martes, 24 de julio de 2012

Chapter 100.


FECHA:                     27 de Mayo, 2000.
LUGAR:                    Las Vegas.
NARRA:                    Tyler Connolly.

Las horas parecían eternas, David me decía que debía estar tranquilo para que esta noche fuera especial. Hoy daríamos un show en uno de los mejores casinos de Las Vegas, según él hoy debutaríamos como una nueva banda y tendríamos éxito asegurado a donde fuéramos. En verdad no sabía que creer, no podía dejar de pensar en que eso no era cierto y que todos acabarían abucheándonos.

        ¡Quedan 30 jodidos minutos! – gritó Brad mirando el reloj.
        Necesito un trago ¿puedo ir a la barra? – supliqué nervioso.
        Ve, pero no tardes tanto ¿de acuerdo? – me miró.
        Descuida…

Entonces salí del camerino, dejando la guitarra con los chicos y caminé tranquilo a la barra que estaba llena de gente bebiendo y riendo, esperando el show y todas las cosas que pasarían esta noche. Pedí un tequila y luego me bebí un gran vaso de ron para calmar mis nervios, cuando de pronto una mujer en el otro extremo de la barra llamó mi atención; me estaba observando desde hace un buen rato, de lo que yo solo me había percatado recién.

La observé durante unos segundos y ella volvió a impactar su mirada en mis ojos, sonrió levemente y esquivó mis ojos; eso me puso nervioso, yo era tímido y no sabía lidiar con estas situaciones. Perfectamente hubiera salido corriendo sin hacer nada, pero sus ojos densamente maquillados me motivaron para acercarme y hablarle… ni idea de qué, pero debía hablarle.

        Hola – sonreí ofreciéndole un beso en su mano.
        Hola – dijo un poco tímida, genial, no era el único.
        ¿Te invito algo? – dije sin saber que decir.
        No gracias, estoy bien – sonrió un poco.

Perfecto. La conversación había acabado, ya no sabía que decirle… si hubiera aceptado todo saldría bien, pero como no fue el caso, todo se derrumbó.

        ¿Tú tocas esta noche, no?
        Si – dije sonriente, ella no dejó que me fuera.
        Genial, ¿eres el guitarrista?
        Si, quieren que sea yo el que cante… pero soy muy tímido para pararme frente al micrófono y animar al público…
        Te iría bien si te decidieras por ello – sonrió un poco.
        ¿Por qué lo dices?
        Pues llamas la atención de las chicas, eso jugaría a tu favor.

Sus oscuros ojos me cautivaron, su sonrisa frágil llamaba mi atención aún más. De vez en cuando sus ojos miraban a otro lado para no chocar con los míos, pero de que estaban pasando cosas aquí estaban pasando, oh si.

Ella me hizo sonreír y cuando estaba a punto de preguntarle otra cosa, los gritos de David me avisaron de que el show estaba a punto de comenzar y debía subir al escenario.

        ¿Estarás más tarde? – dije acelerado, mirándola.
        Claro, no tengo algún otro panorama… ve a dar el show, yo estaré mirando desde aquí – sonrió.
        Está bien – sonreí como un idiota – Nos vemos luego, madame.
        Suerte – alzó un poco la voz.

Alcancé a escuchar eso y seguí caminando hasta donde David me llamaba, tenía una felicidad tonta de la cual mi amigo y compañero se dio cuenta y comenzó a fastidiarme. Entre risas y nerviosismo subimos al escenario luego de que nos presentaran, Sam se paró frente al micrófono y dimos por iniciado el show. Mis manos en la guitarra hacían lo suyo, aunque permanecía nervioso al saber que aquella mujer de verdad me estaba mirando, pude verla desde el pequeño escenario, estaba con otras chicas que al parecer eran sus amigas. Daba la impresión de que ellas querían irse y llevársela, pero ella se negó entre risas y miradas hacia el escenario; lo que me dio más confianza para dar un buen espectáculo.

Entregamos lo mejor de nosotros cuatro parados allí, tocando buena música proveniente de Canadá; conseguimos este show gracias a los contactos de David, él conocía a gente importante dentro de este comercio y solo uno nos dio la oportunidad de tocar aquí en Las Vegas, en uno de los mejores casinos y hoteles de la ciudad del vicio.

