domingo, 16 de octubre de 2011

Chapter 56.

Era hora de fiesta, olvidarse un poco de la realidad siempre era bueno… esas sustancias alógenas me hacían sentir mejor.

MISCHA BAUER ES LLAMADA A JUICIO POR TRÁFICO DE DROGAS.

Aquel titular me desconcertó completamente ¿Cómo podía Mischa participar de tamaño asunto? Más aún en su actual condición de embarazada.

         ¿Qué? ¿Mischa hizo eso? – dije drogada.
         Eso parece… ¿Por qué no le llamas? – sugirió Dero en el mismo estado.
         Lo haré – reí.

En este estado todo me parecía gracioso, pero a veces era todo lo contrario… como sea, tomé el teléfono y marqué su número, me contesto una mujer.

         ¿Quién habla? – pregunté.
         ¿Con quién hablo yo? – preguntó molesta.
         Con Nixie, quiero hablar con Mischa ¿está ahí?

Guardó silencio un corto rato y eso me molestó.

         ¿Aló?
         No, ella en este momento no puede hablar con nadie – dijo cortante.
         ¿Cómo que no? Es mi hermana y tengo derecho a hablarle – bufé.
         Pero ella no – cortó.
         ¡Pero que demonios…! – lancé el teléfono al sofá de enfrente.

En Los Ángeles…

         ¿Quién era Guada? – preguntó Mischa saliendo del baño.
         Nadie… periodistas idiotas que solo estorban – contestó seria.
         Oh bien…

No sabía cual era la razón de porque Guadalupe le había ocultado mi llamado a la gran Bauer, pero eso no me gustaba.
Las horas avanzaron, el reloj hacía de lo suyo como era de costumbre, en la noche de ese mismo día con Dero celebraríamos nuestros tres meses aquí en Berlín, con nuestra nueva vida… solo nuestra.

         ¿Estás lista? Recuerda que reservé una mesa y no podemos llegar tarde – gritó desde la sala.
         Ya voy, sé paciente Dero… es costumbre de las mujeres hacer esperar a los hombres – reí acomodando mi cabello.

Hubo un silencio mientras terminaba de arreglarme, bajé las escaleras meneando mis caderas para seducir al maravilloso hombre que me acompañaría esta noche; me asombré aún más al ver a Aya junto a C-Kark en la sala… esperando.

         ¿Y ustedes que hacen aquí, no tienen casa? – reí.
         Seremos niñeras esta noche, para que se vayan a un hotel y se hagan cosas cerdas – rió Aya.
         Es para que disfruten su velada, nosotros nos encargaremos de los pequeños – sonrió C-Kark.
         Yo les pedí el favor, no te molesta ¿o si? – tomó mi mano Dero.
         No, claro que no cariño; me agrada la idea de que estos idiotas sirvan para algo – reí.
         ¡Oye! – rieron ambos.
         Será mejor que nos vayamos, ya se hace tarde – sonrió Dero.
         Está bien, cuiden a mis hijos, pobre que se pongan a hacer cosas pervertidas frente a ellos – reí.
         Sí, si como digas – rió Aya.
         Pásenla bien – agregó C-Kark cerrando la puerta.

Con Dero tomamos un taxi que nos llevaría al lugar en donde cenaríamos.
Volviendo también al otro continente… las cosas no mejoraban para nada, sino que al contrario, parecía que todo seguía empeorando… cada vez un poco más.

         ¿Cuánto tiempo tendrás que estar así? – preguntó Lu.
         No lo sé, las cosas no parecen mejorar para nada, incluso ya me imagino dando a luz a mis bebés en la enfermería de la prisión… ya no soporto todo esto –dijo apenada Mischa.
         No digas eso, saldremos de esto… sea como sea – dijo Guadalupe confiada.
         Sí, claro... ni siquiera te has preparado para el juicio – bufó Mischa.
         Creo que todo este asunto te tiene un poco histérica, será mejor que te relajes Mischa, esto no te hace bien a ti ni a los bebés – dijo preocupada Lu.
         No me siento bien… quiero dormir – dijo temblorosa.
         Está bien, vamos al cuarto – la acompañó Lu.

En este momento no estaba claro lo que pasaría, nada indicaba que terminaría bien; incluso pareciera que todo empeoraba, tal vez Mischa si tendría que pagar con cárcel… y eso no era para nada bueno.
En el lugar en cual solíamos ensayar, se encontraban los tres chicos de la banda, reunidos por un personaje que estaría a punto de aparecer…

         ¿Cuánto tardará en llegar? Yo no puedo perder mi tiempo aquí – bufó Andréu.
         Tranquilízate, ya debe estar por llegar – susurró Petter.

