miércoles, 27 de junio de 2012

Chapter 94.


NARRA:             Mischa Bauer.


La noche anterior me había dejado con una rara sensación de placer. Moverme tanto tiempo frente a unas cámaras me hacía más feliz de lo que imaginaba… o eso creo ahora; de no ser por eso, no entiendo porque amanecí tan complacida.

Cuando eran las once de la mañana del 2 de Marzo, Nixie estaba pidiendo una reunión en su habitación, era de extrema urgencia que asistiéramos todos, incluyendo hijos y cónyuges, ya saben como es ella de especial. Y así lo hicimos, obligué a Ville a levantarse para que vistiera a los trillizos mientras yo me vestía luego de estirar un poco las sábanas.

        Buenos días… – rió Andréu con su tono de inglés afrancesado.
        ¿Estamos todos? – levantó las cejas la pequeña Bauer.
        Eso parece – dijo Alex mirando a todas partes.
        Muy bien, comencemos con esto…

Su voz de suspenso era algo incómoda… como siempre. Le gustaba permanecer en el misterio, añorar a que todos nos interesemos de una u otra manera por lo que ella haga o diga, bien digo yo, ya que la conozco desde que éramos pequeñas… dos almas perdidas.

        Hoy es nuestro último día de gira aquí en Europa – guardó silencio un largo rato – Felicitaciones chicos… ha sido una de las mejores – sonrió ampliamente – Y he aquí el fruto de nuestras siembras…

Entonces de no sé donde encendió el DVD que había aquí en su habitación y la música comenzó a esparcirse por todas partes a gran velocidad… La introducción de “Never die in my mind” fue estruendosamente agradable para nuestra emoción espontánea, el DVD de la gira estaba listo.

Los gritos, los aplausos, las alabanzas no tardaron en aparecer, el efecto de surround de la televisión nos transportaba a todos los presentes al plató principal, como si estuviéramos en la primera fila de aquel estadio, presenciando el mejor show de la banda tras haber salido del mismo infierno ya unas cuantas veces. Las melodías nos erizaban la piel, el tono de voz de mi hermana, el movimiento de Lu sobre el escenario, las caras de Alex en sus solos de guitarra, la potencia que destacaba a Andréu atrás en la batería e incluso yo misma me sorprendí al ver lo buena que podía ser mientras la música se escuchase fuerte… a todo volumen para que todos la apreciaran.

Verme en una jodida televisión me hacía despertar del eterno sueño que estoy viviendo, digo yo, es lo que siempre quise… lo que Nixie me decía que lograríamos tras mucho esfuerzo, y para ser sincera jamás le creí, yo solo seguía su juego para que no se deprimiera, pero quien lo creería. Aquella chica irresponsable, lanzada a la vida, quien pensaría que esa chica me llevaría a la cima de mi vida, a conocer el éxito.

Muchas veces cuestiono su forma de ser, su carácter de mierda, su vocabulario tan extraño, incluso las decisiones que toma en ocasiones… pero es una gran mujer, tal vez su vida sea un caos pero siempre cumple lo que promete, de alguna u otra forma acaba cumpliendo su palabra. El fin justifica los medios. Eso repite siempre… siempre.

        ¡Es lo mejor que mis ojos y oídos han presenciado! – gritó Lu eufórica.
        Y es lo mejor que alguna vez presenciarás – dijo ella con orgullo.
        Chicos… ha quedado genial, los invito a todos para tomar un desayuno en el mejor restaurante de la cuadra – dijo Jackson felicitándonos.
        Nada de lujos, desayunamos aquí en el hotel y nos largamos a disfrutar del día – gritó Andréu.
        Hoy damos el último show, no podemos perder todo el día…
        Cierto. Entonces desayunamos y perdemos parte del día, para luego ensayar e irnos al espectáculo ¿está bien? – rió el francés.
        Está bien – sonrió Bauer.

Entre gritos y emoción salimos del cuarto y bajamos al gran comedor que tenía el hotel, por primera vez en mi vida me sentía una diva. Creía que los ojos de todas las personas me acosaban, me observaban con envidia, con interés y admiración, tal vez fuera así, tal vez no. Pero de todos modos me sentía realmente bien, nada podía bajarme de esta gran nube en la que estaba.

El desayuno fue realmente agradable, risas por todas partes, una comida deliciosa nos hizo bailar el estómago. Las charlas que se hicieron presentes convirtieron la ocasión en algo mucho más especial, las memorias rozaban con nuestra piel, un constante escalofrío nos recorría a los cinco, como que algo muy grande estuviese por pasar; pero no esperamos nada, es decir, ya teníamos la gloria necesaria, no necesitábamos más.

