NARRA:
James Hetfield.
La tarde luego del
almuerzo había sido una de las más apasionadas del último tiempo. Ya comenzaba
a sentirme viejo, pero mis hormonas seguían activas, el dulce aroma del pecado
rondaba a mis alrededores todos los días.
Mischa había
aparecido aquella tarde en mi casa, charlamos un poco sobre lo que luego debía
hablar con mi ahijada Cristal; ella siempre permanecía preocupada, siempre.
Pero esta vez una
charla se desvió del camino y acabamos revolcándonos en mi cama, desnudos y
sudorosos, gimiendo como dos animales mientras nuestros cuerpos se abrazaban
calurosamente, encendidos por una llama que permanecía abandonada desde hace
muchos años. Parecía como si nuestras pieles se extrañasen, como si se
necesitaran una a otra, indispensables.
Recuerdo a la
perfección su figura sobre mi colchón bien adornado de sábanas de seda, sus
curvas que aún permanecía al pasar los años, más que mal ya era una cuarentona,
pero demonios… seguía siendo tan sensual como la primera vez que Nixie me la
presentó. Sus pechos se veían brillantes tras el sudor que la bañó luego de
haber acabado nuestro acto de amor, sus piernas acariciaban las mías todo el
tiempo para sentirse segura. A ella le gustaba tanto que le besara el cuello,
que le dijera lo linda que era; le gustaba tanto que la adulara, y a mi también
me gustaba hacerlo porque era sincero, no podía mentirle con ello, ella sabía
que era linda y aún sabía las cosas que provocaba en mí a pesar del tiempo
transcurrido.
Sus cabellos color
chocolate reposaban sobre mi pecho mientras yo respiraba para recuperarme del
cansancio, acariciaba su cintura curvada, me gustaba apretar sus muslos y su
bien formado trasero, era tan suave como el de un bebé recién nacido… ella
seguía siendo mi fruto prohibido, seguía haciéndome sentir un hombre joven y
merecedor de su amor, aunque en verdad no lo merecía.
–
Pensé que esto jamás volvería a pasar…
–
Se supone que no debía pasar, estás casada – dije irónico.
–
Tú también – rió – Pero el hecho ya está consumado.
–
¿No te arrepientes? – jugué.
–
Claro que no, ¿de que mierda hablas?
–
Solo digo – cambié el tema.
Sonó
mi teléfono con un mensaje de Sean diciendo que Cristal había salido camino a
casa, que la esperara, por lo que le avisé a mi acompañante para que se
marchara y la niña no viera que estaban pasando cosas no debidas, tenía que
mantener una buena imagen por el momento, por mucho que me gustase jugar con
aquella frágil muñeca.
–
No hay problema, solo espero que soluciones las cosas, eres el único
que puede revertir todo – dijo mientras volvía a ponerse su blanca y sensual
blusa.
–
Haré mi mejor trabajo, si no resulta… pues habrá que recurrir a
alguien más.
–
¿Tienes a alguien en mente? – me miró.
–
Digamos por el momento que no, pero si no resulta… deberemos recurrir
a alguien más…
–
No juegues conmigo James – levantó las cejas.
–
No lo hago, tú eres la que está pensando cosas – reí.
Se
acercó para besarme con esa pasión que tanto la había destacado en mi vida,
acarició mi nuca y se marchó tomando su cartera, cerró la puerta con cuidado,
acomodé las almohadas en el sofá que había sido el inicio de mi aventura nueva
con Mischa y fui a la cocina por un vaso de jugo.
Lo
bebí con calma mientras en mi mente aparecían una montaña de recuerdos, los
sucesos que viví hace más de 20 años cuando ingresé en mi vida a personas que
se volvieron fundamentales tras cometer tantos errores tontos. Admito que no
medí las consecuencias muchas veces, y tal vez eso me estaba jugando en contra
ahora: tener que asumir riesgos innecesarios.
El
timbre sonó y me despertó del trance en el que me había sumergido por tal vez
unos cinco minutos. Dejé el vaso y caminé lento hasta la puerta, la abrí y una
dulce joven me sonrió sin muchas ganas, sus azules ojos resaltaban bajo el kilo
de maquillaje negro que los adornaban, su cabello rubio suelto y despeinado me
recordaba tanto a su madre. Sonreí.
