– Te amo, no me hagas esto...
– Lo siento, pero no eres lo que necesito – lloriqueó Mischa.
– ¿Cómo puedo darte lo que necesitas? – susurró Petter.
– ¡Comprándome galletas! – rió.
– Dios... ¿pueden dejar de hacer estupideces? – rió Andréu.
– Hay que ponerle drama al video rubio – dije riendo.
– ¿Ya están listo? – preguntó el director.
– Espera unos minutos más viejo – reí.
– ¿Dónde se metió Alex? – bufó Mischa.
Miramos el reloj, desesperados, habíamos llegado hace una hora y Alex no nos daba señales de vida alguna.
– ¿Y si lo raptó la gente de Marte? – dijo serio Mister B.
– Tal vez – rió Andréu.
Lo esperamos un rato más y apareció sonriente.
– ¿Por qué llegas a esta hora? – lo miró frunciendo el seño Mischa.
– Mi hijo está a punto de nacer, llevé a Lucía al hospital – sonrió.
– Tengo asuntos que resolver, así que comencemos – fruncí el seño riendo.
– Felicidades Alex – rieron todos a Alex.
Perdimos toda la tarde allí, en ese estudio grabando el video de “Never Again” canción que trata sobre el maltrato contra la mujer; acabamos luego de pasar un buen rato y de que se rieran de las estupideces que hacía Petter con una banana... solo imaginen.
– ¡Fiesta! – gritó Mister B.
– Acabas de arruinar la sorpresa idiota –reí golpeándolo parte de su brazo.
– ¿Fiesta? – sonrió Mischa.
– Debes ponerte esto – rió Andréu poniéndole una capucha negra para que no viese nada.
– ¡No veo! – rió Mischa.
– Esa es la idea linda – reí.
Los chicos la tomaron como rehén y subimos a la camioneta camino al lugar en donde celebraríamos el cumpleaños de Mischa; la radio a todo volumen y los dos atrás hacían una especie de mosh contra Mischa que aún tenía esa cosa en la cabeza, reía y yo sonreía conduciendo mientras Alex aún no se integraba al grupo.
– Ve a golpear a Mischa con los chicos – lo miré en el asiento del copiloto.
– No, no golpeo mujeres – sonrió.
– Que dices, si solo están jugando... anda – sonreí.
– ¿Y si se enoja?
– No se enojará, es su cumpleaños... los años anteriores le quemamos su ropa y no enfureció, aprovecha – reí.
– Vaya, que nos espera para hoy – rió.
En eso llegamos afuera de un gran recinto, estacioné la camioneta y le grité a los dos (Andréu y Petter) para que se detuvieran y bajaran con cuidado a Mischa, abrí la gran puerta y nos encontramos con muchos amigos, conocidos y bandas cercanas.
– ¡Ha llegado la cumpleañera! – gritó Ángela Gossow con un trago en la mano.
Le quité la capucha que tenía puesta y su cara de felicidad hizo que una linda emoción me inundase, todos aplaudieron la llegada de Mischa y los gritos de amigos se hicieron escuchar, era un lugar amplio con un gran jardín con piscina y tanto el interior como exterior del lugar estaba lleno de personas animadas. Los dj. Eran nada más que Sid Wilson acompañado de DJ Tiesto; esta noche iba a ser inolvidable.
– ¡Sexo, drogas y rock and roll! – gritó Dero a toda voz.
La gente gritó excitada y comenzaron a bailar con la música que los chicos habían incorporado al ambiente, me fui con Dero a bailar mientras Andréu bailaba con Mischa.
– ¿Organizaste la sorpresa? – susurré en los labios de Dero.
– Está todo en orden jefa – rió jugando con su lengua.
La música resonaba y hacía a todos activarse, los sujetos en la barra estaban colapsando con tantos pedidos de alcohol, pero esta fiesta pedía mucho más; pasaron unos 50 minutos en que todos gozaban con todos y caminé al escenario imponente, me paré en medio de los dos sexys DJ que esta noche dirigían y tomé el micrófono haciendo que la música se detuviera.
– Pido su atención hijos de puta – reí media seria.
Todos miraban atentos.
– ¿A qué hemos venido esta noche? A celebrar un cumpleaños... ¿no?
– ¡¡Si!! – gritaron.
– ¿Hay cumpleaños sin pastel o canción? – reí.
– ¡¡No!! – respondieron todos.
– ¡Traigan al centro a la cumpleañera de una maldita vez!