La gente que estaba aquí se reía de nosotros, por nuestros comentarios, por nuestras risas exageradas. ¿Cómo no hacerlo? Éramos lo mejor de lo mejor, no pasábamos inadvertidos ni por mucho que lo quisiéramos.

Recuerdo que uno de los superiores de los meseros nos felicitó por nuestro logro y se tomó unas fotografías con nosotros, también Lu no pudo evitar sacar su cámara profesional y capturar este dichoso momento.

        Todo parece mentira – decía Nixie fumando junto a mí en una terraza del comedor.
        ¿Quieres que sea sincera? – la miré.
        Siempre.
        Jamás creí que lograríamos esto… cuando comenzamos pensé que nos rendiríamos rápido y que solo seríamos una banda local como muchas otras, jamás imaginé que mi nombre sería aclamado por europeos – sonreí discreta, fumando también.
        Yo sabía que este día llegaría, tarde o temprano… más tarde que temprano – rió – Solo había que esperar que la vida diera una de esas vueltas locas que te trae cosas buenas. Míranos, tuvimos suerte Mischa…
        ¿Suerte? No digas eso, te esforzaste mucho para traernos aquí.
        No creo que me haya esforzado lo suficiente, estamos aquí por el logro de cada uno – dijo modesta, como siempre.
        Cállate, no empieces con eso – reí.

Ella sonrió. Amaba verla sonreír, con esa mueca de diva que ponía cuando sonreía de costado, mostrando sus marcados colmillos, entre esos gruesos labios… Demonios, mi mejor amiga era la mejor, no tenía porque quejarme, ella alegraba mi existencia por completo, aunque peleáramos por algunas estupideces… eso era lo de menos.

        ¿Ya están listas? Nos vamos en quince minutos – sonrió Andréu abrazándonos a ambas por nuestros hombros, él estaba justo al centro de ambas.
        Siempre estamos listas – sonrió ella.
        Esas son mis chicas…
        Los tres viejos – reí.
        ¿Eh? – me miraron ambos.
        Quiero decir, somos los que quedamos… ya saben, desde la formación original – bufé.
        ¡Cierto! – gritó él – Mis dos reinas, no saben cuanto las amo mis amores – nos apretó con fuerza.
        Lu se pondrá celosa – rió Nixie.
        ¿Celosa por qué? – me extrañé.
        Ya sabes, Lu ama a Andréu – movió sus cejas rápido de arriba abajo riendo.
        Oye para con eso – rió – Ya sabes que yo solo te amo a ti bombón…
        Si van a empezar me voy – reí.

Nixie y Andréu, nunca sabré si son solo mejores amigos… o qué demonios, aunque se parece mucho a la relación que tenía yo con Petter desde siempre. Pero si son míos, mis mejores amigos, ambos y cada uno por separado.

Tras bromear un largo rato Jackson vino por nosotros y nos fuimos a un lugar para ensayar por una última vez antes de dejar el país. Todos abordamos la gran camioneta y nos pusimos a gritar al unísono con las canciones que se escuchaban en la radio, Nevinger por todas partes. Nuestras canciones sonaban a todo volumen, mientras el chofer y Jackson reían, nosotros cantábamos con nuestras peores voces, no era necesario ser entonado, gozábamos compartiendo el momento con nosotros mismos, ¡qué importaba la opinión del resto!

Pero, para hacer de todo algo mucho más emocionante, Nixie sacó la mitad de su cuerpo por una de las ventanas y comenzó a cantar con todas sus fuerzas mientras la camioneta estaba en movimiento, yo no podía quedarme fuera y Lu menos. Parecíamos tres locas gritando y moviendo nuestras cabezas al compás de cada canción, la gente nos gritaba cosas buenas, reía al vernos pasar y otros nos tomaban fotos. Al parecer en Francia la gente no era tan escandalosa como lo estábamos siendo nosotros, eso captó la atención de muchos transeúntes.

Cuando llegamos todos nos reíamos de todos, el chofer nos deseó una buena tarde al igual que nosotros a él, el sujeto era muy amable, no podíamos ser groseros con un buen hombre.

Entramos al lugar causando caos, gritando cosas sin sentido, ya saben, para darnos ánimo. Ahora que lo pienso… somos bastante extraños. Nos sentamos todos en unos sofás que allí habían e hicimos un brindis con cerveza alemana, luego de un rato Jackson comenzó a fastidiarnos para que ensayáramos un poco, podría estar un rato y luego marcharse para dejarnos libres hasta las 20.15, que sería la hora en que la van nos llevaría hasta el estadio para acabar con esto de una vez por todas.

