sábado, 12 de mayo de 2012

Chapter 90.


 Las voces del público se abatían sobre nosotros cinco, la cabellera de Lu se movía al rápido movimiento de sus dedos en el solo intervalo que la canción tenía para ella. Las raras caras de Mischa me hacían sonreír, era inevitable; atrás Andréu seguía el ritmo con el bombo de la batería y Alex tocaba su parte completamente inspirado. La tenue brisa se entrometía por cada parte de nuestra piel, abarcaba cada centímetro cuadrado… se esparcía por entre nuestros cabellos hasta por los escotes de nosotras tres que tan bien lucíamos, acariciaba mi nuevo tatuaje con el nombre de mi esposo, acariciaba mis brazos descubiertos… acariciaba lo que muchos del público querían tocar.

        The bitch came back…!

La multitud enloquecía, nada podía compararse con este momento, hasta los mínimos susurros volvían locos a los presentes. Más maravilloso se volvió todo cuando cosas comenzaron a llegar al escenario, como flores, peluches, cartas escritas en inglés y otras en otros idiomas que no supe reconocer en el momento, también ropa interior femenina y masculina, sin contar con otras cosas que no pienso nombrar.

Acabado el show, nos tomamos una foto grupal sobre el escenario con la bandera de Alemania, hicimos reverencia para luego bajar a encontrarnos con los fans atrás del escenario. Tan solo un grupo pequeño de unas cinco o seis personas se hacían presentes ante nuestros ojos, con cosas en sus manos y unos marcadores, además de cámaras para fotografiar y grabar.

        Después de hoy tendré que dormir como dos días – decía para sí misma Lu.
        Cállate, mañana tenemos que grabar en el centro para publicidad – la miró Mischa.
        Santa mierda, lo había olvidado – cerré los ojos golpeando mi frente.
        ¿Dónde está Jackson? – dijo Andréu luego de que los fans se habían marchado.
        Es lo mismo que me estaba preguntando… – añadió Alex.

Un momento de incertidumbre nos dominó por un par de minutos al ver como todo el personal se movía para remover los instrumentos del escenario y nosotros permanecíamos parados sin saber que hacer, Foo Fighters y Stone Sour no estaban con nosotros, los que nos tenía un poco inquietos. Caminamos a la zona trasera en donde nos encontramos con Francesca y Dave Grohl quienes permanecían charlando y gritando quien sabe sobre que cosas.

        ¿Dónde están todos? – les pregunté.
        Pues estaban aquí hace un rato, no sé en que momento nos quedamos solos – rió él.
        Oh mira, ahí vienen algunos – sonrió Francesca apuntando a gente que se aproximaba.
        Esto no es cierto…

Susurré casi para mí misma cuando me di cuenta que esas personas que se acercaban no eran ni más ni menos que Taylor con su actual esposa; si mis ojos hubieran sido armas créanme cuando les digo que ya los hubiera asesinado, Mischa y el resto de los chicos se percataron de ello y propusieron que nos fuéramos de ahí, pero yo no me iba a ir antes de ver lo que podría pasar.

        Pero miren nada más – la voz irónica de Naomi comenzaba a hartarme.
        ¿Has visto a Jackson, Dave? – miré a Grohl.
        La verdad es que no, desapareció con mi staff, ni puta idea a donde fueron – frunció el seño.
        ¿Cómo has estado Nixie? Hace mucho tiempo que no te veía, te ves radiante – insistía la mujer.
        La buena vida me mantiene bien.
        ¿Buena vida? ¿Estás segura de ello? – rió.
        Claro que si, es cosa de mirarte a ti que se nota que no la llevas – sonreí levemente.

Mischa rió sin ser cautelosa, a ella le gustaba apoyarme en este tipo de situaciones. El rostro de disgusto de Backhmann se hizo notar al mismo tiempo de que Francesca recordó quien era esta mujer y todo lo que había hecho hace ya mucho tiempo frente a ella; algo podría suceder… todos estaban conscientes de ello, pero solo Andréu fue más precavido y tomó mi mano para llevarme lejos de los líos que podría causar.