Se abrió casi de inmediato un círculo en medio de la pista de baile y empujaron a Mischa quien reía nerviosa, apareció Lars Ulrich con el pastel y su típica cara de idiota, Mischa cubrió su rostro emocionada mientras todos cantábamos en un mar de gritos aquella canción de cumpleaños.
– ¡Pide tu deseo! – reí en el micrófono.
Ella rió a la distancia, sopló aquella vela y oscureció el lugar, los aplausos se hicieron notar en la inmensa oscuridad.
– No hay cumpleaños sin regalo... – reí traviesa.
Comenzó a sonar una canción ideal para el Strip-tease masculino, una luz iluminó a Mischa parada aún al centro del círculo con una cara de nervios.
– ¡Que ingresen los bailarines! – reí emocionada.
Ingresaron por un costado James Hetfield con un boxer negro bien ajustado que dejaba resaltar su bien marcada entrepierna, Corey Taylor usando un boxer negro con un corbatín al cuello como un buen Stripped, Zacky también con un boxer negro bien apretado... el trío de hombres rodearon a Mischa quién no podía creer lo que veía; las risas pervertidas en el lugar se podían oír, más aún cuando apareció Petter también con boxer negro demostrando su gran maravilla. Sid y Tiesto reían ambientando la música y yo miraba junto a ellos todo el espectáculo. James subía y bajaba su trasero por la pierna derecha de Mischa, Petter hacía lo mismo pero con la izquierda; Zacky jugaba con el trasero de Mischa mientras Corey bailaba para excitar a la cumpleañera.
– ¡Vamos hombres! – gritó una chica por ahí.
Reí como muchos lo hicieron, Mischa azotaba a los cuatro mientras estos les mostraban sus elevados traseros, la tentaban con sus juegos de lenguas y sus piernas abiertas; Corey fue más allá y osó a besarla mientras que James por atrás rozaba su entrepierna contra las nalgas de Mischa, Petter y Zacky besaban y lamían las manos de ella, el clima se estaba poniendo caluroso y en realidad ya no sabíamos como detener todo esto.
– ¿Qué hago ahora? – reí mirando a Tiesto.
Me quitó el micrófono y alzó la voz.
– ¡Llévenla a la piscina! ¡Está en llamas! – rió.
Los gritos de la multitud apoyaban el comentario y la arrebataron de entre esos cuatros sexys hombres y la lanzaron al agua.
– ¡Pero qué les pasa! ¡Estaba disfrutando! – rió mojada.
Salí y me lancé al agua con ropa para acompañarla, varios hicieron lo mismo para disfrutar de la adrenalina del momento; los otros volvieron adentro para seguir bailando, algunos se quedaron en el jardín para respirar un aire no contaminado, en la piscina nos quedamos los idiotas más hiperactivos.
– ¿Te ha gustado el regalo de cumpleaños? – reí.
– ¡Me encantó! Quiero otro de esos bailes – rió lanzándome agua a la cara.
– No cumples 32 años todos los días – sonreí.
– Gracias por esta sorpresa Nixie, me encanta el lugar, la gente... el regalo ¡todo! – rió y me abrazó con fuerza.
– Esa era la idea Mischa, ahora puedo morir en paz – reí.
Hubo un instante de paz, el que fue interrumpido por los chapuzones de otras chicas sexys que tomaron a Mischa de cada extremidad para sumergirla 32 veces, una por cada año cumplido; yo tomé su brazo derecho y reí gritando los números, la cara de ahogo de Mischa era graciosa.
– ¡Faltan solo 10! – gritó Amy Lee tomando su brazo izquierdo.
– ¡Solo 5 más! – gritó Ángela Gossow.
– Aguanta Mischa – rió Aya Stefanowics (vocalista de UnSun).
Acabaron las 32 sumergidas y la soltamos mientras todos miraban desde afuera de la piscina aplaudiendo; Mischa se levantó completamente mojada y feliz con todo lo que había pasado, con las chicas seguimos jugando en el agua tentando a los hombres que miraban como pervertidos.
– Ven aquí gatito – mordí mi labio mirando a Dero.
Éste bajó y me besó con la pasión que comenzaba a extrañar; Corey apareció de no sé dónde y agarró a la cumpleañera para besarla con unas ganas que daban envidia a los otros, Ángela hizo lo mismo con Andréu y Aya con su novio, ¡OH! Y como olvidar a la maravillosa Amy Lee, quien no sé porqué besó a Alex. El resto seguía bailando y gozando la fiesta a su manera, salimos de la piscina, empapados y nos quedamos parados bebiendo y fumando en el gran jardín, comentando y disfrutando de unas conversaciones interesantes.
– ¿Cómo la estás pasando? – preguntó Dero sentado.
