domingo, 10 de junio de 2012

Chapter 92.


NARRA:             Lu Sullivan.

El sonido resbala tras ese micrófono como una especie de ilusión, verla allí, parada frente a ese inerte objeto como una diosa, luciendo hasta su más mínimo detalle era maravillosa. Cerraba sus ojos oprimiendo su talento, abría sus labios para dejar salir esa voz tan esplendida que maravilla a todo el que la escucha, sus cejas sabían jugar con sus sentimientos, las expresiones que ella reflejaba… nadie podía criticarlas, ella era única.

Mischa acompañaba el rasgueo con su guitarra acústica, un leve sonido de cuerdas sin amplificador le daba el tono exacto a un ensayo en el hotel. La voz de Nixie se esparcía en el lugar como una brisa cálida en una fría tarde de invierno, los sentimientos que envolvían su voz nos hacía delirar a todos y cada uno de los presentes; realmente ella podía entregar muchas más cosas de los que uno piensa mientras cierra los ojos y deja que sus cuerdas vocales hagan magia en el aire. Hasta el mínimo grito llevaba algo de ella, susurrando parecía que te hablaba con una experiencia superior, que te dejaba curioso, atento a cualquier cosa que ella pudiese decir o incluso hacer, aunque no tuviese nada que ver en el asunto.

        Creo que mañana será un gran día – sonreía Andréu.
        ¿Crees? Yo pienso que será el mejor día de muchos – sonreí.
        Será nuestro primer DVD aquí en París, eso me mantiene entusiasmada – decía animada Nixie.

Nuestro primer DVD en París… ¿Es que en verdad habíamos llegado tan lejos? ¿O esto era tan solo un sueño…? Porque si fuera así, ya quisiera despertarme y dejar de sentirme tan bien.

Terminamos de ensayar y luego partimos todos a la casa antigua de Andréu, en donde aún vivían sus padres y su hermano menor, las dos hermanas de él ya habían formado sus propias familias y se habían marchado de casa. Y como las chicas me dijeron antes de pisar Francia, su familia era maravillosa. Nos recibieron muy contentos, aunque poco y nada entendiese de francés, sus rostros sonrientes eran cálidos y sinceros, abrazaban a Mischa y a Nixie como si fueran sus hijas, con Alex y conmigo tuvieron más reserva, tan solo hace poco nos habían conocido… éramos nuevos en sus vidas, ellos se habían acostumbrado a Petter y al difunto Max. Era normal que nos tuvieran un poco de recelo.

Conocimos a la cuñada de Andréu, ya que su hermano no quería dejar solo a sus padres, vivía con su novia en casa, estábamos en un ambiente familiar muy agradable, realmente acogedor. Cuando ya se hacía de noche el padre de Andréu, Wladimir, sacó un tocadiscos antiguo y comenzó a aplaudir mientras reía, entonces todos comenzaron a imitarlo sabiendo porque lo hacían, Alex y yo no entendíamos absolutamente nada.

Entonces Nixie dejó el vaso con jugo que tenía entre sus manos sobre una mesita y comenzó a cantar en francés, una bella canción que me parecía familiar pero que no lograba comprender del todo, su voz era una suave melodía, tan delicada y diferente a lo que estaba acostumbrada a escuchar. Me di cuenta del goce que tenían los padres de Andréu al escuchar a la chica cantar en ese bello idioma; y digo en serio que nunca la había oído cantar así, era un ritmo diferente, pero muy lindo. A eso tengo que sumarle el talento del hermano de Andréu que acompañó a nuestra amiga en el canto, hacían una dupla muy buena…

Ya nos marchamos antes de que fuera la media noche, habíamos logrado pasar una tarde maravillosa junto a la poca conocida familia de nuestro gran baterista. Cuando volvimos al gran hotel nos topamos con mucha prensa que nos preguntaba cosas sobre una posible retirada de la música, a lo cual no encontraba sentido ¿Cómo preguntan eso si estamos en plena gira musical…?

        ¡¿Cuándo se acabará Nevinger, Nixie?! – gritó un periodista.
        Uno nunca sabe cuando las cosas van a cambiar – gritó ella sin prestar mayor atención.