        No caigas en su juego – susurró mientras me alejaba.
        Vamos Andréu, quería golpearla, necesito un poco de acción – sonreí soberbia.
        ¡Eso es lo que faltaba! ¡Que uno de tus amantes te alejara! – gritó desde atrás.

Y eso fue lo que detonó todo.

Mischa sin más precaución tomó cartas en el asunto y le dio un buen golpe en la mejilla a puño cerrado a la rubia, lo que hizo que esta retrocediera y me diera tiempo de girarme para verla, Andréu seguía sosteniendo mi mano, él sabía que no acabaría bien si me soltaba; Francesca miró a Naomi con las cejas elevadas y con los ojos sonriendo como diciendo ‘te lo merecías’, y Lu actuó veloz para sostener de los brazos a Mischa antes de que acabara en algo peor.

        ¿Qué es lo que te pasa? – le gritó Corey.
        Dile a tu perra que se calle si no quiere más – respondió mi hermana.
        No la llames así – recriminó – ¡Ella no te ha hecho nada!
        A mí sí – respondí a la lejanía.
        Pero Mischa no tiene nada que ver…
        Soy su hermana, imbécil – lo empujó Mischa.
        Oigan, paren – se interpuso Alex.

No sé porque Mischa estaba tan agresiva, ni mucho menos lo que pasaba con ese par que solo estaba estorbando aquí; Naomi me observaba sonriendo irónica, con una intención en mente y yo ya me estaba preparando…

        Tranquilízate, te lo digo en serio… – Andréu sostuvo mi rostro y me miró a los ojos, nervioso.
        Déjame hacerlo… lo necesito – encogí mis ojos.
        No.
        Andréu, por favor…
        Te dije que no.
        ¡Anda, ahora bésalo! – gritó ella.
        Lo siento – susurré.
        ¡No, Nixie!

Sus gritos no pudieron evitarlo, ya estaba abatiendo la figura de aquella mujer contra el suelo, sus intentos de defenderse eran inútiles, yo era más rápida. No sé si yo tenía mucha fuerza, o ella era muy débil, pero cayó de un solo golpe, Corey la ayudó a levantarse mientras que Francesca me jaló del brazo para alejarme un poco.

Los ojos del rubio frente a mí me hacían detestarlo más de lo que debía y a lo que él no pudo evitar hacer un comentario que arruinaría las cosas aún más.

        Deja de ser rencorosa…
        ¿Rencorosa? – levanté mis cejas.

Entonces antes de que pudiera darse cuenta, mi brazo derecho tomó fuerza y mi puño impactó en su rostro, haciéndolo retroceder y mirarme atónito, todos me observaron asombrados, incluso Mischa…

        ¿Quieres que te enseñe mi rencor? – reí burlándome.
        ¿Qué te sucede…? – gritó extrañado.
        Estoy harta, me cansé de tanta hipocresía por parte de esa puta – miré a Naomi – Y sobre todo de ti, así que mejor desaparece antes de que vuelva a golpearte Corey.
        ¡Ven y dímelo a la cara!
        ¿Crees que te tengo miedo? – jalé de Francesca que aún me sostenía, quería acercarme a Naomi.

Entonces toda la multitud se interpuso entre ella y yo, Francesca y Andréu me sostenían al mismo tiempo que Corey retenía a su mujer, Mischa mantenía su presencia imponente junto a mí ante cualquier cosa, si yo me descuidaba ella actuaría por mí. La charla tranquilizadora comenzó a sonar, diciendo que nos calmáramos, que las cosas no se resolvían de esta manera, que lo pensáramos bien, no era una buena decisión, éramos mujeres y eso no se veía bien en ninguna parte del mundo.

Al demonio.