–
Muy buenas tardes – la hice pasar.
–
Hola Jam – sonrió.
–
¿Cómo estás? Hace un poco de frío, ¿quieres un café o algo?
–
No, estoy bien…
Se
sentó en el sofá, y respecto a lo de “Jam”, surgió desde sus primeras palabras.
Nunca me gustó que me llamaran padrino, y como ella merecía un aprecio especial
pedí que me llamara por mi nombre, jamás logró decirlo hasta que cumplió los
cinco años, pero antes de eso solo decía Jam por lo que me bautizó con aquello
hasta hoy en día.
Nos
acomodamos en el gran sofá, le pregunté como iban las vacaciones, sus obras y
demases, ya se había graduado el año anterior y no quería entrar en la
universidad, seguía enfocada en la banda…
–
Papá me dijo que cualquier duda que tuviese… viniera a hablar contigo
– me miró dulcemente.
–
E hizo bien en decirlo, así que anda, dispara – reí con cautela.
–
No voy a dar rodeos ¿vale? – me
recordó a su madre – Quiero que me digas… ¿Qué tan mala fue la vida de mi
madre…?
Los
recuerdos comenzaron a aparecer otra vez, parecía mentira todo lo que pasó antes
de que todo comenzara, como una vieja película de mala calidad, con una trama
cliché, ya estaba trillado… algo
común y fuera de gracia. Las palabras comenzaron a surgir, describiendo en
primer lugar en las instancias en que conocí a su madre: una adicta a los
tragos fuertes. Los que poco a poco la fueron condenando con sus acciones
frente al mundo; los que la convirtieron en una mujer agresiva, testaruda y
arriesgada.
“Sus dos
primeros años en una banda fueron dentro de lo normal, era la baterista de una
banda finlandesa que no tenía tanto éxito hasta que fue conocida como una de
las mejores bateristas que tuvo la música. Su fama incrementó de cero a un
millón en menos de una semana. Viajó a Estados Unidos para comenzar nueva vida
junto a su mejor amiga, iban de gira a menudo con Lordi a lo largo del país,
ganando fama, dinero y una reputación admirable; por eso fueron conocidas las
conejitas de Lordi, eran las mujeres más sensuales que podías haber conocido,
eran talentosas, lindas y las cuatro tenían un carácter envidiable, no se
dejaban pisotear por nadie.
Una noche de
aquellas entraron a un bar a dar un show más, y luego se pusieron a beber, en
donde conocieron a tu padre y a unos amigos; de ahí comenzó su relación con
Corey, basada más que nada en que él solo quería tener sexo con la pelinaranja
de las conejitas; ella jamás creyó que
la cosa iba en serio, demoró dos meses para que ella accediera a pasar una
noche con él. Luego de eso, comenzaron una relación. Pasados unos meses conoció
a Ángela Gossow, la cual se la llevó nuevamente a Europa para transformarla en
guitarrista de Arch Enemy, se enteró de que estaba embarazada y abandonó la
banda por un tiempo, volvió a Dakota para criarte un tiempo. Nixie comenzó a
volverse loca por la fama, las oportunidades aparecieron, formó Nevinger junto
con Mischa, Petter y Andréu, al poco tiempo conocieron a Max y quedaron como la
formación original. Volvió a drogarse, volvió a beber, volvió a fumar.
Comenzaron los disturbios públicos, las peleas con las ex miembros de Lordi,
como lo era Bytha, ella hizo que tu padre y tu madre rompieran, Nixie la odiaba
con su vida… Los escándalos eran cosas de días, pan al desayuno.
Cada fin de
semana se iba de golpes con cualquiera que la insultara, tuvo relaciones
fugases con cualquier hombre o mujer que ella quisiera, se sentía la reina del
mundo; poco le importaba lo que los demás pensaran de ella, su reputación se
fue al demonio, todos comenzaban a temerle… nadie se atrevía a detenerla.