Justo en ese momento se abrió la gran puerta, haciendo que apareciera el mismísimo Corey Taylor; en su rostro no había algún tipo de expresión sobre algo como para saber de que trataría esta inusual reunión.

         ¿Corey…? – se extrañó Alex.
         Que sorpresa… ¿para que nos reuniste? – se asombró Petter riendo.
         Los reuní porque quiero hablarles de algo importante, y quiero que escuchen con atención… dijo serio.
         ¿Si? ¿Sobre qué? – Andréu lo miró molesto.
         Pero que todo, quiero que tu guardes silencio porque si vas a recriminarme por alguna cosa… soy capaz de golpearte.

Andréu lo miró molesto, él había cambiado mucho, no era el de antes… en verdad no comprendo porque tuvo ese cambio tan repentino, es muy extraño…

         Ve al grano Taylor – bufó el francés.
         Sé por todo lo que han pasado, y todo lo que están pasando ahora… pero aunque no quieran deben hablar con Nixie para que regrese…

Corey tomó una silla y se sentó en ella como en las películas de detectives, con el respaldo hacia delante y sus piernas abiertas como tijeras, sus manos soportaban el peso de su mentón en aquel respaldo; los chicos lo miraron extrañados y como era obvio, Andréu rió irónico.

         ¿Para qué? ¿Extrañas acostarte con ella? – rió Andréu apoyado en un pilar.
         Deja de decir estupideces, estoy hablando en serio – frunció el seño.
         Yo también, no tenemos porque escuchar lo que estás diciendo, solo lo haces para que vuelva… ¿te digo algo? Ya no volverá porque encontró a un idiota que la consienta en todo, ya no le sirves ni para la cama – sonrió irónico.
         ¿Tanto te duele que hayamos tenido sexo? ¿Qué sientes…? ¿Envidia? – rió Corey – Quizá por eso estás así ¿no?

Eso hizo que el francés se molestara y caminara enfurecido hacia Corey, logrando que éste lanzara la silla lejos y se pusiera de pie para enfrentarlo; Alex y Petter solo observaban como simples espectadores… no querían más líos.

         Tú no sabes lo que estás diciendo Taylor… no me provoques – dijo furioso.

Ambos chocaron sus pechos como si fueran a pelear, los chicos presentes comenzaron a ponerse nerviosos, temían lo peor.

         Chicos… tranquilos – se puso de pie Petter.
         ¡Tú no te metas! – le gritó Andréu.
         ¿Quieres golpearme? ¿Eso es lo que tanto quieres? ¡Vamos, hazlo! – lo provocó Corey.
         No me tientes, pudo dejarte muy mal – rió Andréu como un loco.

Se miraban con odio, con furia pura, parecían animales peleando por carne… jamás se había presentado este tipo de situación entre ellos.

         ¿Estás así porque Nixie no se quedó contigo cierto? ¿Por eso ahora la odias tanto? – gritó Taylor.
         ¡Tú no sabes nada al respecto!
         Claro que es por eso ¿Cómo no te das cuenta que por un simple capricho puedes perder a alguien importante?
         ¿Importante? ¡Me abandonó cuando de verdad la necesitaba! ¡Eso no lo hace la gente que dice amarte!
         ¿Se lo hiciste saber? Apuesto a que no… además vengo de hablar con William Orrock y dice que no trabajará más con ustedes si la vocalista no aparece… se quedaran sin Roadrunner Records solo por un capricho tuyo… ¡Recapacita!
         ¿Qué…? – dijo asombrado Petter a la distancia.
         ¿No se dan cuenta que ella era lo que mantenía unido su banda…? La necesitan – dijo Corey mirando directo a los ojos a Andréu.
         Es cierto, pareciera que quieres acabar con la banda Andréu – dijo serio Alex.
         No quería que esto pasara… – susurró apenado.
         Entonces comienza a actuar como un hombre y asume los errores que has cometido idiota, o Nixie jamás volverá y ustedes estarán perdidos – bufó Taylor.