Acabamos a eso de las dos de la mañana, siendo bien recibidos por el público, entre aplausos y alabanzas que nos venían muy bien, eso me hizo sentir más seguro. El anfitrión nos despidió del escenario y partimos a camerinos para descansar.

        ¿Vieron? No fue tan malo como pensaban – rió David.
        No pude estar calmado hasta la quinta canción – reí.
        Somos geniales, después de esta noche seremos famosos – dijo Sam.
        Ya cállate – sonreí y me fui de allí.

Fui a la barra y busqué con la mirada a aquella chica, no la encontré y eso comenzó a machacarme la cabeza, hasta que de pronto entre la gente veo un pequeño cuerpo de mujer caminando hacia la barra. Arreglé mi cabello con una mano y volví a sonreír.

        Felicidades – me abrazó – Fue un gran show.
        ¿Te gustó?
        Son muy buenos, aunque el vocalista no tenía buena voz – levantó las cejas – Tal vez tú lo harías mejor…
        Quien sabe – sonreí como idiota, otra vez.

Seguimos charlando sobre el show, luego ya nos fuimos a temas más interesantes como nuestros nombres, la edad, de donde veníamos y a qué nos dedicamos. Para mi suerte ninguno era de aquí, eso significaba libertad pura. Era la baterista de una banda que hace poco había comenzado en Finlandia, estaban de paso aquí para divertirse luego de la primera gira por Estados Unidos, lo que llamó mi atención. Su nombre sonaba a actriz, hasta que me dijo su verdadero nombre: Constanza Proust. Era lindo, pero ella prefería usar un seudónimo que le daba un toque extranjero… de todos modos no la llamé Nixie en ningún momento.

Cuando eran cerca de las cuatro de la mañana y habíamos charlado demasiado, entre risas golpeó mi vaso y me lo arrojó encima, me mojé toda la camiseta y olía a whiskey caro. Ella se puso nerviosa al vernos en esa situación.

        Oh por dios, lo siento tanto – se puso de pie.
        Tranquila, puedo ir a cambiarme, mi cuarto está en una de las suites de arriba – sonreí.
        ¿Seguro? ¿Quieres que te acompañe…? – dijo dulcemente preocupada.

Sonreí y quedé asombrado con su petición, pero no me negué, no, claro que no. Entonces nos fuimos del casino y mientras íbamos caminando nuestras manos chocaron variadas veces hasta que me decidí y tomé su mano, provocando que en su rostro una sonrisa tierna me cautivara aún más.

Hablamos hasta llegar al cuarto, ella se asombró con lo lujoso que era, habían más cuartos ya que éramos cuatro integrantes de la banda “Furious”, la llevé hasta mi cuarto y se sentó en la cama, mirando mientras como me quitaba la camiseta mojada con whiskey, ella miraba para todas partes, se sentía intimidada con un hombre semidesnudo.

Eso me hizo reír un poco, pero no lo hice notar, entonces lancé la camiseta hacia un rincón del cuarto y me senté junto a ella en silencio, me miró la boca y luego volvió sus ojos oscuros a los míos. Ya no podía resistirme a ella…

Tomé su mentón con cuidado y la besé superficialmente, no quería ser grosero ni tampoco un pervertido, pero la manera en que ella actuaba me obligaba a ser así con ella. Me separé pensando que no estaba haciendo lo correcto con una mujer tan frágil, pero entonces respondió y volvió a besarme, esta vez con pasión y cuidado. Ya era definitivo, esta noche sería alocada… tal vez sería mi primera noche con una desconocida que no volvería a ver nunca más.

Seguimos besándonos, mientras ella se apegó a mí como en un abrazo, con cuidado quité su campera de algodón y comenzó a respirar nerviosa, lo que me dejó a mí el control de todo lo que pasara esta noche. Acaricié sus cabellos mientras ella hacía lo mismo, me quité los zapatos solo utilizando los pies, ella hizo lo mismo y la recosté en la gran cama para ponerme sobre ella y seguir besándola. Le quité la remera y luego sus jeans, me quité mis pantalones y ambos permanecimos sobre la cama acariciándonos semidesnudos.