Entonces mi cerebro quedó con una gran duda…

“Uno nunca sabe cuando las cosas van a cambiar (…)”

¿Es que acaso algo estaría pronto a suceder? ¿Nixie nos estaría escondiendo algo…? No me caía en la cabeza a que era lo que se refería precisamente, había muchas posibilidades, y a ella siempre le gustó fastidiar a la prensa, siendo irónica, sarcástica e incluso grosera, pero no lograba entender aquella frase. Me fui a la cama con aquella inquietud.

“Somos tan solo uno, no dependemos de nadie, quizá nunca sepamos de donde venimos ni siquiera a donde vamos; nos valemos por nuestros hechos, por nuestros errores, nos inquietamos con nuestros miedos y perdemos la razón por culpa de aquello tan simple que no tiene una lógica para nosotros.

Nadie puede ayudarnos por mucho que alguien quiera hacerlo, somos dependientes de nuestra capacidad de continuar adelante, si podemos olvidar… podemos levantarnos y caminar hasta que nuestros pies ya no den más, no nacimos para desvalernos ante otros, somos quienes somos gracias a la perfecta medida que tenemos de racionalidad y valentía.

En el fondo todos somos iguales, solo que algunos son más dedicados y cultivan todo para mejor, son constantes, son perseverantes porque no quieren ser como otros que tan solo se dejan estar frente a otro, humillándose, dejándose rendir y que hagan con él todo lo que quieran. Podemos seguir adelante, podemos tomarnos de una mísera vara de árbol para no caernos barranco abajo, podemos luchar si así lo queremos, podemos incluso llegar al sol si nos lo proponemos. Tú nunca sabrás si lo que haces es lo correcto, pero cuando llegues al final del camino y veas todo perdido… te lamentarás de no haber hecho aquello que hubiera cambiado tu vida, tal vez no rotundamente, pero tal vez… algo hubiera sido diferente.

Debemos dejar de buscar un refugio bajo la tormenta, debemos esperar, ser pacientes y ambiguos incluso en aquello en que no se puede, la discreción a veces puede ayudarte a escapar de aquel frío de la noche, la lluvia abatirá tus sentidos, pero tu lógica siempre permanecerá contigo, solo debes retenerla y no dejarla escapar con aquello que promete ser maravilloso… aquello puede llevarse hasta lo más valioso sin que te des cuenta.”

        ¿En verdad Nixie escribió eso? – miré a Brian mientras leía en voz alta.
        Sí… es bastante duro ¿no lo crees? – levantó las cejas.
        De todo el tiempo que he permanecido en la banda o, el tiempo que la conozco, jamás he leído uno de sus libros ¿sabes? Todos hablan maravillas de ellos…
        Deberías leer uno, tienen algo que te deja con una sensación extraña cuando acabas cada párrafo, no sé si será que tiene razón o porque te sientes identificado – rió.
        ¿Tan así es? – me asombré.

Asintió. Yo acabé de quitarme el maquillaje, me preocupé de arropar a mis hijos y luego me fui a dormir con Brian en la paz de la noche, abrazada a su cuerpo como cada madrugada, deleitándome con su fragancia masculina, con su dulce roce de cuerpo contra el mío.

Cuando amaneció, había alboroto por todas partes, los chicos estaban acelerados y el staff estaba llevando nuestras mejores cosas hasta el escenario que nos esperaba en Troya para el concierto que daríamos esta noche. No comprendía bien el porque de tanta adrenalina, y luego me lo explicaron con calma.

        Para grabar un buen DVD, debe estar todo en orden, sin nada fuera de lugar, con las mejores prendas y no puede haber ninguna falla – sonreía Mischa mientras bebía un café.
        Oh, ya veo… pero creo que exageran un poco con tanta gente llevando nuestras cosas ¿no crees?
        Pues… ya sabes como son las disqueras – rió – Exageran siempre en todo, ese es su trabajo.

Y antes de que pudiéramos seguir hablando, Jackson apareció de la nada y nos pidió que tomáramos nuestras cosas principales y nos subiéramos a la van porque estábamos atrasados. Ya era pasado el medio día y el concierto empezaba a eso de las 20.00 horas, debíamos ensayar bien, prepararnos muy bien, ya que no podíamos cometer ningún error mientras se grabara el concierto. Debía ser perfecto.

La van se atascó en el trafico horrible que había a causa del vuelco de un camión de gas, lo que nos hizo permanecer allí durante casi dos horas.