Los platillos de Andréu marcaron el paso unos segundos, luego las guitarras y el bajo entraron estrepitosamente logrando un sonido estupendo, la voz de Nixie hacía de las suyas como siempre. Pasó una hora de ensayo sin detenernos y pudimos descansar y perder el tiempo como tanto nos gusta.

        ¿Cómo acabaremos el show hoy? – preguntó Sullivan.
        Tiene que ser especial… algo lindo pero no tan exagerado – levantó las cejas Nixie.
        ¿Lanzamos champagne? – reí.
        Dije no exagerado – rió.
        Yo creo que el arte está en la improvisación – dijo Alex tan misterioso.
        ¿Y qué cosa podrías improvisar arriba del escenario? – rió Andréu.
        No sé, un baile – rió sin contenerse.

¿Baile? ¿Estaba hablando en serio? No me imagino a nosotros bailando algo en grupo… al menos no sobrios. Recuerdo a la perfección el cumpleaños de Max en Los Ángeles por aquellos años pasados, en que estábamos tan borrachos que los cinco nos pusimos en una fila en la orilla de la piscina y comenzamos a bailar una coreografía que estaba de moda en esos días, no recuerdo cual era, pero había un vídeo de aquello, todos riendo y coordinados, lo mejor de todo fue que luego uno a uno fue cayendo a la piscina porque perdía el equilibrio… esa noche fue maravillosa.

Muchas ideas fueron surgiendo en el momento, unas sonaban tentadoras, otras… eran aterradoras, lo digo en serio. La imaginación de esta gente daba para mucho, no había límites. Además, teníamos una confianza hermosa que nos permitía hablar de cualquier tipo de cosa sin escrúpulo, eso era lo mejor de todo.

Faltaban quince minutos para que la van nos recogiera y los nervios atacaron a todos, como si fuera la primera vez que hacíamos esto, ya estábamos preparados, con nuestros instrumentos allá en el lugar que correspondía, solo faltaba que nos transportaran al estadio. Cuando llegamos corrimos a maquillarnos, a vestirnos, a prepararnos; compartimos un rato agradable con Stone Sour y Foo Fighters antes de comenzar, deseándonos la mejor de las suertes, hoy debíamos hacer del show algo inolvidable…

Primero subió la banda de Corey, ellos se encargaron de encender al público, despertarlos de la larga espera. Luego Dave Grohl y su banda se preocuparon de que la emoción estuviese al máximo, los prepararon para el plato fuerte. Y antes de que subiéramos a escena, nos bebimos un vaso de whiskey cada uno, de un sorbo… sin respirar, para que fuera más intenso y concentrado.

        Vamos por ellos – dijo Nixie con esa maldita sonrisa que la destaca.
        Mostrémosles lo bueno que somos – la miré.

Asintió aún sonriendo. Nos abrazamos, nos besamos las mejillas y nos empujamos a subir, allí los gritos nos hicieron llegar al cielo una vez más. Entonces el show comenzó.

Las voces del público aclamaban nuestra música, nosotros les dábamos lo que tanto pedían. Mis solos no se dejaban persuadir tan fácil, amaba ver ese centro tan distinguido de gente, rodando y empujándose para sentir el sonido un poco más intenso del que oían, la pasión los dominaba. El bajo de Lu no se quedaba atrás, a ella le gustaba reír mientras me empujaba para que comenzáramos a reír, Alex permanecía sensual y sonriendo al público mientras Nixie acariciaba su abdomen, como siempre lo hacía con Petter y el difunto Max. Atrás Andréu se movía más rápido que de costumbre, como si hoy estuviera al máximo nivel de potencia.

Cuando ya íbamos en la séptima canción la voz de Nixie se vio un poco complicada, dejaba que el público continuara las frases muy seguido, intentaba mantener el micrófono alejado de su boca, se tocaba el pecho disimuladamente… como si algo le estuviese molestando. Me percaté de ello a la distancia, pero no quise decir nada. Sabía que si le preguntaba me diría que está bien, que no me preocupara… pero yo lo hacía de todas formas.

La emoción rozaba con la perfección, la gloria máxima estaba bailando con nosotros, la astucia de ser una banda liderada por chicas nos hacía marcar una tendencia necesaria, éramos como dioses desfilando en el olimpo, realmente éramos buenos, nadie podía decir lo contrario.