        Tal vez no te guste lo que veas – dijo antes de quitarle el corpiño.
        ¿Por qué lo dices? – me extrañé.
        No tengo un cuerpo perfecto… – dijo apenada.
        Eres hermosa, no digas eso… – la callé con un beso.

Se refería plenamente a sus pechos, no eran grandes y eso tal vez no le gustaba, pero eran armoniosos… tenían su forma y eran suaves, pequeños sí, pero eran lindos; y en verdad nunca me importó eso en las mujeres, solo me preocupaba que fueran buenas personas.

Así ella se sintió más segura y pudimos proseguir con lo nuestro, quité su ropa interior por completo y ella arrancó la mía mientras seguíamos besándonos, su cuerpo estaba tan cálido que no quería dejar de tocarla. Ella sobre mí y sus pechos sobre el mío, dimos inicio al acto que marcaría esta noche… Movía sus caderas para darme placer lentamente, gemía casi en silencio para no parecer exagerada, hasta que yo comencé a hacer lo mismo mientras besaba su cuello y su pasión fue desatada.

El movimiento de su cuerpo me incitaba a más mientras comenzaba a elevar el tono de sus gemidos, su respiración era candente y mis manos no dejaban de tocarla, aprecié cada centímetro cuadrado de su pequeño cuerpo, de su cintura pequeña, de sus piernas y brazos delgados, su trasero tan bien formado… tenía un cuerpo maravilloso.

Acabamos casi dos horas después de iniciado el acto, ambos agotados y sorprendidos con todo lo que había pasado, ella se durmió junto a mí, la protegí con mi brazo por sobre sus brazos mientras permanecía acurrucada a mí, la cubrí con las sábanas y me dormí con una felicidad extraña.

Unas risas a eso de las 7.20 de la mañana me despertaron, con cuidado me levanté y me puse los boxers para ir a ver, cuando salí del cuarto me di cuenta que eran los chicos que venían recién llegando de su parranda; los regañé por el ruido y ellos sospecharon, como son curiosos y no tontos fueron y abrieron un poco la puerta de mi cuarto y vieron a la chica allí durmiendo.

        ¡Hombre! – gritó Sam.
        Baja la voz idiota.
        Veo que no has perdido oportunidad esta noche – rió David
        Váyanse a dormir ¿vale? – reí sin querer responderles.

Siguieron molestándome un buen rato hasta que se hartaron y se marcharon a sus cuartos, yo volví a la cama, me acurruqué nuevamente junto a ella y me dormí. Hasta que a eso del medio día desperté con una bandeja de desayuno junto a mí, la cama estaba vacía y no veía a la chica; ciertamente pensé que se había largado por culpa de los chicos, pero entró a la habitación con una de mis remeras y su cabello largo a los costados, con una sonrisa que me hizo comenzar bien el día.

        Buenos días – sonreía.
        Pensé que te habías ido…

Se recostó junto a mí y desayunamos juntos; vimos televisión y su teléfono sonó, respondió y cuando cortó me contó que sus amigas la estaban buscando porque debían marcharse al aeropuerto y volver a Finlandia, lo que me dejó un poco desganado. Me dio su número y yo le di el mío, nos besamos con pasión luego del desayuno, podía sentir que con ella tenía una confianza extraña pero linda.

Nos vestimos rápidos y la fui a dejar al taxi que pedí para ella, la vi marcharse y en mi interior quedó una sensación de vacío extremo, como si hubiera dejado irse a una parte de mí. Volví arriba y los chicos volvieron a molestarme, diciendo que era una chica sensual, que era muy pequeña para mí, etcétera; a ellos les gustaba fastidiarme por alguna u otra cosa.

El tiempo pasó, seguimos dando shows aquí en Las Vegas hasta Agosto del mismo año, y luego decidimos volver a Canadá para prepararnos para una posible gira que daríamos a lo largo de Estados Unidos, pero nada era seguro, Sam quería irse de la banda y sin vocalista nada tendría sentido.