        Jodanse todos – bufé.

Y antes de que alguien me dijera alguna otra cosa, emprendí el rumbo caminando lejos de todo el alboroto que se había provocado con la presencia de esos dos que yo no quería ver nunca más. Oía gritos llamándome, aclamando mi presencia, añorando mi nombre; los ignoré, solo quería irme de este lugar para estar con mis hijos, para sentirme relajada, para irme pronto a Italia y olvidar esto… para estar en paz conmigo misma.

        ¿A dónde vas…?
        Lejos, muy lejos – respiré profundo, reteniendo mi ira.
        Tranquila, esto no volverá a pasar – me detuvo.
        ¿Quién lo asegura rubio? ¿Tú?
        ¿Por qué no?
        Porque… olvídalo. Quiero volver al hotel…
        ¿Te llevo? No tengo problema, no tengo idea donde se metió Jackson, pediré un taxi así podemos irnos juntos – sonrió Andréu.
        ¿Y los chicos?
        Mischa y Alex supervisarán a los sujetos para que guarden los instrumentos como corresponden, ya sabes como son los europeos de descuidados. Y Lu irá con Brian a dar un paseo por la ciudad con sus hijos y su cuñada con Grohl
        ¿Y el otro par…?
        Eso no importa, que se vayan al demonio – sonrió.
        Vamos a casa – lo abracé.

El reciente embarazo de Francesca mantenía a Grohl muy feliz, entusiasmado incluso más animado con esta gira europea; me ponía bien ver la buena relación que ellos dos tenían con mi banda, con Lu y mucho más con todos nosotros, eran como parte de la familia… aunque no lo fueran.

Llegamos al hotel, subimos al elevador y el teléfono de Andréu comenzó a sonar, al contestarlo su sonrisa apareció rápidamente, seguramente era Ángela, creo que hoy había ido al doctor por un asunto de salud.

        Voy a ser padre – me miró sonriente.
        ¿De verdad? – sonreí ampliamente.
        ¡Si!
        Oh por dios, felicidades – lo abracé con fuerza.

Su llanto de felicidad me conmovía infinitamente, él era un hombre maravilloso, increíble. Cuando recuerdo a mi madre decir que él era el hombre indicado para mí creo ciertamente en que ella tenía razón, es decir, es bueno, sensato y siempre ha querido lo mejor para mí, el único problema es que éramos más amigos o hermanos, que amantes o una pareja normal… Pero ahora me siento bien al saber que tiene a su lado a una gran amiga, que lo hace feliz.

Cuando llegamos arriba, emprendió su camino al cuarto en donde se encontraría con sus hijos y su hermana que estaba aquí para cuidarlos. Yo llegué a mi cuarto en donde me encontré con mi gran familia, con mis pequeños hermosos y mi amado hombre.

Cristal estaba en la sala viendo televisión junto a Lola y Alexander, Lilian estaba en la mesa clasificando fotografías que había tomado durante estos días en la ciudad, y los gemelos estaban junto a ella dibujando. Sean estaba arreglando las maletas para irnos mañana con rumbo a Roma y continuar con el trabajo.

        ¿Cómo te fue? – sonrió.
        Pues… no me quejo.
        ¿Pasó algo?
        No…
        Mischa me ha llamado – levantó las cejas.
        ¿Y?
        ¿Por casualidad te peleaste con alguien?
        No quiero hablar de ello… por favor – supliqué.
        Está bien, ven a besarme entonces…

Sonreí y acudí, él me tomó por la cintura al mismo tiempo que mis brazos sobrepasaron sus hombros; sus labios acariciaban los míos suavemente mientras que los niños reían y nos molestaban, a lo que no pudimos evitar sonreír y sentirnos vigilados.

Pasamos un rato más y luego nos fuimos todos a la cama, la mañana siguiente sería agotadora. Los sentimientos de culpa y frustración no se hacían presentes más dentro de mi cabeza, creía por fin que todo ya tenía un completo sentido y que solo debía aprovechar el día a día, pese a todo lo que tenga que pasar… más que mal no siempre iba a tener el control sobre todo… no por mucho.