– Bastante bien – sonrió Mischa sentada sobre las piernas de Corey.
– Más te vale que la estés pasando bien – rió Corey.
– ¿Por qué? – lo miró Mischa.
– Porque sino, no te daré tu regalo – movió sus cejas de arriba para abajo varias veces.
Todos reímos con las caras que Corey hacía, comenzó a sonar música de Nevinger adentro de la casa y Mischa se emocionó al oír como la gente gritaba su nombre, era una gran noche que tenía mucho para durar.
– Vamos a bailar – dijo Mischa poniéndose de pie.
– No, no quiero ir – dijo quejándose Corey mientras me miraba.
– Vamos he dicho – rió Mischa.
– Ve a bailar con mi hermana – sonreí de costado sentada en las piernas de Dero.
– Aquí esto bien Mischa, después bailamos – seguía mirándome.
– Anda Corey, quiero bailar – hizo pucheros.
– Estoy cansado cariño... – se excusó al fin mirándola.
Sonreí y besé a Dero lentamente para sentir su delicioso sabor, Mischa de cansó de insistirle a Corey y se marchó a bailar con el que se le diera la gana; una gran fiesta... para una gran chica.
– El amor es peligroso... – susurró el rubio.
Con Dero lo miramos extrañados.
– ¿A qué viene eso? – preguntó Dero dejando de besarme.
– Iré con Mischa – fue adentro.
Caminó con sus manos en los bolsillos de su pantalón, Dero me acurrucó a su pecho mientras sonreía sin saber porqué.
– Ven conmigo – susurró Corey en su oído.
– ¿Para qué? – rió Mischa.
– Debo darte tu regalo de cumpleaños querida – sonrió tomando su mano.
La sacó de entre la multitud y la guió hasta el segundo piso en donde una habitación los esperaba.
– ¿Y esto? – se sorprendió.
– Ya verás – la lanzó a la cama cubierta de pétalos de rosa roja.
Comenzó a besarla con una pasión que desborda sus sentidos, la acariciaba con una delicadeza que la excitaba sin la necesidad de parecer un pervertido. Ella quitó su remera mientras él quitó sus húmedos pantalones, acarició sus piernas con las calidas manos que poseía, Mischa cerraba los ojos disfrutando de los besos en el cuello; presionaba sus marcados pectorales mientras que Corey metía sus dedos al interior del calzón de Mischa haciendo que ésta gimiera. La música de abajo silenciaba cualquier grito que alguno de éstos pudiese emitir, eso jugaba a su favor.
Quitó la remera de Mischa y ella lanzó sus pantalones por algún lugar de la habitación, Corey no quiso esperar y casi con desesperación quitó el sostén para poder morder los pezones de la gran Bauer.
– Dios... ¡Corey! – gritó extasiada.
Este reía sabiendo que sabía complacer a cualquier mujer, acarició su estomago lamiendo desde su pelvis hasta su mentón para luego besarla jugueteando con sus lenguas abruptamente. Con suavidad quitó la última prenda que ella poseía, dejando su cuerpo al descubierto para que éste la observase atento y con sed de sexo.
– No me hagas esperar más – susurró Mischa en su oído.
Corey sonrió sabiendo que tenía el poder de la situación, quitó su boxer ajustado y lo lanzó lejos para luego abalanzarse sobre ella, jadeó en su oreja mientras Mischa gritaba de placer al sentir al pequeño invadiéndola con gran potencia y velocidad; Mischa presionaba y rasguñaba la espalda del rubio mientras que éste se movía para darle placer.
– Te amo Corey – gritó cerrando los ojos.
– Y yo a ti pequeña Bauer – gritó igualmente él.
Había un problema en aquella frase, ella no era la pequeña Bauer, si no que la Gran Bauer... pese al momento, Mischa quería seguir disfrutando y quizá luego lo regañaría como merece, sus entrepiernas gozaban de una gran explosión de placer sobrecargado. Él apretaba los pechos de ella contra el suyo mientras se movía, ella hacía fuerza con sus muslos en las caderas de él intentando hacer el momento más duradero. Los roces de piel eran aún más excitantes, las respiraciones agotadas hacían del momento más que maravilloso... un deseo de más estaba presente.
Acabaron agotados cubiertos por la típica sabana blanca que se hace infaltable en este momento; se vistieron y volvieron a gozar de lo que quedaba fiesta, para luego ellos dos pudiesen volverse a encontrar en el mismo lugar unas cuatro veces más...
Feliz Cumpleaños Mischa ♥
No hay comentarios:
Publicar un comentario