FECHA:                     7 de Septiembre, 2000.
LUGAR:                    Canadá.

La mañana de aquel jueves el teléfono había sonado toda la mañana y yo nunca me di el tiempo de levantarme para contestar, me metí al baño y me di una ducha larga, tenía la resaca de la noche anterior, me afeité como era costumbre y me vestí para salir a comprar mercadería para la semana. Pero antes de que pudiera tomar las llaves del auto mi celular volvió a sonar: número desconocido.

        ¿Hola…?
        ¿Tyler? – dijo una voz
        Si, ¿Quién habla?
        Soy Nixie, necesito verte… Estoy en el parque Glenn ¿puedes venir?
        ¿Nixie…? – me extrañé.
        ¿Puedes venir? – suplicó.
        Está bien Connie, voy camino para allá – corté aún asombrado.

Pensé largo rato, aunque nada en mi cabeza tenía sentido decidí tomar las llaves, guardé el teléfono en mi pantalón y salí de casa, subí al auto y conduje hasta el inmenso parque… sería todo un acertijo encontrarla en semejante lugar, pero daba igual, podía hacerlo. Además, quería verla después de tanto tiempo.

Llegué, caminé varios minutos buscándola, hasta que mis ojos se toparon a la lejanía con la figura de una mujer con cabello anaranjado y unos ojos espesamente maquillados con sombra negra, al fin la había encontrado. Caminé hasta ella, se percató de mi presencia y sonrió lastimada, yo estaba feliz de verla pero al parecer ella no pensaba igual.

        Hola – sonreí ampliamente al abrazarla.
        Lamento haber venido sin avisarte – me apretó con fuerza.
        No digas eso, hace mucho tiempo que no te veía, esto es una maravillosa sorpresa – besé su frente.

Me miró apenada una vez más, algo le pasaba y ya la veía diferente a la última vez. Noté que había crecido un poco, que su cuerpo ya tenía más masa, sus pechos estaban suculentos y sus curvas eran más hermosas de las que tenía la última vez. Tomó mi mano y la puso en su vientre, ya imaginaba a lo que iba eso…

        Tendremos un hijo Tyler – sus ojos se pusieron llorosos.

No sabía que decir, estaba absolutamente sorprendido, me quedé con la boca abierta al sentir su pelvis un tanto elevada, ahora comprendía su venida, su cambio físico y también su actuar tan apenado…

        ¿De verdad? – dije sin poder creerlo.
        Tengo tres meses y medio…
        Oh por dios…
        Sabía que no debía venir, lamento hacerte perder tu tiempo – dijo eso y se dio media vuelta.

Entonces reaccioné, sé como se sentía, mi madre había sido madre soltera antes de haberse casado con el padre de mis hermanos. Corrí tras ella los pocos metros que había caminado y la besé, tomé su rostro e impacté nuestros labios mientras ella lloraba, luego la abracé y la acurruqué contra mi pecho; pese a que su cuerpo había demostrado un gran cambio seguía siendo más baja que yo.

        Es una maravillosa noticia… – sonreí mientras la abrazaba.
        Pensé que…
        No digas nada, ahora iremos a casa y prepararemos todo, iremos de compras y te vendrás a vivir conmigo ¿De acuerdo? Ese bebé tendrá un hogar – la calmé.
        ¿Lo dices en serio? – me miró extrañada.
        Claro que si, no vas a malgastar un viaje tan largo desde Finlandia para que yo te diga que no te conozco, yo no soy de esos – la besé mientras ella sonreía.

Volví a casa, pero esta vez acompañado de su presencia, le mostré mi casa y se sintió cómoda. Me relató la historia que tuvo que inventarles a sus compañeros de banda para dejarla temporalmente, ya que no quería decirles que estaba embarazada, su carrera estaba recién comenzando y eso le complicaba todo más de lo debido; tuvo que mentir bien para dejar Finlandia, más aún sola, ya que sus amigas querían venir con ella al ‘encuentro personal’ que estaba tomando en Hawai, en una embarcación que ni siquiera existía.