Los siguientes conciertos en Italia fueron un completo éxito, superando nuestras expectativas, el público nos recibía de una manera acogedora, con esas ganas que te dan de quedarte por más tiempo, pero por cosas del trabajo no podríamos hacerlo. Incluso las personas hablaban con Jackson para preparar conferencias de prensa, la gente necesitaba hablar con nosotros, saber sobre nosotros…

Recuerdo aquella tarde del cumpleaños de Cristal, el 10 de febrero del mismo año, diciéndome Brian que le hubiera gustado que su banda hubiera participado con nosotros, me sentía bien al recibir tamaños elogios. Lo único malo en todo esto era la constante mala vibración que existía entre Taylor y yo, además de eso, estaba también la presencia innecesaria de su esposa engreída y malagradecida.

        No puedo creer como fue que cambio tanto – negaba Mischa con su cabeza, caminando de un lugar a otro.
        Ni yo.
        La pasábamos tan bien antes…
        Le di todo ¿sabes? La hice llegar lejos, le brindé mi apoyo en todo momento… fui su madrina de bodas, hice que su nombre fuera conocido, le di un marido... ¿Qué hice mal? – miré a Mischa.
        Ser tan buena con ella. Tal vez fue eso…
        ¿Lo crees?
        Estabas tan enojada con Nevinger que conseguiste a músicos tan rápido como pudiste, no mediste las consecuencias, ni siquiera los conocías… les diste todo en bandeja de plata, fuiste bondadosa con ellos, siendo que tú eres más mala que el cáncer ¿recuerdas? Creo que se aprovechó de tu buena voluntad y acabó por creerse superior a ti siendo que es una niñata que no sabe ni lo que quiere…
        Ahora que lo pienso… tienes razón. Debí ser más dura con ella cuando trabajamos juntas – bufé.
        Pero ya es tarde ¿Y sabes qué? Deja de pensar en ello, debes aprovechar el tiempo que tienes… no lo desperdicies en ella, no vale la pena – se sentó junto a mí.

Sonreí y la abracé. Permanecimos juntas allí en el camerino charlando un poco más, recapacitando sobre ciertas cosas que pronto pasarán y que no habrá como solucionar, pensando tal vez en como tendríamos que vivir más adelante… con riesgo de que todo se acabe de improviso.

La música vibraba en nuestras venas, las sensaciones de excitación estaban presentes ante nosotros y estábamos conscientes de ello. Los gritos no podían retenerse, escuchar a más de 10.000 italianos gritar tu nombre… te vuelve loca, desata en ti una emoción incomparable, te hace sentir la reina del mundo.

La tenue voz que se esparcía por el recinto era lo que hacía de todo algo mejor, hasta un leve movimiento de cejas hacía que el público estallara y saltara, que cantara todas las canciones que con tanto esfuerzo había escrito en momentos de desesperación. Que guardaran silencio en los solos del bajo de Sullivan, que gritaran de una forma extraordinaria cuando la guitarra de Mischa actuase sola, cuando los riff de Sidlander se hicieran presentes con potencia, cuando los brazos de Betancourt tomasen más velocidad y golpearan la batería como un loco sin frenos, o cuando mi voz se desplazaba a través de los parlantes…

Cada vez que ellos guardaban silencio sentía miles de ojos observándome, miles de cuervos juzgándome, millones de personas apuntándome… infinitas interrogantes que aclamaban ser respondidas, pero que sin embargo ni yo misma sabía cuál era la respuesta correcta.

Estaba en el cielo al mismo tiempo que me quemaba en el mismo infierno, moldeando mi propia creación, afrontando mis propios errores… asumiendo mi propio calvario, pero disfrutando la gracia de aún permanecer ante ellos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario