NARRA:
Sean Flanery.
Dos años ya habían
pasado desde su partida. Dos largos años de terapia en familia, de
conversaciones que no acaban nunca, de preguntas que nunca pudieron ser
respondidas y más que nada… de una agonía que parecía jamás desaparecer.
La mañana de su
cumpleaños, dos años más tarde de su muerte, Cristal llegó a mi cuarto diciendo
que se iría de gira con la banda… ¿Acaso hablaba en serio? ¡Tenía 17 años! No podía dejar que mi hija se fuera de gira con
Nevinger sola, tampoco podía dejar Los Ángeles, estaba grabando una película y
debo preocuparme de los otros cinco pequeños. Debo admitir que Cristal estaba
actuando muy independiente, superó muy rápido la perdida de su madre, pero
estaba dejando de lado las cosas más importantes, como lo era terminar los
estudios, estaba dedicando su vida básicamente a la música, sus calificaciones
ya no le importaban y quería dejar la escuela.
Mischa había venido
hace unos días a casa para hablar sobre lo mismo; era una edad peligrosa, ellos
ya estaban viejos, cuarentones, ella era una adolescente que podía sucumbir
ante cualquier oportunidad que se le diera, más que mal era vocalista de una
banda con gran reputación, las ofertas siempre iban a estar allí. Y era
precisamente a eso a lo que le temía…
–
Tú no vas de gira y punto.
–
¡Pero papá! – gritó.
–
Eres menor de edad, no vas a dejar el país y es mi última palabra
muchacha – dije molesto.
–
¡Estoy a punto de cumplir los 18!
–
Pero aún no los tienes, jovencita.
Bajé
a la cocina a preparar la mesa para el almuerzo, Teresa estaba cocinando,
pendiente de nuestro mar de gritos; los chicos también estaban allí escuchando
y comentando una que otra cosa.
–
Te dije que papá no te dejaría ir – rió Lilian.
–
Tú cállate – gritó.
–
¡No vengas a callarme! ¡No porque hayas usado el lugar de mamá quiere
decir que eres igual que ella!
–
¿Y eso quien lo dice? ¿Tú mocosa? – le gritó.
–
Cristal…
–
¡No es justo que a ella la dejes ir a exponer sus cosas a Europa y yo
no pueda salir con lo amigos de mamá para dar conciertos! – recriminó.
–
Son cosas muy diferentes Cristal – susurré.
–
¿Por qué?
–
La vida de un músico es mucho más complicada, deberías saber eso –
agregó Alexander.
–
Escucha a tu hermano – fruncí el seño.
–
Él no sabe nada de eso…
–
¿Acaso tu sí? – levanté las cejas – Tú no sabes todo lo que tuvo que
enfrentar tu madre, habla con tu madrina, pregúntale todo lo que quieras, verás
que las cosas no son tan fáciles como crees hija. No quiero exponerte a todo lo
que vivió tu madre…
–
Mamá era feliz así – dijo entre dientes.
–
Eso crees tú…
El
silencio se hizo presente una vez más, tras el griterío que había Teresa dijo
que el almuerzo estaba listo, los chicos se sentaron a comer, Cristal decidió
salir sin comer, tomando su chaqueta para el frío se marchó quien sabe donde.
–
Ella nunca va a entenderlo… mamá no debía dejarle el lugar a ella, es
solo una niña – dijo Lilian
–
Se le subieron los humos a la cabeza – acotó Lola.
–
Ustedes coman, ese asunto lo arreglo luego – suspiré.
Quedé
con la incertidumbre dentro de mi pecho, aquella niña no podía tomar las mismas
decisiones de las cuales su madre se arrepintió tantas veces, ella no quería
que Cristal pasara por ello, pero su hija no podía entenderlo. En un momento
como este quisiera tanto tenerla conmigo y que me ayude a sobrellevar esto, las
cosas se complican tanto… tanto.
Ese
mismo día, cerca de las siete de la tarde, Mischa apareció en casa junto a
Corey, yo ya imaginaba a lo que venían y sinceramente no quería más problemas.
–
Ya no sé que hacer con ella…
–
Solo hay una persona que puede hablar con ella para que entienda
completamente lo que tendrá que afrontar si decide tomar esas decisiones – dijo
Mischa.
–
Pensé que tú podías ser esa persona – me extrañé.
–
Yo me encargué siempre de levantar a Nixie después de que caía, pero
alguien vivió con ella cosas peores, los malentendidos con la ley, todo… además
tiene experiencia – rió ella.
–
El viejo James… – susurró Corey.
–
¿Saben donde está?
–
En su casa supongo…
–
Ahora debo encontrar a Cristal, salió hace cinco horas y no se donde
está, acabará matándome – dije.
–
No digas esas cosas, ya es suficiente con que los niños se hayan
quedado sin madre, no me hagas querer matarte otra vez – rió Corey.
Charlamos
un rato más con esos dos, hasta que Cristal se dignó a aparecer con su
guitarra, la que lanzó al sofá y luego se fue a la cocina para comer galletas
que Teresa había preparado para sus hermanos. Un momento más tarde se percató
de nuestra presencia, al menos de una rara junta entre nosotros tres.
–
¿Qué? – nos miró.
–
¿Dónde estabas? – pregunté.
–
Por ahí…
–
¿Dónde?
–
En el parque, tocando la guitarra para ganar dinero – dijo irónica.
–
Así no debes hablarle a tu padre – dijo irónico Corey.
–
Pero no lo es – respondió ella en el mismo tono.
Mischa
cerró los ojos, sabía que las cosas no estaban bien. Su rebeldía ya estaba
yéndose a otro lado, largándose de aquí, se estaba transformando en algo que
tal vez nos costaría manejar. Entonces se puso de pie, lentamente y caminó
hasta Cristal, la tomó del brazo y se aproximó a ella con una cara tan seria
como la ponía su difunta amiga.
–
Mira pequeña, no volveré a repetirlo… – susurró.
–
¿Qué? – dijo desafiante.
–
Las cosas se hacen como nosotros digamos. Tú no eres más que una
hormiga en este mundo, le debes mucho a la memoria de tu madre y así como estás
actuando acabarás derrumbando todos sus logros. ¿Eso es lo que quieres? –
levantó las cejas – No porque ella no esté tú podrás hacer lo que quieres, para
tu mala suerte tienes dos padres, el biológico que es Corey y Sean que estuvo
desde tiempos importantes para ti, así que o cambias, o ni siquiera habrá un
micrófono en Nevinger para ti… Porque deberás ganártelo ¿comprendes? – sonrió.
Ella
encogió sus ojos y apretó sus labios tal como lo hacía su madre cuando la
regañaban, soltó su brazo y no dijo nada, se marchó a su cuarto molesta, dando
un gran portazo. Mischa se volvió a sentar junto a nosotros y suspiró.
–
Es una desventaja para nosotros que haya heredado el carácter de Nixie
– dijo como un lamento.
–
Por eso te digo que James es el único que puede hacerla entrar en
razón, Connie solo le obedecía a él, al menos eso recuerdo – dijo Corey.
–
Le llamaré más rato y veré si puede venir para hablar con Cristal,
porque de verdad siento que las cosas se están saliendo de control…
–
Y no dejes que te insulte Sean, ya no es una niña, las palabras son lo
que más le duelen y castígala si es necesario, eres su padre al menos hasta
dentro de unos meses… Dale donde más le duele – dijo Mischa levantando sus
cejas.
–
Lo haré… descuiden – sonreí.
Cuando
ya era de noche llamé a James para pedirle aquello, accedió amable, más que mal
él era el padrino de la pequeña. Hablé con los gemelos un poco, ya estaban en
la escuela y les hablaban mucho de su madre, ellos aún no tenían suficiente
consciencia como para entenderlo todo, pero tenían ya casi 7 años… era
necesario aclarar sus dudas.
Las
cosas estaban pasando rápido, yo envejecía y perdía las fuerzas para seguir, no
podía rendirme, debía mantener a flote este barco que ya perdió su capitán.
Lilian
y Lola estaban tomando actitudes muy maduras respecto a todo, ellas parecían
las más cuerdas dentro de la familia, con sus metas claras y sus vidas
calmadas. Alexander estaba enfocado en ser el mejor guitarrista del mundo y a
veces le animaba la fiesta a Cristal con el asunto de la gira, pero él siempre
quería lo mejor para la familia y se daba cuenta que ella no estaba actuando de
la mejor manera. Derek y Dero eran hiperactivos, de por sí estaban armando caos
en todas partes, nunca se separaban, no podían vivir el uno sin el otro; Derek
había heredado mis genes de la actuación, estaba en el taller de teatro de la
escuela, mientras que Dero en el taller de canto, aún así no les gustaba
permanecer alejados, aunque los dos amaban lo que el otro hacía…
Y
pues, Cristal es la única que estaba dando problemas, comenzaba a fastidiarme
cada día un poco más, pero no podía perder la paciencia… Debía hacer todo lo posible para que las
cosas mejoren, debía lograr que todo estuviese bien, lo he hecho así ya desde
hace casi dos años. No puedo creer como avanza el tiempo…
–
Me haces tanta falta linda…
–
Siempre voy a estar
contigo –
sonreía junto a mí.
–
Pero... ¿Por qué tuviste que irte…?
–
Aún no logro comprenderlo,
son cosas que pasan – apretó mi mano con fuerza.
–
Te amo… te amo tanto, te extraño…
–
Ya estaremos juntos otra
vez, no desesperes… también te amo Sean…
Despertar
cada noche a las cinco de la mañana con el mismo sueño parecía mentira. Noche
tras noche su voz aparecía en mi cabeza, atormentándome tanto de una manera
terrible. Conciliar el sueño parecía eterno, tantos problemas me atormentaban
que me sentía sofocado.
Creo
que debía pedir ayuda, más de la que ya todos me habían brindado…
Cada noche, cada día, yo pienso
en ti. Yo vivo por ti. No hay nada mejor que escuchar tu voz por el aire
aclamando tu presencia. Eres y siempre serás. Nunca dejas de existir. Hoy,
mañana, ayer… quien sabe, algún día encontraremos las respuestas que tanto
buscamos; si aún no las tenemos, es porque no es tiempo… No pierdas la cordura,
todo pasa por algo. Absolutamente todo pasa por algo, y no puedes negarlo.
Nixie Bauer.
No hay comentarios:
Publicar un comentario