Vivimos juntos todo el tiempo, permanecí con ella todo el embarazo, ya que era su primer bebé era complicado, más aún por su contextura, era delgada y angosta, podía sufrir problemas a las caderas si no se cuidaba, ya que el bebé sería un varón grande y sano, al menos hasta que cumplió los siete meses y medio. El doctor nos dijo que por los problemas que estaba teniendo el bebé podía nacer antes, por ende sería prematuro. Aquello nos mantenía ansiosos pero preocupados, era el primer hijo para ambos y no queríamos que nada saliera mal.

Los chicos de la banda que habíamos fundado hace unos meses atrás la conocieron y convivieron con nosotros, Connie era parte de la familia, cada vez se sentía mejor y no complicaba las cosas.


FECHA:                     28 de Enero, 2001.
LUGAR:                    Canadá.

Comenzó con dolores terribles, sus gritos me asustaron bastante. Me pidió que la llevara a la clínica, dijo que la hora había llegado… Entonces preparé todo, un bolso con sus cosas, una manta y nos fuimos. La subí al auto con cuidado y aceleré lo más que pude, el tráfico estaba bien así que no hubo complicaciones para llegar. Entramos a urgencias, la llevaron a pabellón y comenzaron a conectarla a esas máquinas de la presión, me dieron un traje y comencé a filmar como un padre emocionado, al fin nacería mi hijo.

Le abrieron la pelvis y por medio de cesárea nació el pequeño Matthew, gritando y pataleando como cualquier bebé, ella lloraba de alegría cuando se lo pusieron en el pecho, yo no podía creer lo que veía, era una hermosa imagen que jamás borraría de mi mente.

Limpiaron al bebé y llevaron a la madre a su habitación, llamé a mis amigos y les dije que había sido padre, ellos aparecieron en la clínica en unos minutos, trajeron flores, globos y adornitos para Connie y el bebé; cuando entramos al cuarto su sonrisa era hermosa, resaltaba en su rostro pálido y cansado, era la madre más hermosa que había visto en mi vida.

Me acerqué a ella y la besé, aún estaba emocionada al igual que yo, comenzó a amamantar al pequeño mientras los chicos le preguntaban estupideces, ella sonreía cansada, me imagino como debe haberse sentido. Matthew Connolly midió 50 centímetros, era un gran pequeño.

        Es bellísimo – dije mirando al bebé.
        Mira, se parece a ti – sonrió ella.
        No, se parece a ti, mírale sus ojitos – sonreí emocionado.
        ¿Quieres cargarlo?
        ¿Y si se cae? – reí

Ella me miró riendo y lo tomé entre mis brazos, le hablé dulcemente mientras él comenzaba a dormirse, lo mecí con cuidado hasta que una enfermera entró en la sala y dijo que la hora de visitas había acabado, la madre debía descansar y al bebé debían arreglarlo.

Con los chicos nos fuimos de allí, felices con la llegada de un nuevo miembro a la familia. Dean me dijo que ahora debía pedirle matrimonio a Connie y todo estaría bien, pero era muy pronto para eso, mi vida recién comenzaba y a ella tampoco le gustaba la idea de casarse tan joven, en eso estábamos de acuerdo. En realidad no sabía que pensar, solo el tiempo sabría lo que vendría, yo no pensaba mucho en el futuro, solo aprovechaba de vivir el presente y de la mejor forma posible.

Los días siguieron avanzando y la tensión comenzó a aparecer entre nosotros. Connie quería dar en adopción a Matthew porque ella quería volver a trabajar, pero no quería dejarlo solo; decía que cargar con un hijo tan joven era terrible más aún siendo una persona que viaja de país en país por temporadas cortas, largas, las que sean. Hubo conflictos feos, peleas duras y de verdad ya no sé si podríamos seguir con esta relación.

Nuestro hijo estaba creciendo bien, sano y con mucha vitalidad. Su desarrollo estaba estupendo para haber nacido con 8 meses de gestación, me daba alegría verlo tan bien. Era lo único que me mantenía bien.