        ¿Dónde está Nixie? – preguntó Alex.
        Es cierto, no está aquí – me percaté - ¿Dónde está?
        Ella tuvo que resolver algunos asuntos – dijo Mischa.
        ¿Qué asuntos? Se supone que este ensayo es importante y no podríamos hacerlo sin la vocalista – me molesté.
        Lo sé, bueno… ella debía hacer una cosa importante – frunció el seño Mischa.
        ¿Más importante que la banda?
        Sí, más importante que la banda – dijo seria.

Encogí mis ojos dudosa, Bauer era responsable y siempre nos exigía a todos ser puntuales, era raro esta actitud en ella. De todos modos cuando llegamos al lugar en donde ensayaríamos, ella ni siquiera estaba ahí. Cabe recordar que nos habíamos quedado atascados en el tráfico por más de dos horas y ella… aún no aparecía.

        Lamento la demora – dijo cuando llegó.
        Te dignaste a aparecer – dije irónica.
        Tenía cosas que hacer – se tocó la cabeza un poco mareada – Lo lamento – cerró uno de sus ojos con dolor.
        Estás pálida ¿te sientes bien? – se exaltó Mischa.
        Sí, descuida. Mi presión está baja… es eso solamente – sonrió un poco.
        Tú sufres de presión baja ¿Estás segura que podrás cantar hoy? – se extrañó el francés.
        Estoy bien – dijo molesta.
        Entonces… manos a la obra – susurró Alex extrañado.
        Empecemos – dijo Nixie.

Cada uno se posicionó en los lugares que debía y comenzamos a tocar algunas canciones para calentar, había un aire tenso en las guitarras, como que Mischa no coordinaba con Alex o viceversa, eso estaba complicando las melodías y no estaba saliendo como lo teníamos planeado.

        Chicos ¿Van a querer tocar hoy o qué? – gritó Nixie enojada.

Todos nos miramos extrañados, no entendíamos a que iba eso.

        Están tocando pésimo – recriminó – ¿Dónde está el maldito talento? ¡Toquen bien maldita sea!
        Tranquilízate – dijo Andréu.
        Nos quedan dos horas y media para el show ¿y quieres que me tranquilice?
        Nixie, lo haremos bien, descuida – levantó las cejas Alex.
        Entonces demuéstrenme porqué están aquí, acomoda tus jodidos dedos en la maldita guitarra y hazme sentir orgullosa, no estoy de humor para perder el tiempo – cerró los ojos apaciguándose.

Ella estaba actuando un poco extraña, lo que nos dejaba muchas preguntas al azar, pero por lo mismo nadie quiso decir o preguntar alguna cosa, tal vez sacaría un rifle y nos dispararía a todos…

Pasamos la tarde allí, encerrados en ese pequeño escenario, luego nos hicieron subir al escenario para poder hacer la prueba de audio, todo estaba perfecto, excepto una falla con los micrófonos añejos de Nixie, pero no hubo mayor inconveniente. Luego de eso partimos a comer un poco para subir con la panza llena.

Cuando ya faltaba unos veinte minutos para empezar, todos partimos a los camerinos para que nos arreglaran a cada uno, nos maquillaran, y nos arreglaran unos últimos detalles en las ropas que traíamos. Cuando yo salí, me encontré con parte de Stone Sour que abriría el concierto, ya estaban subiendo al escenario para iniciar con todo; me puse junto al escenario para poder mirar como los franceses disfrutaban del show; luego los siguió Foo Fighters con unas cuantas canciones y finalmente subiríamos nosotros, corrimos todos para bebernos nuestro trago como cábala y subimos a darle gloria al mundo.

La batería de Andréu comenzó a sonar en la oscuridad, mientras todo el público gritaba el nombre de la banda, las luces comenzaron a hacer juego cuando mi bajo comenzó a sonar y las guitarras comenzaron a pelear para ver que riff era el más melodramático, “Ruins” comenzó a ser escuchada cuando la voz de Nixie apareció en escena. El público estalló en gritos y aplausos, gritos aclamando su nombre como si fuera un dios.

Otras tres canciones pasaron para que al fin tuviéramos un descanso y Nixie pudiese interactuar con el público de forma más fraternal.

        Bonne Nuit!! – gritó Bauer.