Hizo una mueca de resignación mientras guardaba silencio, Corey logró calmarse un poco y la conversación fue tornándose más pacífica…

         Corey… ¿Cómo es eso de la disquera? – preguntó Petter.
         Bueno, fui con ellos para hablar sobre unos asuntos de Slipknot y me preguntaron sobre Nixie, les dije que no sabía de ella hace casi un mes y me comentaron que están pensando en dejar a Nevinger fuera de su lista si ella no volvía – levantó sus cejas.
         ¡Ves Andréu! Eso provocaste… ¡Eres un hijo de perra! – gritó enojado Alex.

Él solo lo miró a la lejanía, desde un rincón de donde no decía nada, quizá estaba pensando en como arreglar todo lo que había pasado… tal vez.

Nuevamente, volvemos con la historia que se está escribiendo con sentimientos puros allá en el viejo continente. Los dos salimos del lugar en donde habíamos disfrutado de una maravillosa cena; rodee su cintura con mi brazo y él mi hombro con uno de los suyos, caminamos largos minutos por aquellas oscuras calles del centro de Berlín.

         ¿Cómo la has pasado? – sonrió mientras caminábamos.
         Muy bien, fenomenal y todos los sinónimos que se te puedan ocurrir – reí.
         ¿Tan bien la pasaste?
         Claro, siempre la paso bien estando contigo Dero… eres la mejor compañía – sonreí.
         Eso me hace sentir importante ¿lo sabías? – rió.
         Tú eres importante… más de lo que crees…

Se detuvo de improviso y en un hermoso silencio tomó mi rostro para poder chocar nuestros labios y compartir la bella sensación de robarnos el alma desde lo más profundo. Ya era bastante tarde, quizá las tres de la mañana y poca gente transitaba por la ciudad a esas horas; caminamos por la avenida Grow, parecía que todo iba bien… hasta que aparecieron tres sujetos encapuchados que jamás había visto en mi vida.

         ¡Dénos todo el dinero si no quieren salir dañados! – gritó uno que al parecer era el líder.

Con Dero nos miramos preocupados, me puse un poco nerviosa.

         Tranquilos chicos… - rió Dero nervioso.
         ¡Eh dicho que nos den su puto dinero! – sacó un arma y nos apuntó.

Dero se paró delante de mí para protegerme, en verdad no me gustaba esto y mis latidos comenzaron a aumentar en demasía.

         Vamos chicos, podemos entender con buenas palabras… no es necesaria el arma – dijo Dero, calmado.
         No me digas lo que tengo que hacer maldito hijo de perra y dame tu maldito dinero o te atravieso con una bala – dijo exaltado.
         Vamos Dero. Solo dales lo que quieren – susurré nerviosa al ver como movía su arma apuntando a Dero.
         Si, ten calma…

Dero lentamente introdujo su mano en el bolsillo de su pantalón para darle es tan pedido dinero, pero no se que mierda pensaron los sujetos que comenzaron a gritar.

         ¡Cuidado! ¡Tiene un arma! ¡Es policía! – gritó uno de ellos al ver que Dero sacaba algo oscuro de su bolsillo.
         ¡No! ¡Yo…! – gritó Dero para detenerlo.

Pero fue imposible, la bala salió disparada desde el revolver hacia el pecho de Dero, haciendo que éste cayera al suelo y los tres sujetos desaparecieran de mi vista; me arrodillé para poner la cabeza de Dero en mi regazo. Había sangre escurriendo por el costado de su boca y mucha sangre en la blanca camisa que traía puesta, me desesperé y comencé a llorar mientras no sabía que hacer.

         ¡No Dero! Calma mi amor… - dije histérica.

Respiraba agitado, mis ojos comenzaron a explotar a medida que veía que se le desvanecía la vida.

         ¡Ayuda! ¡Por favor que alguien me ayude! – grité mientras lloraba.
         Cuida a los niños… por favor – susurró.
         ¡No, Dero! No cierres los ojos mi amor, por favor… no cierres los ojos – golpeé sus mejillas para mantenerlo despierto.
         Ya no puedo más… duele – apretó su mandíbula.
         Mi amor, no te vayas – supliqué desesperada.
         Te amo… no lo olvides nunca – susurró antes de cerrar sus ojos.
         Dero… no puedes – grité con todas mis fuerzas.

Sentía como el mundo se me venía encima, apenas podía respirar, comencé a ver extraño… me sentí débil, creo que me desmayé al mismo tiempo que a él se le iba el aliento; lo último que recuerdo de esa noche fue mucha gente rodeándonos… diciéndome que la ambulancia venía en camino y que todo estaría bien…



Es como una dulce melodía que está llegando a su fin...

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