El leve roce del destino impredecible junto a lo que ahora podía suceder era conocido como misterio, a lo cual quiero agregar que soy aquel ser humano al que le aterra el no saber lo que podría suceder…
– Hubiera preferido tenerte a ti como bajista, pero con la sorpresa del embarazo… no era como lo tenía en mente – sonreí.
– Me ha encantado la idea primor, pero prefiero cuidar bien a este bebé – sonrió Lu.
– Sabes que yo también quiero que así sea, ya habrá tiempo luego de nueve meses – la abracé.
– Espero que aún esté en pie la oferta, te deseo un buen viaje Nixie – correspondió.
– Ya es hora de irnos mi amor, el avión está a punto de salir –susurró Dero a la lejanía.
– Ve, no quiero que llegues tarde a tu gran debut en Europa – sonrió ella.
– Gracias amiga, cuídate mucho…
Un último abrazo fue lo que selló aquella despedida, abordamos el avión junto a mis hijos, los chicos de la banda y mi amado Dero; estaba nerviosa sin una razón, la cálida mano de Dero sobre la mía me tranquilizó tan solo unos segundos… el viaje sería largo así que lo mejor para todo esto era dormir.
Pasaron cerca de diez horas para llegar a casa, en el aeropuerto tomamos diferentes caminos…
– Nina, encárgate de los niños – dijo Dero entrando rápido a la casa y caminando al segundo piso, llevándome de la mano.
– Pero Dero yo… – susurré.
– Tú cállate, me debes algo – dijo molesto.
Fruncí el seño extrañada, abrió la puerta de nuestro cuarto con brutalidad, lo que me hizo abrir los ojos en demasía y tragar saliva abruptamente; Dero me estaba asustando, nunca lo había visto así.
– ¿Qué sucede…? – levanté mis cejas cuando me acorraló tras la puerta cerrada.
Él no decía nada, solo me observaba directo a los ojos y acariciaba mi cabello con lentitud, cerró sus ojos y dejó caer una pequeña lágrima mientras rozaba su nariz con la mía.
– ¿Por qué no me amas…? – suspiró penetrando su melancólica mirada en la mía.
– ¿Qué…? Yo s te amo Dero – sonreí de media luna.
– No tanto como yo quisiera – me miró con sus ojos apunto de explotar.
No entendí lo que estaba pasando, parece que me había perdido de algo grande.
– ¿De qué estás hablando…?
– Lo sabes perfectamente, aún tienes encuentros con Corey… tú aún lo amas y no vengas a negármelo – comenzó a lloriquear – Yo te eh entregado mi vida, aprendí a tolerarte como nunca lo hice con nadie… te amo incluso más de lo que imaginas ¿Por qué no puedes amarme de verdad? – encogió sus ojos dejando caer lágrimas.
No podía decir nada, estaba desconcertada, en ningún momento se me cruzó por la cabeza que podría provocar que Dero reaccionara de esta manera, jamás lo había visto así.
– ¿No piensas decir nada al respecto?
– Dero, yo te amo de verdad… lo que pasó con Corey fue solo un impulso, no creas que no te amo, porque eres una persona maravillosa que me ha ayudado a salir adelante y sin ti… hoy no estaría aquí.
– Demuéstralo entonces, quítame esta amargura y hazme sentir tu amor… entrégame tu alma plenamente – susurró respirando en mis labios.
En pleno silencio un beso se hizo presente, las caricias en mi rostro eran efectuadas por sus dos grandes manos, el placer nos hacía probar la pasión que poco a poco se fue encendiendo en la habitación; mis manos yacían en su abdomen bien marcado bajo la oscura remera que traía puesta, sus manos bajaron a mi cintura y mientras nos besábamos quitó mi blusa. Su lengua jugueteaba en mi boca tal como lo hacía la mía en la suya, quité su remera mientras nuestros labios aún mantenían contacto; desabroché su pantalón luego de lanzar por algún lugar su remera… Ambos pantalones desaparecieron con velocidad y los dos quedamos en ropa interior, sus manos acariciaban mi espalda con suavidad mientras que las mías gozaban apretando su trasero; permanecimos parados allí contra la puerta un buen rato, hasta que le puse seguro a la puerta y Dero en sus brazos me lanzó a la cama, su cuerpo sobre el mío me hizo sentir segura una vez más… sus besos en el cuello me hicieron arrepentirme de todas las mentiras que alguna vez le había dicho; quitó mi corpiño con cautela y sus besos fueron bajando cada vez más, hasta que llegó a mi pelvis en donde se detuvo para poco a poco comenzar a bajar mi ropa interior. Cerré mis ojos al sentir su lengua en parte de mi entrepierna, una mojada sensación me hizo estremecer, no pude evitar gemir, se sentía exquisito.