Los gritos de Bauer hacían explotar al público, con ese fino y alargado tono que la destacaba, mi piel se erizaba cada vez que ella arqueaba su espalda para hacer el tono más intenso, cada vez que el micrófono se ponía en forma vertical sobre su boca, cada vez que su cabellera intentaba alcanzar el suelo a sus espaldas. Pero cuando todo parecía ser glorioso, ella se derrumbó.

Hubo un grito muy prolongado de la canción “Say Goodbye”, antes de acabar la misma se tomó el pecho mientras cantaba y ella me miró con agonía, cayó al suelo de improviso lanzando el micrófono tan lejos que casi me alcanza. Yo estaba muy alejada de ella, por el costado derecho del escenario, jugando con la gente, ella estaba en el centro para variar animando el show. Verla caer me hizo recordar, entonces lancé la guitarra sin cuidado a un costado y corrí hasta ella; Lu, Alex y Andréu no comprendían nada, no sabían lo que estaba pasando. La música se detuvo.

        Nixie… ¡¡¡Nixie! – grité cuando me arrodillé para socorrerla.
        Me duele… Mischa – dijo sin voz.
        Aguanta… ¡¡Que alguien traiga un paramédico!! – les grité a los chicos que no reaccionaban.
        Ya es hora – sonrió con dolor.
        No, nada de eso… no puedes…
        Mischa…

Su rostro ya no era al que estaba acostumbrada, mis lágrimas comenzaron a florar como la lluvia en un día de invierno, sentía un profundo vacío en mi interior al verla acabada. Su sonrisa era débil, sus ojos se estaban apagando a medida que el dolor cobraba fuerza, su mano ya no podía apretar la mía… podía sentir que un frío me abrazaba, podía asegurar que ya nada podía evitar que esto terminase.

        Te amo… nunca lo olvides… – sonrió ya casi sin energía.
        Nixie… no… Connie, tú no puedes – supliqué sin contenerme.
        Quedas a cargo querida… hay una carta entre mis cosas… deben leerla – sus ojos se cerraron.
        No… no, no, no… ¡¡NIXIE!!

Me abalancé sobre ella, queriéndola sentir conmigo, sintiendo su calor corporal, añorando oír su voz una vez más, no quería que se marchara así… ella no podía abandonarme…

        Permiso señorita, debemos asistirla – dijeron unos paramédicos que aparecieron para quitarme de encima.
        Tráiganla de vuelta… por favor – supliqué llorando.
        Haremos todo lo posible – asintió.

Andréu corrió a mí y me abrazó, Lu tenía una cara de shock mientras que Alex daba las disculpas al público por no poder continuar el concierto. En el suelo yo permanecía abatida, derrumbada, aclamando a mil voces que esto solo fuera un sueño. 
En verdad esto no podía estar pasando, todo estaba tan bien… esto no podía terminar así, no, no podía. Podía sentir como me desgarraban el alma, como me ardía el pecho, no podía calmar mis jodidos nervios, estaba temblando por completo mientras lloraba sin consuelo; no podía borrar la imagen cuando la vi caer, cuando chocó su espalda contra el suelo, cuando su voz se apagó…

        Esto no puede estar pasando – mi voz ya no se escuchaba.
        ¿Qué fue lo que pasó…? – Andréu tomó mi rostro entre sus manos y me miró a los ojos.

Sin que yo pudiera decir nada, sus ojos se pusieron lagrimosos, negó con su cabeza mientras yo no podía responderle alguna cosa.

        No… eso no es cierto – su voz se rompió.

Y entonces la desesperación se apoderó de ambos, yo solo quería desaparecer, irme tan lejos como pudiera para gritar y acabar con esta maldita agonía, Andréu me acurrucó a él como una niña pequeña, como una frágil muñeca de cristal. Permanecían Lu y Alex sin comprender nada, ella estaba con la vista perdida, tal vez imaginando mil cosas, pero no obtenía respuestas, lo que la dejaba aún más perdida; tampoco se acercaba a mí a preguntarme algo, ella estaba tal vez igual que yo, pero de otra forma. Andréu me mecía como un bebé, pareciendo que él lo necesitaba más que yo, la incertidumbre permanecía, no se iba
Definitivamente el caos estaba recién comenzando… ¿Cómo mierda iba a enfrentar todo esto yo sola? Nunca creí en nada, perdí mi fe desde hace muchos años atrás… pero a cualquier cosa que pudiera existir, en donde sea… pido una vez en mi vida, un milagro.

No hay comentarios:

Publicar un comentario