Con el avanzar el tiempo, ya habíamos llegado a marzo, y la idea de la adopción de Matthew seguía latente en la cabeza de mi pareja; según ella debía volver a Finlandia lo antes posible y no quería llevarse al niño para prevenir enfermedades y todo ese tipo de cosas, yo en verdad ya me estaba hartando un poco de esto… pese a todo cada día quería más a esa mujer, tenía algo que me hacía perdonarle todo.


FECHA:                     30 de Marzo, 2001.
LUGAR:                    Canadá.

La mañana de ese día había sido terrible. Desperté de una noche apasionada con mi mujer, me sentía agotado pero debía levantarme para darle arrimo a Matthew que lloraba con desesperación. Llegué a su cuna y lo mecí hasta que se calmó.

        ¿Qué pasa hombrecito? – lo miré mientras abría y cerraba su boca – Vuelve a dormir, ya te daré tu comida – sonreí.

Entonces lo dejé en su cuna otra vez, ahora estaba calmado y bajé a la cocina para preparar el desayuno, y me percaté de que había un silencio horrible, como si algo faltase; cuando llegué a la mesa, junto al florero del centro había una carta.

“Lamento que te encontraras con esto, yo te lo dije muchas veces… pero me cansé de repetirlo, ya no querías escucharme. Llegué hasta estas instancias porque aún la vida me depara muchas cosas Tyler, en verdad me duele demasiado tener que dejarte solo con el pequeño Matthew, te di la opción de dejarlo en manos de una familia que podrá entregarle más que nosotros, pero si no quieres hacerlo… tendrás que cuidarlo solo, al menos hasta que yo me estabilice y pueda volver con ustedes. Se supone que a estas horas estaré en un avión con rumbo a Finlandia para volver con mi gente y enfrentarme con cosas que debieron haber pasado por estos casi 7 meses de mi ausencia. Prometo volver querido, no dejaré que el niño no sepa quien es su madre, pero solo te pido que guardes esto como un secreto, diles a los chicos de tu banda que también lo hagan… no quiero que se expanda el rumor de que abandoné a mi hijo, porque tú sabes lo que me pasa.
Espero que comprendas, lo lamento en serio. Tal vez nos veamos antes de lo que imaginas Tyler. No olvides que te quiero, gracias por todo.
Hasta entonces...”

No creí que lo hiciera… en verdad no pensé que sería capaz de dejarme solo con una pequeña criatura. Arrugué la nota y la tiré a la basura, estaba muy enojado. Golpeé la mesa con todas mis fuerzas y me herí el puño; volví a nuestro cuarto y miré el armario, estaba vacío, me senté en el borde de la cama, tomé mi cabeza con mis manos, apoyé mis codos en mis rodillas y me largué a llorar por la desesperación.

Me sentí abatido, herido y más que nada solo. Es duro tener que enfrentar situaciones como éstas, más aún cuando es la madre quien deja al hijo en manos de un hombre que poco sabe sobre criar. Ahora el desafío era mantenerme a flote, seguir adelante y demostrar que valía la pena conservar al pequeño bajo mis cuidados; la idea de la adopción jamás me gustó y nunca la tomaría en cuenta.

Hablé con los chicos y prometieron guardar silencio absoluto sobre aquello. Si ella no decidía volver, pues nadie se enteraría quien era la madre de mi hijo, prefería quedar como padre soltero… a que como un hombre abandonado.


Con el transcurso del tiempo, la fama de ella aparecía por todas partes y me sentía realmente orgulloso de sus logros, esporádicamente aparecía en mi casa para visitar a Matthew, ponerme al día con su vida y más que nada para que el niño fuese parte de su vida. Nuestra relación era como de padres separados, pero con una amistad linda.

Me enteré de su primer embarazo cuando formó su banda llamada Nevinger, sentí impotencia cuando declaró públicamente su maternidad, pero solo lo hizo porque el padre no estaba con ella, solo por eso lo acepté con resignación, ya que mi hijo también merecía ser públicamente conocido como el hijo de la gran Nixie Bauer.