Dejó Arch
Enemy, comenzó con otras bandas, participaba como colaboradora en cualquier
banda que ella pudiese, fundó unas tantas y las dejó a cargo de gente de
confianza, ella seguía con Nevinger, ese era su mayor logro; la metieron presa
a los tres meses que tu habías nacido por comprar droga en la vía pública;
estuvo en la cárcel por muchas cosas mi pequeña: disturbios en la vía pública,
agresión a uniformados, tráfico, destrozo de la propiedad, agresión a civiles, disturbios
contra la iglesia, contra la política, etcétera, la lista es larga…
Chocó cuanto
auto pudo, hasta que en el 2005 logró comprarse su propio auto personalizado,
único en todo el planeta; desde entonces no condujo ebria, temía perder el
control y chocarlo. Estuvo en una disputa toda su vida con su padre porque le
prohibía cosas que a ella le gustaban, se fue de casa solo para huir de los
problemas típicos de una persona en la adolescencia, logro metiéndose en un
mundo donde creía tener el control de su vida… pero ella sabía que tarde o
temprano podía caer.
Conoció a
Richard y comenzaron una relación formal, seria; como hace mucho que ella no lo
hacía; se casaron y ambos basaron su matrimonio en infidelidades, nacieron tus
hermanos y el caos ya no daba para más. Se divorció pero seguía enamorada de
ese hombre, por lo que intentó suicidarse como tres veces, yo y Mischa debíamos
volar con ella al hospital para que no se desangrara o para que la salvasen de
una intoxicación. Tú no lo recuerdas porque tenías apenas cinco o seis años.
Se alejó de
los escándalos cuando obtuvo un reconocimiento como una de las mejores
guitarristas y una de las mejores voces femeninas agresivas del mundo; su vida
volvía a tener atención innecesaria. Se dio cuenta que tenía una mala
reputación e intento hacer lo posible para recuperar su gloria de manera limpia,
honesta y sincera.
Comenzó a
colaborar con otros músicos, comenzó una carrera paralela de solista, vendió
millones de copias, logró un éxito indiscutible, pero traía una larga
trascendencia de errores, todos estaban esperando el momento para verla caer y
refregárselo en la cara una vez más. Cuando murió Max su vida tuvo una pausa,
se preocupó de criar a tus hermanos con más preocupación mientras vivía en
Londres con su novio, ese actor irlandés Rhys-Meyers; cuando rompieron volvió a
California y retomó Nevinger con más fuerza que nunca; obtuvo gloria como socia
de Greenpeace y como figura pública que apoyaba el movimiento homosexual, le
tapó la boca a todos los que habían hablado mal de ella con su talento, con su
manera de expresar su odio, su ira, su arrepentimiento con ella misma.
Seguía
provocando escándalos, seguía siendo agresiva, seguía peleándose en los bares
con desconocidas y desconocidos, su carácter siempre fue el peor, siempre la
llevó a cometer los peores errores, para que luego ella fuera a odiarse en un
rincón por no dar lo mejor de ella y dejar la peor impresión para ustedes en un
futuro…
Tu madre fue
un icono sexual, fue una idola musical, fue una diosa para muchos. Jamás
lloraba, era una mujer fuerte y decidida en todo aspecto, siempre daba su cien
por ciento en todo lo que hacía, era la mejor mentirosa que conocí en mi vida;
era la mujer más vengativa que jamás vi… Pero ella siempre decía que no era
feliz, que era la peor persona del mundo.
Ella los
crió como mejor pudo, pero siempre se castigaba por no darse el tiempo
suficiente para estar contigo o con tus hermanos, ella quería asegurar tu
futuro, el de ellos. Teniendo dinero, un hogar y a un buen hombre como guía;
ella disfrutaba, sí, pero se lamentaba mucho por las decisiones que había
tomado a lo largo de su vida. No todo era color rosa, no todo eran risas como
siempre lo demostraba, ella sabía mentir mejor que nadie hija, tú jamás viste
sufrir a tu madre, porque ella prefería morir en silencio, sin molestar a
nadie… mucho menos a sus pequeños tesoritos.”
Sus
ojos se tornaron llorosos, lamentaba tanto el hecho de contarle toda la
historia en un resumen que sonara tan cruel, pero ella debía entender que no
todo sería fácil como parecía, mucho menos para ella… se aproximaban momentos
duros, y ella debía saber a lo que se enfrentaría.