Teniendo como respuesta un mar gigantesco de gritos, como un monstruo hambriento de nosotros. Todos sonreíamos, era el primer ínter lapso, las cámaras se paseaban frente a nosotros para obtener nuestro mejor ángulo y hacer que todo fuera especial.

Seguimos con otras tantas canciones, mientras que el ritmo hacía delirar cada uno de mis sentidos, como si fuera la primera vez que me subía a un escenario junto a estos grandes chicos, mi bajo parecía tener más participación que ningún otro instrumento sobre el escenario iluminado. Nixie jugaba conmigo como lo hacía siempre, riendo con el micrófono muy cerca de su boca, moviendo su cuerpo como si la música de Nevinger fuera la que tuviera más ritmo, siendo que eso no era cierto, sin embargo era eso lo que la cámara quería capturar, cada movimiento que caracterizaba a la chica sobre el escenario, además de su voz, claro.

La manera en que hacía que cada uno de nosotros cinco participáramos la hacía especial, pocos cantantes se dan el tiempo de hacer aquello, incluso saltaba sobre la batería de Andréu, haciendo así que todos gritaran con más ganas. Mischa y Alex movían sus dedos tan rápidos como podían, haciendo lucir sus grandes dotes de guitarristas, moviendo sus cabelleras al mismo tiempo que el mío mientras Nixie nos obligaba a movernos de un lado al otro sobre la plataforma musical.

Cada canción traía algo diferente, la manera en que mi voz se esparcía haciendo coros junto a Mischa me erizaba la piel, me gustaba bastante escuchar al público gritar no tan solo el nombre de Nixie o de Nevinger, si no que el de todos nosotros, cada uno amaba a alguien diferente, por cada cosa especial. Comenzaron a llegar flores y prendas hasta nosotros, lo que me hacía sonreír tal vez más de la cuenta, pero era inevitable.

Antes de que acabáramos con el concierto, el francés de Nixie apareció entre nosotros, y se tomó el tiempo de dar un pequeño discurso agradeciendo la forma en que la gente amaba nuestra música, que sin ellos nunca hubiéramos llegado tan lejos. Agotada dio mil gracias, hizo mil reverencias y lanzó piropos a los franceses en su lengua natal, sonrió y nos hizo participar de la última gran reverencia frente al público y a las cámaras que con tanto esmero se movieron de un lugar al otro para grabar todo el intenso recital.

        Je t’aime France! – gritó con su último aliento la pequeña Bauer.

Bajamos orgullosos, bañados de placer, rebozando de alegría al recibir tantos gritos y aplausos por un público tan mal cotizado por otros músicos. Los asistentes del staff nos felicitaron con abrazos y apretones de manos al bajar, también las otras dos bandas que nos estaban acompañando en esta travesía.

Con Mischa corrimos a nuestros camerinos para bebernos un trago, teníamos tanta sed… aunque no lo crean cantar los coros también te agotan la garganta. Reímos, disfrutamos de beber como locas y compartimos un rato más los cinco, luego nos marchamos al hotel agotadísimos, felices de nuestro desempeño y ansiosos por ver el vídeo editado.

        ¿Quieres que me bañe contigo? – reía Brian desde afuera.
        ¿Los niños están durmiendo?
        Hace más de dos horas – rió.
        Entonces ven aquí – reí.

Y como un gato sigiloso entró en la ducha ya desnudo, para así poder gozar de este momento de intimidad en un lujoso hotel del país del amor. Disfrutando de una velada única, diferente y especial.

Lo que empezamos en la ducha, lo desarrollamos en la cama para darle un placer suculento a mi fantasía de tener sexo en Francia, jamás creí que lo concretaría… a veces estar en una banda tiene sus privilegios, curiosidades y ¿Por qué no decirlo? También te das unos gustos.

La noche se desvaneció entre caricias y besos apasionados, transportándome a otra dimensión, haciendo ensordecerme de la realidad, callando mi más íntimo deseo de gritar como una loca excitada. El roce de la piel suya contra la mía me hacía exaltar más de la cuenta.

Esa noche fue maravillosa, había estado en lo más alto de la gloria musical, logrando entender que yo si era importante dentro de la banda, de que yo en verdad era fundamental, sabiendo que el público también me aclamaba, no tenía porque discutir. Además tenía a mis maravillosos hijos aquí y a este hombre sensual para complacer mis más mínimos caprichos… Es como estar en el cielo, digo, digo… estar en Francia es lo mejor.

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