Pero que más da, me siento orgulloso de todo lo que viví con mi hijo, y que él supiera antes que nada quien era su madre, para que no creciera pensando que su madre había muerto o algo parecido. Él era feliz y eso me mantenía tranquilo. Más que mal Connie siempre venía para su cumpleaños, siempre lo llamaba, al menos una vez por semana; venía a visitarlo siempre que podía… tenían una relación relativamente normal como madre e hijo, solo que nadie sabía que él era su hijo. Solo mis amigos más cercanos conocían la historia y un par de amigos de ella, nadie más conocía nuestro pasado.

Con el tiempo, en el 2002, mi banda fue tomando nuevos rumbos, los miembros nos separamos unos días y decidimos comenzar con un nuevo proyecto pero esta vez con otro nombre: Theory Of a Deadman. Yo sería el vocalista y guitarrista, Sam comenzó con sus proyectos al otro lado del país y David, Dean y otros sujetos me acompañaron con esta nueva banda. Al fin se cumplía mi sueño.


FECHA:                     2 de Marzo, 2018.
LUGAR:                    Los Ángeles.

Cómo toda banda, nos mudamos. California era el lugar que nos había estado llamando desde el 2010, y pues allí nos erradicamos, eso me dejaba tiempo para que Matthew compartiera con su madre y llevara una vida normal con escuela y amigos. Incluso, cuando Connie lanzó su carrera de solista, ella pidió que nuestro pequeño participara en los vídeos de sus canciones, claro… nadie sabía quién era él. Además, todos creían que esas canciones eran de amor a alguien, y pues era así, solo que no era amor de pareja, si no que amor de madre a hijo. Bueno, no en todas las canciones, pero la gran mayoría era de arrepentimiento tras aquel suceso.

Aquella mañana del 2 de marzo, Matthew llegó corriendo a mi cuarto, yo estaba con mi esposa… él se derrumbó entre mis brazos y se largó a llorar. Yo no comprendí absolutamente nada, entonces encendió el televisor y se me cayó la cara.

“Nixie Bauer ha muerto en pleno escenario, dando un concierto en Paris (…)”

No podía creerlo, era una noticia terrible, tanto para mi hijo, como para mí; más que mal aún le tenía cariño a esa mujer.

Averigüé bien con mis conocidos, y todo era cierto. Me comuniqué con el vocalista de Metallica quien me conocía desde que ocurrió todo y él me explicó lo sucedido, me dio las fechas de su velatorio y su funeral.

Asistí como una persona más, mi hijo se acercó al ataúd con un dolor tremendo, hablé con James y me dijo que había una carta para nosotros, era algo especial ya que había excluido a Matthew de su testamento original, el cual sería leído esa tarde en su casa.

Nos quedamos al funeral, pude apreciar a todos los hijos que ella crió, miré a su exmarido, a sus exparejas, a sus amigos, a sus compañeros. Me puse a pensar que pasaría si ellos supieran quien era yo, sería algo raro, pero no era el momento.

Nos marchamos a casa con una tristeza horrible, Matthew leyó la carta y yo la mía. Sus palabras eran hermosas, eran dulces y delicadas aunque eran lamentables; me sentí pésimo, la trate mal en ocasiones por todo lo que hacía y las actitudes que tomaba frente a diferentes situaciones, pero ya era parte del pasado. Me arrepentí de muchas cosas que no le dije, que no hice y que siendo sincero haría en ese preciso momento, sin importar las consecuencias…

Entonces, Matthew se puso feliz cuando me dijo que su madre habló sobre él en su último libro biografía, el cual sería sacado al comercio dentro de un año ¿Por qué tan lejana la fecha? Pues ni idea, pero al menos parecía que aclararía la existencia de nuestro hijo frente a unas páginas que sin duda mucha gente leería. Eso me hizo sentir mejor.

        Mamá era una gran mujer – sonreía.
        Claro que lo era…
        Me hubiera gustado que nosotros fuéramos una familia completa.
        Lo éramos – sonreí apenado.
        Pero no vivíamos juntos, a eso me refiero…
        La vida quiso otra cosa hijo – lo abracé.

Sé como se sentía, era terrible, pero… todo pasa por algo.

Los meses pasaron volando, en la prensa salieron titulares sobre problemas que tenía Nevinger con su continuidad, ya que al parecer la hija mayor de Connie la precedería en el cargo, pero aún era menor y no podrían salir de gira o algo por el estilo. Eso me mantuvo inquieto, más aún al saber que el viudo de ella estaba solo a cargo de los seis hijos que juntos habían criado, siendo solo dos de su matrimonio.