Luego de un rato, como dos animales dimos inicio al rito más placentero del mundo, con una pasión exorbitante, la cama se movía tal vez más de lo que jamás se volvería a mover en toda su inerte vida.
Lugar: LA, California.
– ¿En qué lío te has metido ahora? – preguntó Petter.
– Uno muy terrible Petter, tengo tanto miedo – decía Mischa temerosa.
– ¿Por qué te apresaron ahora? – se extrañó.
– Trafico de drogas…
– ¡¿Qué?!
– En verdad soy inocente, pero todas las pruebas apuntan lo contrario Petter, estoy arruinada – comenzó a lloriquear.
– Tranquila Mischa, llamaré a tu abogada, saldrás de aquí – dijo confiado.
– Guadalupe vive en Japón, ¡tardará días en llegar! – lloriqueó nerviosa.
– Quien te manda a tener una abogada tan lejos… mandaré el yet de la banda para traerla, tranquila mi amor – tomó sus manos por sobre la mesa.
Su mirada perdida pedía agritos que la sacarán se allí, pero una investigación de la policía había arrojado a Mischa como una traficante de drogas a nivel internacional, claro que estaba en duda si era inocente o culpable, pero estando embarazada… nadie en su sano juicio se drogaría para dañar al bebé.
– Esto no puede estar pasando… – decía para sí misma una y otra vez mientras permanecía sentada en aquella celda, sola.
El silencio dentro de aquellas rendijas hacían de todo esto algo mucho peor, el frío congelaba sus pensamientos logrando que ella se cuestionara todo lo que había sucedido.
Mientras tanto, en Berlín… una pequeña pero importante reunión se llevaba a cabo en el living de mi casa ¿el tema? Pues asuntos de trabajo, ya saben a lo que me refiero…
– ¿A qué hora piensa llegar Aya? – bufó Crap.
– Dijo que venía en camino, esperémosla un poco más, no seas impaciente barbudo – reí.
– Tengo una cita hoy, no puedo atrasarme – dijo haciéndose el importante.
– ¿Una cita? Vaya, ni yo sabia eso – rió Flux.
El timbre sonó, Nina se encargó de hacer pasar a Aya junto a su manager y actual pareja; luego de un cálido saludo… comenzó la charla importante.
– Bien ¿de que trata todo esto? – preguntó curiosa Aya.
– Lo que queremos organizar es algo así como un mega Tour en donde variadas bandas participen, pero de las cuales nosotros seremos las titulares – aclaró Dero cruzándose de brazos.
– ¿Cómo organizaremos todo eso? Son muchas bandas las que participan en ese tipo de cosas – discutió C-Kark, el manager de Aya.
– Eso lo haría yo en mi tiempo disponible junto a Nixie, dos juntos pueden lograr mucho más – sonrió mirándome.
– Es cierto, además esto puede crear un tipo de alianza entre Oomph!, UnSun y Nixie Bauer ¿no lo creen? – rió Flux.
– Me parece una buena idea… entonces ¿todo en marcha? – sonreí.
– Por supuesto, pero hay que pensar en un nombre para el festival – dijo Aya.
Hubo un momento de silencio en que todos nos pusimos a pensar en un nombre bueno y llamativo, tenía que ser algo creativo y original, algo que nos destacara.
– Dark Stars Tour me gusta – rió Dero.
– Opino lo mismo, es llamativo – rió C-Kark.
– Entonces así se llamará… Dark Stars Tour – sonreí.
Acabada la charla, compartimos comentarios sobre otras cosas, los dejé ablando entre ellos mientras me fui a la cocina por un vaso de jugo para la sed… sentí a alguien atrás de mí mientras bebía, me giré extrañada.
– ¿Qué quieres aquí…? ¿Se te perdió algo? – levanté las cejas.
– Sigues siendo ruda, pinocha – rió ese tal C-Kark.
– ¿Cómo me llamaste? – me asombré.
– ¿No recuerdas cuando te llamaba así? ¿Acaso no me reconoces? – siguió riendo.
– Creo que me confundes con alguien más – reí.
– No, estoy seguro de que eres Constanza Salinas Proust ¿o ese no es tu nombre?
Tenía algo en su rostro que se me hacía conocido, pero mi memoria suele fallar mucho, intenté recordarlo, pero fue imposible… no sabía quien era este sujeto.
– ¡Vamos! ¿Cómo no vas a recordarme? – frunció el seño riendo.
– ¿Javier…?
– ¡Al fin! Ya era hora, pensé que jamás me recordarías – rió abrazándome.
– ¿Eres el novio de Aya? ¿Cómo mierda la conociste? Es decir… todo es tan raro –reí.
– Ya sabes, la vida a veces te da cosas buenas que no tienen explicación, como tu vida por ejemplo… quién creería que serías una estrella de la música…
– Pues yo lo creía y eso me bastaba – sonreí.
– Hace casi 15 años que no te veía… has cambiado mucho – levantó sus cejas.
– Supongo, tu también has cambiado ¡mírate!
– ¿Interrumpo algo? – preguntó Dero mirándome un poco molesto.
– No, solo estábamos hablando ¿sabías que nos conocíamos desde pequeño? – reí abrazando a Dero.
– ¿De verdad? – dijo más calmado.
– Sí, estábamos recordando viejos tiempos – rió C-Kark.
– Vuelvan a la sala, debemos terminar de arreglar unos asuntos del festival – besó mi cabeza.
Así pasaron varios días, llegando la tercera semana de Noviembre… con unas cuantas sorpresas.
En California había líos aún con el tema de Mischa, ella estaba pagando arresto domiciliario por su especial situación de embarazada; Guadalupe había arribado en Los Ángeles hace unos pocos días para aclarar la compleja etapa que Mischa estaba pasando, en estos momentos la banda no tenía rumbo y en verdad a nadie le importaba mucho, es decir… estaba sucediendo cosas más importantes.
– Tienes que estar tranquila, el juicio es la primera semana de Diciembre, tenemos tiempo aún para prepararnos – decía Guadalupe revisando unos papeles.
– ¿Estás segura? No quiero ir a parar a la cárcel Guada, no estoy en condiciones de entrar allí – respondió Mischa afligida.
– Solo hay que reunir las pruebas a tu favor, esto es lo principal…
– Ese es el problema ¡no hay nada a mi favor! – gritó histérica.
Guadalupe se encargó de leer las diferentes leyes que se rigen aquí en los Estados Unidos, ya que ella no estaba tan acostumbrada al sistema, se le hacía complicado y eso no era para nada bueno.
– ¿Por qué no le piden ayuda al abogado de Nixie? Él aún vive aquí en Los Ángeles – agregó Corey.
– No lo sé, tal vez no sea buena idea esparcir la noticia – dijo Mischa complicada.
– La noticia ya es pública de todos modos, sinceramente creo que es una buena idea… así podría entender al menos como prepararme – Guadalupe miró preocupada a Mischa.
– Entonces llamaré a Mac, quiero acabar con esto de una puta vez – dijo Mischa.
Marcó su número y se reunieron esa misma tarde para poder dejar en claro todos los derechos que Mischa tenía a favor y los que no.
La cara de Dero desde el extremo del sillón me hacía sonreír, él estaba escribiendo una de sus tantas canciones y yo le estaba sirviendo como inspiración, lo que me hacía sentir muy bien.
– ¿Cuánto falta? – sonreí.
– Ya acabé hace media hora – dijo riendo de costado.
– ¡¿Y por qué me tienes aquí en silencio?! – grité riendo.
– Me gusta observarte y lo sabes – se acercó a mí para besarme.
Su compañía era la mejor, que cada vez me gustaba más, sus constantes caricias me hacían sentir bien pese a todo lo que había pasado; en verdad con Dero yo me sentía diferente, tal vez… él era diferente.
Nunca dejes ir el último aliento, no te agotes jamás de lo cotidiano, solo preocúpate de hacer todo momento único y así la magia perdurará todo el tiempo que sea necesario…
Ser una inspiración, es todo un placer, más aún si a quien debo servir... es a ti.

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