venía a
asustarnos con ese secreto que tan bien guardado tenía la pequeña Bauer.
No hay comentarios:
Publicar un comentario