FECHA:                     Hoy.
LUGAR:                    Los Ángeles, California.

Aguanté un poco más, y cuando se cumplía el tercer aniversario de la muerte de Nixie Bauer, Matthew me dijo que ya era hora de que todos supieran la verdad. Él ya era un adulto con 19 años, debía conocer a sus hermanos, saber donde vivía su madre y reclamar lo que le pertenecía por derecho: pertenecer a la familia.

Dudé mucho en hacerlo, pero no podía negarme, estaba en todo su derecho al pedirme aquello, así que tomé el valor y partí a la casa donde antes vivía. Matthew se quedó en el auto esperando la señal, yo fui a la puerta a desafiar al destino. Me encontré con su antigua banda, nadie sabía quien era, la rubia hija era igual a ella cuando la conocí, solo que en una versión más rubia y ojos azules.

Me hicieron muchas preguntas, les relaté todo lo sucedido, nadie podía creer lo que yo decía, parecía mentira… y solo les quedaba ver la prueba viviente de ello.

        Les mostraré que es la verdad – dije serio.
        Más te vale que sea verdad – dijo el más alto, con el seño fruncido.

Me puse de pie, abrí la puerta y le hice una señal a mi hijo para que viniera, asintió nervioso, arregló un poco su cabello y apareció en la casa, logrando que la pequeña rubia se pusiera a llorar con la boca abierta, los demás se miraron asombrados, en verdad nadie quería creerlo. Matthew se parecía mucho a su madre, sus ojos eran tan oscuros como los de ella, su forma también, tenía esa mirada intimidante, y claro, también su actitud.


NARRA:                    Mischa Bauer.

Nadie podía entenderlo, cada día pasaban cosas más raras. El sujeto que apareció quien sabe de donde venía con tamaña sorpresa, las que nos descolocó a todos… Caí asombrada al sofá, me senté y me tomé la cabeza mientras comenzaba a recordar todas las mentiras que Nixie decía para escaparse quien sabía donde algunos días, dejándome a cargo de los niños, de la banda… Ahora todo tenía sentido, podía comprender cada mentira que ella me dijo.

        Por eso demoró tanto cuando se fue de la gira – dije – Dijo que debía relajarse… estaba tan tensa que debía irse a un crucero que la haría mejorar – dije negando con la cabeza.
        Mintió todo el tiempo – dijo Tyler – A mi me asombró al verla con mejor cuerpo, la recordaba tan pequeña… que cuando la vi con aquellas curvas fue asombroso.
        Ella me dijo que había estado en terapia y había subido unos kilos… – cerré los ojos - ¡Mierda! – grité.

Todos me miraban, pero yo en el fondo estaba odiando más a James, porque él sabía todo esto y nunca dijo nada, ni siquiera en el funeral de Nixie, hubiera sido bueno habernos enterado al menos aquel día, no ahora que ya habían pasado más de tres años.

Entonces la duda comenzó a picarnos a todos, claramente Cristal era la más afectada, ella podía perder autoridad ya que no era la mayor, pero eso no debía importarle, le afectó de la peor manera.

        Lo más seguro es hacer una prueba de ADN – dijo entre dientes. Mirando fijo al chico.
        Hagámoslo, no tengo nada que ocultar – le dijo él mirándola de la misma forma.

Esas miradas no eran buenas, las conocía… me hacían recordar a su difunta madre, era obvio que era su hijo, aunque se parecía mucho también a Tyler. Entre los dos comenzaría una disputa, ya la veía venir… solo espero que alguien permanezca atento para prevenir una nueva batalla, estábamos comenzando una era nueva, cualquier cosa pequeña podía arruinarlo todo y eso no era para nada bueno.

Cristal se sentía aterrada, lo sabía, no se habría puesto a la defensiva de no ser así, solo le pido al alma de mi hermana en donde quiera que esté que nos ayude a calmar las aguas que por su propia culpa comenzaron a ponerse bravas.

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