–
Tu madre jamás se dejaba ver débil… era la mujer más fría y dura que
podías conocer, porque para ella llorar, sufrir… todo eso era para débiles,
ella debía ser fuerte para ustedes. Ella pasó por cosas feas para que ustedes
tuvieran una infancia linda y normal, daba lo mejor de ella para lograr que no
sufrieran por todo lo que ella pasó.
–
Pero…
–
Cristal, comprende… las cosas no fueron fáciles para tu madre –
levanté las cejas.
–
¿Por qué ella nunca dijo nada? – se extrañó, lagrimosa.
–
Tu madre quería lo mejor para ustedes, ella nunca quiso que ustedes
fueran pisoteados por nadie, por eso los crió con el mismo carácter que ella…
la vida es dura, y si su voz nunca fuera alzada ustedes no llegarían tan lejos
como ella quería – sonreí.
–
Mamá…
Comenzó
a llorar otra vez, la abracé fuerte, podía sentir como sufría… era duro tener
que explicarlo todo, haberlo escuchado y enterarse de otras cosas debió haber
sido peor. En verdad era triste que ella nos haya dejado, más aún a sus seis
hijos quienes iban a tener tantas y más preguntas como Cristal ¿Quién podría
responderlas? Nixie ocultaba muchas cosas, tenía tantos secretos que estoy
seguro que ni la misma Mischa conocía, y que algún día iban a aparecer, para
entonces un caos tendríamos que atravesar.
–
Es hora de que te tomes este asunto en serio – dije mientras la
abrazaba.
–
La extraño, Jam… ella tiene que estar aquí más que nunca – suplicó.
–
Pero la vida quiso otra cosa.
–
Si hizo tantas cosas malas… ¿Por qué la querían tanto?
–
Porque ella era sincera, en algunas cosas – reí – La mayoría de sus
agresiones publicas fueron contra las autoridades, con temas que nadie trata
pero que todos quieren tocar, ella alzó la voz por muchos, se gano el odio de
cientos… pero el amor de millones.
–
¿Y ustedes?
–
Nixie era una buena niña, irónica y rara, pero era buena, ¿Conoces la
ley humano-animal, no?
–
No – se extrañó, me miro raro.
–
Dicen que los animales saben cuando una persona es buena, si te gruñen
o se alejan de ti… es porque de corazón, de alma… eres malo. Pero a ella nunca ningún animal la rechazó, incluso
hasta en el zoológico y en esos safaris que hay, los animales se le acercaban y
dejaba que ella los acariciara ¿sabes lo que es ver eso? Por eso se unió a
Greenpeace, por eso sé también que ella era una excelente persona – sonreí.
–
Mi madre era la mejor – sonrió de costado.
Nos
mantuvimos charlando un rato más, la invité a cenar y comimos juntos,
escuchamos unas canciones que su madre había dejado antes de morir y me
preguntó si era buena idea que ella grabase su voz y las juntásemos para que
sonara como si estuviesen cantando juntas, me pareció increíble.
A
eso de las diez Sean apareció en casa para buscarla, le sonreí y le comenté que
todo había salido bien, ella había entendido las cosas mejor y que si había
cualquier problema no dudase en contactarse conmigo otra vez. Él estaba más
tranquilo, lo noté de inmediato; se fueron y volví a quedar solo, mi esposa y
mis hijos se habían ido a Carolina del Norte para las vacaciones.
–
Salió todo bien…
–
Estupendo.
–
¿Tienes la noche libre…? Digo yo, como para que me hagas compañía –
sonreí.
–
James… ya hablamos de
esto.
–
Solo una noche más, no morirás por ello.
–
Debo buscar una buena
excusa para salir a esta hora…
–
Pues yo soy una buena excusa ¿no te parece?
–
Tonto – rió – Te veo dentro de un rato, prepara el
jacuzzi…
–
Está bien, no tardes Mischa o el agua se enfriará.
–
Está bien, cambio y fuera – rió y cortó.
Partí
arriba para calentar el agua del jacuzzi, puse unas velas alredor, preparé la
cama con unos pétalos que mi esposa mantenía guardados para ocasiones como
estas. Me puse perfume y esperé en el sofá como un niño ansioso a que el timbre
sonara de una vez para tener frente a mis ojos a la mujer que me hizo olvidar a
su mejor amiga, la que me alejó de haber cometido una locura de la que tal vez
me hubiera arrepentido toda mi vida.
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